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CABA: la inflación de la Era Milei no baja de los dos dígitos, de cuánto fue en marzo

En la comparación interanual, alcanzó el 285,3% y en lo que va de este año, el IPCBA) acumula una suba del 57,3%.

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La inflación en la Ciudad de Buenos Aires aumentó a 13,2% en marzo, informó la Dirección General de Estadísticas y Censos porteña. La cifra marca una desaceleración contra el 14,1% del mes anterior.

En la comparación interanual, alcanzó el 285,3% y en lo que va de este año, el IPCBA) acumula una suba del 57,3%.

La inflación en la Ciudad de Buenos Aires de marzo fue del 13,2% por impacto de la suba de los servicios públicos, las cuotas de los colegios privados y de la las prepagas.

La suba de 13,2% significa una leve desaceleración respecto al 14,1% que había arrojado en febrero.

En la medición que realiza la Ciudad de Buenos Aires hay una mayor incidencia del rubro servicios, por lo cual impactan en mayor medida los aumentos de las tarifas de energía, transporte y las cuotas de educación privada y servicios de salud.

Con el resultado de marzo, el primer trimestre en la Ciudad de Buenos Aires cerró con una variación acumulada de 57,3%. En comparación con el mismo mes del año pasado la inflación trepó a 285,3%.

El informe de la oficina de estadística porteña indicó que los bienes subieron 9,7%, mientras que los servicios lo hicieron 16,3%.

A su vez los precios estacionales (frutas y verduras, por ejemplo) subieron 5,4%, mientras que los regulados (tarifas) lo hicieron 22.4%.

Según la apertura de la muestra, Educación lideró las subas con un alza de 36,8%, seguido por “información y comunicación con 24,5%. Luego aparece “vivienda” con un incremento de 17,9% y “salud” quedó en un cuarto escalón con 16,9%.

De acuerdo a la medición de CABA los alimentos sufrieron un alza de 11% en el mes y acumulan en el trimestre un incremento de 60%. En un año la suba es de 336,9%.

Al interior de la división, los principales impulsos provinieron de Leche, productos lácteos y huevos (18,2%), Carnes y derivados (9,4%), Verduras, tubérculos y legumbres (22,4%) y Pan y cereales (8,8%).

Los elementos de cuidado y aseo personal mostraron un incremento de 10%.

En tanto, el sector textil exhibió un incremento de precios de 11,2%.

A su vez, el equipamiento del hogar mostró un alza de 8,6%, similar al que se registró en transporte (8,5%).

Los datos de CABA no dejan de ser una señal de alerta para el Gobierno que aguardaba un ritmo de desaceleración de la inflación más fuerte.

Ayer el REM había mostrado que los principales analistas calcularon que e marzo la inflación fue de 12,5%.

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Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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