Conectate con El Argentino

Opinión

De radio, mensaje y león por gato

Nacimos con la imperiosa necesidad de comunicarnos, de ponernos al tanto, de contarnos el cuento. 

Publicado hace

#

Por Manu Campi

La cultura es aquello que está hecho o intervenido por el hombre (materialidad, creencias, ideas, etc.) en donde uno de sus aspectos más sobresalientes es el de la capacidad de comunicarse. Para Lévi-Strauss, la naturaleza es todo aquello que no ha tenido encima la mano humana ni guarda valoración alguna. La comunicación humana atiende la representación y construcción del mensaje que se ve sujeto a la historicidad, experiencia y representación de quien dice, lee, escucha, ve y replica. Esto es, a grandes rasgos, lo que nos diferencia de los animales.

Claude Levi-Strauss

Los imperios, históricamente, atendieron el departamento de marketing antes que cualquier otra cosa. El mensaje es todo. La pobreza aparece en los diarios como un absurdo porcentaje, la inflación no es otra cosa que un índice inentendible que no resiste análisis, los medios difunden políticas de estado y buscan desesperadamente imponer ideologías. La política se ocupa en que lo mejor está por venir, nunca a la orden del día, siempre adelante.

Periodistas cargados de credenciales operan a favor y en contra, pero jamás cuestionando el mensaje de fondo. No solo porque incomoda, sino que, además, es de lo más inconveniente. Se ha conseguido, sistemáticamente, acomodar el mensaje. No hace mucho éramos campeones del mundo en un deporte anestésico. Nunca antes, quizás nunca más, veamos a un país entero cantando sin bandera política en las calles.

Lionel Messi

Ante el peligro latente, anotador en mano, emergió de los medios un tipo peligroso que, sin más mensaje que el alboroto, consiguió llevarse puestas dieciséis provincias. No es la culpa del tipo. La responsabilidad es del mensaje que pusieron en medio. Con todo, el mundial quedó atrás, al embajador argentino del futbol ahora lo citaron convenientemente a Miami para recordarnos que, a pesar de cualquier índice, no hay que perder de vista que lo importante es estar bronceado. El aparato confunde, posterga y troca necesidades por ilusiones y no vayamos a perdernos un partido pay per view para sentirnos parte y patriotas. 

El mensaje es claro. Lo mismo le pasa al pobre león que, ahora que está despierto, escucha los Stones, pero necesita de La Renga y tiende a pensar que es el rey de la selva, pero, le guste o no, no deja de ser un gato. Hace unos días celebramos el Día de la Radio, pero qué importa.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

Publicado hace

#

Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo