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Más de 12 cuadras de fila para conseguir sólo 60 empleos en un frigorífico de Moreno

En plena crisis económica, la búsqueda desesperada de empleo se volvió una constante. La demanda supera ampliamente a la oferta y deja al descubierto un fenómeno que ya no es marginal, sino estructural.

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La escena no necesita demasiada interpretación. Más de tres mil personas formaron una fila de más de 12 cuadras en Paso del Rey, partido de Moreno, para acceder a apenas 60 puestos de trabajo en un frigorífico. La imagen, captada desde la madrugada, condensa en una postal el deterioro del mercado laboral.

En plena crisis económica, la búsqueda desesperada de empleo se volvió una constante. La demanda supera ampliamente a la oferta y deja al descubierto un fenómeno que ya no es marginal, sino estructural.

Historias de una espera interminable

Los testimonios repiten un patrón: años sin trabajo, entrevistas que no prosperan, ingresos inestables.

“Hace dos años me quedé sin trabajo. Entregás currículum pero no te llaman”, contó una mujer de 44 años. “Hace tres años que busco y no consigo nada”, resumió otra joven.

Entre quienes hacían la fila también había trabajadores recientes expulsados del sistema formal:

  • despidos por mensaje,
  • contratos temporarios que no se renuevan,
  • changas y aplicaciones como única salida.

La urgencia atraviesa todo: familias que dependen de un ingreso que no llega, jóvenes que nunca lograron insertarse, adultos que quedaron afuera del mercado.

Un mercado laboral en retroceso

La escena se explica en un contexto más amplio. Desde el inicio del régimen libertario de Milei, distintos relevamientos registraron:

  • cierre de más de 24 mil fábricas,
  • pérdida de alrededor de 300 mil puestos de trabajo,
  • caída de la actividad industrial y del consumo.

La competencia por sobrevivir

La ecuación es brutal: miles de personas para unas pocas vacantes. No hay mérito que alcance cuando la estructura no genera empleo suficiente. Un mercado laboral que se achica transforma el trabajo en un bien escaso y convierte la búsqueda en una competencia desigual.

Mientras el discurso oficial insiste en el ordenamiento macroeconómico, en la calle la realidad muestra otra cosa: personas esperando horas (y hasta años) por una oportunidad mínima.

Gremiales

Despidos y guardias en Blender: trabajadores denuncian represalia por reclamar salarios

El canal de streaming del empresario Augusto Marini desvinculó a entre 20 y 40 empleados luego de que enviaran una nota colectiva reclamando aumentos trimestrales. La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa en vivo en señal de solidaridad y denunció la presencia de personal de seguridad armado en la puerta del estudio.

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Blender despidió a trabajadores que reclamaban salarios y una conductora levantó el programa en vivo.

El canal de streaming del empresario Augusto Marini desvinculó a entre 20 y 40 empleados luego de que enviaran una nota colectiva reclamando aumentos trimestrales. La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa en vivo en señal de solidaridad y denunció la presencia de personal de seguridad armado en la puerta del estudio. El conflicto expone la trama de negocios de Marini, que simultáneamente avanza sobre el Canal de la Ciudad y cosechó contratos millonarios del Estado nacional.

La pantalla que se fue a negro

Todo ocurrió el jueves 25 de junio durante la transmisión de «Último Aviso», uno de los programas centrales de la grilla de Blender. En un momento que rompió abruptamente el tono habitual del ciclo, la conductora Fiorella Sargenti detuvo la emisión y miró a cámara para informar a la audiencia lo que sucedía puertas adentro. «Perdón, chicos. Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros: echaron a muchos por hacer un reclamo vinculado con nuestro salario y los aumentos», dijo la periodista, según consta en la grabación que se viralizó en redes sociales.

Sargenti aclaró que no se trataba de ningún artificio para captar atención, uno de los recursos habituales del género streamer. La gravedad del momento fue inmediata: «Hay guardias esperándonos afuera», advirtió antes de abandonar el estudio junto al equipo técnico y los demás integrantes del programa. Segundos después, la transmisión se cortó, la pantalla quedó congelada con el logotipo del canal y Blender dejó de emitir programación. La escena se volvió tendencia en redes sociales en cuestión de minutos.

El detonante: la nota colectiva y la respuesta patronal

El conflicto se desencadenó luego de que la mayoría de los trabajadores enviara una nota colectiva a la empresa reclamando el cumplimiento de acuerdos salariales establecidos antes del inicio del ciclo 2026. Los puntos centrales del reclamo incluían el respeto de los aumentos trimestrales acordados, el pago por jornadas de feriados trabajados y la regularización de compañeros afectados por reestructuraciones internas. Hasta el año pasado, la empresa otorgaba actualizaciones salariales cada tres meses; la nueva propuesta patronal estiró ese plazo a revisiones cada seis meses, según fuentes cercanas al conflicto.

