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Educación

Docentes universitarios ya paran 48 horario por pérdida salarial

La Federación de Docentes de Universidades Nacionales (FEDUN) lleva adelante este miércoles y jueves una huelga nacional de 48 horas en rechazo al ajuste del Gobierno de Javier Milei sobre el sistema universitario público. El gremio acumula dos semanas de visibilización del conflicto y exige paritarias inmediatas ante una pérdida del poder adquisitivo que ya supera el 52% desde diciembre de 2023.

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La FEDUN lanza un paro de 48 horas y denuncia pérdida salarial del 52%

Las universidades públicas argentinas viven otra jornada de conflicto abierto. La FEDUN, encabezada por su secretario general Daniel Ricci, ratificó en un plenario de secretarios y secretarias generales con representación de todo el país la continuidad del plan de lucha y la realización de un paro nacional de 48 horas los días 3 y 4 de junio. La medida incluye suspensión de actividades académicas, movilizaciones, clases públicas y diversas acciones de visibilización del conflicto universitario en todo el territorio nacional.

La decisión no es aislada ni sorpresiva: es el resultado de dieciséis meses consecutivos sin convocatoria a negociación paritaria por parte del Ejecutivo nacional, una omisión que el propio gremio calificó como «una decisión política que profundiza el ajuste sobre el sistema universitario».

El salario docente: por debajo de la línea de indigencia

Los datos que fundamentan el paro son contundentes y surgen de fuentes verificables. Según el Informe de Situación del Sistema Universitario, elaborado por la FEDUN en conjunto con el CIICTI, los docentes universitarios acumulan una pérdida del 52,1% de su poder adquisitivo desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, sin que el Gobierno haya convocado a una sola mesa de negociación durante ese período.

La magnitud de ese deterioro queda expuesta con una cifra que resulta difícil de soslayar: un profesor titular con dedicación simple percibió en mayo de 2026 apenas $593.355 brutos, cifra que no alcanza la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de marzo de 2026, que el INDEC ubicó en $658.011. En términos concretos, un docente universitario con años de carrera y formación acreditada cobra por debajo de la línea de indigencia.

El dato no es nuevo en su tendencia, pero sí en su crudeza. El informe elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), publicado en mayo de 2026, documenta que entre 2023 y 2025 la ejecución real del gasto en la partida «Desarrollo de la Educación Superior» se desplomó un 29%, cifra que se inscribe en el desmantelamiento más amplio del gasto público universitario bajo la gestión libertaria.

La Ley de Financiamiento Universitario: aprobada y ninguneada

Uno de los ejes centrales del conflicto es la Ley de Financiamiento Universitario, norma aprobada por el Congreso de la Nación y que el Ejecutivo resiste implementar en su totalidad. La FEDUN reclamó que esa herramienta es «central para garantizar el funcionamiento de las casas de estudio y preservar la calidad educativa», abarcando recursos para actividades académicas, investigación, extensión y funcionamiento cotidiano de las instituciones.

La resistencia oficial a aplicar la ley sancionada por el Poder Legislativo no es un dato menor: implica que el Gobierno de Milei opta por el incumplimiento de una norma vigente antes que ceder posiciones en su política de ajuste fiscal sobre la educación pública.

Este conflicto se inscribe en un cuadro de deterioro estructural que nuestros propios archivos periodísticos documentaron en profundidad: desde diciembre de 2023, las transferencias a universidades registraron una caída real acumulada del 31,6% según el IIEP (UBA-CONICET), en tanto los salarios públicos en su conjunto cayeron un 29% en términos reales, de acuerdo al diagnóstico del Foro Economía y Trabajo.

Plan de lucha que no cede

La medida de fuerza de esta semana se enmarca en un proceso de movilización universitaria que arrancó en 2024 con las masivas Marchas Federales Universitarias y que, lejos de disolverse, se profundizó ante la persistencia del ajuste. El plenario de la FEDUN resolvió también la adhesión a las movilizaciones convocadas bajo la consigna «Ni Una Menos», que se realizaron esta semana en todo el país tras el femicidio de Agostina Vega en la provincia de Córdoba, una señal de que el gremio docente asume la intersección entre el ajuste económico y la violencia de género como parte de un mismo clima de época.

