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Franja de Gaza

Gaza: una masacre planificada con Inteligencia Artificial

En las últimas semanas Israel ha atacado con misiles ambulancias con heridos y a camioneros que transportaban ayuda humanitaria.

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Por Telma Luzzani

Con luz verde de los Estados Unidos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) decidieron experimentar con los palestinos y utilizar Inteligencia Artificial (IA) para bombardeos y asesinatos masivos en la Franja de Gaza.

El sistema utilizado, denominado “Lavanda” (Lavender), procesa, a gran velocidad, una gigantesca cantidad de datos sobre los 2.300.000 de palestinos que viven en Gaza; los clasifica de 1 a 100 y prioriza como “blanco” a bombardear a los que -según los algoritmos de aprendizaje automático- estarían relacionados con Hamas o la Yihad Islámica. Está comprobado que la máquina falla y ya marcó miles de personas que no tienen nada que ver con las milicias armadas.

Para Lavanda, las personas a asesinar están a su vez divididos en “objetivos humanos” (comandantes) y “objetivos basura” (soldados). Sobre estos últimos, las FDI usan únicamente misiles no guiados (conocidos como “bombas tontas” en contra posición a los misiles de precisión o “inteligentes”) que pueden destruir edificios enteros y, por lo tanto, ocasiona una enorme cantidad de muertos.

Aunque esto es horroroso, no es lo peor. Hay por lo menos dos elementos más que incluyen a estos experimentos de IA como delitos de terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad.

1) Los ataques masivos contra palestinos están automatizados, es decir, no hay supervisión humana (ni cargos de conciencia). Los oficiales israelíes fueron autorizados a no chequear la información que provee la IA ni analizar en qué se basan las computadoras para preparar sus listas negras.

2) Las personas señaladas por Lavanda no son atacadas durante sus actividades militares sino cuando están en sus hogares, generalmente de noche y con toda su familia. Esta parte del sistema denominado “¿Dónde está papá?” avisa al ejército cuando el objetivo entra a su casa y bombardea todo el edificio residencial, provocando la muerte del militante y de otras decenas de personas, los cínicamente llamados “daños colaterales”.

«Todo es estadístico, todo está ordenado”, confesó uno de los militares israelíes implicados con Lavanda. Por cada miliciano raso marcado por la máquina está permitido matar hasta 15 o 20 civiles. En el caso de un alto cargo de Hamas, añadió la fuente, se autoriza la muerte de más de 100 civiles por cada comandante.

La fábrica de matar

La investigación sobre Lavanda fue realizada por el periodista, militante pacifista y cineasta israelí, Yuval Abraham, quien publicó en el medio israelí “+972 Magazine – Local Call”, dos impactantes investigaciones sobre esta arma siniestra basada en algoritmos: “Una fábrica de asesinatos en masa” y “Lavender: la máquina de IA que dirige los bombardeos de Israel en Gaza”. Estos artículos deberían presentarse en la Corte Internacional de Justicia para juzgar las acciones decididas por el gobierno de Benjamin Netanyahu.

Abraham entrevistó a seis agentes de inteligencia y militares israelíes que usaron, en la actual guerra en Gaza, la máquina de IA. En las guerras anteriores –dijo un espía a Abraham- como se trataba de una forma “especialmente brutal” de matar a alguien, los objetivos humanos se marcaban con mucho cuidado. Se bombardeaban únicamente altos mandos militares.

“Un oficial debía comprobar que la persona era efectivamente un miembro de la cúpula militar de Hamás, averiguar dónde vivía, su información de contacto, etcétera. En aquel entonces, la lista de objetivos era de unas pocas decenas y el personal de inteligencia podía encargarse individualmente del trabajo.”

Pero en esta nueva etapa en Gaza todo se “flexibilizó”. Antes las listas tenían 50 objetivos al año; ahora 100 por día porque comenzaron a incluirse miles de sospechosos de rango inferior. Como los oficiales no daban abasto, el ejército israelí decidió apoyarse en el software automatizado y la IA y descartar el juicio del personal humano. “En su punto álgido, el sistema logró generar 37.000 familias como potenciales blancos”, aseguró un entrevistado por Abraham

Una fuente me aseguró que el personal humano ‘servía como sello de goma para aprobar los bombardeos, pero las decisiones las tomaba la máquina. Tratábamos las indicaciones de Lavanda como si fueran decisiones humanas. Le dedicábamos personalmente unos 20 segundos’. Esto se hizo a pesar de saber que el sistema comete lo que se consideran “errores” en aproximadamente el 10% de los casos y de que, en ocasiones, marca a personas que no tienen ninguna conexión con grupos militantes”, escribió el periodista israelí.

