Combustibles ⛽
Caputo retiene $ 1,4 billones del impuesto al combustible, mientras el 70% de las rutas están intransitables
Casi tres años sin obra pública vial: el Ministerio de Economía acumuló $ 1,35 billones recaudados por el impuesto a los combustibles con asignación específica para el mantenimiento de caminos nacionales y no los ejecutó. El 70% de las rutas está en estado regular o malo, los siniestros se multiplican en todo el país y recuperar la infraestructura deteriorada costará diez veces más que haberla mantenido. En junio, encima, hubo déficit fiscal.
Un camionero que transportaba arena para Vaca Muerta esquivó un pozo en la ruta 151, en Río Negro, y volcó. «Vi que hay un pozo muy grande y como venía otro camión de frente tuve que esquivarlo. La banquina está muy descalzada y con barro, así que el camión se me fue. Está explotada esta ruta», declaró el conductor a medios locales. El episodio no es una excepción: se repite decenas de veces por mes en los caminos nacionales de todo el país. Es la cara concreta de una política deliberada de desinversión que Luis Caputo sostiene desde diciembre de 2023, mientras retiene fondos que la ley obliga a destinar al mantenimiento vial.
$ 1,35 billones retenidos: el saqueo que la ley prohíbe
El Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) tiene asignación específica por ley: un porcentaje de lo recaudado debe destinarse al mantenimiento de las rutas nacionales a través de Vialidad Nacional. Sin embargo, según datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), procesados por el Instituto Argentina Grande (IAG), el Ministerio de Economía lleva acumulados $ 1,35 billones desde que asumió Caputo en 2023 sin ejecutarlos en el fin que la norma les asigna. Con esa suma se podría haber cubierto el mantenimiento anual de 9.148 kilómetros de red vial, equivalente a más de dos veces la distancia entre Ushuaia y La Quiaca.
El ICL volvió a aumentar recientemente y pasó de representar el 9% al 18% del precio de la nafta súper. Por ese concepto, Vialidad recibe $ 534 mil millones adicionales anuales que en la práctica no llegan a las rutas sino al equilibrio contable del Tesoro. Los trabajadores viales, agrupados en la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), denuncian que esos fondos «son retenidos indebidamente por el Ministerio de Economía» para engrosar el superávit fiscal.
Accidentes, muertos y rutas intransitables
El deterioro no es abstracto. En marzo de este año, en la ruta 50 a la altura de Orán, Salta, una colisión entre una camioneta, un camión y un tercer vehículo dejó cuatro heridos que requirieron atención médica urgente. En la ruta 127, por Bovril, Entre Ríos, fallecieron tres integrantes de una familia y una adolescente quedó con heridas graves tras un choque frontal. En la ruta 11, a la altura de Vera, Santa Fe, hubo múltiples vuelcos y colisiones durante un fin de semana largo. Ese mismo camino registró un muerto y dos heridos en Clorinda, Formosa, a fines de 2025. En diciembre, la ruta 9 en Humahuaca, Jujuy, fue escenario de un incidente entre un camión y un colectivo con una víctima fatal y más de veinte heridos. Y también en diciembre un sargento del servicio penitenciario provincial murió en un triple choque en la ruta 16 del Chaco.
Según el último informe de Fepevina, el 70% de las rutas nacionales se encuentra en estado regular o malo, con alto riesgo de siniestralidad vial y una tasa de mortalidad en alza. La federación proyecta que, sin obra pública, la situación podría agravarse mucho más durante el bienio 2027-2028.
El costo de la desidia: reparar saldrá diez veces más
La desinversión tiene un precio que los argentinos pagarán caro en el futuro. Según los cálculos del Instituto Argentina Grande (IAG), recuperar las rutas nacionales desde el estado actual de deterioro costará diez veces más de lo que habría costado mantenerlas en condiciones. Mientras el mantenimiento regular del total de los caminos implicaría USD 4.213 millones, rehacer la infraestructura desde el punto de deterioro actual demandará USD 40.773 millones, de los cuales USD 23.240 millones corresponden exclusivamente a rutas nacionales.
Desde La Pampa advirtieron que «el desgaste no es uniforme: al principio la caída en calidad es lenta, pero hacia el final de la vida útil el deterioro se acelera rápidamente. Por eso es fundamental hacer mantenimientos en las primeras etapas del desgaste. Si no se actúa a tiempo, las rutas llegarán a un punto en que ya no podrán ser reparadas con mantenimiento y será necesario hacer una reconstrucción completa», según indicaron fuentes de ese gobierno provincial.
