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Impuestos

Cabezas de termo: clausuran locales por venta de productos importados sin certificación sanitaria

La Aduana clausuró cuatro locales pertenecientes a una firma que comercializaba productos de regalería sin las debidas certificaciones sanitarias. Fueron incautados 1.390 termos, mates, botellas térmicas y perfumes cuyo legítimo ingreso al territorio nacional no pudo ser demostrado.

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La Dirección General de Aduanas ha llevado a cabo una importante operación en la Ciudad de Buenos Aires, clausurando cuatro locales comerciales y confiscando más de 1.300 productos importados por una misma firma, por no cumplir con las debidas certificaciones sanitarias. La inspección se llevó a cabo en 14 comercios, todos pertenecientes a la misma compañía, que vendían productos de regalería de origen extranjero.

Los agentes aduaneros solicitaron la documentación correspondiente a la mercancía y encontraron numerosas irregularidades en 1.390 productos, que incluían termos, mates, botellas térmicas y perfumes.

La falta de estampillas fiscales, que exige el Código Aduanero, llevó a los agentes a presumir que los productos habían sido importados de manera indebida.

Además, muchos de los productos confiscados estaban destinados a entrar en contacto directo con alimentos, lo que requería la certificación del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), dependiente de la ANMAT. La falta de esta certificación constituyó otra infracción adicional, ya que no podía garantizarse que los productos no fueran dañinos para la salud de las personas.

En consecuencia, la Dirección General de Aduanas procedió al secuestro de los productos en infracción y a la clausura provisoria de los cuatro locales comerciales en los términos de la ley. La firma podría enfrentarse a una multa de hasta cinco veces el valor de la mercadería secuestrada, lo que asciende a aproximadamente $64.120.000.

Economía 💲

La recaudación de mayo creció 1,7% gracias a Ganancias, pero el IVA cayó 9,3% y el consumo se hunde

Una sola fecha del calendario fiscal explica toda la “mejora”. Los impuestos al consumo y al comercio exterior cayeron con fuerza, mientras el acumulado del año sigue en rojo.

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El IVA no miente, cayó 9,3%, y el consumo se hunde: pero Caputo festeja la recaudación.

Repunte engañoso: la recaudación de mayo subió 1,7%, pero el IVA cayó 9,3% y el consumo se hunde

★ La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó este lunes que la recaudación tributaria nacional de mayo de 2026 alcanzó los $21,51 billones, con un incremento nominal del 35,6% respecto al mismo mes del año anterior. Descontada la inflación, proyectada en torno al 33,4% anual para ese período, el resultado arrojó un crecimiento real de apenas el 1,7%, suficiente para cortar una racha de nueve meses consecutivos de caídas en términos reales.

El dato fue celebrado por el equipo económico del ministro Luis «Toto» Caputo como una señal de recuperación fiscal. Sin embargo, los propios números de ARCA y el análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) desmontan ese relato: la mejora es estacional, acotada y no refleja ninguna recuperación genuina del mercado interno.

El factor Ganancias: una golondrina de temporada

El rebote de mayo se explica casi en su totalidad por un hecho de calendario: el vencimiento de los saldos de las declaraciones juradas del Impuesto a las Ganancias correspondientes a las sociedades comerciales que cerraron su balance el 31 de diciembre de 2025. Según confirmó ARCA y detalló el IARAF, Ganancias subió un 26% real respecto a mayo del año anterior, traccionado por los pagos de las empresas. Bienes Personales, otro tributo de cobro concentrado, registró una suba real todavía más pronunciada: 46,6%.

Ese impulso no provino de una economía que produce más ni de trabajadores con mayor poder adquisitivo. Fue el resultado previsible y puntual de una fecha del calendario fiscal, la misma que se repite cada año. El propio Gobierno lo sabía, lo esperaba y lo presentó como si fuera un logro de gestión.

El IVA no miente: el consumo sigue deprimido

El verdadero termómetro de la actividad económica interna, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), contó una historia muy distinta. En mayo, el IVA registró una caída real del 9,3% en términos interanuales, la más pronunciada de los últimos meses, según alertó el IARAF. La ARCA atribuyó el desempeño negativo a un mayor acogimiento de deuda corriente a planes de pago, a mayores devoluciones del tributo a exportadores y a pagos realizados con saldos a favor acumulados por los propios contribuyentes.

