Soberanía 🇦🇷
Milei impulsa la entrega de tierras a extranjeros sin límites: Los riesgos de derogar la Ley de Soberanía Territorial
El gobierno anunció que enviará al Congreso un proyecto para liberar la compra de tierras rurales por parte de privados extranjeros, eliminando los topes vigentes desde 2011. De Joe Lewis a Benetton: los riesgos de liberar la venta de tierras a extranjeros sin controles: organizaciones sociales, comunidades indígenas y excombatientes de Malvinas advirtieron que la medida implica una entrega directa de soberanía territorial, recursos estratégicos y seguridad nacional.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ El portavoz presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó este lunes que el Poder Ejecutivo remitirá al Congreso Nacional un proyecto de ley para liberar la compra de tierras rurales por parte de privados extranjeros, eliminando las restricciones establecidas por la Ley 26.737 sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
La medida, elaborada en el marco del Consejo de Mayo, busca modificar radicalmente el régimen de tenencia de tierras en Argentina, quitando los límites actuales que establecen que solo el 15% de las tierras rurales totales del país pueden estar en manos extranjeras, con un tope de 1.000 hectáreas por persona u empresa en la zona núcleo.
La Ley 26.737: qué protege y qué se perdería
La normativa vigente desde 2011 estableció un marco de protección de la soberanía territorial que ahora el gobierno de Javier Milei pretende desmantelar. La ley fija que los extranjeros no pueden poseer más del 15% del territorio nacional, ninguna persona física o jurídica extranjera puede tener más del 30% de una misma zona, y existen restricciones especiales en zonas de frontera y con recursos hídricos estratégicos.
Según el anuncio oficial, el proyecto mantendría únicamente la necesidad de autorización previa para adquisiciones realizadas por entes estatales extranjeros, pero eliminaría todas las barreras para la compra por parte de privados, fondos de inversión y corporaciones multinacionales.
La diputada peronista Magdalena Odarda presentó un amparo junto con organizaciones ambientalistas, indígenas, gremiales y dirigentes políticos contra el artículo 154 del DNU que en su momento intentó derogar esta ley, cuestionando su constitucionalidad. La Justicia suspendió esa derogación, pero ahora el gobierno vuelve a la carga enviando el proyecto al Congreso para las sesiones extraordinarias.
El combo mortal: tierras sin límites más eliminación de restricciones post-incendios
Adorni también confirmó que el proyecto incluye la eliminación de la prohibición de cambiar la actividad productiva del campo durante 30 a 60 años tras un incendio, normativa impulsada por el diputado Máximo Kirchner que busca proteger suelos afectados por incendios forestales.
Esta combinación de medidas abre la puerta a un escenario alarmante: la posibilidad de provocar incendios intencionales para adquirir tierras a bajo precio y posteriormente cambiar su uso productivo hacia desarrollos inmobiliarios, mineros o de cualquier otra índole, sin los períodos de recuperación que actualmente establece la legislación.
Joe Lewis y el precedente que nadie quiere recordar
El caso del magnate británico Joe Lewis ejemplifica los riesgos concretos de la liberalización sin controles. Lewis compró en 1996 unas 11.000 hectáreas ubicadas entre El Bolsón y Bariloche de forma irregular, violando la ley 15.385 conocida como zona de seguridad de fronteras.
En esas tierras, el empresario británico construyó un aeropuerto privado de casi dos mil metros de largo que no cuenta con radares. Entre 8.000 y 10.000 soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel llegan cada año a pasar dos semanas en las propiedades de Lewis, según confirmaron investigaciones periodísticas.
Lewis además impide sistemáticamente el acceso público al Lago Escondido, que según la Constitución Nacional es de dominio público. Durante el gobierno de Mauricio Macri, el magnate británico recibió beneficios extraordinarios, incluyendo la autorización de una central hidroeléctrica con precios preferenciales.
Brenda Junín, presidenta de la Fundación Pedemonte, advirtió que «el DNU de Milei permite la multiplicación infinita de los casos de Joe Lewis», en referencia a la posibilidad de que otros inversores extranjeros repliquen el modelo de apropiación territorial sin límites ni controles efectivos.
