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Opinión

Fuera piratas ingleses de Malvinas

Picadito de fútbol frente a la embajada Británica para traer al presente el triunfo de Argentina frente a la selección inglesa.

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Fotos: Macarena Panal

El Movimiento Popular La Dignidad recreó un partido de fútbol frente a la embajada británica, en Dr Luis Agote y Austria, este viernes a las 13 horas.

El equipo inglés, con trajes de piratas, cómo símbolo del saqueo, el robo de las riquezas, la ocupación de nuestras tierras y la aniquilación de nuestro pueblo perpetrada por el imperio británico a lo largo de la historia con apropiaciones y políticas coloniales que perduran en la actualidad.

El equipo argentino con la camiseta nacional y levantando en alto una bandera en la que se leía «por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré» sobre el dibujo de las islas.

La intervención es una manera de responder a un nuevo intento de entrega por parte de Javier Milei, quien, según informaron en la prensa británica fuentes diplomáticas, manifestó que dejaría de lado el reclamo de soberanía sobre Malvinas -al que lo obliga nuestra Constitución- a cambio de unas migajas más de importaciones por parte de Londres.

El objetivo ahora, dicen fuentes de Whitehall, es que Gran Bretaña haga todo lo posible para ayudar a Milei a alcanzar sus metas económicas, dándole menos motivos para «presionar el botón de las Malvinas».

Mientras tanto, la embajadora británica brindó una recepción exclusiva para la presentación del Manchester City Treble Trophy Tour de la que participaron algunos representantes del negocio del fútbol como Clara D’Onofrio, presidente de la Fundación River Plate; el vocal, Rubén Signorini; la directora ejecutiva, Lucía de la Vega; e Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de River Plate.

La embajadora Kirsty Hayes también se mostró junto a Martín Demichelis.

Y por supuesto, no se perdieron la fiesta colonial, el influencer Santiago Maratea; el titular de la Unidad Gabinete de Asesores del ministerio de Justicia, Diego Guerendiain; el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona; y el abogado Marcelo Ruíz.

Bajo la consigna «fuera piratas ingleses de Malvinas» la organización recreó el gol de Maradona frente a los ingleses en la puerta de la embajada británica.

Las Malvinas son argentinas
La patria no se vende

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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