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Buenos Aires

Tras el veto a la emergencia en Bahía Blanca: vecinos cortaron la Ruta 3

Denuncian exclusión por no contar con medidor eléctrico, fallas en la inscripción y falta de respuesta oficial.

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Vecinos y vecinas de Ingeniero White, en el partido bonaerense de Bahía Blanca, cortaron la Ruta 3 este miércoles para reclamar el cobro del subsidio prometido tras las inundaciones que devastaron la zona el pasado 7 de marzo. A casi cuatro meses del desastre, cerca de 4.000 personas siguen sin percibir la asistencia económica, mientras el Gobierno asegura que “no hubo requerimientos sin satisfacer”.

El corte se realizó a la altura del acceso a la localidad portuaria y reunió a damnificados que exigen no sólo el pago del subsidio SUR (Suplemento Único para la Reconstrucción), sino también obras estructurales para evitar nuevas tragedias.

“Nos sentimos en una desidia y desolación total”, afirmó una vecina, que relató haber perdido todo durante la inundación. “Yo tengo hace 31 años el mismo domicilio, los papeles de la casa, el medidor, y tampoco cobré”, reclamó.

Subsidios a medias y exclusión digital

Según el Decreto 424/2025 firmado por el presidente Javier Milei, hubo 37.546 personas inscriptas para acceder al subsidio SUR. De ese total, 32.076 lo cobraron, 3.962 expedientes siguen “en evaluación” en el Ministerio de Seguridad y unos 1.500 fueron rechazados. Sin embargo, muchas de las personas excluidas denunciaron obstáculos burocráticos, fallas en la inscripción digital y requisitos arbitrarios.

“El formulario te pedía el número de medidor eléctrico. Acá hay mucha gente que vive en condiciones precarias y no tiene. Esa gente no pudo inscribirse”, explicó una de las manifestantes. Además, señalaron que la línea telefónica habilitada colapsó y dejó a cientos sin posibilidad de anotarse. “Es la gente que más lo necesita y fue la que quedó afuera”, sostuvo.

Aunque el Gobierno asegura que el sistema funcionó de forma “transparente y directa”, en Bahía Blanca se multiplican los casos de personas que cumplieron todos los requisitos y no cobraron nada. “Dicen que no aparecemos en las cuentas. En el banco te dicen que no hay depósitos. Son todas excusas”, denunció otra vecina.

Obras prometidas que no llegaron y temor a otra inundación

El reclamo en Ingeniero White no se limita al pago de los subsidios. En el fondo, lo que expresaron los vecinos fue un miedo latente a que las lluvias vuelvan a dejarlos bajo el agua. “A mí no me sirven $3 millones si me vuelvo a inundar”, dijo una mujer que vive a media cuadra de donde llegó el agua durante la última sudestada. “Estamos peleando por obras también”, enfatizó.

El gobierno nacional vetó recientemente la declaración de emergencia para Bahía Blanca, votada por el Congreso, argumentando que ya se habían girado todos los fondos. Según el vocero presidencial, Manuel Adorni, el Estado envió “200.000 millones de pesos a los damnificados”, además de “$10.000 millones al municipio”, asistencia sanitaria, financiamiento bancario y operativos de rescate.

“No vamos a permitir que se haga política con una tragedia”, justificó Adorni en conferencia de prensa. En redes sociales, sostuvo que el veto evitó “duplicar la asistencia” y acusó a “la casta política” de utilizar el drama de los vecinos como bandera partidaria.

Una grieta entre el relato oficial y la vida cotidiana

La distancia entre los anuncios de Casa Rosada y la realidad que describen los vecinos de Ingeniero White refleja un patrón repetido: ayudas que no llegan, promesas que no se cumplen y funcionarios que rechazan cualquier cuestionamiento con acusaciones políticas.

El conflicto también pone en evidencia la fragilidad de los mecanismos de asistencia directa, sobre todo cuando se combinan con exigencias digitales en barrios donde sobran las carencias y faltan servicios básicos.

Mientras el Gobierno nacional da por cerrado el tema, en Ingeniero White el agua aún no se fue del todo. Y la memoria de lo perdido sigue tan presente como la sensación de abandono.

Buenos Aires

RIGI: Kicillof denuncia que solo se ejecutó el 3% de las inversiones prometidas

El gobernador bonaerense cuestionó el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones y advirtió que el mercado interno «se está detonando». El mismo día, Caputo prometió un «Súper RIGI» con inversiones por USD 140.000 millones.