Vaca Muerta sobre rutas crater
El caso de la ruta 151 en Río Negro es emblemático por su doble paradoja: es la arteria por la que se transportan los productos de Vaca Muerta, la región que más ingresos genera al país, y está en condiciones intransitables. «Hay desinterés y desidia de Nación. La 151 es la que saca todos los productos de Vaca Muerta, que es la región que más ingresos le generan al país», plantearon fuentes del gobierno rionegrino.
El deterioro de la logística terrestre pone en riesgo las proyecciones de crecimiento del sector hidrocarburífero. Hoy se trasladan 128 millones de toneladas por año, pero cálculos privados indican que para 2035 ese volumen crecerá a casi 194 millones de toneladas. La ecuación es simple: más carga proyectada sobre rutas que ya no resisten la demanda actual.
El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, lidera desde hace meses un reclamo junto a más de 100 intendentes de todo el país para que Nación ejecute los fondos del ICL. «Casi tres años sin obra pública. Única nación en el planeta con este modelo. Milei gobierna el octavo país más grande del mundo y no construyó un solo kilómetro de ruta durante su mandato. Son el colmo de la ineficiencia para gobernar. Van a dejar este país intransitable, con familias destrozadas por accidentes evitables y producciones completas sin poder transportarse», escribió Katopodis en sus redes sociales.
La privatización como salida: un negocio sin riesgo para el sector privado
El deterioro severo de la red vial sirvió como argumento para una nueva privatización. Caputo dispuso un esquema de concesiones por 20 años que es duramente cuestionado por los trabajadores del sector. «Es una inversión de riesgo cero y un negocio financiero. No prevén grandes obras. Es poco para 20 años de concesión», explicó Fabián Cattanzaro, secretario general adjunto de Fepevina. «Dicen que es inversión privada, pero el Gobierno pone el dinero y las garantías para los créditos», agregó el dirigente.
La propia Dirección Nacional de Vialidad aclaró que los concesionarios podrán aplicar los cuadros tarifarios recién una vez finalizadas las obras iniciales de puesta en valor de cada tramo, lo que en algunos contratos se estipula recién para el octavo o décimo año. Es decir: los usuarios pagarán peajes inmediatamente, pero la obra demorará casi una década en concretarse según los propios pliegos del Gobierno.
Deuda con contratistas: el Estado paga con bonos lo que dejó de construir
La paralización de la obra pública dejó otra deuda visible: los contratistas que ejecutaban obras antes de diciembre de 2023 no cobran desde entonces. El Ministerio de Economía habilitó mediante una resolución reciente a las empresas constructoras a inscribirse en un registro para cobrar acreencias de los últimos cuatro años, con un tope de hasta $ 220 mil millones en bonos. El propio sector privado reconoció no tener claro si ese monto cubre la totalidad de la deuda existente. «Entre no cobrar nada y hacerlo en bonos, preferimos esta opción», coincidieron varios de los beneficiados. Los títulos serían emitidos casi a la par, con posibilidad de reventa en el mercado secundario para quienes necesiten liquidez.
El maquillaje que en junio no alcanzó
La decisión de inmovilizar la obra pública sirvió para apuntalar momentáneamente las cuentas del Tesoro. Pero ni siquiera el manoteo del ICL y otros tributos de asignación específica fue suficiente para mantener el superávit en junio: el Ministerio de Economía registró en ese mes un déficit primario y financiero de las cuentas públicas. La promesa del equilibrio fiscal permanente, vendida como conquista histórica de la gestión Milei, encontró su límite incluso con la recaudación proveniente de impuestos que la ley prohíbe usar con esos fines.
El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, junto a la Federación Argentina de Municipios que preside Fernando Espinoza, llevó un petitorio al Palacio de Hacienda en un acto masivo para exigir la ejecución de los fondos. La respuesta fue el silencio.
Puntos clave
- El Ministerio de Economía retuvo $ 1,35 billones del ICL con asignación específica para rutas, según datos de ARCA procesados por el IAG.
- El 70% de las rutas nacionales está en estado regular o malo, con alta siniestralidad vial, según el último informe de Fepevina.
- Recuperar la infraestructura deteriorada costará USD 40.773 millones, diez veces más que haberla mantenido, según estimaciones del IAG.
- El plan de concesiones privadas a 20 años es cuestionado por los gremios viales, que señalan que el Estado aporta el dinero y las garantías mientras el concesionario tiene riesgo cero.
