Judiciales ⚖️
Consejo de la Magistratura: ocho meses fuera de servicio
Mientras la política partidaria sigue sumida en peleas estériles, el ente sigue paralizado.
El Consejo de la Magistratura busca salir de la parálisis de ocho meses sin decisiones relevantes mientras aguarda la jura de tres de los cuatro representantes del Senado que habilitó la Corte Suprema.
El 16 de julio del año pasado fue la última vez que el Consejo logró aprobar, en un plenario, ternas de jueces para elevar al Poder Ejecutivo, en tres concursos para la justicia Civil, de Familia y de Menores.
El marco de acuerdos de aquel momento entre oficialismo y oposición no alcanzó para plantear definiciones sobre los juzgados y cámaras federales vacantes en Comodoro Py y otros puntos del país.
Desde entonces, salvo para las cuestiones administrativas y de infraestructura tecnológica, el Consejo no funciona para su principal cometido: elegir jueces para que los seleccione el Poder Ejecutivo y los refrende el Senado.
El Consejo tiene más de mil concursos terminados y en condiciones de ser votados por el plenario, si estuviera integrado en su totalidad, y no con 16 como ahora, y si el ambiente político permitiera pactos entre el oficialismo y la oposición.
La Acordada 2 del máximo tribunal del jueves pasado, denegando la jura en el Consejo al senador del oficialismo Martín Doñate, introdujo un nuevo elemento en el conflicto de poderes que tiene de rehén al organismo.
En principio, la Corte tiene que definir una fecha de jura de los tres senadores y aguardar que los legisladores juren, cuando bien podrían no hacerlo.
«Lo único ilícito acá es lo que hace la Corte, rompiendo todas las reglas de la democracia. Nuevamente recurre a un instrumento de Superintendencia como esta vergonzosa Acordada, para dejar sin efecto un acto administrativo del Senado. Más pruebas del mal desempeño», expresó apenas conocida la decisión el diputado consejero Rodolfo Tailhade.
En el Consejo, tanto los representantes de los abogados como de los jueces quieren volver a funcionar con la esperanza de que el organismo adquiera centralidad en la discusión política.
Las fuentes del Consejo hablan de «premura» para funcionar, demostrada en la circulación interna de «borradores de comisiones», a instancia principalmente del bloque de los jueces.
El plenario necesita 13 miembros para el quórum y dos tercios de los consejeros presentes para aprobar las ternas, mayorías esquivas desde que Horacio Rosatti presidió esa última reunión en julio del año pasado.
Pero el conflicto se origina en diciembre de 2021, cuando la misma Corte falla sobre el Consejo y declara «inconstitucional» su integración de 13 miembros.
Para la Corte no había «balance» en un cuerpo integrado por tres jueces, dos abogados, cuatro legisladores de la mayoría, dos de la minoría, un académico y un representante del Ejecutivo.
Y ordenó sancionar una nueva ley o volver, en un plazo de 120 días, a la integración de 20 con el presidente de la Corte; cuatro jueces; ocho legisladores (cuatro por cada cámara, dos por el oficialismo, uno por la primera minoría y uno por la segunda minoría); cuatro abogados; dos del sector académico y uno del Poder Ejecutivo.
El siguiente nivel en el enfrentamiento de poderes llegaría cuando el bloque oficialista decide crear «Unidad Ciudadana» y reclamar de esta manera el lugar de la segunda minoría, que la Corte anuló argumentando que era un «ardid» y que la banca correspondía al senador del Frente PRO Luis Juez.
Ante a la insistencia del Senado por Martín Doñate, la Corte decidió invocar su potestad sobre la jura de los consejeros y no tomarle juramento pero sí a María Inés Pilatti Vergara (FdT), Mariano Recalde (FdT) y Eduardo Alejandro Vischi (UCR), en fecha a confirmar.
Judiciales ⚖️
Los créditos millonarios de la casta libertaria, ahora en manos de la polémica jueza Capuchetti
La jueza federal María Eugenia Capuchetti quedó al frente de todos los expedientes vinculados a los créditos hipotecarios del Banco Nación otorgados a funcionarios y legisladores del gobierno de Javier Milei. El fallo del camarista Eduardo Farah también cuestionó duramente una de las denuncias que originó la causa en el juzgado de Ariel Lijo.
Créditos del BNA: la Cámara Federal desplazó a Lijo y entregó la causa a Capuchetti
★ La Cámara Federal porteña resolvió este martes que el Juzgado Federal 5, a cargo de la jueza María Eugenia Capuchetti, concentre todas las causas relacionadas con los créditos hipotecarios otorgados por el Banco de la Nación Argentina (BNA) a funcionarios y legisladores del gobierno libertario. La decisión desplazó al Juzgado Federal 4 del juez Ariel Lijo, quien hasta entonces sostenía su competencia en una de las causas derivadas de las denuncias presentadas en abril pasado.
El fallo de Farah y la denuncia sin «lógica»
El camarista Eduardo Farah firmó la resolución que determinó que las distintas presentaciones judiciales investigaban «los aspectos fácticos de un mismo suceso» y que, en consecuencia, correspondía aplicar las reglas de conexidad establecidas en la Acordada 4/2017 de la Cámara Federal. Bajo ese criterio, la causa debía radicarse en el juzgado que recibió la primera «denuncia válida», identificada como el expediente 1364/2026 que tramita ante Capuchetti.
