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Personajes

El “Gordo Compu”, de troll encarnizado a “proletariado” digital: la mutación política y cultural de los haters

La figura de Daniel Passarini, alias “Gordo Dan”, emerge como símbolo de una nueva “clase trabajadora” digital, mientras redefine las narrativas políticas en el ecosistema del régimen libertario de Javier Milei. El ensayo de la escritora Pola Oloixarac sobre la construcción de un personaje polémico.

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El Argentino Diario-El Gordo Dan.

La escritora Pola Oloixarac, en un ensayo publicado recientemente, trazó un perfil irónico y crítico de Daniel Passarini, conocido en redes como “Gordo Dan”. Este doctor santiagueño, corpulento y de traje, se autodefine como el “brazo armado” de Javier Milei y capitán de su “guardia pretoriana de trolls”. Según la autora, este personaje encarna una figura inédita en la política argentina: un troll que abandona el anonimato digital para convertirse en un actor político visible y mediático.

En su análisis, Oloixarac describe a Passarini como un símbolo de la batalla cultural que impulsa el régimen libertario. Su discurso desafía lo políticamente correcto, lo “woke”, y reivindica términos y epítetos que otros sectores consideran ofensivos. “La batalla cultural de Milei no deja de ser una lucha por el derecho ancestral de los argentinos de decirle gordos a los gordos, enanos a los enanos, y negro a todo morocho”, señala la escritora.

El “Gordo Compu” y el nuevo proletariado digital

Más allá de su rol como figura mediática, Oloixarac identifica a Passarini como el portavoz de una nueva clase trabajadora emergente: el “Gordo Compu”. Este término, acuñado por la escritora, describe a freakys, freelancers, programadores y autodidactas que operan en la informalidad, sin afiliación sindical ni vínculos con las estructuras tradicionales de poder. Según la escritora, estos jóvenes, formados en instituciones como el ITBA o la UTN, o incluso de manera autodidacta, representan una ruptura con la retórica universitaria tradicional.

Este nuevo proletariado digital, que se siente emprendedor y autónomo, encuentra en Passarini una figura que los representa y los legitima. Salvando las diferencias, que son muchas e irrespetuosas, en palabras de Oloixarac, “el Gordo Dan hace las veces de Evita hablándole a estos obreros relegados que nadie vio antes y que ellos descubrieron y amaron antes que nadie”.

De la crisis del sujeto social del cambio a la “rebeldía” de los incels individualistas

El provocativo análisis de Oloixarac también plantea una lectura más “profunda” y dislocada: la figura de Passarini como una “mutación cultural del peronismo”. Según la escritora, el “Gordo Compu” desafía el ADN peronista al desplazar a los sectores populares tradicionales como protagonistas de la épica política. “Los peronistas han dejado de ser los negros, los barriales, los ‘popu’, los jóvenes enojados con ganas de cambiar el mundo y la sociedad”, afirma.

En este sentido, Passarini y su entorno representan una nueva narrativa política que combina elementos de la cultura digital, el emprendedurismo y la marginalidad cultural, con una impronta mezcla de haters, incels y odiadores seriales. Este fenómeno, según Oloixarac, plantea interrogantes sobre las nuevas formas de militancia y las clases emergentes en la era del algoritmo.

Cultura

Siete kilómetros de peregrinaje ricotero: el adiós masivo al Indio Solari en Avellaneda

Una marea humana que llegó a extenderse siete kilómetros desde el Polideportivo Gatica hasta Barracas convirtió este domingo la despedida de Carlos «Indio» Solari en el mayor ritual colectivo que el rock argentino haya presenciado jamás. La familia del músico, fallecido el viernes 5 de junio a los 77 años, agradeció la paz y la hermandad del último adiós. El mundo de la cultura y el deporte rindió tributo desde Buenos Aires hasta Bogotá.

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Siete kilómetros de ricoteros: la misa final que el Indio no vio pero supo que vendría.

De La Plata al mundo: por qué el adiós al Indio Solari es el ritual colectivo más grande del rock mundial

Nadie calculó que serían siete kilómetros. Cuando la familia del Carlos «Indio» Solari confirmó el velatorio en el Polideportivo José María Gatica, en el Parque Domínico de Villa Domínico, partido de Avellaneda, la convocatoria empezaba a las 11. Pero la marea llegó antes. Desde la noche del sábado, cientos de personas se apostaron sobre la avenida Bartolomé Mitre para ser los primeros. La organización abrió las puertas a las 10, una hora antes de lo previsto, y la fila ya superaba las primeras decenas de cuadras. Pasado el mediodía, según confirmaron múltiples medios que cubrieron el lugar, la cola de fanáticos alcanzó los siete kilómetros y llegó hasta el Puente Pueyrredón, en el límite con la Ciudad de Buenos Aires.

No fue una fila. Fue una peregrinación.

«Todo el mundo está peregrinando en paz»

La familia del músico emitió un comunicado durante el transcurso del velatorio que circuló con rapidez en redes sociales. «La despedida al Indio ya comenzó. Todo el mundo está peregrinando en paz hasta donde él espera y dejándole ofrendas, cantos, aplausos y lágrimas», expresaron. El texto describió el clima como de profundo dolor y respeto, con muestras de cariño que llegaron desde distintos puntos del país.