- A pesar del manoteo de fondos de asignación específica, en junio el Gobierno registró déficit primario y financiero.
Combustibles ⛽
Otra vez: el Gobierno patea a noviembre la suba del impuesto a los combustibles
El Decreto 1126/2026 corrió del 1 de octubre al 1 de noviembre los aumentos pendientes de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026. Las postergaciones de 2025 ya implicaron una resignación de ingresos fiscales de US$2.326 millones, según la consultora Economía y Energía, mientras el Ejecutivo defiende un “sendero fiscal sostenible”.
La suba del impuesto a los combustibles que debía llegar a los surtidores el 1 de octubre volvió a quedar en el freezer: el Gobierno la trasladó al 1 de noviembre. Es un nuevo capítulo de un cronograma que el Ejecutivo corre mes a mes desde hace más de un año.
La decisión del Poder Ejecutivo nacional se oficializó este miércoles mediante el Decreto 1126/2026, publicado en el Boletín Oficial. La norma difiere los incrementos remanentes en los montos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono, derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025 y al primer y segundo trimestre de 2026, para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
El argumento oficial y el contexto energético
En los considerandos del decreto, el Gobierno explicó que la postergación busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, y consideró necesario diferir los incrementos remanentes de los productos alcanzados.
La medida se da en un escenario de creciente presión sobre los precios energéticos por el conflicto en Medio Oriente y luego de los aumentos que dispusieron las petroleras en los últimos días. El objetivo declarado es evitar un mayor impacto en los surtidores y atenuar el efecto sobre la inflación.
Un calendario que se corre una y otra vez
El mecanismo no es nuevo. Desde septiembre de 2025 el Ejecutivo dispuso que las subas se calculen en base a la inflación y se actualicen de forma trimestral, y estableció un monto fijo diferencial para el gasoil que se consume en las provincias patagónicas, el Partido de Patagones en Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza. Desde mediados de 2024, la administración de Javier Milei desdobló o postergó en varias oportunidades la actualización de estos tributos.
En los últimos meses la secuencia se repitió con puntualidad: el Decreto 562/2026 empujó el remanente a agosto, el 693/2026 lo movió a septiembre, una modificación posterior fijó el 1 de octubre como nueva fecha y ahora el 1126/2026 lo lleva a noviembre. Cada decreto aplica un ajuste parcial y deja lo más pesado para el mes siguiente.
Cuánto cuesta la postergación
Las postergaciones de aumentos impositivos a los combustibles dispuestas durante 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por un total de US$2.326 millones, de acuerdo a la estimación de la consultora Economía y Energía.
La cifra expone una contradicción de fondo. Un Gobierno que hizo de la caída del gasto la bandera de su gestión renuncia, decreto tras decreto, a recaudación por un tributo que él mismo diseñó para actualizarse por inflación. Y el diferimiento no elimina el aumento, solo lo corre: los incrementos pendientes de 2024, 2025 y 2026 siguen acumulados, a la espera de una fecha que ya se movió varias veces.
Para el consumidor, el alivio es acotado. Que el Estado demore su parte no impide que las petroleras suban los precios en los surtidores, algo que según se informó ya ocurrió en los últimos días.
Lo que tenés que saber:
- El Decreto 1126/2026 se publicó este miércoles en el Boletín Oficial y traslada al 1 de noviembre de 2026 los incrementos que debían regir desde octubre.
- Alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, por actualizaciones de 2024, 2025 y el primer y segundo trimestre de 2026.
- El Gobierno lo justificó para “continuar estimulando el crecimiento de la economía” con un sendero fiscal sostenible.
- Las postergaciones de 2025 significaron US$2.326 millones menos de ingresos fiscales, según Economía y Energía.
- Desde septiembre de 2025 las subas se calculan según la inflación y se actualizan cada trimestre.
-
Buenos Aires6 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones6 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Espectáculos 🎭6 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️3 díasEl show de los drones y la pierna que no era: el adiós a Messi, entre la emoción y el meme
-
CABA6 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
Espectáculos 🎭6 díasMiguel Pardo se diferencia de Rottemberg: “Apuesto día a día sin especular con el resultado económico”
-
Elecciones6 díasEl aprieto de Milei: apoya a Bolsonaro hijo, pero algunos en su entorno ven riesgos
-
Buenos Aires6 díasEl video se hizo viral y agresor está identificado pero la Justicia no actúa, mientras una mujer espera protección
