Judiciales ⚖️
La Justicia frenó el “vacío legal” de Uber: exigen licencias profesionales a conductores de apps
Un fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad equiparó las exigencias legales de las plataformas digitales de transporte con las de taxis y remises. La decisión, impulsada por una demanda del Sindicato de Peones de Taxis, pone fin a años de competencia desigual y obliga al Gobierno porteño a abandonar su política de tolerancia encubierta.
La Justicia porteña obliga a conductores de Uber, Cabify y DiDi a tramitar licencia profesional
★ La Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo de la Ciudad de Buenos Aires resolvió que los conductores que prestan servicios a través de Uber, Cabify y DiDi deben cumplir los mismos requisitos que rigen para taxis y remises. Según informó el 8 de mayo de 2026 la Agencia NA, la sentencia fue firmada por los jueces Mariana Díaz, Fernando Enrique Juan Lima y Marcelo López Alfonsín.
En términos concretos, los conductores de estas plataformas deberán contar con licencia de conducir profesional, seguros específicos para el transporte de pasajeros, cobertura para pasajeros, conductor y responsabilidad civil, y deberán adecuarse a las habilitaciones y controles que ya exige la normativa vigente para el transporte público de pasajeros en la Ciudad.
El argumento judicial: no son plataformas tecnológicas, son transporte
El núcleo del razonamiento de los magistrados fue que Uber y sus competidoras forman parte de un «servicio global de transporte» y no pueden escudarse detrás de la figura de simples intermediadoras tecnológicas para eludir regulación. Para sostener esa postura, el tribunal citó antecedentes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, donde se aplicó el mismo criterio frente al intento de Uber de operar por fuera de los marcos regulatorios del transporte.
La causa fue iniciada por el Sindicato de Peones de Taxis, que durante años denunció la situación de desigualdad estructural: el sector regulado debía afrontar costos, trámites y exigencias que las plataformas digitales no tenían, lo que les permitía captar demanda con condiciones más ventajosas sin asumir las obligaciones del rubro.
La Justicia también cuestionó al Gobierno de la Ciudad
Uno de los párrafos más contundentes del fallo apuntó directamente a la gestión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Según la resolución, el Ejecutivo porteño permitió durante años una «apariencia de regularidad» en el funcionamiento de las plataformas: las calificaba públicamente como un servicio «clandestino» pero, al mismo tiempo, toleraba su publicidad en el espacio público y no avanzaba con controles efectivos. Una política de doble discurso que ahora la Justicia puso en evidencia.
Impuesto local y protección a los taxistas
La sentencia también ordenó al Gobierno porteño iniciar procedimientos para cobrar impuestos locales a las empresas de transporte digital e implementar campañas de difusión que adviertan a los usuarios sobre los riesgos vinculados a seguros y licencias en el contexto de esta transición regulatoria.
Asimismo, el fallo estableció que, mientras persista la diferencia regulatoria, el Gobierno porteño no podrá cobrarles a los taxistas determinados aranceles administrativos relacionados con licencias y trámites de operación. La Cámara entendió que sería inequitativo exigir un esquema de costos más oneroso a un sector mientras el otro compite sin obligaciones equivalentes.
Una deuda histórica con los trabajadores del volante
El fallo llega después de más de una década en la que la irrupción de las plataformas digitales de transporte reconfiguró el mercado laboral del sector sin que existiera un marco regulatorio claro. Miles de conductores de taxis y remises vieron erosionados sus ingresos ante una competencia que operaba sin las cargas que ellos sí debían afrontar. La resolución judicial no resuelve todos los conflictos del sector, pero establece un piso de igualdad que los trabajadores regulados reclamaban desde el primer día.
La pregunta que queda pendiente es cuánto tardará la Legislatura de la Ciudad en sancionar una ley específica que regule de manera integral a las plataformas de transporte, algo que el fallo señala expresamente como una deuda del sistema político.
Puntos clave
- La Sala II de la Cámara Contencioso Administrativo de la Ciudad ordenó que los conductores de Uber, Cabify y DiDi tramiten licencia profesional y seguros específicos para transporte de pasajeros.
- El fallo equiparó las obligaciones de las apps con las de taxis y remises, ante la ausencia de una ley específica que regule a las plataformas digitales.
- Los jueces consideraron que las apps forman parte de un «servicio global de transporte», citando antecedentes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
- La Justicia cuestionó al Gobierno porteño por haber permitido una «apariencia de regularidad» en el funcionamiento de las plataformas durante años.
- Mientras dure la brecha regulatoria, el Gobierno de la Ciudad no podrá cobrarles aranceles administrativos a los taxistas por licencias y trámites de operación.
Fútbol & Goles!
Imputaron a “Chiqui” Tapia por enriquecimiento ilícito en el CEAMSE
El fiscal Gerardo Pollicita ordenó medidas de prueba contra el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, investigado por un incremento patrimonial cercano al 1.000% en ocho años que no logra justificar con sus ingresos declarados. La causa tramita ante el juez Ariel Lijo en el Juzgado Federal N° 4.
