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Legislativo

Continúa la avanzada antiderechos en EEUU: van por el matrimonio igualitario

Solo este año, la Corte Suprema dejó de reconocer el derecho al aborto y lo dejó en manos de cada estado, limitó las restricciones para la portación de armas de fuego en la calle, habilitó el envío de fondos públicos a las escuelas religiosas, limitó el poder del presidente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y respaldó a un entrenador de una escuela que rezaba en el campo de juego después de los partidos.

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 El Congreso de Estados Unidos busca garantizar los derechos de la comunidad LGBTIQ+ con una Ley de Protección al Matrimonio Igualitario con la que pretende anticiparse a una posible avanzada de la Corte Suprema de Justicia, de mayoría conservadora, que ya revirtió el derecho al aborto a nivel federal.

Solo este año, la Corte Suprema dejó de reconocer el derecho al aborto y lo dejó en manos de cada estado, limitó las restricciones para la portación de armas de fuego en la calle, habilitó el envío de fondos públicos a las escuelas religiosas, limitó el poder del presidente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y respaldó a un entrenador de una escuela que rezaba en el campo de juego después de los partidos.

«Existe hoy en día una Corte Suprema que es mucho más conservadora que la sociedad estadounidense y es una Corte que ha aceptado revisar casos que ponen en duda distintas leyes sociales establecidas y apoyadas por la mayoría», analizó en una entrevista Jennifer Cyr, investigadora y directora de programas de posgrado en Ciencia Política en la Universidad Torcuato di Tella, quien subrayó que eso «es un problema para la democracia en el país».

En junio pasado, cuando se anuló el fallo de 1973 que garantizaba el aborto en todo el país, el juez supremo Clarence Thomas escribió en su opinión concurrente que los jueces deberían reconsiderar muchas decisiones referidas a los derechos individuales, entre ellas el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El matrimonio igualitario es legal en Estados Unidos desde 2015, luego de que la Corte Suprema lo reconociera como un derecho fundamental en su sentencia Obergefell contra Hodges, amparada en la cláusula sobre protección igualitaria de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución.

El fallo está basado en una ley de la era Clinton, fallos judiciales e iniciativas de los votantes de 36 estados y el distrito de Columbia.

«Lo que esta ley hace es poner en palabras esa decisión de la Corte Suprema que dejó sin efecto la ley de la de la era de Clinton», explicó Gisela Sin, profesora de Ciencia Política y directora del Centro de Estudios para América Latina y el Caribe de la Universidad de Illinois, sobre la legislación para proteger el matrimonio igualitario que está siendo debatida actualmente en el Congreso.

«Eso no quiere decir que todos los estados tienen que aprobar el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, pero con esta ley un estado sí tiene que aprobar o reconocer a un matrimonio civil entre personas del mismo sexo que se haya hecho en otro estado», agregó la experta.

Además, la nueva ley protegería a los matrimonios interraciales al exigir a los estados que los reconozcan más allá del «sexo, raza, etnia u origen nacional».

Los estados podrían llegar a aprobar una ley que prohíba el matrimonio igualitario, pero para Sin es muy difícil que eso pase porque «el matrimonio gay tiene una aprobación muy grande en la población».

El 70% de los estadounidenses apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras que el 94% apoya las uniones interraciales, según una reciente encuesta de Gallup.

Aunque muchos republicanos se mostraron reacios a que el proyecto de ley avance en el Senado, 12 miembros del partido opositor sorprendieron al sumarse el 16 de noviembre a los 50 demócratas de la cámara y desbloquear el procedimiento que impedía que se le dé tratamiento al proyecto, que ya había sido aprobado en julio por la Cámara de Representantes, también con apoyo republicano.

El Congreso está cumpliendo con su rol «imponiendo cierto contrapeso contra una corte activista», subrayó Cyr, al referirse un tribunal que desde 2018, con el nombramiento de tres magistrados por parte del expresidente Donald Trump, perdió su equilibrio, llegando a tener seis de sus nueve ministros de ideología conservadora.

Pero lo cierto es que el apoyo al matrimonio igualitario es tan amplio en Estados Unidos que hasta la iglesia mormona se pronunció a favor del proyecto de ley.

Un día antes de que se apruebe el procedimiento en el Senado, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días dio su aval señalando que si bien considera que el matrimonio entre personas del mismo sexo es pecaminoso, la institución separa la doctrina religiosa de los derechos civiles.

Uno de sus principales representantes, el excandidato presidencial republicano (2012) y senador Mitt Romney, destacó que «esta legislación brinda protecciones importantes para la libertad religiosa, medidas que son particularmente importantes para proteger las libertades religiosas de nuestras instituciones basadas en la fe».

«Brinda certeza a muchos estadounidenses LGBTIQ+ y señala que el Congreso, y yo, estimamos y amamos a todos nuestros conciudadanos por igual», agregó el senador por Utah, estado donde tiene su sede principal la iglesia mormona.

Para Gisela Sin, parte del apoyo republicano tiene que ver con la opinión pública, con no quedarse pegados a una decisión de una corte conservadora -como ya les pasó con la anulación del fallo que legalizaba el aborto- en un tema como el matrimonio igualitario, que es apoyado por amplios sectores.

El líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Chuck Schumer, fijó el jueves próximo la votación del proyecto, que deberá ser aprobado nuevamente por la Cámara de Representantes antes de ser enviado al presidente Joe Biden para su aprobación.

Los impulsores del proyecto de ley esperan que sea sometido a votación antes de fin de año porque en enero próximo se conformará la nueva Cámara de Representantes, de mayoría republicana.

Gremiales

Qué dice el proyecto de 8 ejes del nuevo Estatuto del Periodista presentado en el Senado

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, junto a 22 sindicatos de todo el país, difundió los pilares del proyecto de actualización del Estatuto del Periodista Profesional que deberá ser aprobado antes del 1 de enero de 2027, cuando vence la prórroga que evitó el vacío legal dejado por la reforma laboral libertaria. La propuesta incorpora regulación de la inteligencia artificial, reconocimiento de periodistas autónomos y cooperativos, salario mínimo nacional y protección ante la violencia institucional.

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El-Argentino-Carla Gaudensi fue reelecta como secretaria general de FATPREN
FATPREN y 22 sindicatos presentaron ante el Senado el proyecto de nuevo Estatuto del Periodista, organizado en 4 capítulos y 28 artículos.

El reloj corre. El Estatuto del Periodista Profesional, la histórica Ley 12.908 que desde 1946 garantizó un piso de derechos para los trabajadores de prensa, fue incluido entre las normas laborales derogadas por la reforma impulsada por el gobierno de Javier Milei. Fruto de una dura negociación gremial, la vigencia de la norma se extendió como prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026. Desde entonces, las organizaciones sindicales trabajan contra el tiempo para construir un reemplazo que no solo preserve lo conquistado, sino que actualice los derechos de la profesión al siglo XXI.

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), junto al Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y otros 20 gremios del interior del país, presentó en junio ante el Senado de la Nación el proyecto de actualización del estatuto, organizado en cuatro capítulos y 28 artículos. Ahora, la federación difundió en formato de comunicación gremial los ocho ejes estructurales que vertebran la iniciativa, una hoja de ruta que define qué tipo de periodismo quieren defender y qué derechos consideran irrenunciables.

«Necesitamos tener la certeza de que nuestro estatuto no va a quedar derogado«, advirtió Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN y secretaria adjunta de SiPreBA. «Está para que los periodistas no seamos presionados por ejercer nuestra labor y nos da protección ante un Presidente que pide despedir en las empresas periodísticas por la información que brindamos», señaló, en alusión directa a las presiones que el gobierno libertario ejerció sobre medios críticos.

Eje 1: Libertad de expresión como columna vertebral

El primer eje del proyecto establece que la nueva norma tiene por objeto garantizar la libertad de expresión, el derecho de la sociedad a recibir información adecuada y la protección de la actividad periodística. Para ello, consagra el principio de censura cero, que impide que tanto el Estado como actores privados condicionen el flujo informativo. También reconoce el secreto profesional como protección de fuentes y archivos, y garantiza el libre acceso a fuentes de interés público. En el contexto de un gobierno que protagonizó uno de los descensos más pronunciados en los rankings internacionales de libertad de prensa, este primer capítulo no es una declaración abstracta: es una respuesta política concreta.

Eje 2: Protección especial contra el despido ideológico

El proyecto sostiene el artículo 43 de la Ley 12.908, que establece una indemnización agravada para los periodistas despedidos por razones políticas o ideológicas. Este mecanismo, considerado el corazón del estatuto histórico, reconoce la especificidad del trabajo periodístico frente a las presiones empresariales y gubernamentales. Se complementa con el derecho a una jornada laboral limitada y al descanso anual remunerado, garantías básicas que la precarización del sector fue erosionando en los últimos años.

Eje 3: Salario mínimo profesional para todo el país

Uno de los puntos de mayor urgencia es el establecimiento de un salario mínimo profesional de alcance nacional, calculado en función de las necesidades reales de la actividad y diseñado para evitar que ningún periodista perciba ingresos por debajo de la línea de pobreza. La propuesta apunta a fijar un piso común para todas las provincias, terminando con la fragmentación que hoy permite que un periodista en el interior del país gane apenas una fracción de lo que cobra un colega en el AMBA. Según la Encuesta Integral 2026 del SiPreBA, el 65,6% de los periodistas del AMBA ya cobra por debajo de esa línea, y el 67,8% tuvo que endeudarse para cubrir necesidades básicas.

Eje 4: Tecnologías y futuro, el capítulo más innovador

Es aquí donde el proyecto da el salto más significativo respecto del estatuto histórico. El nuevo texto dedica un capítulo específico a la regulación de la Inteligencia Artificial generativa en las redacciones. El artículo 23 del proyecto fija que el uso de herramientas de IA solo podrá ser considerado un asistente complementario del trabajo humano, y prohíbe expresamente que los algoritmos sustituyan o reemplacen de forma total la producción de noticias. También impide que las empresas utilicen la IA para suprimir puestos de mayor especialización o antigüedad.

