Morón
Ghi, ante la amenaza de otra derrota política
El intendente de Morón enfrenta la interna del PJ local en una posición de extrema debilidad. El sabbatellismo ya ganó la primera batalla al forzar la existencia de elecciones internas. El 15 de marzo, los afiliados del peronismo moronense definirán si «El Nene» conserva algún crédito político real.
Por Gastón Favero
El intendente de Morón, Lucas Ghi, está obligado a arrasar en la interna local del Partido Justicialista, mientras que el sabbatellismo ya triunfó al lograr que haya elecciones. La lista kirchnerista puede conseguir al menos la minoría y meter varios consejeros.
Los más cariñosos del Movimiento Derecho al Futuro le dicen “El Nene”. Pero no por su juventud. Gran parte de los funcionarios e intendentes axelistas promedian los 45 años de Lucas Ghi y la mayoría lucen menos canas que el moronense. El mote viene a cuento de los movimientos políticos infantiles que tiene el jefe comunal de Morón. Los futuristas que no le tienen tanto cariño califican su desempeño de “irresponsable”, “estúpido”, “caótico” y hasta “psiquiátrico”.
El nuevo capítulo de la zaga de torpezas políticas que caracterizan a Ghi desde que empezó la década puede tener un final apocalíptico. Ocurre que, tras romper con su exjefe Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro), el moronense trata de lucir fortaleza en la conducción del peronismo local, partido al que no está afiliado y que lo porfía por su gestión derechosa y su creciente coqueteo con las huestes del exintendente macrista Ramiro Tagliaferro. En ese marco, Ghi se involucró fuerte en apoyar la lista local que encabeza el actual presidente del PJ, Claudio Román.
El oficialismo justicialista de Morón lamenta no haber logrado en el distrito lo que sí consiguieron los peronistas en el resto de la provincia: que la lista del intendente sea la única, cediendo pocos lugares a la oposición interna.
En esa primera fase de la pelea interna, el triunfo fue de la lista “Primero la Patria”, que lleva a la camporista Paula Majdanski y es apoyada por el exintendente Sabbatella. Ghi exigió a sus aliados no ceder lugares y prometió bajar la boleta kirchnerista gracias a su pertenencia al MDF y su peso como intendente. Pero se encontró con una falta total de apoyo del axelismo provincial, que reconoce que en Morón este jefe comunal no es como los de los otros distritos en los que gobierna el peronismo. Es mucho más débil, sin un ejercicio real de la conducción, sin trayectoria ni filiación justicialista y con la relación con la sociedad totalmente rota por ineficiencia en la gestión.
El antecedente de esa debilidad en el armado del jefe comunal se dio en la confección de las listas de septiembre para la elección de representantes para el Concejo Deliberante. En aquel momento, Ghi se descerrajó para imponer a su principal aliada en la cabeza de la lista de Fuerza Patria, la líder del Movimiento Evita Vanina Moro, y relegar al sabbatellismo al quinto lugar. No solo no lo consiguió. Tuvo que poner su apellido al frente de la boleta y ceder dos lugares a Nuevo Encuentro entre los seis primeros. Meses después, intentó quedarse con la presidencia del cuerpo deliberativo y la titularidad del bloque oficialista. Tampoco lo consiguió: el Frente Renovador conservó la conducción del HCD mediante un acuerdo con el sabbatellismo y éste último retuvo el comando del bloque de FP. Lo mismo le pasó con el Consejo Escolar, donde quiso quitarle a Sabbatella la conducción y no lo logró.
Así las cosas, el 15 de marzo los afiliados al peronismo de Morón deberán elegir entre el oficialismo apadrinado por Ghi y el kirchnerismo apoyado por Sabbatella. Aunque ambos sectores quieren ganar, la presión está puesta en el desempeño de los aliados (todos funcionarios) del intendente. Para que el recorrido haya sido exitoso, el oficialismo no se puede contentar con sacar más votos que la lista Primero la Patria: debe lograr además que la boleta que encabeza Majdanski no llegue a la minoría, de manera de no verse forzado a ceder representantes en el Consejo de Partido local.
