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Barcelona: la adolescente internada «atinó a despertarse»
Así lo contó el abuelo paterno de las gemelas argentinas que el martes cayeron de un tercer piso del edificio en el que vivían.
El abuelo paterno de las gemelas argentinas que el martes cayeron de un tercer piso del edificio en el que vivían en Sallent, Barcelona, tras lo cual una murió y otra permanecía internada, afirmó esta tarde que la adolescente en estado crítico «atinó a despertarse y empezó a mover los párpados».
«Tengo buenas novedades porque hace media hora -a las 13.30 de Argentina- la mamá me contó que a Leila le empezaron a sacar todos los cables, respiradores que tiene para ver si se despertaba sola. Atinó a despertarse, empezó a mover los párpados cuando escuchó la voz del padre. Los médicos se pusieron contentos y dijeron que esas son buenas señales. Le tienen que volver a hacer los análisis urgente. La van a volver a dormir porque tiene la mandíbula quebrada, la tienen que operar, pero para hacer todo eso tienen que hacer una serie de análisis», contó el hombre, Gustavo Lima, en una entrevista con TN desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde espera para partir hacia España.
Por su parte, la abuela ya se encuentra en el municipio español donde se reencontró con su familia.
«Es alentador, pero todavía queda mucho», agregó el abuelo sobre el estado de la adolescente.
Además, Lima afirmó que «se quieren volver apenas Leila se recupere. Mi hijo me dijo ‘desde que llegué acá es una desgracia tras otra'».
Y adelantó conmovido que él tiene «una buena noticia» que comunicará a su nuera y su hijo cuando llegue a España que es que «me los voy a traer», a la familia que vive en el país europeo hace tres años.
«Voy a esperar a que se repongan y hay gente argentina allá en España que vieron la situación y están haciendo una colecta porque se imaginan que ellos quieren volverse. Gracias a los argentinos y todo el que colaboró ahora tengo cómo traerlos, ellos no lo saben todavía. Espero llegar pronto, poder darle un abrazo y dejar de llorar, para ser fuerte y poder cobijarlos a ellos», añadió.
Asimismo, destacó la ayuda de la Cancillería argentina y el Consulado de allá le consiguieron un pasaje de Argentina a Madrid y luego otro vuelo hacia Barcelona.
Antes de partir, tanto la abuela como el abuelo aseguraron en declaraciones a medios periodísticos argentinos – entre ellos Télam- y españoles que eran acosadas por su nacionalidad y porque una de ellas estaba en transición hacia un cambio de identidad de género.
Gustavo Lima precisó que sufrían bullying en el colegio debido «a su acento», situación que «se agravó» cuando una de ellas «hace dos o tres meses decidió cortarse el pelo, ponerse ropa de varón e identificarse como Iván».
El hombre señaló que ni su hijo ni su nuera estaban al tanto de que las agresiones hacia Iván se habían intensificado por el cambio de su identidad de género, pero que en una carta que dejó antes de saltar por al balcón, explicó que «no era feliz ahora y que nunca en su vida iba a poder ser feliz por la decisión que había tomado».
«Nosotros nos enteramos por la carta que escribió que le hacían bullying porque había decidido llamarse Iván, como si fuera un delito. Esto lamentablemente no pasa solo en España, sino en todo el mundo», denunció Lima.
«Leila ahora está luchando por su vida, tuvo una noticia alentadora, siempre uno está esperando que no suceda lo peor», añadió.
También Lima contó que el hijo menor de la familia -Amadeo- sufrió bullying allá.
«Lamentablemente empezó así, con el nene más chico, Amadeo. En una de las charlas virtuales que teníamos yo lo veía triste y me decía ‘en la escuela no me va bien’ y yo le decía al padre, que al nene le estaba pasando algo, y que por eso no quería ir a la escuela. Y un día le contó al padre que le pegaban. Entonces él fue a hablar con la directora y citaron a los padres de los chicos esos y dentro de todo dejaron de hacerlo… pero lo minimizaron enseguida dijeron ‘son chicos, no pasa nada’. No pasa nada y pasó lo que pasó».
Lima contó ayer a Télam que estará llegando a Sallent en las próximas horas gracias una colecta realizada por vecinos de Mar del Plata, ciudad donde reside, en tanto que la abuela ya está en el municipio de la región catalana, según indicaron a esta agencia fuentes oficiales.