Siete propiedades, más de $1.002 millones en depósitos bancarios en un año y US$246.206 en una caja de ahorro a valor oficial: ese es el perfil patrimonial que la justicia federal busca explicar en la investigación contra el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El problema, según la denuncia que dio origen a la causa, es que sus ingresos declarados no alcanzan para justificar semejante acumulación.
El fiscal federal Gerardo Pollicita ordenó medidas de prueba contra Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFA, en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito que tramita ante el juez Ariel Lijo, a cargo del Juzgado Federal N° 4, luego de que la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones definiera que ese tribunal era el competente. La investigación se originó en una denuncia del abogado Guillermo Tofoni, que apuntó a la actuación de Tapia en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), organismo del que formó parte entre 2016 y 2025.
El patrimonio que no cierra
La denuncia de Tofoni traza una línea de tiempo precisa. En 2017, Tapia declaró cuatro propiedades con un valor fiscal total de aproximadamente $17 millones, un único vehículo y activos líquidos inferiores a $1,5 millones, equivalentes entonces a unos US$43.000, lo que el denunciante calificó como un «patrimonio acotado». Dos años después, en 2019, el panorama ya había cambiado de manera significativa: el funcionario incluyó en sus declaraciones juradas cuatro inmuebles adicionales, entre ellos una casa en San Isidro de 315 m² valuada en $15 millones, un departamento en Caballito de 291 m², una casona en Ingeniero Maschwitz de 280 m² y un terreno de 2.430 m² en Campana por $10.918.214.
El salto más llamativo se produjo hacia 2024, cuando Tapia reconoció en sus declaraciones la existencia de más de $1.002 millones en depósitos en múltiples cuentas bancarias, más de $39 millones en efectivo y US$246.206 en una caja de ahorro a valor oficial. Sin embargo, al año siguiente, la fotografía financiera presentada fue radicalmente distinta: cero pesos en efectivo y cero en depósitos bancarios, con siete propiedades registradas. Entre ellas, dos inmuebles en San Juan exhiben lo que la denuncia denomina una «doble anomalía»: sus valores fiscales decrecieron en lugar de actualizarse, y además pasaron de ser bienes propios a integrar el conjunto ganancial.
Tofoni sostuvo que las declaraciones juradas «son falsas», ya que los ingresos declarados no explicarían un incremento patrimonial de alrededor del 1.000% en ocho años, y acusó al funcionario de tener bienes «no declarados». Para el período investigado, Tapia registró tres fuentes de ingreso: el CEAMSE, la AFA y su rol como vicepresidente segundo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), con un ingreso total declarado de más de $818 millones anuales más otros $200 millones adicionales.
Las medidas de prueba que solicitó Pollicita
Ante ese cuadro, el fiscal Pollicita presentó un escrito con un abanico de pedidos orientados a reconstruir la situación económica real de Tapia y determinar si hubo un incremento patrimonial «apreciable» a partir de 2016. La primera y más relevante medida solicitada es el levantamiento del secreto fiscal, bancario y financiero del investigado, junto con el acceso a todas sus declaraciones juradas durante el período bajo análisis.
Además, el fiscal requirió informes al CEAMSE sobre los ingresos que Tapia percibió desde su ingreso al organismo hasta la actualidad; a Migraciones sobre sus movimientos migratorios; a ARCA sobre su situación fiscal, patrimonial, económica y financiera histórica; y al Banco Central sobre el detalle de sus cuentas y operaciones bancarias. Pollicita también indaga si Tapia realizó envíos o recepciones de dinero del exterior y si operó con criptoactivos.
En paralelo, el fiscal exhortó a la Conmebol a remitir información completa sobre los cargos que tuvo Tapia en la entidad sudamericana, junto con los montos y rubros abonados en cada caso.
El mismo juez, la misma fiscalía
La causa contra Tapia no es ajena al ecosistema de investigaciones por corrupción que tramitan actualmente en el fuero federal. El juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita son las mismas figuras que instruyen la causa por enriquecimiento ilícito contra el Jefe de Gabinete Manuel Adorni, donde ya ordenaron el levantamiento del secreto fiscal y el peritaje de dispositivos de testigos clave. En el caso Adorni, el patrimonio investigado supera los US$840.000 e incluye refacciones de lujo pagadas en efectivo y sin factura. El hecho de que ambas causas estén en el mismo juzgado y con el mismo fiscal refuerza el perfil del tribunal como un espacio de litigación de causas de alto impacto político e institucional.
Lo que tenés que saber
- El fiscal Pollicita solicitó el levantamiento del secreto fiscal, bancario y financiero de Claudio «Chiqui» Tapia en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
- La investigación cubre el período 2016-2025, cuando Tapia integró el directorio del CEAMSE.
- La denuncia original señala un incremento patrimonial de alrededor del 1.000% en ocho años que sus ingresos declarados no justifican.
- En 2024, Tapia declaró más de $1.002 millones en depósitos bancarios y US$246.206 en caja de ahorro; al año siguiente declaró cero en efectivo y cero en depósitos.
- La causa tramita ante el juez Ariel Lijo en el Juzgado Federal N° 4, el mismo tribunal que investiga a Adorni por enriquecimiento ilícito.
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