Economía 💲
“Esto no da para más”: textiles reclaman ante la peor crisis del siglo
El sector atraviesa su peor crisis en dos décadas, según un informe de la Fundación Pro Tejer. Denuncian el impacto del atraso cambiario, la apertura importadora y la falta de respuesta del Gobierno nacional.
La crisis de la industria textil argentina se profundizó durante la gestión de Javier Milei. En los últimos 18 meses, cerca de 400 empresas cerraron sus puertas y se perdieron más de 12 mil puestos de trabajo formales, de acuerdo con el último informe de la Fundación Pro Tejer presentado bajo el título Argentina a contramano del mundo.
“El sector textil es un termómetro de la economía. Siempre que a nuestro sector le fue mal, a la Argentina le fue peor”, advirtió Luciano Galfione, presidente de la entidad, durante la apertura del congreso que este martes reunió al sector en Avellaneda.
El impacto del boom importador
El informe reveló que entre enero y agosto de 2025 las importaciones textiles aumentaron 40% en dólares y 74% en toneladas respecto del mismo período del año anterior. En paralelo, se registró un incremento del 38% en la cantidad de CUITs nuevas vinculadas al rubro, lo que según la fundación refleja una expansión de intermediarios importadores en detrimento de la producción nacional.
“La competencia desleal con los productos extranjeros, el fenómeno Shein y un dólar atrasado están destruyendo las fábricas locales”, sostuvo Galfione.
Una carga impositiva asfixiante
Pro Tejer detalló que del precio final de una remera de primera marca, el 50,3% corresponde a impuestos, el 12,2% a costos financieros, el 12,7% a alquileres, el 9% a logística y comercialización, el 4,8% a gastos de marca y el 2,5% a publicidad. Solo el 8,5% representa el costo industrial de la prenda.
Pese a la recesión, la industria textil invirtió en los últimos tres años unos 1.400 millones de dólares en maquinaria y modernización tecnológica. “Somos muy buenos en lo que hacemos, no aflojamos, pero necesitamos ayuda porque esto no da para más”, remarcaron desde la entidad.
“A diciembre pierdo el 30% de los socios”
Pedro Bergaglio, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de la Industria del Sweater, describió el panorama con crudeza: “A diciembre pierdo el 30% de los socios de mi cámara porque cierran. Estamos hablando de empresas con un promedio entre 10 y 30 empleados”.
Desde el sector advierten que las pymes textiles están en una situación crítica y que muchas no llegan a cubrir los costos operativos básicos.
El diálogo con el Gobierno y el futuro del sector
El secretario de Pro Tejer, Jorge Sorabilla, explicó que durante 2024 existieron canales de diálogo con el Gobierno nacional, pero “con muy pocas respuestas”. “Hoy todo es más difícil”, señaló, en alusión a la falta de políticas activas de protección industrial.
Desde la administración Milei, en cambio, se reiteró el mensaje de que las empresas deben “adaptarse a los nuevos tiempos” y “buscar oportunidades en la exportación”.
En un desayuno de prensa realizado antes del congreso, referentes del sector plantearon que el modelo económico vigente “se agotó”. “Hay una desaceleración de la inflación, pero a costa de una recesión prolongada, caída del consumo, bajo nivel de reservas y pérdida de capacidades industriales”, indicaron.
El Congreso Pro Tejer 2025
El encuentro, bajo el lema Argentina a contramano del mundo, se realiza esta tarde en Avellaneda y cuenta con la participación de Luciano Galfione, Jorge Ferraresi, Axel Kicillof, Diego Giuliano, Nicolás Massot, Miguel Ángel Pichetto, Gabriel Katopodis y Julia Estrada, entre otros. El evento puede seguirse por el canal oficial de YouTube de Pro Tejer.