La confluencia con el movimiento feminista en el marco de un paro gremial no es retórica: refleja la composición mayoritariamente feminizada de los claustros docentes universitarios y la conciencia de que el deterioro salarial golpea con mayor fuerza a los sectores históricamente más precarizados del sistema.

Un conflicto sin respuesta del Gobierno

El Ministerio de Capital Humano no emitió convocatoria a paritarias ni respuesta pública ante el anuncio del paro. La postura oficial, que durante meses apuntó a presentar los recortes como «necesidades fiscales» exigidas por el acuerdo con el FMI, no logra ocultar la contradicción de un Gobierno que proclama defender la meritocracia mientras condena a sus docentes universitarios a cobrar salarios por debajo de la línea de indigencia.

El conflicto universitario no es el único frente abierto para la gestión Milei en materia educativa y social, pero sí uno de los más persistentes y con mayor capacidad de movilización. Mientras el paro de 48 horas se extiende por las casas de estudio de todo el país, la pregunta sin respuesta sigue siendo la misma: cuándo el Gobierno decidirá sentar a los docentes a una mesa de negociación que, por ahora, ni siquiera convocó.

Educación

La Justicia le pone freno a Milei: el decreto universitario es inconstitucional

El juez federal Martín Cormick declaró inconstitucional el Decreto 759/2025, el mecanismo con el que el Gobierno promulgó la Ley de Financiamiento Universitario pero la dejó sin efecto. El fallo ordena el cumplimiento inmediato de la norma ratificada por el Congreso con dos tercios de los votos y abre un nuevo capítulo en el conflicto que ya llegó a la Corte Suprema.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Juan Bautista Mahiques.
El juez federal Martín Cormick declaró inconstitucional el Decreto 759/2025, que vaciaba de contenido la Ley de Financiamiento Universitario.

Un fallo de primera instancia declaró inconstitucional el decreto con el que el Gobierno de Javier Milei promulgó formalmente la Ley de Financiamiento Universitario pero bloqueó su aplicación real. La sentencia, de aproximadamente 50 páginas, calificó el mecanismo empleado por el Ejecutivo como un «mecanismo extraconstitucional» y ordenó el cumplimiento inmediato de la norma. Es el capítulo más reciente de un conflicto judicial que ya acumula más de un año de litigios, una cautelar firme avalada por la Corte Suprema y una quinta Marcha Federal Universitaria anunciada para el 15 de octubre.

El juez federal Martín Cormick, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, hizo lugar a los amparos colectivos presentados por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) contra el Estado nacional. La sentencia declaró la inconstitucionalidad de la cláusula del Decreto 759/2025 que, al tiempo de promulgar la Ley de Financiamiento Universitario, condicionó su ejecución a que el Congreso determinara las fuentes de financiamiento; una remisión al artículo 5° de la Ley 24.629 que, en los hechos, dejó la norma vigente pero inoperante. El fallo fue dictado el 6 de octubre de 2026.

El decreto: promulgar y vaciar

La Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795) fue sancionada por el Congreso y, luego de que Milei la vetara, fue ratificada con los dos tercios de los votos que la Constitución exige para que una insistencia parlamentaria sea irrecusable. Sin margen para vetarla nuevamente, el Ejecutivo eligió otra estrategia: la promulgó mediante el Decreto 759/2025, pero incorporó una cláusula que supeditaba su aplicación material a que el Parlamento previese expresamente las fuentes presupuestarias; algo que, en ausencia de partidas asignadas, equivalía a dejarla sin efecto indefinidamente.

Cormick rechazó de plano ese razonamiento. El magistrado señaló que el decreto «no supera un test mínimo de razonabilidad, en tanto permite suspender e inaplicar, amparado en la aplicación de un artículo de una ley anterior, la aplicación de una ley en donde el Congreso insistió con las mayorías agravadas requeridas». Y fue más lejos: subrayó que una vez que el Congreso insiste con los dos tercios de los votos tras un veto presidencial, no existe otro camino para el presidente que la promulgación irrestricta. Utilizar un decreto para vaciar el contenido de esa insistencia parlamentaria implica introducir un veto encubierto que la Constitución no prevé ni autoriza.

El juez también cuestionó el argumento fiscal del Gobierno y evaluó que la propia ley contemplaba mecanismos de financiamiento, al facultar al jefe de Gabinete a reasignar partidas presupuestarias. La sentencia ordenó al Poder Ejecutivo el cumplimiento inmediato de los artículos 5° y 6° de la norma, referidos a la recomposición salarial de docentes y no docentes universitarios y la actualización de las becas estudiantiles.

