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Pobreza

La tasa de pobreza entre jubilados pasó del 13,2% en 2023 al 30,8% en 2024

Más de 540.000 jubilados se sumaron a la pobreza en el último año. Ahora, 1 de cada 3 jubilados es pobre.

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Lo que tenés que saber:

  • 1 de cada 3 jubilados en Argentina vive en condiciones de pobreza.
  • La tasa de pobreza entre jubilados pasó del 13,2% en 2023 al 30,8% en 2024.
  • Más de 540.000 jubilados se sumaron a la pobreza en el último año.
  • Los jubilados fueron los más afectados por las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
  • La pobreza también aumentó en otros sectores, como los trabajadores formales e informales.

Un salto alarmante en la pobreza de los jubilados

Según un informe reciente de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza entre los jubilados argentinos creció de manera alarmante. En el primer semestre de 2024, la pobreza alcanzó al 30,8% de este sector, un aumento del 17,6% respecto al mismo período de 2023, cuando la cifra era del 13,2%. Esto implica que más de 500.000 jubilados se sumaron a la pobreza en tan solo un año.

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“Este dato muestra que 1 de cada 3 jubilados vive en condiciones de pobreza, y que en el último año más de medio millón de jubilados (542 mil personas) se sumaron a esta situación», explica el estudio, señalando una tendencia preocupante.

Los jubilados, el grupo más afectado

A lo largo del último año, los jubilados se posicionaron como el grupo más vulnerable entre la población argentina. A pesar de que los adultos mayores de 65 años han sido históricamente un sector menos afectado por la pobreza, en los últimos meses se observa una creciente vulnerabilidad en este grupo.

Causas del aumento de la pobreza

Este incremento en la pobreza de los jubilados comenzó a acelerarse en 2020, impulsado por la crisis económica derivada de la pandemia de COVID-19. La situación empeoró especialmente para aquellos que dependen de las jubilaciones como principal fuente de ingresos.

Pobreza en el trabajo formal y la precarización laboral

El estudio también muestra un aumento en la pobreza de los trabajadores en relación de dependencia, tanto en el sector formal como informal. En particular, los asalariados formales, que tradicionalmente eran más protegidos frente a la pobreza, también experimentaron un aumento notable en su tasa de pobreza. En este sector, la pobreza pasó del 17,4% en 2016 al 37,9% en 2024, mientras que entre los sobreocupados, quienes trabajan más horas de las necesarias, la pobreza creció del 20,2% al 44,4%.

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El impacto de la precariedad en el empleo

El informe también destaca la creciente pobreza entre los subocupados, aquellos que trabajan menos horas de las que desean o necesitan. Este grupo, que ya presentaba una alta tasa de pobreza en años anteriores, pasó del 40,9% en 2016 al 67,1% en 2024, lo que refleja una alta vulnerabilidad debido a los ingresos bajos y la inestabilidad laboral.

Disparidad entre trabajadores formales e informales

La diferencia entre la pobreza de trabajadores formales e informales también se hace evidente. Mientras que la pobreza entre los asalariados informales es más del doble que entre los formales (64,3% frente a 27,8%), esta brecha se ha reducido debido al empeoramiento de las condiciones salariales de los trabajadores formales.

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La pobreza afecta a todos los sectores

A nivel general, la pobreza creció en todos los sectores durante el primer semestre de 2024. La pobreza entre los asalariados formales aumentó un 50% (+740 mil personas), mientras que en los informales la subida fue del 27% (+513 mil personas). En términos interanuales, la pobreza entre asalariados formales pasó del 16,4% al 27,8%, y en el caso de los informales, aumentó del 47,8% al 64,3%.

Pobreza

La UCA alertó que la pobreza infantil llegó al 53% y que la tendencia es de deterioro sostenido

El informe del ODSA-UCA cierra 2025 con el 53,6% de chicos en situación de pobreza y advierte que la mejora es coyuntural, no estructural. La indigencia afecta al 10,7% de los menores y el 30% no come con regularidad.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.

Según la UCA, el 53,6% de los chicos argentinos son pobres y el 30% no come con regularidad

★ Más de la mitad de los niños y adolescentes argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza. Así lo confirmó este miércoles el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), al presentar los resultados del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia correspondientes al período 2010-2025. El índice cerró 2025 en 53,6%, con una tasa de indigencia del 10,7%. Y aunque el dato implica una baja respecto del pico registrado al inicio de la gestión de Javier Milei (62,9% en 2023), los propios investigadores advirtieron que «no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural».