La respuesta de la conducción de Blender fue inmediata y contundente: la desvinculación de un número de trabajadores que los distintos medios ubican entre 20 y 40 personas. Según trascendió, los sueldos en el canal estarían muy por debajo del valor de la Canasta Básica Total, lo que habría profundizado el malestar entre el personal. No es la primera vez que medios de comunicación privados acuden a despidos masivos como respuesta a reclamos colectivos organizados, un patrón que en el contexto del ajuste económico vigente adquiere particular resonancia.

Guardias armados y trabajadores en la puerta

El exempleado Nacho Suárez documentó en sus redes sociales lo que ocurrió detrás de cámara. Según mostró en su cuenta de Instagram, personal de seguridad privada se apostó en las puertas del estudio para impedir el ingreso de los desvinculados. «Aparecieron monitos con armas que no nos dejaban volver a entrar al estudio después de echarnos a varios», escribió Suárez. Más tarde publicó un nuevo video desde la puerta junto a los demás afectados por los despidos: «Acá estamos los despedidos».

El cuadro descripto, trabajadores despedidos apostados en la vereda mientras guardias privados custodiaban el estudio, ilustra con crudeza la dimensión del enfrentamiento. En el mundo del streaming, donde la construcción de marca se apoya en nociones de cercanía, horizontalidad y comunidad, el episodio golpeó con fuerza sobre la narrativa que el propio canal venía construyendo.

El comunicado de la empresa: «valores» como argumento

Horas después del incidente, Blender difundió un comunicado en el que aseguró cumplir con todas sus obligaciones salariales y justificó las desvinculaciones en razones que nada tienen que ver con el reclamo. «BLENDER es una empresa que genera trabajo para más de 100 personas, honra sus compromisos y cumple en tiempo y forma con todas sus obligaciones», expresó la compañía. A continuación, describió a los trabajadores despedidos como «un grupo reducido de personas» que «adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía» al intentar «condicionar el funcionamiento del canal mediante la utilización de su propia pantalla como mecanismo de presión en el marco de una negociación entre las partes».

La retórica empresarial es elocuente: lo que los trabajadores definieron como un reclamo salarial organizado, la empresa lo reencuadró como una violación de «valores». El comunicado no precisó qué aumentos reconoció ni cuáles rechazó, no detalló los montos salariales en disputa y tampoco respondió a las denuncias sobre la presencia de personal de seguridad armado. Cerró con una declaración de continuidad: «BLENDER continuará invirtiendo, generando empleo y trabajando para ofrecer cada día el mejor contenido a su comunidad».

Quién es Augusto Marini: streaming, Estado y Canal de la Ciudad

El conflicto en Blender no puede leerse de manera aislada del perfil de su propietario. Augusto Marini, empresario misionero de 31 años, conduce Cale Group, un holding con actividad en infraestructura, energía, salud, transporte ferroviario, agroindustria y medios de comunicación. En el terreno mediático, controla dos canales de streaming de perfiles radicalmente distintos: Blender, con una identidad más progresista y cultural, y Carajo, el canal identificado con el oficialismo libertario, donde tienen presencia el referente Daniel Parisini («Gordo Dan») y funcionarios, como por ejemplo: Luis Caputo.

En paralelo al conflicto laboral, Marini atraviesa una semana de alta visibilidad por dos frentes. Por un lado, su empresa Motora Argentina recibió una contratación directa por compulsa abreviada de USD 3,8 millones de Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado, para la reparación de material rodante de las líneas Roca y Mitre, en el marco de la emergencia ferroviaria decretada por el Gobierno nacional. Por otro lado, su empresa Cale Group Media fue recomendada como adjudicataria de la licitación del Canal de la Ciudad, al ofrecer un canon mensual de 50 millones de pesos, muy por encima del piso de 10,75 millones fijado como base. Para esa gestión, Marini convocó a Liliana Parodi, exdirectora de contenidos de Grupo América, quien figura también en el epicentro del conflicto en Blender como responsable de la decisión de no renovar contratos.

La acumulación de negocios con el Estado, combinada con la gestión de un canal abiertamente oficialista y ahora con un conflicto laboral en el canal de perfil más independiente, configura un escenario de preguntas que el empresario aún no respondió. Marini negó en declaraciones periodísticas tener vínculos privilegiados con el Gobierno y sostuvo que sus contratos se obtuvieron por mérito propio. «Hay una fantasía de que si soy el dueño de Carajo, soy socio del Presidente», declaró.

Puntos clave

  • La empresa desvinculó a entre 20 y 40 trabajadores de Blender luego de que el personal enviara una nota colectiva reclamando el cumplimiento de aumentos trimestrales acordados.
  • La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa «Último Aviso» en vivo en solidaridad con los despedidos; la pantalla quedó a negro y el canal dejó de emitir.
  • El exempleado Nacho Suárez denunció y documentó la presencia de guardias de seguridad privada armados que impidieron el ingreso de los desvinculados al estudio.
  • Blender justificó los despidos en «conductas incompatibles con los valores de la compañía» y negó irregularidades salariales.
  • El propietario de Blender, Augusto Marini, recibió simultáneamente una contratación estatal de USD 3,8 millones y avanza en la adjudicación del Canal de la Ciudad.
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