Un oficial superior que Abraham nombra, en su investigación, como “B” se explayó sobre su experiencia. “A las 5 de la mañana, llegaba la Fuerza Aérea y bombardeaba todas las casas que habíamos marcado. Eliminamos a miles de personas. No los revisábamos uno a uno: pusimos todo en sistemas automatizados. Bombardeábamos al objetivo y a su edificio. Todo era estadístico, todo estaba ordenado.”

“Me sorprendió mucho que nos pidieran que bombardeáramos todo un edificio para matar a un soldado raso cuya importancia en los combates era baja”, dijo una fuente. “A esos objetivos los apodé ‘objetivos basura’. Aun así, me parecía más ético esto que cuando bombardeamos sólo por disuasión”. Otro entrevistado citado por Abraham como “C” admitió: “Para esos casos usamos “bombas tontas”. Más baratas. No conviene desperdiciar bombas caras en gente sin importancia; es muy costoso para el país y hay escasez”.

También las FDI –como hizo el Pentágono en Vietnam- mide el desempeño de su tropa y los resultados de la guerra por la cantidad de personas asesinadas, el siniestro “body count”. “En un día sin objetivos, usábamos para atacar un criterio más amplio”, confesó “B”. “Nos presionaban constantemente: ‘¡Tráiganos más objetivos!’. Nos gritaban mucho. Con la presión constante de generar más blancos, acabábamos con [la vida de] nuestros objetivos muy rápidamente”.

Con criterio de libre mercado, un jerarca de la División Administrativa de Objetivos de las FDI equipara esta matanza en serie con una fábrica. “Preparamos los blancos automáticamente y trabajamos siguiendo una lista. En realidad, es como una fábrica. Trabajamos rápido y no hay tiempo para ahondar mucho en el objetivo. Se nos juzga de acuerdo con la cantidad de objetivos que conseguimos generar”.

Esto explica el altísimo número de civiles que no participan en la lucha, pero que fueron aniquilados por los ataques aéreos de Israel. Ya hay cerca de 35.000 muertos, 75% de ellos mujeres y niños. Cinco fuentes diferentes confirmaron al periodista israelí que los servicios de inteligencia de su país conocen de antemano el número de civiles que pueden morir en un ataque a una residencia particular, y son fichados como “daños colaterales”.

¿Quién es el doctor Frankenstein?

Después una investigación y rastreo informático sin precedentes, el diario británico The Guardian descubrió y publicó, el pasado 5 de abril, un secreto celosamente guardado: cuál es la verdadera identidad del creador del macabro sistema Lavanda. Se trata del general de brigada Yossi Soriel, comandante de la Unidad 8200 una de las agencias de vigilancia más poderosas del mundo (equivalente a la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU), información luego confirmada por el diario israelí Haaretz.

Hasta hace tres semanas sólo se sabía que el inventor de esta tecnología “adictiva y excitante”, como varios usuarios la han catalogado, era el autor anónimo del libro “El equipo humano-máquina: cómo crear una sinergia entre la inteligencia humana y la artificial que revolucionará nuestro mundo” (The Human-Machine Team: How to Create Synergy Between Human and Artificial Intelligence That Will Revolutionize Our World) publicado en 2021.

En el libro, Soriel defiende el diseño de una máquina especial que procese rápidamente ingentes cantidades de datos y genere potenciales “objetivos” para ataques militares en una guerra. Según el autor, esto resolvería el “atasco humano tanto para localizar más objetivos como para tomar decisiones que aprueben los ataques”. Y se lamenta: “Los humanos no podemos procesar tanta información. No importa a cuántas personas se le haya asignado la tarea de generar objetivos durante la guerra: seguirás sin generar suficientes objetivos al día”.

En las últimas semanas Israel ha atacado con misiles ambulancias con heridos y a camioneros que transportaban ayuda humanitaria. Frente a esto, frente a Lavanda, un enigma me atormenta: ¿cómo pudo prolongarse en un sector de los judíos, en los descendientes de las víctimas de las atrocidades nazis, la pulsión genocida, la planificación del dolor sobre el cuerpo de otro ser humano, el goce en la crueldad?

Lavanda no es Hollywood. Es Auschwitz, es Hiroshima, es Gaza.

DDHH

Aberrante: el ministro israelí Ben Gvir propuso matar entre 30 y 40 palestinos por noche en Gaza

El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, llamó públicamente al asesinato sistemático de palestinos en un podcast y sostuvo que los habitantes de Gaza «ni siquiera son personas». Sus declaraciones se suman a otras ya presentadas ante la Corte Internacional de Justicia como evidencia de intención genocida.