Benetton: el mayor terrateniente extranjero de Argentina
El Grupo Benetton encabeza actualmente la lista de propietarios extranjeros de tierras en Argentina, seguido por Joe Lewis, Ted Turner, el grupo chino Heilongjiang Beidahuang y la compañía inglesa Walbrook.
La familia italiana posee cerca de un millón de hectáreas en la Patagonia argentina, concentradas principalmente en las provincias de Chubut, Río Negro y Santa Cruz. Estas tierras incluyen zonas estratégicas con recursos hídricos, acceso a costas y áreas de alto valor para el desarrollo de energías renovables.
El caso Benetton también evidencia los conflictos territoriales con comunidades mapuche que reclaman derechos ancestrales sobre esas tierras, una problemática que se agudizaría exponencialmente con la liberalización total de la compra de tierras por extranjeros.
Los recursos estratégicos en juego
En Chubut, según datos oficiales, los inversionistas externos buscan posicionarse en zonas con disponibilidad de agua, terrenos aptos para desarrollo inmobiliario y espacios para proyectos energéticos eólicos. En el Norte, el interés se concentra en zonas con posibilidades para actividad minera, especialmente litio y metales preciosos.
El agua emerge como el recurso más codiciado del siglo XXI. La liberalización sin límites de la compra de tierras implicaría la posibilidad de que acuíferos, nacientes de ríos y reservas hídricas estratégicas queden en manos de corporaciones extranjeras sin ningún tipo de control soberano.
Voces contra la entrega territorial
Excombatientes de Malvinas presentaron una acción judicial argumentando que la derogación de la ley «pone en crisis los principios de integridad territorial y la soberanía nacional», en una clara alusión a la contradicción entre reclamar soberanía sobre las Islas Malvinas mientras se entregan tierras continentales sin restricciones.
El Equipo Nacional de Pastoral Aborigen manifestó: «El territorio es vida, no mercancía», agregando que «la limitación a la titularidad y posesión de privados extranjeros está profundamente relacionada con la problemática territorial de los pueblos indígenas».
Comunidades indígenas y campesinas advirtieron que la medida agravará los conflictos territoriales existentes y pondrá en riesgo la posesión ancestral de tierras que aún no han sido regularizadas legalmente.
El discurso oficial versus el análisis académico
El gobierno sostiene que la liberalización traerá «inversiones» y «desarrollo», aunque no ha presentado estudios de impacto ni proyecciones concretas sobre los beneficios económicos de la medida.
Facundo Martín, investigador del CONICET, sostiene que «la decisión tiene que ver más con una cuestión discursiva, de publicidad, de hacer gestos hacia las corporaciones internacionales. La ley no estaba obstaculizando las inversiones».
Diversos analistas señalaron que la administración mileísta busca transformar el suelo nacional en un commoditie más de la economía, privilegiando la lógica de mercado por sobre consideraciones de soberanía, seguridad nacional y derechos de las comunidades locales.
La decisión de Milei de incluir este capítulo en el DNU original, y ahora de enviarlo como proyecto de ley al Congreso, confirma el grado de afinidad del Presidente con sectores concentrados del poder económico, incluyendo el imperio inmobiliario de Eduardo Elsztain, dueño de IRSA, uno de los principales desarrolladores inmobiliarios del país.
Reforma de la Ley de Glaciares y otras modificaciones ambientales
Adorni confirmó que junto con la liberalización de tierras, el gobierno enviará a sesiones extraordinarias la modificación de la Ley de Glaciares, tal como adelantó el presidente Javier Milei. También anticipó una «revisión del régimen de zona fría», una actualización de la Ley de Bosques, modificación de la Ley de Acuicultura y «eliminación de leyes de compre provincial y de topes de mano de obra local».
Este paquete de medidas configura una desregulación integral del uso del territorio y los recursos naturales, quitando restricciones ambientales y productivas que fueron construidas a lo largo de décadas para proteger ecosistemas frágiles y garantizar un desarrollo sustentable.
¿Quiénes participaron del Consejo de Mayo?
El Consejo de Mayo que elaboró estas propuestas estuvo integrado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en representación del Poder Ejecutivo; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, por las provincias; la senadora Carolina Losada (UCR) y el diputado Cristian Ritondo (PRO), por ambas cámaras del Congreso; Gerardo Martínez por la CGT; y el presidente de la UIA, Martín Rappallini, por el empresariado.
