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Fuerte temor al pico, aunque dicen que «no hay peligro de colapso» del sistema de salud porteño

Además, profundizarán el aislamiento de todos los contactos del infectado.

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Las claves para evitar que la capacidad del sistema de salud porteño se sature en pocas semanas, se debe «profundizar el rastreo e identificar a todos los contactos de los infectados» con coronavirus y una vez aislados cada individuo debe «extremar los cuidados», aseguran los especialistas. En tanto, desde la cartera sanitaria porteña afirmaron que «no hay peligro de colapso».

«En la Ciudad de Buenos Aires había un crecimiento exponencial desde el 10 de abril, antes de que comience el testeo de los barrios populares, por lo que más allá del trabajo que se esté haciendo en estas zonas vulnerables hay que hacer un rastreo y aislamiento de los contactos de todos los confirmados», señaló el físico e investigador de Conicet Jorge Aliaga.

El especialista, que realiza un seguimiento y análisis de los datos desde el comienzo de la pandemia, aseguró: «Cuando vos tenés un crecimiento exponencial, con una duplicación cada semana o 10 días, el problema es que pasás de tener pocos casos a tener muchísimos en pocas semanas porque un día tenés 5, a la semana 10, a la otra 20, la siguiente 40, la que sigue 80, 160, 320, etc».

«Este tipo de crecimiento, no importan en cuánto tiempo, pero lleva a una saturación del sistema, por eso es que hay que aumentar ese tiempo de duplicación lo máximo posible. Si se rastrea y aísla correctamente se puede aplastar la curva», agregó.

En la misma línea que Aliaga, el investigador y especialista en bioinformática, Rodrigo Quiroga, sostuvo que «si los contagiados siguen creciendo al ritmo de hoy las unidades intensivas se saturarían a fines de la tercera semana de junio».

«Este tipo de crecimiento, no importan en cuánto
tiempo, pero lleva a una saturación del sistema».

Para llegar a esta conclusión, el investigador hizo un cálculo estimado de las camas de terapia intensiva según información oficial, midió los tiempos de duplicación con el criterio del Ministerio de Salud de Nación, tomó como referencia que un 4% de los contagiados requieren cuidados intensivos y que éstos duran 10 días como mínimo.

«Todos los datos se pueden variar un poco y el resultado no cambia. Si no se intensifica el rastreo de contactos estrechos y se los aísla, y si cada persona no lleva al extremo los cuidados, tarde o temprano el sistema de salud va a estar saturado», consideró.

Situación real del sistema de salud

En relación a este escenario, fuentes sanitarias porteñas informaron que el crecimiento de los casos se debe de búsqueda activa del Detectar y que en el peor momento del pico de una pandemia se podrían ocupar las 300 camas de terapia intensiva dentro del subsistema público de la Ciudad.

Al día de hoy están ocupadas 74 (25%) de las 300 camas de terapia intensiva destinadas a pacientes con coronavirus y 373 (34%) de las 1.100 camas generales disponibles para pacientes moderados de los hospitales públicos porteños. Además, hay 1.108 pacientes leves -que no requieren de cuidados especiales- alojados en hoteles.

Aislar a los contactos del infectado

En referencia al rastreo de contactos estrechos, Gabriel Armando Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria porteño, detalló que «en el marco del programa Detectar, que se implementa en barrios populares, se visita la casa de todos los contactos de la persona diagnosticada y se le realiza un exhaustivo cuestionario de toda la sintomatología y se le toma la temperatura».

«En caso de que la persona presenta alguno de estos síntomas, lo llevamos a testear y si es antes de las 13 tenemos el resultado en el mismo día y si no espera el resultado en un hotel u hospital según su condición clínica. Esto permite una detección y aislamiento temprano que evita la cadena de contagio en el barrio», sostuvo.

Al respecto añadió que «si la persona es contacto estrecho, tiene condiciones de hacinamiento y está dentro del séptimo día se la hisopa aunque no presente síntomas, de lo contrario se le realiza seguimiento telefónico diario».

«La situación se va a ir viendo y evaluando con el correr
de los días, a través de la vigilancia epidemiológica».

Según Battistella el criterio del síntoma para derivar a la prueba diagnóstica tiene que ver con que «la viremia de la persona con síntomas es mayor y tiene más posibilidad de contagio». En tanto, en el resto de los barrios porteños, a los contactos estrechos se le realizan llamadas telefónicas para consultar si tienen o no sintomatología.

Por su parte, Leda Guzzi, médica infectóloga e integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), consideró que «la cantidad de personas internadas en terapia intensiva es muy baja en comparación con la disponibilidad que tenemos, o sea estamos lejos de estar saturados».

«Lo otro que vemos es que la infección está muy localizada en ciertos conglomerados donde el Estado está trabajando en un programa de detección y aislamiento», sostuvo.

Asimismo, afirmó que si el programa se realiza «adecuadamente» y se rastrea y «aísla el caso índice y de todos y cada uno de los contactos estrechos», ademas de «respetar la distancia de dos metros y usar el barbijo» para reducir el riesgo de infectar a otros y se mantiene los protocolos de «higienización y desinfección», la situación «no se va a descontrolar».

«Ahora bien, en realidad la situación se va a ir viendo y evaluando con el correr de los días, a través de la vigilancia epidemiológica activa y pasiva de casos ya que nadie puede anticipar con precisión exacta lo que va a suceder», concluyó el especialista.

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Operativo Tormenta Negra en CABA: 1.500 policías, 11 allanamientos y 4 búnkeres narco

En ese marco, el ajuste del gasto social dispuesto por la gestión de **Javier Milei**, con recortes reales superiores al 61% en programas sociales según datos propios de la administración nacional, profundiza el terreno sobre el cual prospera el narcotrafico en los barrios.

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Blindados, helicópteros y cuatro búnkeres: el narcotráfico sigue en pie en los barrios que el Estado abandona

El megaoperativo antinarco desplegado este miércoles en la Ciudad de Buenos Aires intervino simultáneamente en seis barrios vulnerables. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, monitoreó el procedimiento desde Villa Lugano en un contexto de creciente conflictividad social y precariedad estatal en los territorios.

La Policía de la Ciudad de Buenos Aires ejecutó el denominado Operativo Tormenta Negra, un procedimiento antinarco de gran escala que movilizó a 1.500 efectivos y desplegó 11 allanamientos simultáneos en distintos barrios populares de la Capital Federal. La acción permitió identificar al menos cuatro búnkeres de venta de drogas en los barrios 31, 1.11.14, 20, Villa Zabaleta, Fraga y Villa 15.

Un Estado que llega armado

El operativo incluyó la participación de la Guardia de Infantería, vehículos blindados modelo Fénix y un helicóptero que sobrevoló las zonas intervenidas. Como parte de las acciones, se procedió a la remoción de automóviles abandonados en la vía pública que, según las fuerzas de seguridad, eran utilizados para el almacenamiento y comercialización de estupefacientes.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, supervisó el procedimiento desde Villa Lugano, en un año marcado por las tensiones con el gobierno nacional sobre el reparto de responsabilidades en el territorio metropolitano.

Estrategia sorpresa en barrios históricamente abandonados

La estrategia del operativo se basó en el factor sorpresa, con el objetivo de desarticular las bandas narco sin darles tiempo de reacción. El procedimiento se inscribió además en una jornada de intensa actividad anticriminal tanto en la Ciudad como en el Área Metropolitana de Buenos Aires, en continuidad con el megaoperativo ejecutado el día anterior en Fuerte Apache, donde más de 500 efectivos intervinieron para desarticular dos bandas narco.

Lo que los comunicados oficiales presentan como «pacificación» y «recuperación del espacio público» no resuelve, sin embargo, las causas estructurales que alimentan el narcotráfico en los barrios populares: la desocupación, el hacinamiento, el desfinanciamiento de políticas sociales y la ausencia de infraestructura básica en comunidades que concentran las peores condiciones habitacionales de la ciudad.

En ese marco, el ajuste del gasto social dispuesto por la gestión de Javier Milei, con recortes reales superiores al 61% en programas sociales según datos propios de la administración nacional, profundiza el terreno sobre el cual prospera la economía ilegal.

Barrios bajo la lupa, barrios sin soluciones de fondo

El Barrio 31, también conocido como Barrio Mugica, es emblemático de la contradicción entre la intervención policial puntual y la política de integración urbana inconclusa. Las promesas de urbanización avanzaron a distintas velocidades según la gestión de turno, pero el acceso a servicios básicos, la salud, la educación y el trabajo formal siguen siendo deudas pendientes para miles de familias que habitan esos territorios.

La pregunta que los operativos espectaculares no responden es siempre la misma: ¿qué Estado aguarda a los vecinos de estos barrios después de que se retiran los blindados?

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