Legislativo
LLA desplazó al PJ de la conducción del Senado por primera vez desde 1983
Por primera vez desde el retorno de la democracia, la principal fuerza opositora quedó sin representación en las autoridades de la Cámara Alta. La Libertad Avanza promovió a la senadora jujeña Carolina Moisés, alineada con el gobernador salteño Gustavo Sáenz, como vicepresidenta, en una movida que consolida el bloque de 47 legisladores afines al gobierno de Javier Milei.
★ La Libertad Avanza reconfiguró este martes la conducción del Senado de la Nación con un movimiento de alto impacto político: cedió la Vicepresidencia a la senadora jujeña Carolina Moisés, cercana al gobernador de Salta Gustavo Sáenz, y dejó al bloque Justicialista que conduce José Mayans completamente fuera del esquema de autoridades de la Cámara Alta. El hecho tiene una dimensión histórica verificable: desde el retorno de la democracia en 1983, es la primera vez que la principal fuerza opositora no obtiene ningún lugar en la conducción del Senado.
La propuesta de Bullrich y la nueva conducción
La decisión fue anunciada por Patricia Bullrich, presidenta del bloque de senadores de La Libertad Avanza. La propuesta que impulsó incluyó la reelección de Bartolomé Abdala como presidente provisional del Senado, la designación de la radical Carolina Losada como segunda vicepresidenta, y la incorporación de Alejandra Vigo y de Moisés en la Vicepresidencia. Bullrich fue explícita respecto de los motivos del armado: «Le ofrecimos la Vicepresidencia a Moisés para afianzar una mayoría de 47 senadores», declaró ante la prensa.
La cifra que mencionó Bullrich no es menor. Una mayoría de 47 senadores sobre 72 representa una diferencia de gobernabilidad legislativa sustantiva para el oficialismo, que hasta ahora debía negociar caso por caso para avanzar con su agenda en la Cámara Alta.
Mayans denunció un «atropello»
El titular del bloque peronista, José Mayans, rechazó la decisión y la calificó de «atropello». El senador formoseño, que reporta políticamente a la presidenta del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner, señaló que la actitud de Bullrich no lo sorprendió. «Teniendo en cuenta que atropella sin ningún problema, ya está acostumbrada a no respetar la ley y el reglamento», declaró Mayans ante los medios presentes en la sesión.
La denuncia de Mayans abre un interrogante procedimental que el material disponible no permite resolver de manera definitiva: si la conformación de las autoridades respetó o no el reglamento interno del Senado. Ese punto, según trascendidos del espacio opositor, podría derivar en impugnaciones formales.
Moisés reemplaza a Sapag en la Vicepresidencia
El lugar que ocupará Carolina Moisés corresponde al que hasta diciembre pasado ejerció la peronista Silvia Sapag. La incorporación de Moisés al esquema de autoridades del Senado profundiza su distancia respecto del bloque kirchnerista, del que ya se alejó en los hechos al acompañar iniciativas del oficialismo libertario. Cabe recordar que Moisés integra el subbloque Convicción Federal y que el PJ Nacional ya la sancionó previamente por su alineamiento con La Libertad Avanza.
Un golpe al kirchnerismo con valor simbólico y operativo
La exclusión del peronismo kirchnerista de la conducción del Senado tiene dos dimensiones. La primera es simbólica: golpea la autoridad de Mayans como conductor del interbloque Unión por la Patria y debilita la imagen de Cristina Fernández de Kirchner como referencia opositora con peso institucional real. La segunda es operativa: un bloque de 47 senadores afines al Ejecutivo nacional convierte al Senado en una cámara mucho más permeable a la agenda legislativa de Milei, reduciendo la capacidad de bloqueo de la oposición.
La movida de La Libertad Avanza profundiza además la fractura interna del peronismo, al institucionalizar la diferencia entre el ala dialoguista, representada por los senadores que respondían a los gobernadores del Norte, y el kirchnerismo duro que conduce Mayans.
Puntos clave
- La Libertad Avanza impulsó a Carolina Moisés como vicepresidenta del Senado, desplazando al bloque kirchnerista de la conducción de la Cámara Alta.
- Es la primera vez desde 1983 que la principal fuerza opositora no tiene representación en las autoridades del Senado.
- Patricia Bullrich declaró ante la prensa que el objetivo fue «afianzar una mayoría de 47 senadores».
- José Mayans denunció un «atropello» y cuestionó el respeto al reglamento interno de la cámara.
- Moisés reemplaza en la Vicepresidencia a la peronista Silvia Sapag, quien ocupó el cargo hasta diciembre pasado. ★
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
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