Transporte
Flybondi colapsó: un avión operativo, 12 cancelaciones y sin sanciones reales
La aerolínea low cost que nació con la apertura de Mauricio Macri opera al borde de la quiebra: 12 de sus 13 aviones permanecen en tierra por deudas de leasing y mantenimiento, mientras el organismo regulador acumula sumarios sin ejecutar multas ni suspensiones. El nuevo dueño, Leonardo Scatturice, empresario con vínculos con el gobierno de Javier Milei, hereda una crisis que el Estado parece no querer resolver.
Flybondi canceló más de 2.500 vuelos en un año y opera con un solo avión activo.
★ La primera aerolínea de bajo costo argentina atraviesa el peor momento de su historia. Al inicio de junio, Flybondi operó con un único Boeing 737-800, matrícula LV-KJD, sobre una flota registrada de 13 aeronaves. Las otras 12 permanecieron en tierra por incumplimientos en el pago de contratos de alquiler y deudas con proveedores de mantenimiento, según el sitio especializado Aviación en Argentina. La consecuencia fue inmediata: 12 vuelos cancelados en un solo día y alrededor de 2.200 pasajeros varados.
En el Aeroparque Jorge Newbery, ese 1° de junio, el tablero de partidas lo decía todo: Aerolíneas Argentinas, LATAM, Gol, Sky, Jetsmart, Azul, todas con vuelos programados. Flybondi: ninguno. Cero.
Una crisis que no es nueva sino estructural
Los números acumulados revelan que esta no es una crisis coyuntural. Entre el 1° de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026, la compañía canceló más de 2.500 vuelos, afectando a más de 350.000 pasajeros, según datos de la consultora Adventus relevados por fuentes aeronáuticas. Solo en mayo, el índice de puntualidad fue del 26,64%, mientras que el 46,93% de los vuelos programados fue cancelado.
La brecha con el resto del mercado es abismal. En el mismo período, Aerolíneas Argentinas registró una puntualidad del 89,77% y cancelaciones del 0,56%, mientras que Jetsmart alcanzó el 90,13% de puntualidad con apenas el 0,32% de cancelaciones.
El deterioro tampoco es nuevo. Según un análisis del sitio especializado Aviación Online sobre 7.681 vuelos programados entre octubre de 2025 y enero de 2026, el 20% registró incumplimientos: 928 con «cancelaciones encubiertas», 442 con desvíos de destino y 124 cancelaciones directas. El 53,4% de los vuelos presentó demoras.
La flota en tierra: deudas en dólares que no se consiguen
El núcleo del problema es financiero. Flybondi tiene actualmente 11 aeronaves fuera de servicio, en su mayoría por problemas vinculados al mantenimiento y al pago de contratos de leasing. Fuentes del sector indicaron que varias unidades permanecen inmovilizadas por deudas con proveedores internacionales. Entre los casos más críticos, dos aviones fueron enviados a México para tareas de mantenimiento mayor y no pudieron regresar al país por deudas que rondarían los 5,5 millones de dólares.
Especialistas del sector advierten que la compañía necesita al menos 25 millones de dólares para recomponer parcialmente su operación, pero la falta de inversores dispuestos a asumir ese riesgo complica cualquier normalización en el corto plazo. A esto se suma, según reportes técnicos, un embargo preventivo trabado sobre las cuentas bancarias de la sociedad comercial por fallos de los tribunales del trabajo, lo que incrementa las dudas sobre la capacidad real de la firma para sostener su flota.
El dueño y sus vínculos: un empresario cercano al poder
La crisis de Flybondi tiene un nombre propio en su conducción: Leonardo Scatturice. A mediados de 2025, el fondo COC Global Enterprise, de su propiedad y con sede en Estados Unidos, adquirió la mayoría accionaria de la compañía, desplazando al grupo Cartesian Capital. Scatturice es un empresario al que distintos medios identificaron con presuntos vínculos con el sector de inteligencia y con el gobierno de Javier Milei, quien además se quedó con el control del correo OCA y cerró varios negocios con el Estado nacional.