En términos concretos: las familias argentinas compran menos. El impuesto al cheque, otro indicador de transacciones en la economía real, también mostró comportamiento débil durante el período. Ambos datos son coherentes con la fotografía del mercado interno que pintaron los datos de inflación del INDEC de marzo de 2026: la Canasta Básica Alimentaria (CBA) acumuló una variación interanual del 32,8%, mientras que los servicios y el transporte público treparon más del 525% desde diciembre de 2023, según relevamientos del IIEP (UBA-CONICET).

El comercio exterior: la otra cara del ajuste libertario

Los tributos vinculados al comercio exterior aportaron otra señal de alarma. La recaudación por derechos de exportación sufrió una caída real del 37,8% en el acumulado de los primeros cinco meses del año. ARCA explicó la baja de mayo por «la reducción de las alícuotas de derechos de exportación, especialmente para soja, trigo y maíz, en relación a las vigentes en mayo 2025». En otros términos: el Gobierno de Javier Milei redujo las retenciones al agro, resignando ingresos fiscales que históricamente financiaron al Estado, en beneficio del sector exportador concentrado.

Los derechos de importación también retrocedieron: un 17,1% real en el acumulado de los primeros cinco meses, como consecuencia de la desaceleración de las compras al exterior. La ecuación es clara: el Estado recauda menos por exportaciones porque benefició al agronegocio, y menos por importaciones porque la demanda interna no repunta.

El acumulado desmiente el festejo

El dato más elocuente no es el de mayo aislado, sino el consolidado del año. Según el IARAF, la recaudación tributaria nacional acumuló una caída del 4,9% real interanual durante los primeros cinco meses de 2026. Si se excluyen los tributos vinculados al comercio exterior, la baja fue del 3,5%. Son números que no aparecieron en los comunicados oficiales del Palacio de Hacienda.

El único repunte genuino del período corresponde al impuesto a los combustibles: un 17,8% de suba real en el acumulado. Ese incremento no refleja mayor consumo ni actividad económica; es la consecuencia directa de los sucesivos aumentos de precios en un bien que los hogares no pueden dejar de comprar.

Un sistema tributario que no toca a los que más tienen

El diagnóstico de fondo no es nuevo. El Foro Economía y Trabajo, integrado por economistas como Ricardo Aronskind, Roberto Feletti, Noemí Brenta y Felisa Miceli, publicó el 4 de mayo de 2026 un documento en el que advierte que el sistema tributario argentino es «regresivo por diseño»: aproximadamente el 70% de la recaudación proviene de impuestos indirectos, como el IVA, que recaen proporcionalmente con más fuerza sobre los sectores de menores ingresos. Solo el 30% restante corresponde a tributos directos sobre rentas y patrimonios concentrados.

En ese esquema, la debilidad del IVA no es una anomalía técnica: es la consecuencia directa de la caída del poder adquisitivo de la mayoría de la población. Y la fortaleza circunstancial de Ganancias corporativas no compensa esa brecha estructural, sino que la evidencia: son las empresas las que siguen acumulando rentabilidades que justifican declaraciones juradas abultadas, mientras los trabajadores y los jubilados no llegan a fin de mes.

El superávit, un fin en sí mismo

El Gobierno de Milei sostiene el superávit financiero como principal indicador de éxito de su gestión, en cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el programa de Servicio Ampliado firmado en abril de 2025 por USD 20.000 millones. El repunte de mayo provee un respiro para esa meta. Pero el precio de ese equilibrio contable no aparece en los balances fiscales: está en los comedores escolares con menos presupuesto, en las universidades nacionales con recortes reales acumulados del 20% desde el inicio de la gestión, en los hospitales y en la caída del gasto de capital del 86% desde diciembre de 2023.

La recaudación de mayo confirmó una vez más que el modelo económico libertario distribuye sus costos hacia abajo y sus beneficios hacia arriba. El calendario fiscal puede maquillar un mes; no puede maquillar una tendencia.

Puntos clave:

  • La recaudación de mayo 2026 creció apenas 1,7% real interanual, cortando nueve meses consecutivos de caída, impulsada exclusivamente por el vencimiento estacional de Ganancias de sociedades comerciales.
  • El IVA registró una caída real del 9,3% en mayo, la más pronunciada de los últimos meses, evidenciando el deterioro del consumo interno.
  • Los derechos de exportación acumulan un retroceso del 37,8% real en los primeros cinco meses de 2026, parcialmente provocado por la reducción de retenciones al agro dispuesta por el Gobierno.
  • El acumulado enero-mayo 2026 arroja una caída real del 4,9% en la recaudación total, según el IARAF, dato que el oficialismo omitió en su comunicación.
  • El 70% de la recaudación proviene de impuestos indirectos que recaen con más fuerza sobre los sectores de menores ingresos, según el Foro Economía y Trabajo.
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