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Massa: «El objetivo patriótico es construir una economía sin inflación»

El ministro agregó que «para romper esta cultura de la dolarización hay que generar instrumentos de inversión asociados a los bienes que producimos los argentinos».

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El ministro de Economía, Sergio Massa, remarcó hoy que el «objetivo patriótico es construir una economía sin inflación», adelantó que trabajan en instrumentos que aseguren el acceso al crédito de empresas y personas, y que convocará a la Mesa de Enlace en los próximos días para seguir «región por región» el impacto de la sequía.

«Lo que quiero dejar claro es el concepto de que la mejora del ingreso es con reducción de inflación, con mejorar la capacidad de crédito del trabajador y con paritarias que le ganen a la inflación», afirmó Massa en declaraciones a Infobae.

Aseguró también que «el objetivo patriótico es construir una economía sin inflación, un problema de la economía argentina en los últimos 40 años».

Por otra parte, en una entrevista publicada hoy en El Cohete a la Luna señaló que «para romper esta cultura de la dolarización que tenemos los argentinos -que está muy arraigada en nosotros- hay que generar instrumentos de inversión asociados a los bienes que producimos los argentinos, al gas, al maíz, al cobre, con instrumentos de ahorro y de inversión, que pueden ser garantía para el ahorrista que desconfía del sistema financiero».

Remarcó que «recuperar ingreso tiene tres patas: bajar la inflación, recuperar paritarias contra inflación en la discusión distributiva, pero la tercera cosa, y quizá la más importante y de mayor responsabilidad nuestra en este año, está asociada al acceso al crédito de la gente».

«Tenemos millones de argentinos en categoría 3, 4 y 5» en referencia a la clasificación del deudor que hacen los bancos y que en estos casos corresponden a usuarios de riesgo medio, con alto riesgo de insolvencia y en el último caso califican como irrecuperable.

Insistió en que «tenemos millones de argentinos que cuando miran su saldo de tarjeta y miran su capacidad de crédito en el banco se encuentran con que están en el techo. Debemos trabajar en instrumentos que le mejoren el acceso al crédito a la gente».

Por ello están trabajando con el Banco Central para «ver cómo le encontramos utilidad a lo que hasta ahora es un pasivo poco virtuoso para la Argentina que son las Leliq».

Insistió en que «hay que encontrarles un sentido en el trabajo articulado con el sistema financiero formal y también con el sistema financiero que hoy aparece lateralmente».

«El sistema financiero vinculado a los instrumentos electrónicos, a los sectores de la economía social (cooperativas, mutuales) que de alguna manera, sobre todo en el interior del país, generan un impacto fuerte en el mercado de crédito. Me parece que hay que trabajarlo y que hay que poner mucha cabeza ahí en febrero», agregó.

Respecto de la sequía y la situación del sector agroindustrial indicó que en los próximos días convocará a la Mesa de Enlace para plantear un seguimiento de 90 días “sector por sector y economía por economía, mirando los mapas satelitales de lluvias, mirando los mapas satelitales del INTA de humedad de suelo, y comparando caída de rentabilidad 2022 contra 2023”.

«Lo primero que hay que mirar es el daño a los productores argentinos», remarcó el ministro para señalar que en el caso del trigo la cosecha por 14,7 millones de toneladas superó las previsiones de entre 9 y 11 millones.

«Es menos de lo que podría haber sido una buena cosecha, pero no es la catástrofe que se temía», indicó en diálogo con El Cohete a la Luna.

En cuanto a la soja «estimamos que el impacto de la lluvia del fin de semana pasado hasta el día 21 nos va a dar la humedad de suelo suficiente como para tener una buena cosecha a lo largo del año», comentó.

Por otra parte y consultado por Infobae sobre los dichos del expresidente Mauricio Macri para quien el gobierno actual está dejando «bombas» que estallarán en la próxima gestión, Massa respondió que «la única bomba que tiene la economía argentina es la que representó el acuerdo de Macri con el FMI, una bomba que hay que administrar y que de alguna manera limitó la capacidad de crecimiento de la economía argentina».

«El acuerdo con el Fondo el gobierno anterior lo usó para financiar la fuga de capitales y no para construir hospitales, puentes, para desarrollar la construcción, para desarrollo tecnológico. O sea, financiaron la salida de plata a cuentas en Estados Unidos o en otros países. Y la verdad es que eso es muy malo para nuestra economía», recordó.

Asimismo señaló que lo importante en cuanto a las «deudas que pasan de un gobierno a otro» es que «tengamos es la capacidad de ser serios, porque es el ahorro de la gente el que forma parte de la deuda pública, ya sea en bonos del Tesoro o en Leliqs, que no son ni más ni menos que lo que usted pone en el banco a plazo fijo transformado en un instrumento de ahorro del Banco Central».

«Nosotros no metimos la cabeza en un pozo, sino que enfrentamos el problema de la deuda con el Fondo y tuvimos la capacidad de encauzarlo y de buscarle una solución para la economía argentina, porque el Estado es uno, no importa quién gobierna en ese momento, es la Argentina y me parece que hay que tener en eso una visión de hombre de Estado y no una visión chiquitita de ver cómo se le traba a un gobierno el acceso al mercado de capitales sólo porque se quiere ganar una elección», aseveró.

