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Educación

¿Hay marcha en octubre?: Docentes y estudiantes defienden la educación pública ante el ajuste

El Gobierno destinó $3,8 billones a las universidades nacionales, una cifra considerablemente menor a los $7,2 billones que exigía el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

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El conflicto entre el Gobierno de Javier Milei y las universidades públicas volvió a escalar luego de que el presidente anunciara un veto al presupuesto votado en el Senado. Las instituciones educativas, ya en crisis, recibieron un duro golpe con el Presupuesto 2025, el cual asigna solo la mitad de lo que venían reclamando. Este ajuste no solo afecta a los estudiantes, sino también a docentes y no docentes, quienes planean una nueva movilización en octubre.

Presupuesto insuficiente: números que no cierran

El Gobierno destinó $3,8 billones a las universidades nacionales, una cifra considerablemente menor a los $7,2 billones que exigía el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Víctor Moriñigo, presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de San Luis, se manifestó en duros términos tras analizar el presupuesto: «Advertimos que hay una diferencia enorme y se explica, porque básicamente el Gobierno no contempla la recuperación de los salarios».

El recorte no solo afecta a los salarios, que representan el 85% del presupuesto universitario, sino que tampoco considera la inflación proyectada, estimada en un 18%. Moriñigo agregó: «No hay intención cierta de recomponer los salarios docentes y no docentes para al menos igualar la situación de pérdida frente a la inflación».

Movilización en Octubre: respuesta de las federaciones

Ante esta situación, las federaciones universitarias no tardaron en reaccionar. Docentes, investigadores y personal administrativo anunciaron que, tras la reunión del CIN programada para la próxima semana, se definirán las acciones a seguir. «El martes que viene anunciaremos las medidas a tomar: una nueva marcha para octubre, salvo que el Gobierno tienda una diagonal que permita modificar esta situación, aunque lo vemos muy poco probable porque no vemos voluntad de dialogar«, advirtió Moriñigo.

Desde el inicio de la gestión de Milei, los gremios universitarios manifestaron su preocupación por las actualizaciones presupuestarias, las cuales consideraron insuficientes. En lo que va del año, el Gobierno aplicó irrisorios aumentos: un 4% en junio, un 9% en mayo, un 8% en abril y un 12% en marzo. Sin embargo, estos incrementos quedaron por debajo de las necesidades reales, profundizando el malestar en las universidades.

El recorte presupuestario genera una crisis estructural en el sistema educativo. Las universidades no solo enfrentan la falta de recursos para salarios, sino que el ajuste también afecta los gastos de funcionamiento, que constituyen el 5% del presupuesto. Esto pone en riesgo el desarrollo de investigaciones, la calidad de la enseñanza y el mantenimiento de las infraestructuras.

Los estudiantes, uno de los sectores más vulnerables frente a estos recortes, ya iniciaron sus propias acciones de protesta. Se organizaron asambleas en diversas universidades del país, y se prevé que se sumen a la marcha en octubre. Las consignas giran en torno a la defensa de la educación pública, gratuita y de calidad, en un contexto donde la crisis económica afecta cada vez más a las clases populares.

Con un Gobierno que está decidido a ajustar en el sector educativo y unas federaciones dispuestas a defender la educación pública, el conflicto está lejos de resolverse. Las universidades se preparan para lo que podría ser una de las movilizaciones más grandes de los últimos años, mientras que la comunidad académica exige una respuesta concreta del Ejecutivo.

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Docentes universitarios ya paran 48 horario por pérdida salarial

La Federación de Docentes de Universidades Nacionales (FEDUN) lleva adelante este miércoles y jueves una huelga nacional de 48 horas en rechazo al ajuste del Gobierno de Javier Milei sobre el sistema universitario público. El gremio acumula dos semanas de visibilización del conflicto y exige paritarias inmediatas ante una pérdida del poder adquisitivo que ya supera el 52% desde diciembre de 2023.

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La FEDUN lanza un paro de 48 horas y denuncia pérdida salarial del 52%

Las universidades públicas argentinas viven otra jornada de conflicto abierto. La FEDUN, encabezada por su secretario general Daniel Ricci, ratificó en un plenario de secretarios y secretarias generales con representación de todo el país la continuidad del plan de lucha y la realización de un paro nacional de 48 horas los días 3 y 4 de junio. La medida incluye suspensión de actividades académicas, movilizaciones, clases públicas y diversas acciones de visibilización del conflicto universitario en todo el territorio nacional.