En un comunicado previo, difundido la noche del sábado al confirmar el lugar y el horario, la familia había fijado el tono de lo que pedía que fuera la jornada: «Serán jornadas en las que primará el respeto: por él, por sus afectos, y por todos nosotros. No será el momento de sacar afuera la rabia, ni de caer en provocaciones, sino de honrarlo; de estrechar los lazos entre nosotros, redondos, fundamentalistas y marsupiales, cuidándonos como él nos lo pidió siempre». También informaron que el velatorio se extendería «hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós». Según versiones extraoficiales que circularon durante la tarde, la familia evaluó incluso la posibilidad de extender el velatorio hasta el lunes o el martes.

La tribu que no se rinde

El Polideportivo Gatica, un microestadio con capacidad para 180 personas al mismo tiempo, fue el corazón de un operativo que excedió cualquier previsión. El interior del predio acondicionó telas negras, una pantalla con el nombre del artista y el féretro frente al cual cada visitante tuvo apenas unos segundos, los suficientes para persignarse, levantar una bandera, cantar un estribillo o simplemente llorar. Afuera, las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de los Fundamentalistas del Aire Acondicionado sonaron sin pausa a lo largo de toda la fila. En cada cuadra resonó un tema distinto.

Los fanáticos llegaron desde todo el país. Algunos viajaron desde las provincias en cuanto se conoció la noticia del fallecimiento, el viernes 5 de junio. La decisión de fijar el velatorio para el domingo, según explicó la propia familia en su comunicado, buscó darle tiempo a quienes venían desde lejos para trasladarse a Buenos Aires. El municipio de Avellaneda, conducido por el intendente Jorge Ferraresi, montó un operativo especial que incluyó desvíos y cortes de tránsito. El gobierno de la Provincia de Buenos Aires desplegó 700 policías para el operativo de seguridad. Además, la empresa AUBASA confirmó que no se cobró peaje desde las 6 de la mañana en los accesos a la zona.

Homenajes que cruzaron fronteras

La dimensión cultural de la figura del Indio Solari se evidenció también en los tributos que llegaron desde fuera del país. Fito Páez, en el inicio de su gira internacional, dedicó su primer show en Colombia a la memoria del músico. Parado ante el público del Movistar Arena de Bogotá, el músico rosarino tomó el micrófono y anunció: «Le queremos dedicar este concierto a una persona muy querida de Argentina, al Indio Solari y a toda su familia y a sus amigos. A la memoria del Indio este concierto». El estadio respondió con una ovación inmediata.

Desde Uruguay, el club Peñarol de Montevideo sumó su homenaje de una manera que rápidamente se volvió viral. En la previa de su partido ante Cerro por el torneo local, la institución aurinegra publicó la formación del equipo utilizando la estética y los dibujos del disco «Oktubre», el segundo álbum de estudio de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El posteo incluyó la frase «En este día y cada día», tomada de la letra del clásico «Ya nadie va a escuchar tu remera». Fanáticos de los Redondos en Argentina y la región lo reconocieron de inmediato y la publicación se expandió por todas las redes.

El abanico de homenajes en el ámbito deportivo fue amplísimo. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) publicó un video institucional que destacó el vínculo histórico entre la obra del Indio y las tribunas del fútbol argentino. La CONMEBOL compartió un compilado de videos de equipos con pasaje por la Copa Libertadores con canciones de Solari de fondo. Boca Juniors, Racing, Independiente, Vélez, Estudiantes y Gimnasia, entre otros, publicaron sus propios mensajes de despedida.

En el plano personal, Lionel Messi publicó en sus redes una imagen del artista con la frase «Siempre en nuestros corazones. Q.E.P.D.» El periodista Hernán Castillo reveló además la existencia de un audio inédito que el propio Indio había grabado para el capitán de la Selección argentina en la antesala del Mundial 2026, en el que lo describía como «un tesoro deportivo argentino». Según Castillo, Solari registró el mensaje con la intención de hacérselo llegar, pero finalmente no se animó a enviarlo.

Un legado que no cierra con ningún velatorio

Carlos Alberto Solari nació el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos. Fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en la ciudad de La Plata a mediados de los años setenta junto a Skay Beilinson y la Negra Poli, y la banda se convirtió en el mayor fenómeno del rock popular argentino: de los pubs underground de los ochenta a los estadios colmados de los noventa, con una autogestión que los convirtió en un modelo de independencia artística. Tras la separación de la banda en 2001, inició una etapa solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con la que publicó cinco discos de estudio. En 2016 reveló que padecía Parkinson, enfermedad que lo alejó de los escenarios en los años siguientes.

El propio comunicado de despedida de la familia lo resumió con precisión: «El Indio ya no estará para crear nuevas canciones, pero la belleza que dejó sobre nuestras vidas no dejará de producirnos felicidad. Nuestra responsabilidad es continuar esa obra».

Los siete kilómetros de este domingo son la mejor respuesta a esa convocatoria.

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