Adorni destacó que durante el semestre se realizaron «6 reuniones plenarias» que contaron con «asistencia perfecta» de sus miembros, con la única ausencia del secretario general de la UOCRA, quien este martes se encontraba regresando de Washington.
El funcionario reiteró que el Consejo de Mayo tiene carácter «consultivo no vinculante», aunque subrayó que la mayoría de los proyectos serán efectivamente enviados al Congreso. Sin embargo, la coparticipación federal y la reforma previsional quedaron fuera del análisis: la primera «requiere la presencia de todos los gobernadores» y la segunda «requiere previamente modificaciones en el esquema laboral», según explicó.
Lo que está en juego
La liberalización de la compra de tierras por extranjeros sin límites ni controles efectivos implica poner en riesgo:
- La soberanía territorial: Especialmente en zonas de frontera y áreas estratégicas para la defensa nacional
- El acceso al agua: El recurso más estratégico del siglo XXI, que podría quedar en manos de corporaciones multinacionales
- La seguridad alimentaria: Las mejores tierras productivas pueden ser acaparadas por fondos de inversión extranjeros sin ningún límite
- Los derechos de comunidades indígenas y campesinas: Que se verían expuestas a un proceso acelerado de desplazamiento territorial
- El control sobre recursos mineros estratégicos: Como el litio, cobre y otros minerales fundamentales para la transición energética global
- La protección ambiental: Al combinar la liberalización con la eliminación de restricciones post-incendios y modificaciones a leyes ambientales
El proyecto será debatido en el Congreso durante las próximas semanas, en un contexto donde el oficialismo busca consolidar una mayoría legislativa para aprobar este paquete de medidas que modificarían estructuralmente el modelo de tenencia de tierras en Argentina.
Puntos clave
• El gobierno de Milei enviará al Congreso un proyecto para eliminar los límites a la compra de tierras rurales por extranjeros establecidos por la Ley 26.737 de 2011
• La medida eliminaría el tope del 15% de tierras en manos extranjeras y los límites por superficie en cada zona, manteniendo solo autorización previa para entes estatales extranjeros
• El caso Joe Lewis ejemplifica los riesgos: 11.000 hectáreas en zona de frontera, aeropuerto privado sin radares, presencia de ejército israelí y bloqueo de acceso público al Lago Escondido
• Organizaciones sociales, comunidades indígenas y excombatientes de Malvinas presentaron recursos judiciales advirtiendo sobre pérdida de soberanía territorial y recursos estratégicos
• El proyecto se combina con la eliminación de restricciones post-incendios y modificaciones a leyes ambientales, configurando una desregulación integral del territorio
Legislativo
Milei apela a Malvinas para pedir consenso, pero es el propio Gobierno quien certifica el fracaso de su gestión
El Ejecutivo envió al Congreso un proyecto para endurecer las sanciones contra quienes explotan recursos en el territorio reclamado y crear un Consejo de Seguridad Nacional. La iniciativa deja en evidencia que, según reconoce el propio Gobierno, las medidas tomadas hasta hoy fueron «insuficientes e ineficaces».
El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que el gobierno de Javier Milei envió este miércoles a la Cámara de Diputados reconoce algo que el oficialismo prefiere no subrayar: que todo lo hecho hasta ahora por el Estado argentino para defender sus derechos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur fue, en palabras de la propia Oficina del Presidente, «insuficiente e ineficaz». La autocrítica involuntaria queda registrada en el comunicado oficial que acompañó el envío de la iniciativa.
La iniciativa, cuyo texto fue difundido por la Oficina del Presidente mediante un comunicado oficial, propone derogar el régimen vigente establecido por la Ley N° 26.659, sancionada en 2011 durante la gestión kirchnerista, y reemplazarlo por un esquema de sanciones más severas. El blanco son quienes realicen actividades económicas de manera ilegítima en el territorio reclamado, incluyendo a sus accionistas y proveedores.
Tres pilares y un Consejo de Seguridad Nacional
Según el comunicado oficial, el proyecto se estructura sobre tres ejes: castigar penalmente a quienes exploten recursos naturales de forma ilegítima en Malvinas y el Atlántico Sur; generar incentivos para que cesen esas conductas; y dotar al Estado de herramientas frente a amenazas externas. La pieza más novedosa es la creación de un Sistema de Seguridad Nacional, regido por un Consejo de Seguridad Nacional, que tendrá como misión articular las funciones diplomáticas, económicas, de defensa, jurídicas, de inteligencia y de protección de infraestructuras críticas bajo una conducción unificada.