Trabajo

Cabot cierra su planta en Campana y deja a 150 familias a la deriva

**El ajuste económico suma otra víctima: la multinacional química anunció el cierre definitivo de su planta bonaerense, donde producía negro de humo para la industria del neumático. Los trabajadores marcharon este lunes para exigir garantías sobre sus indemnizaciones.**

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150 trabajadores sin empleo: Cabot cierra y el modelo Milei destruye otro eslabón industrial

La empresa multinacional Cabot Corporation resolvió el cierre definitivo de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Campana, dejando sin trabajo a 150 personas entre empleados directos y tercerizados. La firma, especializada en la producción de negro de humo y materiales químicos de alto rendimiento, comunicó la decisión el martes pasado a través de directivos llegados desde Brasil, quienes reunieron al personal en el comedor de la planta para anunciar el cese total de las operaciones en Argentina.

La noticia que nadie esperaba

La modalidad del anuncio encendió las alarmas entre los trabajadores: sin previo aviso colectivo, sin instancias de negociación previas y con la sola mención de que «un estudio jurídico se encargaría del tema». La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones se instaló de inmediato. Agustín, operario de la planta y padre de dos hijos, describió la situación con crudeza en declaraciones televisivas : «Vino uno de los gerentes de Brasil, juntó a todos los trabajadores en el comedor y anunció que la firma iba a cerrar su operación en Argentina y que un estudio jurídico se iba a encargar del tema. No sabemos si nos van a pagar o no. Están queriendo meter el preventivo de crisis para pagarnos un 50% menos. A nosotros no nos han pagado, no nos han echado, estamos a la deriva.»

El recurso del preventivo de crisis, un mecanismo legal que habilita a las empresas a reducir las indemnizaciones a la mitad, fue señalado por los propios trabajadores como la estrategia que la compañía planea utilizar para minimizar sus obligaciones laborales. Si se aplica, implicaría una pérdida económica directa y significativa para cada uno de los afectados.

Una lucha con décadas de historia en juego

Este lunes, los trabajadores de Cabot se movilizaron desde la planta hasta la plaza principal de Campana para presentar un petitorio ante el municipio y exigir garantías concretas. La imagen de obreros con años y décadas de trabajo al hombro reclamando en la calle resume, en términos humanos, lo que los índices macroeconómicos no siempre logran mostrar.

Mario Di Paolo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo, ratificó los hechos y marcó la dimensión del golpe: «El martes vinieron dos directivos de Brasil, juntaron a toda la gente en el comedor y notificaron el cese total de las tareas y el cierre definitivo de Cabot Argentina. Yo hace 15 años que estoy en Cabot y estamos con la lucha con los compañeros.» Di Paolo advirtió además sobre la situación concreta que enfrentan los operarios en el mercado laboral actual: «Con este modelo económico está muy difícil conseguir trabajo. Los compañeros son todos mayores de 40 años, se les va a complicar mucho empezar a trabajar de vuelta.»

El drama individual de cada trabajador ilumina la magnitud del daño. Gustavo, de 52 años y con 16 años de antigüedad en la planta, expresó: «Es una sorpresa grande para todos. Ya no voy a conseguir laburo en ningún lado. Hay que remarla. Sin trabajo no hay dignidad y no hay nada. Es una vergüenza lo que hicieron.» Agustín, por su parte, señaló el impacto sobre sus compañeros de mayor trayectoria: «Tenemos compañeros con más de 30 años en la fábrica que saben que no consiguen más trabajo, porque uno con esa edad para el sistema ya queda obsoleto.»

Una decisión «netamente comercial» en un contexto de desguace

Uno de los testimonios más contundentes fue el de un trabajador con 26 años de antigüedad en la empresa, quien rechazó los argumentos de la firma: «Siempre pusimos el pecho en todas las crisis, pasamos por muchas, por eso es inentendible la situación que nos plantean hoy. No es un problema de productividad, es una decisión netamente comercial. Es una pena que tomen esta decisión y dejen a 150 familias sin trabajo.»

En el sector señalan que la crisis en la industria del neumático, agravada por las dificultades atravesadas por FATE, uno de los principales clientes históricos de la producción de negro de humo de la planta, contribuyó a deteriorar la ecuación comercial de Cabot en Argentina. Sin embargo, los propios trabajadores insisten en que la decisión responde a una estrategia corporativa global, no a un problema de desempeño local.

El costo humano del modelo

El cierre de Cabot no es un episodio aislado. Se inscribe en un proceso de desindustrialización acelerada que distintos relevamientos privados y sindicales estiman en más de 320.000 puestos de trabajo perdidos y alrededor de 15.000 industrias cerradas en todo el país desde diciembre de 2023. Ese proceso tiene coordenadas precisas: apertura importadora, contracción del mercado interno, retracción del consumo y deterioro sostenido del poder adquisitivo, factores que la gestión de Javier Milei asume como costos necesarios del «saneamiento macroeconómico.»

El propio contexto inflacionario agrava la situación de quienes pierden el empleo. Según datos del INDEC de marzo de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que significa que los trabajadores desplazados enfrentan simultáneamente la pérdida de ingresos y un costo de vida que se mantiene en niveles críticos. A eso se suma que el gasto primario del Estado cayó un 5,1% interanual adicional en el primer trimestre de 2026, según datos del Foro Economía y Trabajo, reduciendo aún más la red de contención disponible para quienes quedan fuera del mercado laboral.

En ese marco, la promesa oficial de que el ajuste tiene un horizonte de alivio choca con la realidad cotidiana de trabajadores que, a los 40, 50 o 52 años, saben que el sistema productivo argentino actual no tiene lugar para ellos.

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