Análisis
El fuego es sinónimo de negocios
El Valle de Traslasierra, Tulumba y Dean Funes en Córdoba permanecen bajo fuego mientras la Legislatura provincial aprobó el viernes una reforma a la ley de Política Ambiental y eliminó exigencias para realizar actividades de desmontes sobre tierras protegidas y bosques nativos.
El fuego se expandía por las sierras, la señal de alarma se propagó entre los y las brigadistas comunitarios. Agitando paños entre la humareda le hicieron frente. Sabían qué hacer, desde hacía cuatro años se organizaban colectivamente para controlarlo.
Ahora se sabe que ese fuego fue “intencional” pero vale preguntar: ¿Quién enciende esa mecha?
“Es imposible que puedan darse ocho focos de incendios en la misma provincia, al mismo tiempo. Están planificados”, cuenta Omar Grillo, brigadista y referente de una organización popular de la provincia de Córdoba.
“Los incendios están enmarcados en un plan global, intercontinental llevado a cabo por las grandes corporaciones transnacionales. Forman parte del modelo extractivista de saqueo de nuestros bienes comunes. Tienen por objetivo lograr el cambio de uso del suelo para que sirva luego al monocultivo”, agregó.
Argumentó también que “en el caso de Punilla y Paravachasca, se incendian los tramos donde se iría a construir la autovía que no es una ruta que favorezca el turismo, ni las economías locales sino que se trata de un corredor continental, bioceánico del plan IRSA que uniría Brasil con Chile y está diseñada para la extracción y el traslado de todos los recursos que explotan las corporaciones”.
La intencionalidad de los incendios también se relaciona con el negocio inmobiliario. Bajo las cortinas de humo el viernes pasado la legislatura cordobesa votó la modificación de la ley de Política Ambiental para flexibilizar la normativa que regulaba las actividades de desmonte y loteo.
En las modificaciones precisaron que: “las obras públicas podrán realizar desmontes en zonas rojas. Los silos inferiores a las 2500 toneladas no necesitarán estudio de impacto ambiental tan sólo una declaración jurada”. Además permite “avanzar sobre bosques protegidos con obras públicas como la Autovía”
El decreto lleva la firma del gobernador Juan Schiaretti, el Secretario de Ambiente y Cambio Climático, Juan Carlos Scotto y la ministra de Coordinación Silvina Rivero.
“El Gobernador Schearetti ha sido denunciado y la justicia no actúa porque responde para perseguir a los opositores o para encubrir las acciones que tienen que ver con los intereses de las corporaciones y de los grandes poderes”, sentenció Grillo.
En este sentido, Sofía Zorzini, vecina autoconvocada por el monte, sostuvo que están muy movilizados. “Después de los incendios del año 2020 se formaron brigadas de vecinos que han aprendido manejo del fuego. El Estado provincial es responsable, cómplice e impune. La modificación de la ley permite que las inmobiliarias puedan lotear en zona roja”, sostuvo.
“Las sierras se prenden sistemáticamente. Hay distintos intereses, en Tulumba y Dean Funes que están con fuego ahora hay intereses de la Sociedad Rural”, completó.
La organización de la red de vecinos y vecinas está “muy fortalecida, nos ayudamos entre todas y todos. Vemos un fuego, avisamos a los grupos y vamos a colaborar. Fuego es igual a negocios”, dijo Sofía.
También explicó que “el incendio de Huerta Grande comenzó en el basural, en la traza de la Autovía” y adelantó que el viernes que viene habrá una movilización de las comunidades originarias “para resistir el avance que arrasa contra los asentamientos y territorios”.
Omar Grillo, concluyó diciendo que “los incendios no son un hecho aislado sino que son parte de un plan que también incluye los 400 millones de litros de veneno que cada año se tiran en el país y que contaminan nuestras cuencas hídricas y dejan prácticamente inhabilitada a la tierra para producir alimentos de manera sana, que vulneran el artículo 41 de la Constitución nacional que garantiza el derecho de vivir en un ambiente sano y que ponen en peligro la vida sobre la tierra. A Córdoba le queda menos del 3% de bosques nativos. Es una de las regiones más devastadas por el desmonte llevado adelante por los agronegocios”, concluyó.
Análisis
La tecnología no reemplaza la voluntad popular
Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.
Por Daniel Ríos
Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.
Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.
Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.
Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.
Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.
La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.
Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.
Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.
La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.
El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano.

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».
Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.
Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.
Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.
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