Legislativo
Tres senadores peronistas se van del interbloque conducido por Mayans: quiénes son y por qué rompen
Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza preparan su salida del interbloque. Las tres provincias que representan tienen gobernadores alineados con el gobierno de Javier Milei, lo que explica, según fuentes parlamentarias, la creciente tensión con la conducción del espacio.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ Según confirmaron fuentes parlamentarias consultadas por este medio, los senadores nacionales Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) preparan su salida del interbloque Unión por la Patria, que conduce el senador formoseño José Mayans. Las diferencias no son solo de estilo: responden a una fractura de fondo sobre cómo pararse frente al gobierno libertario de Javier Milei.
Un bloque partido en dos
Los tres senadores integran actualmente el subbloque Convicción Federal, junto a Fernando Salino (San Luis), que lo preside, y Fernando Rejal (La Rioja). Según las mismas fuentes, estos últimos dos permanecerían dentro del espacio que nuclea Mayans. La salida de Andrada, Moisés y Mendoza dejaría a Convicción Federal reducido y reconfigurado, con un perfil más claramente dialoguista respecto del oficialismo nacional.
El factor gobernadores
El dato político central que explica el quiebre es el alineamiento de los mandatarios provinciales que operan como terminales políticas de los tres senadores. Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta) forjaron, en los últimos tiempos, vínculos estrechos con la Casa Rosada, presionados, entre otros factores, por la dependencia de los fondos que la Nación gira a las provincias.
Esa presión se tradujo en respaldo legislativo concreto: los tres gobernadores operaron para que sus representantes en el Senado acompañaran iniciativas del oficialismo, entre ellas la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad, dos de las apuestas legislativas más controvertidas de La Libertad Avanza.
Mayans, el fiel de la balanza
El senador José Mayans se convirtió en los últimos meses en uno de los pocos referentes del peronismo que sostuvo con coherencia la oposición a los proyectos regresivos del gobierno libertario. Según fuentes del bloque, esa conducta, lejos de ser reconocida por los legisladores más dialoguistas, profundizó las diferencias internas. Para los senadores que orbitan alrededor de gobernadores negociadores, la postura de Mayans resulta un obstáculo en la relación con el Ejecutivo nacional.
Moisés, una situación particular
El caso de Carolina Moisés reviste una complejidad adicional. La senadora jujeña ya fue sancionada por el PJ Nacional, conducido por Cristina Fernández de Kirchner, en el marco de la serie de intervenciones que el partido lanzó contra representaciones provinciales que, según la conducción nacional, traicionaron la identidad partidaria.
Moisés mantiene, según fuentes del espacio, un alineamiento general con el bloque libertario, aunque se diferencia en un punto sensible: la defensa de las políticas de libertad de prensa y expresión, área en la que sí adoptó una postura crítica hacia el oficialismo.
Implicancias para la oposición en el Senado
La eventual salida de estos tres senadores debilitaría la capacidad de bloqueo de Unión por la Patria en la Cámara alta, que ya viene cediendo terreno en votaciones clave. Para el kirchnerismo duro y para quienes sostienen que la oposición no debe transar con un gobierno que avanza sobre derechos sociales y laborales, la fragmentación del bloque representa una señal de alarma. Para los gobernadores del Norte, en cambio, el movimiento consolida su estrategia de negociación con el poder central, a costa de la unidad partidaria.
Puntos clave:
- Los senadores Andrada, Moisés y Mendoza preparan su salida del interbloque Unión por la Patria, según fuentes parlamentarias.
- Los tres integran el subbloque Convicción Federal; Salino y Rejal permanecerían en el espacio de Mayans.
- Sus terminales políticas son los gobernadores Jalil, Jaldo y Sáenz, alineados con el gobierno de Milei.
- Moisés fue previamente sancionada por el PJ Nacional conducido por Cristina Fernández de Kirchner.
- Los tres senadores votaron a favor de proyectos libertarios clave como la reforma laboral y la baja de imputabilidad. ★
Legislativo
Bregman convoca a movilizar al Congreso: «El gobierno y los jueces se ríen de nosotros»
La diputada del Frente de Izquierda llamó a movilizarse frente al Congreso el 15 de octubre, denunciando que el Poder Judicial actúa en sintonía con el gobierno de Milei y no como árbitro independiente. La frase condensa un clima político que viene creciendo: la impunidad como regla y la calle como única respuesta posible.