La decisión no es aislada ni sorpresiva: es el resultado de dieciséis meses consecutivos sin convocatoria a negociación paritaria por parte del Ejecutivo nacional, una omisión que el propio gremio calificó como «una decisión política que profundiza el ajuste sobre el sistema universitario».

El salario docente: por debajo de la línea de indigencia

Los datos que fundamentan el paro son contundentes y surgen de fuentes verificables. Según el Informe de Situación del Sistema Universitario, elaborado por la FEDUN en conjunto con el CIICTI, los docentes universitarios acumulan una pérdida del 52,1% de su poder adquisitivo desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, sin que el Gobierno haya convocado a una sola mesa de negociación durante ese período.

La magnitud de ese deterioro queda expuesta con una cifra que resulta difícil de soslayar: un profesor titular con dedicación simple percibió en mayo de 2026 apenas $593.355 brutos, cifra que no alcanza la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de marzo de 2026, que el INDEC ubicó en $658.011. En términos concretos, un docente universitario con años de carrera y formación acreditada cobra por debajo de la línea de indigencia.

El dato no es nuevo en su tendencia, pero sí en su crudeza. El informe elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), publicado en mayo de 2026, documenta que entre 2023 y 2025 la ejecución real del gasto en la partida «Desarrollo de la Educación Superior» se desplomó un 29%, cifra que se inscribe en el desmantelamiento más amplio del gasto público universitario bajo la gestión libertaria.

La Ley de Financiamiento Universitario: aprobada y ninguneada

Uno de los ejes centrales del conflicto es la Ley de Financiamiento Universitario, norma aprobada por el Congreso de la Nación y que el Ejecutivo resiste implementar en su totalidad. La FEDUN reclamó que esa herramienta es «central para garantizar el funcionamiento de las casas de estudio y preservar la calidad educativa», abarcando recursos para actividades académicas, investigación, extensión y funcionamiento cotidiano de las instituciones.

La resistencia oficial a aplicar la ley sancionada por el Poder Legislativo no es un dato menor: implica que el Gobierno de Milei opta por el incumplimiento de una norma vigente antes que ceder posiciones en su política de ajuste fiscal sobre la educación pública.

Este conflicto se inscribe en un cuadro de deterioro estructural que nuestros propios archivos periodísticos documentaron en profundidad: desde diciembre de 2023, las transferencias a universidades registraron una caída real acumulada del 31,6% según el IIEP (UBA-CONICET), en tanto los salarios públicos en su conjunto cayeron un 29% en términos reales, de acuerdo al diagnóstico del Foro Economía y Trabajo.

Plan de lucha que no cede

La medida de fuerza de esta semana se enmarca en un proceso de movilización universitaria que arrancó en 2024 con las masivas Marchas Federales Universitarias y que, lejos de disolverse, se profundizó ante la persistencia del ajuste. El plenario de la FEDUN resolvió también la adhesión a las movilizaciones convocadas bajo la consigna «Ni Una Menos», que se realizaron esta semana en todo el país tras el femicidio de Agostina Vega en la provincia de Córdoba, una señal de que el gremio docente asume la intersección entre el ajuste económico y la violencia de género como parte de un mismo clima de época.

La confluencia con el movimiento feminista en el marco de un paro gremial no es retórica: refleja la composición mayoritariamente feminizada de los claustros docentes universitarios y la conciencia de que el deterioro salarial golpea con mayor fuerza a los sectores históricamente más precarizados del sistema.

Un conflicto sin respuesta del Gobierno

El Ministerio de Capital Humano no emitió convocatoria a paritarias ni respuesta pública ante el anuncio del paro. La postura oficial, que durante meses apuntó a presentar los recortes como «necesidades fiscales» exigidas por el acuerdo con el FMI, no logra ocultar la contradicción de un Gobierno que proclama defender la meritocracia mientras condena a sus docentes universitarios a cobrar salarios por debajo de la línea de indigencia.

El conflicto universitario no es el único frente abierto para la gestión Milei en materia educativa y social, pero sí uno de los más persistentes y con mayor capacidad de movilización. Mientras el paro de 48 horas se extiende por las casas de estudio de todo el país, la pregunta sin respuesta sigue siendo la misma: cuándo el Gobierno decidirá sentar a los docentes a una mesa de negociación que, por ahora, ni siquiera convocó.

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