Un punto especialmente relevante establece que si las bases de datos corporativas se alimentan del estilo, la voz, las imágenes o la impronta individual de un periodista, esos elementos serán considerados propiedad intelectual del trabajador y deberán generar compensaciones salariales adicionales. Además, el proyecto garantiza el derecho a la desconexión en el teletrabajo, el cobro por el uso de contenidos en plataformas digitales y obliga a los empleadores a brindar capacitación permanente sobre el uso de estas herramientas.

Eje 5: Perspectiva de género en el corazón del estatuto

El proyecto incorpora la perspectiva de género como eje transversal. Establece protocolos obligatorios contra la violencia y el acoso laboral bajo normativas nacionales e internacionales, una licencia especial para víctimas de violencia de género y el reconocimiento de los derechos de cuidado, que contemplan las responsabilidades familiares como parte de las condiciones laborales. Estas medidas reconocen que las mujeres y disidencias que ejercen el periodismo enfrentan obstáculos específicos tanto dentro de las redacciones como en las coberturas de campo.

Eje 6: Salud mental como derecho laboral

Por primera vez en la historia gremial del periodismo argentino, el proyecto incorpora la salud mental como dimensión explícita de los derechos laborales. Reconoce el desgaste profesional ante contextos de violencia, amenazas u hostigamiento, y establece el derecho a una licencia por riesgo psicofísico, con readecuación de tareas y reserva del puesto de trabajo durante el período de recuperación. En un sector donde las amenazas a periodistas críticos se multiplicaron durante la gestión libertaria, este eje responde a una necesidad concreta y urgente.

Eje 7: Protección en coberturas de exteriores

El séptimo eje apunta a garantizar la integridad física de los periodistas en situaciones de alta exposición. El proyecto prohíbe a las fuerzas de seguridad impedir o entorpecer la tarea periodística en coberturas de exteriores, y establece la protección específica ante situaciones represivas y de violencia institucional. A su vez, carga sobre los empleadores la obligación de proveer protección adecuada y garantizar la integridad física de sus trabajadores cuando estos cubren conflictos sociales, manifestaciones o cualquier situación de riesgo. El antecedente del fotógrafo Pablo Grillo, gravemente herido durante una protesta de jubilados en 2025, es el caso más emblemático que justifica este capítulo.

Eje 8: La nueva realidad del periodismo, el reconocimiento de los que quedaban afuera

El octavo eje es quizás el más disruptivo en términos de definición política del sujeto de derechos. Por primera vez, un proyecto de estatuto periodístico reconoce explícitamente a los periodistas cooperativos, autogestivos, autónomos y propietarios como parte del universo de trabajadores de prensa que merecen protección legal. Esta ampliación responde a una transformación estructural del mercado de medios: hoy, una porción creciente del periodismo argentino se ejerce fuera de la relación de dependencia tradicional, en formatos de medios comunitarios, cooperativas de comunicación, portales independientes y trabajo freelance.

Incluir estas figuras no es un gesto simbólico: implica reconocer que el periodismo no es solo el que ocurre en las grandes empresas, sino también el que se produce en los márgenes, con menos recursos pero con igual impacto democrático. En un contexto en que el ajuste libertario golpeó de manera especialmente dura a los medios públicos y a los proyectos comunicacionales alternativos, este eje adquiere una dimensión política que trasciende lo meramente laboral.

La carrera contra el reloj y el respaldo multipartidario

El proyecto fue presentado en el Senado el 9 de junio ante la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, con sala llena y presencia de representantes gremiales de Salta, Río Negro, Corrientes, Córdoba, Santa Fe, Rosario, San Juan, Chaco, Neuquén y otras provincias. La senadora Carolina Moisés (Convicción Federal), titular de la comisión, encabezó la recepción del texto y señaló que «no es una producción individual, sino de los periodistas de todo el país presentado de manera federal». El proyecto recibió respaldos iniciales del bloque de la UCR, del peronismo y de Convicción Federal.

Desde FATPREN advirtieron que el objetivo central es que la iniciativa sea aprobada por el Senado y luego debatida en la Cámara de Diputados antes del 31 de diciembre. Si eso no ocurre, miles de periodistas argentinos quedarán sin la protección específica que garantizó durante ocho décadas la norma ahora en riesgo de extinción por decisión del gobierno más hostil con la prensa crítica de las últimas décadas.

Puntos clave

  • FATPREN y 22 sindicatos presentaron ante el Senado el proyecto de nuevo Estatuto del Periodista, organizado en 4 capítulos y 28 artículos.
  • La Ley 12.908 de 1946 fue derogada por la reforma laboral de Milei; rige una prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026.
  • El proyecto prohíbe que la Inteligencia Artificial reemplace la producción periodística humana y reconoce la voz e impronta de cada periodista como propiedad intelectual.
  • Por primera vez, el estatuto incluye a periodistas autónomos, cooperativos y autogestivos como sujetos de derechos laborales.
  • El 65,6% de los periodistas del AMBA cobra por debajo de la línea de pobreza, según la Encuesta Integral 2026 del SiPreBA.
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