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Milei congela el impuesto a los combustibles para maquillar la inflación

El gobierno volvió a diferir la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos mediante el decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial. La medida, que ya tiene antecedentes desde mediados de 2024, apunta a evitar que el ajuste impositivo se traslade a los surtidores y presione sobre el Índice de Precios al Consumidor.

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★ El gobierno de Javier Milei recurrió una vez más a una de sus herramientas predilectas para amortiguar el dato de inflación: postergar la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). La medida, formalizada a través del decreto 217/2026 publicado en el Boletín Oficial, desplazó hasta mayo el incremento que estaba previsto para el corriente mes de abril.

La decisión no es nueva ni aislada. La administración libertaria recurre a esta maniobra de manera sistemática desde mediados de 2024, cuando comenzó a desdoblar y diferir los ajustes sobre los impuestos fijados a los combustibles para evitar que se trasladen a los precios finales al consumidor. Lo que cambia esta vez es el escenario internacional: la guerra que protagonizan Estados Unidos e Israel contra Irán mantiene bajo presión al precio del petróleo y agrega incertidumbre sobre la evolución futura de los valores en los surtidores.

El decreto y sus fundamentos oficiales

El texto del decreto 217/2026 establece que el Ejecutivo definió «volver a diferir los incrementos remanentes en los montos de los Impuestos sobre los Combustibles y al Dióxido de Carbono», derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025. Los productos alcanzados por la postergación son la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.

El documento oficial justifica la medida con el argumento de que fue tomada «con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible» y agrega que consideró «necesario, para los productos en cuestión, volver a diferir los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones».

La retórica oficial choca con la realidad fiscal: según la estimación de la consultora Economía y Energía, las postergaciones de los aumentos impositivos a los combustibles dispuestas a lo largo de 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por un total de 2.326 millones de dólares. Una cifra que desmiente la narrativa del «sendero fiscal sostenible» y revela el costo concreto de sostener artificialmente el índice de precios.

Combustibles e inflación: una relación estructural

El precio de los combustibles no es un dato menor dentro del esquema de medición de precios del INDEC. Su impacto se extiende a lo largo de toda la cadena productiva a través del transporte, lo que lo convierte en un factor con capacidad de arrastre sobre prácticamente todos los sectores de la economía. No actualizar el impuesto es, en los hechos, una forma de atenuar artificialmente la medición de inflación sin atacar sus causas estructurales.

Desde septiembre del año pasado, el gobierno estableció que las actualizaciones del ICL se calculen en base a la variación de la inflación y se apliquen de forma trimestral. Al mismo tiempo, fijó un monto diferencial para el gasoil destinado a las provincias patagónicas, el Partido de Patagones en la provincia de Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza.

Una estrategia de cosmética fiscal

La postergación del impuesto a los combustibles se inscribe en un patrón más amplio del gobierno de Milei: la administración del dato de inflación como objetivo político antes que como resultado de una política económica consistente. La aceleración inflacionaria registrada en los últimos meses hace más urgente la necesidad oficial de evitar cualquier componente adicional que presione los precios, aunque eso implique resignar ingresos fiscales por miles de millones de dólares.

La situación en Oriente Medio suma una variable de incertidumbre que el gobierno no puede controlar desde Buenos Aires. El conflicto bélico que involucra a potencias con peso determinante en el mercado energético global mantiene los precios del crudo en un estado de volatilidad que el Ejecutivo prefiere esperar que se estabilice antes de aplicar los incrementos pendientes.

Lo que queda claro, sin embargo, es que cada postergación profundiza el rezago acumulado del impuesto; un rezago que más temprano que tarde deberá actualizarse, con el consiguiente impacto sobre los precios que el gobierno intenta hoy evitar a cualquier costo.

Puntos clave:

  • El gobierno oficializó la postergación del aumento del ICL mediante el decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial.
  • Los productos alcanzados son nafta sin plomo, nafta virgen y gasoil.
  • La medida se aplaza para mayo; el ajuste corresponde a actualizaciones pendientes de 2024 y 2025.
  • Las postergaciones de 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por 2.326 millones de dólares, según la consultora Economía y Energía.
  • El conflicto bélico en Oriente Medio y su efecto sobre el precio del petróleo opera como factor adicional en la decisión oficial.

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Los combustibles recaudan récord, pero los recursos siguen sin ir a las rutas

El impuesto a los combustibles se convirtió en el tributo que más recaudó en la gestión de Javier Milei, con un salto real del 240% desde noviembre de 2023. Sin embargo, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) expuso la contradicción: mientras los ingresos para vialidad crecieron 91,2%, el gasto de la Dirección Nacional de Vialidad se desplomó 82,3% y el consumo de nafta sigue en caída.

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El Argentino Diario-Combustible-Nafta-Gasoil.
Cobran más por la nafta, pero ejecutan menos: la contradicción vial del gobierno de Milei.

