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Legislativo

El Senado postergó el debate de la baja de edad de imputabilidad y lo tratará junto con la reforma laboral

El oficialismo modificó el plan de Labor y el Régimen Penal Juvenil se debatirá junto con la reforma laboral el viernes 27 de febrero. Este jueves se priorizará la modificación de la Ley de Glaciares para facilitar la megaminería y el acuerdo Mercosur-UE.

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★ El proyecto de Régimen Penal Juvenil, que fue aprobado en la Cámara de Diputados, será debatido en el Senado el viernes 27 de febrero, luego de un cambio en el plan de Labor dispuesto por el oficialismo y los bloques aliados, según confirmaron fuentes parlamentarias. La postergación responde a una reconfiguración de la agenda que prioriza para este jueves otros temas de interés estratégico para el Gobierno.

La modificación del cronograma implica que el Régimen Penal Juvenil se debatirá en conjunto con la Modernización Laboral, las dos iniciativas más importantes para el oficialismo en esta instancia de las sesiones extraordinarias. La decisión de tratarlas el mismo día busca concentrar los esfuerzos de negociación con los bloques dialoguistas y garantizar los votos necesarios para ambas normas.

Glaciares y Mercosur, prioridades para el jueves

La agenda parlamentaria para este jueves pondrá el eje en los debates sobre la Ley de Glaciares (26.639), sancionada en 2010, para lograr la modificación de la protección del ambiente periglacial y facilitar las actividades extractivas de los sectores de minería e hidrocarburos, además de otorgarle mayor autonomía a las provincias sobre sus territorios.

La modificación de la Ley de Glaciares es una demanda histórica de las empresas mineras y de las provincias con yacimientos de litio, oro y cobre. La norma vigente establece restricciones para la actividad productiva en zonas de ambiente periglacial, lo que limita proyectos extractivos en provincias como San Juan, Catamarca y Jujuy. El oficialismo busca flexibilizar esas restricciones con el argumento de que las provincias deben tener soberanía sobre sus recursos naturales, aunque organizaciones ambientalistas advierten que la modificación pone en riesgo reservas de agua dulce estratégicas.

Por otra parte, también se tratará el acuerdo UE-Mercosur, la asociación estratégica y de libre comercio que fue firmada a principios de este año y que eliminará aranceles en más del 90% de los bienes. El tratado genera resistencias en sectores industriales que temen la competencia desigual con productos europeos, pero el Gobierno lo presenta como una oportunidad para ampliar mercados de exportación.

Por último, se discutirá la designación de Fernando Iglesias como futuro embajador ante el Reino de Bélgica y, simultáneamente, ante la Unión Europea, cuyo objetivo es unificar ambas representaciones diplomáticas para optimizar recursos en el marco de la negociación del acuerdo Mercosur-UE. La designación del polémico dirigente del PRO, conocido por sus posiciones confrontativas y su estilo provocador en redes sociales, generó cuestionamientos en sectores de la oposición que dudan de su idoneidad para el cargo diplomático.

Viernes 27: reforma laboral y régimen penal juvenil

Para el viernes 27, quedaron los dos temas más importantes para el Gobierno Nacional: el Proyecto de Modernización Laboral, que entra en revisión tras su aprobación en Diputados, junto con la modificación del régimen penal juvenil que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.

La decisión de tratar ambas normas el mismo día responde a una estrategia política del oficialismo que busca capitalizar el consenso social en torno a la agenda de seguridad (según encuestas, el 73% de la población apoya bajar la edad de imputabilidad) para facilitar la aprobación de la reforma laboral, que genera mayores resistencias en la opinión pública y en sectores sindicales.

La postergación también le da al Gobierno más tiempo para negociar con bloques dialoguistas que plantearon observaciones al proyecto de Régimen Penal Juvenil, especialmente en lo referido al financiamiento de su implementación. Varios senadores de la UCR y Provincias Unidas exigieron garantías concretas sobre la asignación de fondos para la construcción de centros de detención diferenciados y programas socioeducativos, recordando que el oficialismo rechazó en Diputados un mecanismo de financiamiento directo.

Puntos clave:

• El Senado postergó el debate del Régimen Penal Juvenil del jueves 26 al viernes 27 de febrero tras un cambio en el plan de Labor

• El proyecto se tratará junto con la Modernización Laboral, las dos iniciativas más importantes para el oficialismo

• Este jueves se priorizará la modificación de la Ley de Glaciares para facilitar actividades extractivas de minería e hidrocarburos

• También se debatirá el acuerdo Mercosur-UE que elimina aranceles en más del 90% de los bienes

• Se discutirá la designación de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea ★

Desregulación

La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos

Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.

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★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.

Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.

El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga

El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».

La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.

Una lógica ideológica, no técnica

El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».

Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.

Lo que se llama «hojarasca» y no lo es

Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.

También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.

Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.

Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan

El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.

Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.

Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.

El Congreso como obstáculo a sortear

El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.

La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.

Puntos clave:

  • El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
  • Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
  • Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
  • También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
  • El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.

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