Bajo la conducción de Scatturice, la empresa anunció un ambicioso plan de expansión: 35 aeronaves nuevas y un crecimiento del 230% de la flota en cuatro años. Ese plan no se concretó. Las demoras en la llegada de aeronaves alquiladas y las dificultades financieras derivaron en un aumento sostenido de cancelaciones desde fines de 2025.
En febrero de 2025, Scatturice también quedó en el centro de una polémica cuando un avión de su propiedad aterrizó en Aeroparque con equipaje que, según versiones periodísticas, no habría sido inspeccionado por la Aduana. El episodio no derivó en consecuencias judiciales inmediatas, pero contribuyó a aumentar la exposición pública del nuevo grupo controlador.
A fines de mayo de 2026, otro cambio de conducción agravó la incertidumbre: Mauricio Sana dejó el grupo COC Global Enterprise tras más de siete años vinculado al proyecto. Previamente, en febrero, había abandonado su cargo como CEO, reemplazado por Paz Lovisolo, quien actualmente también preside la compañía.
La ANAC: actas de infracción, sumarios y ninguna sanción efectiva
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) intervino ante la crisis, pero sus acciones fueron calificadas de insuficientes. A fines de 2025 y comienzos de 2026, el organismo labró actas de infracción por cancelaciones y reprogramaciones sin aviso previo, e inició un sumario administrativo advirtiendo que podría aplicar multas o suspensiones de licencia.
Sin embargo, el abogado especializado en derecho aeronáutico Fernando Dozo, asesor del Ministerio de Transporte durante la gestión de Cambiemos, señaló a Chequeado que en el caso de Flybondi «la reincidencia es evidente», pero reconoció que «no he visto que se sancione a la empresa». La Resolución N° 43/2025 de la Secretaría de Transporte establece que la cancelación o demora es una falta grave pasible de multas de hasta 150 millones de pesos o la suspensión temporal de operaciones. Hasta el cierre de esta nota, ninguna sanción efectiva se había materializado.
El periodista Pablo Díaz, editor del sitio Aviación Online, advirtió que por los reiterados incumplimientos Flybondi podría perder la prioridad para operar en los mejores horarios de Aeroparque. La amenaza existe en el papel; la ejecución, por ahora, brilla por su ausencia.
El origen: la herencia del modelo Macri
Flybondi inició sus operaciones en 2018 en el marco de la apertura del mercado aerocomercial impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, con un modelo de bajo costo orientado a ampliar el acceso a los vuelos domésticos. En sus primeros años, la compañía logró expandirse y posicionarse como la segunda operadora de cabotaje detrás de Aerolíneas Argentinas.
La crisis actual, entonces, no es solo el colapso de una empresa privada: es también el espejo de un modelo de desregulación que prometió más acceso y democratización del transporte aéreo, y que hoy deja a 350.000 pasajeros afectados en un año, con aviones varados en México por deudas en dólares y un organismo regulador que mira para otro lado. Un patrón que, bajo la actual administración libertaria, no hace más que profundizarse.
Puntos clave:
- Flybondi operó el 1° de junio con un solo Boeing 737-800 de una flota de 13 aeronaves, con 12 cancelaciones y 2.200 pasajeros afectados.
- En el último año, la compañía acumuló más de 2.500 vuelos cancelados y más de 350.000 pasajeros perjudicados, según la consultora Adventus.
- 11 aeronaves permanecen fuera de servicio por deudas de leasing y mantenimiento; dos aviones quedaron varados en México por deudas de aproximadamente 5,5 millones de dólares.
- La ANAC labró actas de infracción y abrió sumarios pero no ejecutó sanciones concretas pese a la reincidencia documentada.
- El nuevo controlador, Leonardo Scatturice, empresario cercano al gobierno de Milei, asumió el control en 2025 con un plan de expansión que nunca se concretó.
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