«Basta de que el gobierno y los jueces se rían de nosotros. El 15 de octubre tenemos que estar todos y todas frente al Congreso.» Con esa frase directa y sin eufemismos, la diputada nacional Myriam Bregman lanzó una convocatoria a movilizarse que circula en redes sociales y que condensa en pocas palabras una temperatura política que viene acumulándose: la percepción extendida en la oposición y en amplios sectores sociales de que la Justicia opera en sintonía con el poder, no como contrapeso.
Bregman es diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), abogada con trayectoria en causas de derechos humanos y una de las voces más activas en el rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. Su declaración, publicada en la red social Threads, coloca en el mismo banco al Ejecutivo y al Poder Judicial, a quienes acusa de actuar en perjuicio de la ciudadanía y sin rendir cuentas ante nadie.
Un diagnóstico compartido: la Justicia como problema político
La declaración de Bregman no surge del vacío. La relación entre el Poder Judicial federal y el gobierno de Milei es uno de los nudos más tensos de la política argentina actual. Por un lado, el oficialismo envió al Senado cientos de pliegos de jueces, fiscales y defensores públicos en un proceso de designaciones que la oposición cuestiona por su velocidad y por la falta de debate genuino sobre los perfiles propuestos. Por otro, causas que involucran a funcionarios del gobierno libertario, como las investigaciones en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la causa $Libra y los expedientes por enriquecimiento ilícito de funcionarios del gabinete, avanzan con una lentitud que contrasta con el ritmo de otras causas.
Ese cuadro alimenta una percepción que Bregman articula con claridad: cuando la Justicia no investiga a quienes gobiernan y simultáneamente actúa contra opositores o sectores vulnerables, pierde su condición de árbitro independiente y se convierte en un instrumento de poder. No es una lectura nueva en la política argentina, pero adquiere nueva urgencia en un contexto donde el ajuste fiscal golpea a la mayoría mientras los escándalos de corrupción se acumulan sin condenas.
La calle como respuesta a la impunidad
La convocatoria al Congreso para el 15 de octubre no es solo un gesto simbólico. En la tradición política argentina, la movilización frente al Congreso es el recurso de quienes sienten que los canales institucionales están cerrados o capturados. Bregman lo sabe y lo elige conscientemente: frente a una Justicia que, según su diagnóstico, «se ríe» de la ciudadanía, la respuesta es la presencia masiva en el espacio público.
El FIT-U viene sosteniendo una posición de oposición sin concesiones al gobierno de Milei desde el inicio de su gestión. A diferencia de otros bloques opositores que negociaron apoyos puntuales al oficialismo, el Frente de Izquierda no le votó ninguna medida de relevancia al gobierno libertario. Esa consistencia le da a Bregman una autoridad moral específica cuando llama a la calle: no convoca desde la comodidad de quien eventualmente cedió, sino desde una oposición sostenida en el recinto y fuera de él.
El Congreso como escenario de disputa
Elegir el Congreso como punto de concentración tiene una carga simbólica precisa. Es el lugar donde se aprueban los pliegos judiciales, donde se vota o se bloquea la legislación que define quiénes pueden ser procesados y con qué garantías, y donde las mayorías parlamentarias deciden qué causas avanzar y cuáles frenar. La convocatoria de Bregman instala la pregunta de fondo que el oficialismo prefiere no responder: ¿a quiénes sirven los jueces que el gobierno designa?
En ese marco, la frase «que el gobierno y los jueces se ríen de nosotros» es también una lectura sobre la impunidad como sistema. Cuando los funcionarios acumulan denuncias y las investigaciones no avanzan, y cuando simultáneamente la Justicia actúa con celeridad contra quienes protestan o reclaman, la ecuación se hace insostenible para cualquier noción básica de igualdad ante la ley. Bregman lo dice en público y convoca a decirlo en la calle. La pregunta es cuántos la escuchan.
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