Consumo
Apertura importadora: lujo para pocos y competencia feroz en el comercio argentino
El desembarco de sellos globales en centros comerciales es impulsado por el Gobierno de Javier Milei como estrategia para contener la inflación y mostrar signos de apertura económica.
La inauguración del nuevo shopping OH! Buenos Aires, en Recoleta, sumó al mercado local marcas internacionales como Vilebrequin, Stella McCartney y Psycho Bunny. El complejo se instala en el predio que ocupaba Buenos Aires Design y se incorpora a una red de más de veinte centros comerciales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), entre ellos Unicenter, Galerías Pacífico, Patio Bullrich y Paseo Alcorta.
Apertura importadora y estrategia oficial
Según datos oficiales y del sector, el desembarco de marcas globales es presentado por el Gobierno como un resultado directo de la apertura de importaciones, el fin del cepo cambiario y el atraso del dólar, que abarata en pesos el abastecimiento de mercadería extranjera.
En lo que va de 2025, las importaciones de indumentaria alcanzaron el 67% del consumo total, mientras que el valor promedio de la ropa importada cayó un 26% en el último año.
El ministro de Economía, Luis Caputo, promueve esta política como parte de la “guerra de precios” contra la inflación, aunque el ingreso masivo de productos también favorece la competencia de plataformas online extranjeras, especialmente las de origen chino.
Locales premium y demanda segmentada
Los shoppings están ofreciendo a las marcas internacionales espacios de entre 100 y 200 metros cuadrados en zonas de alto tránsito. En algunos casos, como el de Victoria’s Secret en Alto Palermo, los locales superan los 400 metros cuadrados.
Entre las aperturas recientes y próximas figuran Bath & Body Works, The Kooples, Under Armour, Sandro, Maje, Farm Rio, Adolfo Domínguez, Montblanc, Diesel, Max Mara, Salvatore Ferragamo, Boss, Longchamps y Decathlon. También hay negociaciones con Barbour, Colmar y Dr. Martens.
Según estimaciones del INDEC, la clase media alta y alta —con ingresos mensuales promedio de $4,5 y $9,5 millones por familia, respectivamente— representan alrededor del 22% de la población, el segmento objetivo de estas marcas premium.
El rol de IRSA y la competencia online
La desarrolladora IRSA acompaña el desembarco de las marcas no sólo con la cesión de locales, sino también con asesoría estratégica sobre diseño, ubicación y marketing. Sin embargo, la apertura importadora no sólo beneficia a los shoppings: el comercio online transfronterizo creció con las facilidades aduaneras puerta a puerta, poniendo en tensión a los marketplaces y tiendas físicas locales.
Contexto económico y comercial
La oferta creciente de marcas de lujo convive con una polarización del consumo: una minoría con alto poder adquisitivo que accede a productos premium y una mayoría que busca precios bajos y financiamiento. Esta brecha define la competencia tanto en los segmentos altos como en los masivos, en un momento clave para el comercio y la economía argentina.
Puntos clave:
- OH! Buenos Aires abrió en Recoleta con marcas internacionales como Vilebrequin, Stella McCartney y Psycho Bunny.
- El Gobierno atribuye la llegada de sellos globales a la apertura de importaciones, el fin del cepo y el atraso cambiario.
- Las importaciones de indumentaria representan el 67% del consumo total en 2025.
- Los shoppings ofrecen locales premium y asesoría para captar marcas globales.
- Crece la competencia de plataformas online extranjeras con envíos puerta a puerta.
Consumo
El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas
Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.
Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente
★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.
La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.
Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro
El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.
En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.
El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo
Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.
Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.
La discusión sobre el indicador
El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.
Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.
Estanflación como escenario de fondo
Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.
El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.
Puntos clave:
– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.
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