El fallo enumeró a los cuatro denunciantes: Daniel Sarwer, Mónica Frade, Alejandro Díaz Pascual y Fernando Miguez, cuyas presentaciones ingresaron por correo electrónico entre el 2 y el 13 de abril de este año. Sin embargo, el aspecto más resonante de la resolución fue el juicio crítico sobre la denuncia de Sarwer, que había dado origen a la causa radicada en el juzgado de Lijo. Farah sostuvo que esa presentación «no sólo carece» de los requisitos mínimos previstos en el Código Procesal, «sino también de un mínimo de lógica». El camarista además recordó antecedentes en los que había convalidado el archivo de denuncias formuladas por Sarwer con características similares.
De esa manera, el juzgado de Capuchetti quedó al frente de los expedientes 1364/2026, 1353/2026 y sus acumulados.
El escándalo de los créditos: quiénes se beneficiaron y qué se investiga
El origen del conflicto judicial se remonta a comienzos de abril, cuando el sitio web Cuánto Deben reveló la lista de funcionarios y legisladores del oficialismo que accedieron a préstamos hipotecarios del BNA por montos que, según denunciantes y legisladores opositores, no se condicen con sus perfiles patrimoniales e ingresos reales.
Entre los beneficiarios se encuentran Federico Furiase, actual secretario de Finanzas; Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE); Juan Pedro Inchauspe, director del Banco Central, quien habría recibido un crédito por el equivalente a US$ 345.492; Juan Pablo Carreira, a cargo de la Oficina de Respuesta Oficial; y Sharif Menem, director general de la secretaría privada de la Cámara de Diputados. La lista se extiende también a Mariano Campero, Santiago Santurio, Lorena Villaverde, Alejandro Bongiovanni, María Frías y Alejandro Carrancio, entre otros.
Las denuncias apuntan a posibles delitos de defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público, e investigan si existieron «privilegios indebidos» desde la entidad bancaria a la hora de otorgar esos préstamos. La diputada Mónica Frade (CC-ARI) y el legislador socialista Esteban Paulón argumentaron, en su presentación judicial, que los funcionarios «se hicieron de una acreencia financiera que no se condecía con su perfil patrimonial o ingresos reales».
Ante el escándalo, el propio presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo salieron a defender públicamente la operatoria. El BNA, por su parte, se presentó ante la Justicia para poner a disposición su documentación y aseguró que «no se detectó una sola irregularidad» en la entrega de los créditos. Funcionarios como Furiase y Núñez insistieron, en declaraciones públicas, en que accedieron a los préstamos en igualdad de condiciones con cualquier cliente del banco.
Mientras la disputa de competencia llegaba a la Cámara, el juez Lijo había avanzado con medidas de prueba concretas: ordenó una auditoría a la Auditoría General de la Nación (AGN) para determinar si existieron beneficios indebidos, y solicitó al BNA la entrega de los legajos completos de los créditos investigados, los registros de ingreso de los beneficiarios y las evaluaciones crediticias realizadas.
El expediente llega a manos de una jueza cuestionada
La decisión de la Cámara no es un dato menor en términos políticos y judiciales. La jueza Capuchetti acumula un historial de resoluciones que generaron fuertes controversias, en particular por su actuación en la investigación del intento de magnicidio contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ocurrido el 1 de septiembre de 2022.
En esa causa, Capuchetti archivó la pista que apuntaba al diputado del PRO Gerardo Milman, sin lograr esclarecer el contexto político del ataque. A su vez, el teléfono del atacante Fernando Sabag Montiel fue reseteado luego de su detención y su contenido nunca pudo recuperarse, lo que motivó una denuncia disciplinaria del kirchnerismo ante el Consejo de la Magistratura. Esa denuncia fue finalmente desestimada en abril de 2026 por la Comisión de Disciplina del organismo, en una votación dividida y con el kirchnerismo insistiendo en la gravedad de los hechos.
Sectores de la oposición y el entonces ministro de Justicia Martín Soria denunciaron en 2022, con documentación registrada, la cercanía de Capuchetti con el espacio de Cambiemos: se detectaron en registros públicos múltiples ingresos de la magistrada a la ex Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la gestión de Mauricio Macri, bajo las conducciones de Sergio Arribas y Silvia Majdalani.
Que sea precisamente esta jueza la que ahora concentre la investigación sobre los créditos del BNA a funcionarios del gobierno de Milei no pasa inadvertido para quienes siguen de cerca la política judicial argentina.
Puntos clave
- La Cámara Federal asignó a Capuchetti todos los expedientes por los créditos del BNA a funcionarios y legisladores del gobierno de Milei, desplazando al juez Lijo.
- El camarista Farah descalificó la denuncia que originó la causa ante Lijo por carecer de «un mínimo de lógica».
- Entre los beneficiarios investigados figuran funcionarios del área de Luis Caputo, con créditos de hasta US$ 345.492.
- Lijo había ordenado una auditoría de la AGN y solicitado documentación al BNA antes de ser desplazado de la causa.
- Capuchetti acumula cuestionamientos por su actuación en la causa del atentado a CFK, incluido el archivo de la pista que apuntaba al macrismo.
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