El impuesto a los combustibles se disparó y se convirtió en la estrella recaudatoria de la gestión de Javier Milei, pero esa lluvia de pesos no aterriza sobre el asfalto. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), el tributo es el que más creció desde el inicio del gobierno, en paralelo a un recorte feroz del gasto en vialidad y una caída sostenida del consumo de nafta. La paradoja no podría ser más elocuente: se cobra más que nunca, se ejecuta menos que nunca y las rutas quedan a la deriva.

Un impuesto que se triplicó

El reporte del IAG detalló que, desde el inicio de la gestión presidencial, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) subió 1387% en términos nominales, frente a una inflación acumulada del 329%. Descontado el efecto inflacionario, la carga impositiva sobre las naftas se disparó un 240%, lo que significa que el tributo prácticamente se triplicó. El ajuste impositivo superó con creces el índice general de inflación.

Esa escalada se nota en el surtidor. El peso de los impuestos directos en el ticket de carga pasó de representar el 8,9% del precio total en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de este año. Así, de los $2045 que cuesta hoy un litro de nafta súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, $411 corresponden puramente a impuestos. En noviembre de 2023, a precios constantes de hoy, el litro costaba $1333 y la parte tributaria era de apenas $120. El precio real del combustible en el surtidor subió un 53,4% desde el cambio de gestión.

Recaudación récord, gasto en picada

El incremento impositivo engrosó las cuentas públicas: el impuesto a los combustibles es el tributo cuya recaudación real más creció respecto de 2023, con una suba del 91% en el período de enero a agosto. Solo los Derechos de Exportación acompañaron ese crecimiento (+3,9%), favorecidos por la baja base que dejó la sequía histórica del 2023. En contraste, la recaudación de la seguridad social sufrió caídas notorias a raíz de la pérdida de puestos de trabajo.

Ahí aparece la contradicción central que el informe del IAG no dejó pasar. Pese a que Javier Milei sostuvo públicamente que «una ruta en buen estado salva tantas vidas como un auto seguro», las inversiones reales caminan en sentido opuesto. Entre enero y agosto de 2026, los ingresos reales por el impuesto de asignación específica destinado a vialidad aumentaron un 91,2% frente a 2023. En simultáneo, el gasto real devengado por la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) sufrió un recorte del 82,3%. De todos los fondos recaudados por el impuesto que le corresponden a Vialidad, la DNV ejecutó tan solo el 32,7%.

El desbalance es brutal: el gasto de Vialidad por todo concepto, incluyendo créditos externos y transferencias del Tesoro Nacional, terminó siendo incluso inferior a la suma teórica que le correspondía por la asignación específica del impuesto a los combustibles. El Estado cobra la plata, pero se niega a ponerla donde dijo que la pondría.

Consumo en caída y fronteras en llamas

Mientras la recaudación se dispara, la demanda se apaga. El consumo de nafta en los primeros siete meses de 2026 acumuló una caída del 5,26% frente al mismo período de 2023, lo que equivale a una pérdida neta de 314 millones de litros volcados al mercado local. Respecto del año pasado, el descenso en las ventas alcanza el 1,84%, según el reporte basado en estadísticas de la Secretaría de Energía.

La baja golpea a todas las provincias, aunque no con la misma intensidad. Mientras Buenos Aires y Neuquén fueron las menos afectadas, el impacto más severo se concentró en las zonas de frontera: Misiones encabezó el derrumbe con una caída del 32,48%, seguida por Formosa con una baja del 26,26%. El IAG explicó que el precio local de la nafta aumentó por encima del valor de los países vecinos, lo que anuló la conveniencia que atraía a la demanda fronteriza y provocó un desplome de las ventas.

El derrumbe tampoco discrimina por tipo de producto: frente a 2023, la nafta premium registró una caída del 7,3% en el consumo y la nafta súper una disminución del 4,5%. Menos combustible vendido, más impuestos cobrados y menos obra pública ejecutada. El gobierno de Milei logró convertir al surtidor en una caja recaudatoria, pero se olvidó de que el camino también conduce a algún lado.

Puntos clave

  • El impuesto a los combustibles líquidos subió 1387% en términos nominales y 240% en términos reales desde noviembre de 2023; el tributo se triplicó.
  • Los impuestos pasaron de representar el 8,9% al 20,1% del precio de la nafta; de los $2045 del litro de súper en CABA, $411 son tributos.
  • El impuesto a los combustibles fue el de mayor crecimiento de recaudación real respecto de 2023, con una suba del 91% entre enero y agosto.
  • Los ingresos reales para vialidad subieron 91,2%, pero el gasto de la DNV cayó 82,3% y ejecutó apenas el 32,7% de lo recaudado.
  • El consumo de nafta cayó 5,26% en los primeros siete meses de 2026; Misiones lideró el desplome con 32,48%.
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