Comunidad 👥
Frente a la suba de casos y restricciones, reclaman que se vuelvan a suspender los desalojos
El titular de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia enfatizó en que es necesario establecer una prórroga para lo que dure la pandemia y pidió «un programa de desendeudamiento y cumplimiento efectivo de la Ley de Alquileres».
El titular de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia enfatizó en que es necesario establecer una prórroga para lo que dure la pandemia y pidió «un programa de desendeudamiento y cumplimiento efectivo de la Ley de Alquileres».
A casi un mes del vencimiento del decreto que suspendió los desalojos de inquilinos por falta de pago, prorrogó los contratos y congeló los alquileres, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) reclamó restablecer estas disposiciones mientras dure la crisis sanitaria en consonancia con lo que vienen solicitando otras organizaciones como Inquilinos Agrupados.
Además, piden «un programa de desendeudamiento, cumplimiento efectivo de la Ley de Alquileres y políticas públicas que apunten a garantizar el derecho a la vivienda» para que no vean empeorar aún más su situación habitacional en esta segunda ola de la pandemia.
«Lo que estamos viendo es una reanudación de juicios de desalojo, aumento de los desalojos de hecho y un crecimiento muy marcado de los precios de alquiler», dijo a Télam Pablo Vitale, codirector de ACIJ.
Y ese incremento en muchas ocasiones imposible de afrontar por familias endeudadas que además deben afrontar el pago de cuotas de aumentos diferidos, «está asociado con la vigencia del DNU», dado que su finalización dio lugar a medidas «especulativas» por parte de las inmobiliarias que «aumentaron por encima de la inflación» en virtud de «la retracción de la compra/venta».
«Como bajó mucho la compraventa, las inmobiliarias recurren al submercado de alquiler que del que no tienen grandes entradas pero que les permite generar algún tipo de ingresos», dijo.
Vitale aseguró que el mayor problema hoy es que «la deuda se volvió impagable para muchas familias» aunque sea prorrateada en 12 cuotas, si además se tienen que mantener al día con el pago mensual del alquiler indexado y afrontar la renovación de contrato, o una mudanza.
«La suma da un monto altísimo para las familias y ése es el problema grave que no está resuelto», aseguró. Además, explicó que «en ACIJ nos aumentó exponencialmente las consultas por situaciones de desalojo de hecho o inminentes o que se ven venir un desalojo potencial».
«Como medida de cortísimo plazo, pedimos la prohibición de los desalojos mientras dure la pandemia por cuestiones sanitarias, porque en principio nada es más importante que preservar la vida y para hacerlo se necesita contar con una vivienda», dijo.
En segundo término, piden «prever una salida de la prohibición que no implique expulsión masiva inmediatamente caída la medida, para que las familias que quedaron tan endeudadas puedan solventarla, por ejemplo a través de créditos blandos».
«Y luego, un conjunto de respuestas habitacionales para las familias que no se limitan a la construcción de viviendas, que es correcta para la reactivación económica, pero que llegan muy tarde para las familias que están en crisis hoy, que requieren esas medidas pero también muchas otras, sobre todas las orientadas a regular el mercado», concluyó.
En virtud del Censo 2010, se estima que ocho millones de personas alquilan y que destinan aproximadamente el 40% de sus ingresos para cubrir este gasto.
Ciencia 🧬
Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre
Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.
Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.
Un diagnóstico que llega tarde, o nunca
Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.
«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».
El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.
Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro
La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.
«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.
Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso
El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.
En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.
El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.
Puntos clave
- El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
- La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
- Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
- La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
- El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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