La arquitectura institucional propuesta replica, en su lógica, modelos de coordinación estratégica similares a los que existen en países como Estados Unidos o el Reino Unido, aunque el texto del proyecto no ha sido difundido en su integridad. La Causa Malvinas tiene en este punto una dimensión que el Gobierno omite: la potencia que hoy ocupa las islas es precisamente el Reino Unido, con quien el gobierno de Milei ha mantenido vínculos cordiales que contradicen la retórica de la firmeza soberana.
La convocatoria y sus silencios
En el mismo comunicado, Milei invitó «a toda la dirigencia política a poner una pausa a otras discusiones» y pidió otorgar «máxima prioridad y celeridad» al tratamiento legislativo. La convocatoria a la unidad llega de un gobierno que ha hecho de la confrontación permanente con la oposición su marca registrada, incluyendo ataques sistemáticos a periodistas críticos y dirigentes del campo popular. El giro hacia el consenso en nombre de Malvinas tiene, en ese contexto, la textura de una operación política antes que de una urgencia diplomática genuina.
El mandatario cerró su comunicado con una frase de tono apelativo: «No podemos darle el lujo a quienes usurpan nuestro territorio de no trabajar juntos para la recuperación de nuestras Islas Malvinas que son y serán argentinas». La recuperación de la soberanía sobre Malvinas es un objetivo que une a todo el espectro político argentino, pero el camino elegido por el Ejecutivo para alcanzarla merece un debate riguroso que el apuro legislativo reclamado por Milei pareciera querer evitar.
La Ley 26.659 y el antecedente kirchnerista
La norma que el proyecto busca derogar fue sancionada en 2011 bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Establecía sanciones contra quienes operaran en el marco de la ocupación ilegal británica, en una lógica que el Gobierno libertario ahora califica de insuficiente. Lo que el oficialismo no aclara es qué medidas concretas tomó en sus casi tres años de gestión para profundizar esa política soberana antes de enviar este proyecto. La pregunta que queda pendiente es si el endurecimiento de las penas cambia algo en la práctica cuando el Estado argentino carece de los instrumentos de proyección de poder necesarios para hacer efectivas esas sanciones.
Lo que tenés que saber
- El gobierno de Milei envió al Congreso un proyecto para endurecer las sanciones penales contra quienes explotan recursos en el territorio reclamado de Malvinas, incluyendo a accionistas y proveedores.
- La iniciativa propone derogar la Ley N° 26.659 de 2011 y crear un Consejo de Seguridad Nacional para coordinar funciones diplomáticas, de defensa e inteligencia.
- El propio Ejecutivo reconoció en el comunicado oficial que las medidas tomadas hasta ahora fueron «insuficientes e ineficaces».
- Milei convocó a toda la dirigencia política a dar «máxima prioridad» al proyecto, aunque el Gobierno mantiene una postura de confrontación permanente con la oposición en todos los demás temas.
- El texto completo de la iniciativa no fue difundido al momento del anuncio.
-
Denuncia5 díasEl Gobierno le pagó a funcionario una indemnización de $110 millones y al otro día lo volvió a contratar
-
Defensa2 díasPresupuesto 2027: base naval y misiles en lugar de aulas, sillas de ruedas y hospitales
-
Economía 💲6 díasDuro editorial de The Economist contra Milei: “Tus aliados enfrentan acusaciones de corrupción propias”
-
Espectáculos 🎭6 díasCarlos Torres aterrizó en Ezeiza para dos shows de “La Reina del Flow”
-
DDHH5 díasEl costo de la violencia migratoria de Trump: miedo, deportaciones y falta de trabajadores en Florida
-
DDHH5 díasEl lawfare ante el mundo: los abogados de Cristina explican en la ONU por qué la condena es política
-
Fútbol & Goles5 díasLa despedida del 10: Messi se retira en el Monumental el 6 de octubre
-
Comunidad 👥6 díasSegún el INDEC, criar un hijo de hasta 12 años cuesta $713.070 por mes en la Argentina de Milei