Morón es el único distrito gobernado por el peronismo en el que hay interna. Si además de esa derrota, “El Nene” no logra un triunfo holgado la repetida consigna “Ghi Conducción”, que sostiene el modesto luquismo a fuerza de publicaciones en las redes, sonará a homenaje póstumo en la sala en la que se vela la aventura política del intendente. ★
Morón
Ghi mandó a su secretario a la interpelación por inseguridad en Morón
El intendente de Morón no se presentó ante los 24 concejales del distrito que lo citaron para dar explicaciones por la ola de inseguridad. Lo reemplazó por segunda vez en tres meses Damián Cardoso, el mismo funcionario que ya debió comparecer por el escándalo de la funcionaria de Género imputada por narcotráfico.
Un tiroteo a la salida de un colegio en El Palomar dejó herido a un comisario retirado que llevaba a su hija a clases y derivó en una marcha de cientos de vecinos a la residencia del intendente. Eso fue suficiente para que el Concejo Deliberante de Morón citara a interpelación al jefe comunal, Lucas Ghi, sin embargo, a pesar de la convocatoria formal, no fue.
El mismo día del tiroteo en el Colegio Emaús de El Palomar, los concejales del distrito decidieron la interpelación. Hernán Catarraso, comisario retirado, fue la víctima directa del hecho cuando dejaba a su hija en la institución. En su lugar ante los 24 legisladores locales apareció Damián Cardoso, secretario de Seguridad Ciudadana de Morón, exdiputado provincial del PRO reconvertido en hombre de confianza del intendente peronista.
El reemplazante de siempre
No es la primera vez que Cardoso carga con la exposición que su jefe evita. Hace tres meses, el mismo secretario ocupó el lugar de Ghi en otra interpelación, aquella que derivó del escándalo protagonizado por Luna Ortigoza, directora de Género y Diversidades del municipio, a quien se encontró medio kilo de cocaína en su domicilio. En aquella ocasión, como ahora, el intendente consideró que podía ser representado por su funcionario.
El patrón se repite: cada vez que Morón estalla por un escándalo, Ghi delega la exposición pública en Cardoso y se mantiene fuera del escenario. Lo notable del caso es que Cardoso llegó al gabinete desde las filas del PRO, el partido que durante años fue el principal adversario del peronismo en el distrito, y hoy es el escudo político del intendente ante las crisis más sensibles.
Las estadísticas propias contra la realidad del barrio
Ante el Concejo, Cardoso debió defender la gestión de seguridad del municipio en un contexto de reiterados hechos delictivos que tensionan a la población de Morón. La postura oficial es conocida: tanto Ghi como Cardoso sostienen públicamente el éxito de su política de seguridad y exhiben estadísticas elaboradas con datos propios que reflejarían una baja en los índices delictivos.
El problema es que esas estadísticas chocan frontalmente con la percepción de los vecinos, que el mismo día del tiroteo en el Colegio Emaús marcharon por cientos hasta la casa del intendente para reclamar soluciones. La protesta espontánea, producida en simultáneo con la decisión de los concejales de llamar a interpelación, expresa una brecha que los números oficiales no logran cerrar.
Un tiroteo en la puerta de una escuela
El detonante de la interpelación fue el tiroteo del jueves por la mañana frente al Colegio Emaús, en El Palomar. Catarraso, comisario retirado, recibió disparos mientras dejaba a su hija en el establecimiento. El hecho se sumó a una serie de episodios de inseguridad que se vienen registrando en el distrito y que la gestión municipal no ha podido revertir a pesar de los discursos oficiales.
La secuencia que siguió al tiroteo fue reveladora del estado de ánimo en Morón: marcha vecinal al domicilio del intendente, decisión inmediata del Concejo de citar a interpelación, y Ghi sin aparecer. Todo en el mismo día.
Lo que tenés que saber
- El intendente de Morón, Lucas Ghi, no se presentó a la interpelación convocada por los 24 concejales del distrito por la crisis de inseguridad.
- Lo reemplazó el secretario de Seguridad Ciudadana, Damián Cardoso, exdiputado del PRO, por segunda vez en tres meses ante una interpelación del Concejo.
- El detonante fue el tiroteo frente al Colegio Emaús de El Palomar, donde resultó herido el comisario retirado Hernán Catarraso cuando dejaba a su hija en la institución.
- El mismo día del hecho, cientos de vecinos marcharon a la casa del intendente para reclamar por la inseguridad.
- Tres meses atrás, Cardoso ya había reemplazado a Ghi en otra interpelación, la que derivó del escándalo por la directora de Género imputada por narcotráfico.
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