Una historia de recursos y dilaciones

El fallo del 6 de octubre no es el punto de partida del conflicto, sino su último capítulo hasta ahora. El mismo juez Cormick había dictado meses antes una medida cautelar que obligó al Estado a comenzar a aplicar la ley. El Gobierno apeló esa cautelar; la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal la confirmó. El Ejecutivo llevó entonces el caso a la Corte Suprema mediante un recurso extraordinario, que el máximo tribunal rechazó el 25 de junio de 2026 por no estar dirigido contra una sentencia definitiva, dejando firme la medida cautelar.

En septiembre, Cormick volvió a intimar al Estado al considerar que el cumplimiento acreditado era parcial y le otorgó cinco días para regularizar la situación. El Gobierno apeló nuevamente esa intimación y solicitó que se le otorgara efecto suspensivo. Mientras el expediente avanzaba, el Ejecutivo reconoció en distintas instancias que cumplir con la norma representaría un costo estimado de 2,5 billones de pesos, una cifra que declaró no poder afrontar en el corto plazo. Las negociaciones del Presupuesto 2027, que el Gobierno presentó con un recorte real del 24,9% respecto de 2023 según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), enmarcan el conflicto en un escenario de desfinanciamiento estructural del sistema universitario.

Gremios y universidades en estado de alerta

Las organizaciones gremiales y universitarias celebraron el fallo, aunque advirtieron que el Gobierno intentará dilatar su cumplimiento. Los gremios universitarios reclaman una recomposición salarial del 32,5%, cifra que vinculan con la pérdida acumulada que busca corregir la Ley 27.795. Ante la negativa del Gobierno a avanzar más allá de aumentos del 3% mensual, el conflicto derivó en nuevas medidas de fuerza: la UBA anunció un paro escalonado de 23 días durante cinco semanas, y los gremios convocaron a la quinta Marcha Federal Universitaria para el 15 de octubre frente al Palacio de Tribunales, la segunda durante 2026.

El CIN, que fue uno de los actores que impulsó la acción judicial, exigió al Ministerio de Educación que instrumente de forma urgente los mecanismos de transferencia presupuestaria. Desde el Consejo Interuniversitario Nacional advirtieron que las transferencias a las universidades acumulan una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026.

El cálculo político en año preelectoral

El fallo coloca al Ejecutivo ante una disyuntiva de alto costo político. Apelar y extender el conflicto universitario en un año preelectoral implica mantener encendida una disputa que en cuatro oportunidades ya traccionó hacia las calles a más de un millón de personas. Cumplir el fallo, en cambio, significa asumir el impacto fiscal que la Casa Rosada argumentó como inasumible y flexibilizar el ajuste que sostiene como eje de su gestión. El control judicial de las decisiones presupuestarias, que Cormick reivindicó en la sentencia como una consecuencia propia de la justiciabilidad del Estado, se convierte así en el principal obstáculo institucional a una estrategia que eligió desobedecer la voluntad del Congreso antes que revisar su modelo económico.

Fuentes judiciales consultadas por este medio indicaron que la Procuración del Tesoro analizaba los alcances de la sentencia para definir la estrategia procesal. Al cierre de esta edición, el Gobierno no había emitido una posición oficial sobre si apelará el nuevo fallo de fondo.

Lo que tenés que saber

  • El juez federal Martín Cormick declaró inconstitucional el Decreto 759/2025, que vaciaba de contenido la Ley de Financiamiento Universitario ratificada por el Congreso con dos tercios de los votos.
  • La sentencia ordenó al Poder Ejecutivo el cumplimiento inmediato de los artículos de la ley referidos a la recomposición salarial docente y la actualización de becas estudiantiles.
  • El conflicto acumula más de un año de litigios: la Corte Suprema rechazó en junio de 2026 el recurso extraordinario del Gobierno, dejando firme la medida cautelar.
  • Las universidades nacionales acumulan una caída real del 45,6% en las transferencias presupuestarias entre 2023 y 2026, según el CIN.
  • Los gremios anunciaron un paro escalonado de 23 días en la UBA y una quinta Marcha Federal Universitaria para el 15 de octubre frente al Palacio de Tribunales.
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