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"Ni siquiera son personas": el ministro israelí que pide matar palestinos en serie cada noche.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, propuso públicamente que fuerzas israelíes lleven adelante «asesinatos selectivos» de entre 30 y 40 palestinos cada noche en Gaza. Las declaraciones fueron realizadas en el podcast «8 de octubre», conducido por Rom Braslavski, ex rehén de Hamas y la Yihad Islámica, y encendieron la alarma internacional por su carácter explícitamente eliminacionista.

«Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche», afirmó Ben Gvir. Y agregó, sin ambages: «Hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas.» El funcionario aclaró que su propuesta no se limitaría a quienes representen «una amenaza inmediata», lo que amplía el blanco a la población civil en general.

Un ministro de ultraderecha con historia de extremismo

Ben Gvir integra el gobierno ultraderechista de Benjamín Netanyahu desde 2022. Su trayectoria política está atravesada por el extremismo: fue miembro del movimiento Kach, fundado por el rabino Meir Kahane en la década de 1970, que propugnaba la expulsión masiva de la población árabe de Israel y la imposición de una teocracia basada en la ley judía ortodoxa. Ese movimiento fue declarado organización terrorista por el propio Estado de Israel, y la pertenencia de Ben Gvir al grupo le valió quedar excluido del servicio militar obligatorio.

Pese a ese pasado, Ben Gvir escaló hasta controlar la cartera de Seguridad Nacional, que tiene bajo su órbita a la Policía nacional israelí y el sistema carcelario, donde numerosas organizaciones de derechos humanos denuncian casos sistemáticos de tortura contra detenidos palestinos, tanto de Cisjordania como de Gaza.

Declaraciones que llegan a La Haya como prueba de genocidio

Las expresiones de Ben Gvir no son un episodio aislado. Se enmarcan en una serie de posicionamientos racistas y eliminacionistas de funcionarios israelíes que ya fueron presentados ante la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas como evidencia de lo que organismos internacionales califican como «intención genocida». La causa fue iniciada por Sudáfrica y tiene como objeto determinar si Israel está violando la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza.

Además de sus posturas eliminacionistas, Ben Gvir es uno de los colonos israelíes que reside en la Cisjordania ocupada, desde donde construyó su carrera política exigiendo la «migración masiva de palestinos» en Gaza para instalar asentamientos judíos en la Franja. «Considero que toda Gaza es nuestra. Deberíamos tener asentamientos no solo en Gush Katif, sino en toda Gaza, fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen, y para los terroristas, nada de emigración, simplemente matarlos uno por uno», declaró.

Oposición interna a la «pausa» en Gaza y provocaciones internacionales

Dentro del propio gobierno de Netanyahu, Ben Gvir es uno de los funcionarios que se expresó abiertamente en contra de la reducción de los ataques en Gaza impulsada como parte del «plan de paz» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Su posición extrema tensiona incluso la frágil coalición interna del gobierno israelí.

Uno de sus últimos gestos de provocación internacional fue la difusión de un video en que aparecía sonriente, ondeando una bandera israelí, mientras los activistas de la Flotilla Global Sumud, detenidos en Israel, permanecían esposados, hacinados y arrodillados en el suelo. El episodio generó repudio en múltiples países y fue denunciado como una flagrante violación del derecho internacional humanitario.

Armas para civiles y un ministerio bajo sospecha

Desde que asumió la cartera de Seguridad Nacional, Ben Gvir implementó una política de ampliación masiva del acceso civil a armas de fuego. Bajo su gestión, las licencias de armas para ciudadanos israelíes aumentaron un 126 por ciento, una decisión que especialistas en seguridad y organismos de derechos humanos critican como una militarización de la sociedad civil en un contexto de escalada bélica.

El conjunto de sus acciones, declaraciones y posicionamientos configura un patrón que va mucho más allá de la retórica electoral. Ben Gvir es la cara más visible de un ala del gobierno israelí que no solo respalda la ofensiva en Gaza sino que impulsa su radicalización, desafiando abiertamente los límites del derecho internacional y los pronunciamientos de los organismos multilaterales.

Puntos clave

  • Ben Gvir propuso públicamente «asesinatos selectivos» de entre 30 y 40 palestinos por noche en Gaza, aclarando que no se limitarían a combatientes.
  • Sus declaraciones se suman a otras ya presentadas ante la Corte Internacional de Justicia como evidencia de intención genocida por parte de funcionarios israelíes.
  • Ben Gvir fue miembro de Kach, movimiento declarado terrorista por Israel, lo que le impidió cumplir el servicio militar obligatorio.
  • Desde su llegada al gobierno, las licencias de armas para civiles israelíes aumentaron un 126 por ciento.
  • El ministro difundió un video humillando a activistas humanitarios de la Flotilla Global Sumud mientras permanecían detenidos y esposados.
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