También la abuela materna manifestó al portal español Telecinco que «sufrieron bullying en el colegio y en el instituto siguieron con problemas» y subrayó: «Los padres hablaron con el colegio, pero no se hizo nada».
El consulado general de nuestro país en Barcelona y la Cancillería, desde la Dirección de Argentinos en el Exterior, están asistiendo a la familia en el municipio catalán como para el viaje de los abuelos desde Argentina.
El hecho ocurrió el martes cerca de las 15, cuando se arrojaron desde el tercer piso de la vivienda a la que se habían mudado recientemente con su familia, ubicada en la calle Estación 4.
Como consecuencia del impacto, Iván murió en el acto mientras que su hermana logró ser estabilizada y llevada de urgencia al hospital Parc Taulí de Sabadell.
Según las autoridades locales, hasta el momento el caso se investiga como un posible suicidio por bullying escolar o problemas familiares.
El caso provocó una fuerte conmoción en la localidad de Sallent, de poco más de seis mil habitantes, a donde la familia argentina se mudó hace casi dos años, luego de vivir un año en Reus.
Cultura
La soberanía también se toca: cómo el Indio Solari le ganó la pulseada a las corporaciones
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyeron uno de los fenómenos musicales más masivos de la historia argentina sin firmar jamás con una multinacional discográfica, sin pisar un estudio de televisión y sin publicitar sus recitales. El modelo ricotero fue, antes de que existiera el concepto, un manual de soberanía cultural y autogestión popular que hoy resulta tan vigente como en 1985.
Cómo los Redondos construyeron el fenómeno más masivo del rock argentino sin discográficas ni televisión
En la Argentina de los años ochenta, el axioma era inapelable: si una banda no tenía un productor, no firmaba con una discográfica multinacional y no hacía televisión, no existía. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dedicó veinticinco años a desmentirlo. Con la muerte de Carlos «el Indio» Solari, este viernes 5 de junio a los 77 años, el país despide al músico que demostró que la soberanía sobre la propia obra no era una utopía contracultura, sino una decisión posible, sostenible y, en su caso, capaz de convocar a 350.000 personas en el interior del país.
El pozo común y la Negra Poly: la arquitectura de la independencia
La historia comienza en los estudios MIA (Músicos Independientes Asociados), en diciembre de 1984. Allí, los Redondos graban «Gulp!», su primer disco de larga duración, nueve años después de formados. El dinero para esa producción no vino de ningún sello discográfico: provino de un pozo común formado con un porcentaje de las ganancias de cada show. La distribución comercial corrió por cuenta de Carmen Castro, la Negra Poly, la tercera figura fundacional de la banda junto al Indio y Skay Beilinson, y su pieza logística y estratégica más decisiva.
La postura de la Negra Poly ante los productores externos era tan clara como la música de la banda. Según consta en testimonios de la época, su argumento para rechazar ofertas era el siguiente: quien invierte en una producción necesita resarcirse, y para resarcirse debe vender al grupo de una manera que no tiene absolutamente nada que ver con lo que el grupo quiere hacer. Esa frase funcionó como principio rector durante toda la carrera de los Redondos: la independencia no como pose, sino como condición de posibilidad del arte.
El primer disco se presentó, además, como un objeto artesanal en sí mismo. Ricardo Cohen, alias Rocambole, el artista plástico que diseñó toda la identidad visual de la banda desde 1978, elaboró las 7.000 copias iniciales a mano, mediante rodillos, tinta de grabado, pegamentos de colores y un trabajo de serigrafía. No había cadena de producción corporativa: había un colectivo de artistas que fabricaban, uno por uno, los objetos que iban a poner en circulación. Aquel primer vinilo artesanal contenía, además, una canción, «Criminal Mambo», que el Comité Federal de Radiodifusión prohibió en las radios. El sistema ya les marcaba los límites. Ellos tomaron nota y siguieron.
El sabotaje de la industria y la respuesta ricotero
El Indio Solari describió años más tarde, en una entrevista publicada en 2005 por la revista colombiana Gatopardo, la hostilidad concreta que la industria desplegó contra su proyecto: «Si queríamos alquilar el piso para un estadio, lo que a otros les salía 7, a nosotros nos cobraban 20. En los años ochenta una empresa discográfica compró cientos de copias de Gulp!, nuestro primer disco, y las guardó en un desván». La exclusión no era metafórica. Era económica, logística y deliberada.
