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Destrucción del empleo formal en la era Milei: cerraron más de 20 mil empresas y 281 mil personas perdieron su trabajo

Un informe del CEPA revela que entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se destruyeron 280.984 puestos de trabajo registrados y desaparecieron 20.134 empleadores, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El empleo formal en Argentina sufrió un marcado retroceso desde que Javier Milei asumió la presidencia. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborado en base a datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron 280.984 puestos de trabajo registrados, lo que representa una caída del 2,85% del empleo formal.

La cifra equivale a un promedio de 419 trabajadores menos por día durante los primeros veintidós meses de la gestión libertaria. En paralelo, el número de empleadores con personal registrado descendió de 512.357 a 492.223, una contracción del 3,9% que refleja el deterioro del entramado productivo argentino.

Los sectores más golpeados por el ajuste

El relevamiento del CEPA muestra que el sector de Transporte y almacenamiento fue el más afectado en cantidad de empresas cerradas, con la pérdida de 4.851 empleadores, seguido por el comercio, los servicios inmobiliarios, los servicios profesionales y la industria manufacturera. En términos relativos, este mismo rubro lideró las caídas con un retroceso del 12,3% en la cantidad de empleadores.

Respecto de la destrucción de puestos de trabajo, la Administración pública, defensa y seguridad social encabezó las pérdidas con 88.342 trabajadores menos, seguida por la construcción con 77.383 empleos destruidos, la industria manufacturera con 59.127 y el transporte y almacenamiento con 53.642 puestos eliminados.

La construcción mostró el panorama más crítico en términos porcentuales, con una caída del 16,2% del empleo registrado, evidenciando el impacto de la recesión sobre uno de los sectores más dinámicos en la generación de trabajo.

Pymes devastadas, pero el grueso del empleo se perdió en grandes empresas

El informe revela datos contundentes sobre el impacto diferenciado según el tamaño de las firmas. El 99,6% del cierre de empleadores se concentró en empresas de hasta 500 trabajadores, golpeando duramente al tejido de pequeñas y medianas empresas que históricamente sostienen la mayor parte del entramado productivo argentino.

Sin embargo, la mayor parte de la destrucción de empleo se produjo en firmas de gran tamaño: el 69,4% de los puestos perdidos correspondió a empresas con más de 500 empleados, lo que sugiere procesos de reestructuración, despidos masivos o cierre de plantas en el segmento corporativo.

Desde el CEPA concluyeron que los datos evidencian «un marcado retroceso del empleo formal y una contracción significativa del tejido empresarial, con impactos diferenciados por sector y tamaño de empresa» durante los primeros meses de la administración libertaria.

Puntos clave:

• Se perdieron 280.984 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, según datos de la SRT

• Cerraron 20.134 empleadores en el mismo período, con una caída del 3,9% del total de empresas

• La Administración pública perdió 88.342 empleos, la construcción 77.383 y la industria manufacturera 59.127

• El 99,6% de las empresas cerradas tenían hasta 500 trabajadores, pero el 69,4% del empleo perdido correspondió a grandes firmas

• La construcción fue el sector más afectado proporcionalmente, con una caída del 16,2% del empleo registrado

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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