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Consumo

“Esto nunca se vio”: supermercadistas le mostraron a Caputo una caída del 30% y él habló de crecimiento

El ministro de Economía se reunió con representantes de los principales supermercados del país, ignoró la caída de las ventas que le reportaron los empresarios y atribuyó la crisis a tasas municipales y competencia informal, mientras celebraba aumentos salariales por debajo de la inflación.

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★ El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, mantuvo este miércoles una reunión de casi una hora con los referentes de las principales cadenas de supermercados del país, entre ellas Carrefour, Chango Más, Coto, Día, Cencosud (Jumbo, Disco y Vea) y La Anónima. Según pudo confirmar este medio, el encuentro se desarrolló en el salón de reuniones del ministerio de Hacienda y estuvo marcado por un marcado contraste entre el diagnóstico oficial y la realidad que describieron los empresarios del sector.

Durante la reunión, Caputo expresó que «estoy muy preocupado por la situación del consumo», pero inmediatamente aclaró que su diagnóstico no tiene que ver con la falta de ingresos de la población. El funcionario atribuyó la caída del consumo a «las altas tasas municipales y por la competencia del mercado informal», según trascendidos de fuentes empresariales presentes en el encuentro.

Los números que Caputo no quiso ver

Los empresarios presentes intentaron mostrarle al ministro datos concretos sobre la crisis que atraviesa el sector. Uno de los referentes le señaló que, en los últimos dos años, las ventas en unidades cayeron un 25 por ciento, una caída que calificó como «muy fuerte». Otro empresario agregó que en su cadena las ventas se desplomaron 30 por ciento desde el inicio de la gestión de Javier Milei, y enfatizó: «Nunca se vio esto».

Los supermercadistas le presentaron cifras que reflejan que no hay ningún rubro que se esté salvando. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas en supermercados cayeron 5,9 por ciento en febrero en comparación interanual, mientras que en comercios barriales la caída fue del 3,8 por ciento. Estas cifras se suman a una tendencia descendente que se arrastra desde 2023: el 2024 ya había mostrado caídas respecto al año anterior, y el 2025 profundizó esa tendencia.

Los empresarios coincidieron con Caputo en que las tasas municipales y la informalidad suman tensión al sector, pero dejaron en claro que el problema central es otro: la falta de poder adquisitivo de la población. «Si no hay plata, no hay consumo, es bastante sencillo», resumieron tras el encuentro, según versiones extraoficiales.

Paritarias bajo el 2% y fantasías de crecimiento

En medio del diagnóstico de crisis que le presentaban los empresarios, Caputo celebró las negociaciones paritarias que se están cerrando «por debajo del 2 por ciento», un dato que resulta particularmente llamativo dado que la inflación ya corre por encima del 3 por ciento mensual. Los sueldos llevan cinco meses consecutivos en rojo, y la mayoría están por debajo de los niveles de 2023.

El ministro llegó a especular con cifras de crecimiento que contrastan con la realidad que describían los empresarios: «La economía está creciendo al 5 por ciento anualizado, y si no hubiera guerra, creceríamos al 10 por ciento», declaró, en una frase que los presentes calificaron como «otra fantasía estadística».

Las declaraciones de Caputo evidencian una intervención directa del Ejecutivo en negociaciones salariales que corresponden al ámbito privado, al tiempo que exponen que el Gobierno solo autoriza aumentos de sueldo muy por debajo de la inflación real.

Tasas municipales y ausencia de financiamiento

Ante los reclamos de los empresarios, Caputo volvió a señalar a intendentes del Partido Justicialista que cobran tasas que en algunos casos superan el 6 por ciento, cifras que el ministro considera elevadas. Sin embargo, esta crítica omite el contexto de un Estado Nacional que estrangula financieramente a los municipios, sin dejarles opciones de financiamiento para sostener los servicios y el nivel de asistencia a sus poblaciones.

Los empresarios intentaron explicarle que, si bien las tasas afectan el precio final en las cadenas que emplean en blanco y la informalidad puede vender más barato, ambos sectores, el formal y el informal, tienen caídas en ventas, lo que demuestra que hay un problema estructural de consumo y no solo de competitividad.

La respuesta oficial: obras públicas y «derrame»

Frente a la evidencia de una crisis de consumo severa, Caputo optó por un discurso optimista basado en proyectos futuros. «Miren, lo que yo veo es que vamos a tener una cosecha extraordinaria, vamos a tener una suba muy fuerte en la construcción, por grandes obras públicas. Y eso va a derramar», explicó el ministro, en una alusión a la teoría del derrame económico que los empresarios escucharon con evidente escepticismo.

El encuentro mantuvo un tono de camaradería formal, incluso por parte de Federico Braun, dueño de La Anónima y empresario afín al Presidente Milei, quien no desconoce que el escenario de ventas está desplomado. Braun y los demás referentes del sector escucharon el diagnóstico oficial sin contradecirlo públicamente, aunque tras la reunión dejaron trascender su desacuerdo con las conclusiones del ministro.

Endeudamiento familiar y crisis del gasto

Caputo no asimiló, según las versiones consultadas, que existe una crisis del gasto en las familias que se hace visible en un proceso de endeudamiento que ya es muy serio. La caída del consumo no es solo un problema de competitividad entre formal e informal, sino una falta de ingresos que se traduce en menores ventas en todos los canales.

El Presidente Milei ha expresado en diferentes oportunidades que «no hay plata», una frase que los empresarios del consumo masivo citaron con ironía tras el encuentro: si no hay plata, no hay consumo, y sin consumo no hay ventas. La ecuación es simple, pero el diagnóstico oficial parece ignorarla.

Puntos clave

  • El ministro Caputo se reunió con representantes de Carrefour, Coto, Día, Cencosud y La Anónima, entre otras cadenas
  • Los empresarios reportaron caídas del 25% y 30% en ventas, tanto en el canal formal como en el informal
  • Caputo atribuyó la crisis a tasas municipales y competencia informal, ignorando la caída del poder adquisitivo
  • El ministro celebró paritarias por debajo del 2% pese a una inflación superior al 3% mensual
  • Los sueldos acumulan cinco meses consecutivos de pérdida frente a la inflación ★

CABA

Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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