La respuesta no fue el resentimiento sino la invención de un circuito propio. Los Redondos jamás firmaron contrato con una discográfica multinacional. Jamás pisaron un estudio de televisión. Hasta bien entrada la década del noventa, no publicaban ni el lugar ni la fecha de sus recitales: la difusión se hacía por el boca en boca, por los cassettes que circulaban de mano en mano en los barrios, por el rumor que corría entre los pibes de los colectivos y las villas. Más adelante, firmaron un contrato de distribución con la Distribuidora Belgrano, pero sin ceder el control sobre ninguna decisión artística o logística. El sello era, en todos los casos, propio: Patricio Rey Discos.
Como señaló Rocambole ante la agencia universitaria ANCCOM (UBA), el gran aporte de los Redondos fue demostrar que una banda podía ser inmensamente popular sin pasar por los condicionamientos del sistema: «que tenían que hacer televisión, que tenían que dar notas, que tenían que tener mucha difusión. Una a una esas propuestas las fueron demoliendo». En su diagnóstico, cuando empezó el rock nacional existían cosas que debían hacerse sí o sí, y si un grupo no tenía productor ni firmaba con una multinacional, no era nadie.
Masividad sin intermediarios: el récord que nadie esperaba
El resultado de ese modelo fue estadísticamente absurdo para los estándares del mercado. La banda que no hacía televisión llenó el estadio de Huracán con 80.000 personas en dos shows (1994), el de Racing con 90.000 (1998) y el de River Plate con 140.000 en una sola noche en el año 2000, según datos de la Fundación Konex. Ninguna de esas cifras fue consecuencia de una campaña publicitaria, de un single radial o de una aparición en pantalla. Fueron consecuencia de la densidad del vínculo entre la banda y su público, tejido durante años sin que ninguna corporación mediara en esa relación.
Cuando el Indio lanzó su primer disco solista, «El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)», en diciembre de 2004, el mecanismo fue el mismo: producción independiente, sin publicidad. El disco superó las 150.000 copias vendidas en un país donde, como él mismo señaló en la entrevista de Gatopardo, la piratería era moneda corriente y la mitad de la población vivía por debajo de la línea de la pobreza. El mercado había predicho el fracaso de ese modelo durante décadas. El modelo había sobrevivido al mercado.
Rocambole y la identidad visual: el arte como parte de la obra
Un elemento central del modelo ricotero fue la concepción del disco como objeto cultural total. Las tapas de los álbumes de los Redondos no eran embalaje: eran obras. Rocambole diseñó cada una de ellas con la misma lógica artesanal que rigió la producción musical: sin conceder a los criterios del mercado, sin aceptar que el empaque debía subordinarse a la comercialización. Su trabajo abarcó tapas, afiches, escenografías, videos y toda la identidad visual de la banda durante veinticinco años. «La autogestión sirve para tratar de realizar lo que uno imagina sin coacciones», definió el propio Rocambole, cuya exposición en el Centro Cultural Recoleta, inaugurada a fines de 2025, fue visitada por 100.000 personas en menos de tres meses, según relató el periodista Maximiliano Tomas, quien publicó en marzo de 2026 la entrevista inédita de Gatopardo.
Un modelo que el mercado sigue sin poder explicar
La industria musical del siglo XXI encontró en el streaming y las plataformas digitales su nueva forma de concentración corporativa. Los Redondos llegaron tarde a ese ecosistema: su discografía estuvo disponible en plataformas de streaming recién a partir de 2017, distribuida por The Orchard, empresa especializada en distribución digital independiente, según informó el diario El Litoral. La lógica fue, una vez más, la de preservar la soberanía sobre la obra sin necesidad de ceder a condiciones que la desnaturalizaran.
Lo que el modelo ricotero demostró, en síntesis, es que la soberanía cultural no es una abstracción ideológica. Es una decisión de producción, una arquitectura financiera, una red de vínculos directos con el público que prescinde de intermediarios corporativos. En un país que debatió durante décadas si era posible construir industria nacional sin quedar atrapado en las redes del capital transnacional, los Redondos lo hicieron, disco por disco, recital por recital, cassette por cassette. Y llenaron River sin pedirle permiso a nadie.
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