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#El espejismo de los u$s100.000 millones: el RIGI de Milei ejecutó apenas el 3%

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cuestionó este lunes el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y afirmó que, de los aproximadamente USD 100.000 millones en inversiones que el Gobierno nacional anunció y «festejó», solo se ejecutó «algo así como el 3%«. La declaración llega en un contexto económico donde el ajuste fiscal sobre el gasto social y las tarifas de servicios públicos acumula impactos críticos sobre los ingresos populares.

«Un número diminuto»: el balance del RIGI según Kicillof

Desde su arribo al poder en diciembre de 2023, el Gobierno de Javier Milei promovió el RIGI como uno de los pilares de su promesa inversora, con exenciones impositivas y beneficios extraordinarios para grandes empresas. Sin embargo, los números que citó Kicillof revelan una brecha abismal entre el relato oficial y la realidad de la ejecución.

«De todo eso que se anunció y se festejó, solamente se realizaron algo así como el 3%», declaró el gobernador bonaerense, y calificó ese resultado como «un número diminuto». Además, Kicillof advirtió que el propio diseño del régimen fue distorsionado desde adentro: «Metieron dentro del régimen este, también a sectores que tienen una rentabilidad muy buena y que venían invirtiendo muy fuertemente», señaló, y concluyó que «ahí ya se desnaturalizó completamente».

El mercado interno, en caída libre

La crítica de Kicillof no se limitó a la inversión extranjera. El gobernador encadenó el fracaso del RIGI con la contracción del consumo doméstico, uno de los efectos más visibles del ajuste tarifario y salarial de la gestión libertaria.

«El mercado interno se está detonando. ¿Quién va a invertir si no vende? ¿Para qué vas a invertir si tenés la mitad de las máquinas en la Argentina paradas, con una lona encima?«, preguntó Kicillof. La imagen es elocuente: capacidad instalada ociosa, demanda retraída y una política de incentivos a la inversión que no logra despegar.

Estos señalamientos se corresponden con los datos del ajuste acumulado desde diciembre de 2023: el gasto primario total cayó un 31% en términos reales, los programas sociales se redujeron un 61% y las transferencias a provincias se desplomaron un 66%, según el documento publicado por el Foro Economía y Trabajo el 4 de mayo de 2026. En ese marco, la demanda interna difícilmente puede sostener el ritmo inversor que el RIGI prometía atraer.

Caputo anuncia el «Súper RIGI» mientras Adorni evita las preguntas

En simultáneo con las declaraciones de Kicillof, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, compareció en una conferencia de prensa en Casa Rosada, en medio de la investigación judicial que avanza sobre su patrimonio por presunto enriquecimiento ilícito. Pese a la convocatoria, Adorni optó por no responder preguntas y cedió la palabra al ministro de Economía.

Luis Caputo anunció la creación del denominado «Súper RIGI» y prometió que ese nuevo instrumento atraería inversiones por USD 140.000 millones. El contraste con el balance que hizo Kicillof sobre el RIGI original, del cual solo se ejecutó el 3%, vuelve imprescindible una lectura crítica de los nuevos anuncios.

Caputo también deslizó una declaración de alto voltaje político al referirse al riesgo país: «El riesgo país no baja por el riesgo kuka, porque el mercado percibe que aunque haya una probabilidad baja, si bien es baja, el escenario que eso pase es literalmente el infierno». La frase, cargada de desdén hacia la oposición, confirma el estilo de confrontación que el Gobierno mantiene de manera sistemática, incluso en momentos de alta fragilidad institucional como la investigación judicial a su propio vocero.

Un régimen que no despega, en una economía que no recupera

El fracaso de ejecución del RIGI no ocurre en el vacío. La gestión Milei acumuló una suba del 525% en la canasta de servicios y transporte desde diciembre de 2023, con rubros como el transporte en alza del 912% y el gas del 748%, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La Canasta Básica Alimentaria registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC. Con ese deterioro del poder adquisitivo, la idea de que el mercado interno pueda traccionar desde la inversión privada sin una recomposición del salario real resulta, cuanto menos, inverosímil.

El escenario que describe Kicillof, máquinas paradas y consumo hundido, es también el escenario que emerge del diagnóstico fiscal del Foro Economía y Trabajo: un Estado que se retira del gasto social, una deuda con el FMI que ya alcanzó los USD 57.100 millones al cierre de 2025, y un esquema tributario regresivo donde el 70% de la recaudación recae sobre impuestos indirectos que golpean más fuerte a los sectores de menores ingresos.

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