Una baja que no alcanza para festejar

La serie histórica que presentó la UCA desnuda la magnitud del retroceso acumulado. En 2011, la pobreza infantil había llegado a su piso más bajo en toda la serie: 35,7%. Desde entonces, el deterioro fue casi ininterrumpido. En 2018 trepó al 51,7%; desde 2020 se sostuvo sistemáticamente por encima del 60%; y en 2023 tocó su techo con 62,9%, el valor más alto desde la crisis de 2001-2002.

La baja registrada en 2024 (59,7%) y en 2025 (53,6%) se explica, según el ODSA, por tres factores: la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la recomposición de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero la investigadora Ianina Tuñón fue clara al contextualizar esa mejora: «Estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos».

El cuadro se vuelve aún más crudo cuando se incorporan otras dimensiones del bienestar infantil. El 30% de los chicos pobres experimentó inseguridad alimentaria durante 2025; de ese total, el 13,2% lo vivió en su forma más grave. Además, el 42% reside en viviendas con saneamiento deficiente, sin cloacas ni tratamiento adecuado de residuos.

Sin cobertura médica, sin cultura, sin conectividad

La acumulación de carencias que describe el informe del ODSA-UCA retrata una infancia estructuralmente excluida. El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica de ningún tipo, ya sea obra social, mutual o prepaga. Y el acceso a la atención sanitaria se deterioró: el 19,8% dejó de ir al médico o al odontólogo por problemas económicos durante 2025, siendo la atención odontológica la más postergada.

El 82% no realiza ninguna actividad cultural extracurricular. Apenas la mitad tiene una computadora en el hogar y solo el 16% cuenta con acceso a internet. En materia educativa, apenas el 6,3% de los chicos escolarizados recibe algún tipo de ayuda económica para estudiar.

La dimensión emocional también preocupa. El 18% de los chicos presentó síntomas de tristeza o ansiedad según sus adultos de referencia; el porcentaje sube al 21,2% en la adolescencia y trepa al 24,7% entre las mujeres adolescentes. El informe advierte, además, que la tristeza o ansiedad aumenta en un 46% la probabilidad de no aprender en la escuela.

Las desigualdades sociales profundizan el cuadro: los chicos del estrato socioeconómico muy bajo tienen el doble de probabilidades de experimentar malestar emocional respecto de los del estrato medio alto (20,7% frente a 10,6%).

La advertencia que el Gobierno prefiere ignorar

El informe del ODSA-UCA también relativizó las cifras oficiales del INDEC sobre la reducción de la pobreza general. El organismo académico advirtió que aproximadamente tres cuartas partes de la caída registrada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) podrían explicarse por efectos estadísticos y no por una mejora real en los ingresos de los hogares. Según el ODSA, si se corrige ese efecto, la pobreza real es al menos cinco puntos más alta que lo que informa el Gobierno.

En ese contexto, la baja de la pobreza infantil aparece como un fenómeno más frágil de lo que el oficialismo presenta. La tendencia de largo plazo es inequívoca: en 2010, la pobreza afectaba al 45,2% de los chicos; en 2025 cerró en 53,6%. El resultado neto de quince años es un deterioro sostenido, con picos en los momentos de crisis y bajas insuficientes en los períodos de recuperación.

A eso se suma un dato demográfico que preocupa a los investigadores: la cantidad de hogares con niños y adolescentes cae de manera sistemática. En 1991, el 56% de los hogares tenía menores de 18 años; en 2022 ese valor bajó al 44%. Para 2025, se proyectó que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer. La Argentina no solo tiene más pobres entre sus chicos; tiene, proporcionalmente, menos chicos.

Puntos clave:

  • El 53,6% de los chicos argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza al cierre de 2025, según el ODSA-UCA; la indigencia afecta al 10,7%.
  • El pico fue del 62,9% en 2023, al inicio de la gestión Milei; la baja se atribuye a la desaceleración inflacionaria y la recomposición de la AUH, pero los investigadores advierten que es una mejora coyuntural.
  • El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica y el 82% no accede a actividades culturales extracurriculares.
  • El 30% de los menores experimentó inseguridad alimentaria en 2025; el 13,2% en su forma más grave.
  • El ODSA advirtió que tres cuartas partes de la reducción oficial de la pobreza general podrían explicarse por efectos estadísticos, no por una mejora real en los ingresos.
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