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Denuncia

Quién es Jorge Teodoro, el “perito” que borró el celular de Milman y de su ex secretaria

Ivana Bohdziewicz, una de las ex colaboradoras del legislador del PRO, despedida a principios de este año, declaró ante la Justicia que su teléfono y el de su otrora jefe fueron manipulados por un experto en las oficinas de Patricia Bullrich.

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Tras conocerse los detalles de la declaración judicial de Ivana Bohdziewicz, ex secretaria del diputado del PRO, Gerardo Milman, quien apuntó contra su ex jefe al ser consultada sobre el borrado de su celular, sostuvo que un “perito” fue el que realizó el procedimiento en las oficinas de Patricia Bullrich.

El perito fue identificado como Jorge Teodoro, quien figura en el staff del Instituto de Estudios Estratégicos en Seguridad (IEES), “fundación” encabezada por la presidenta del PRO.

Según su ficha laboral, que figura en el IEES, Teodoro es un “ingeniero electrónico, consultor con amplia experiencia en el diseño, integración e implementación de proyectos TIC de alta complejidad, tanto en el Sector Público como Privado”.

El sitio del instituto además señala que el perito tecnológico acompaña a Patricia Bullrich desde hace varios años, ya que también se desempeñó como “director de Tecnología en el Ministerio de Seguridad de la Nación” durante el gobierno de Cambiemos, cuando la titular del PRO encabezaba esa cartera.

En este contexto, tanto Cristina Fernández de Kirchner como el presidente Alberto Fernández, ya señalaron a Bullrich como supuesta partícipe en el entramado del intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la Nación. (Leer notas relacionadas).

Detalles de la declaración de la ex secretaria de Milman

Bohdziewicz había adelantado días atrás ante la Justicia la intención de ampliar su declaración testimonial y le habían fijado fecha para el 10 de mayo, pero el pasado viernes 5 de mayo se presentó de manera espontánea en los tribunales federales de Comodoro Py acompañada de un abogado “manifestando su intención de prestar declaración testimonial ese mismo día, en virtud de haber recibido presiones”, según consta en un registro del expediente.

La declaración se produjo ante la fiscal Alejandra Mangano -y no ante Carlos Rívolo porque estaba de licencia-, duró dos horas y Bohdziewicz se fue cerca de las 15, acompañada por el abogado que la esperaba en el pasillo.

Su declaración testimonial no fue cargada al sistema hasta la mañana del 7 de mayo, por lo que los detalles no trascendieron hasta ese momento, recién ahí se conoció que la ex secretaria de Milman se presentó para contar que el borrado del contenido de su celular lo hizo “un perito” presuntamente facilitado por Milman en oficinas que atribuyó a Bullrich.

También dijo que todo se realizó en presencia del diputado y que las presiones que la llevaron a adelantar su nuevo testimonio habrían provenido de su otrora compañera Carolina Gómez Mónaco, también involucrada en la causa, a quien le achacó la idea de borrar en su momento el contenido de sus teléfonos para preservar su privacidad y de hacerlo en las señaladas oficinas.

Entre el día en que se presentó para pedir la ampliación testimonial -la última semana de abril- y el viernes pasado, en que asistió espontáneamente a los tribunales federales de Comodoro Py, Gómez Mónaco habría vuelto a contactarla, después de muchos meses, interesada en saber qué tenía para decirle a la Justicia: esa aparición fue considerada por Bohdziewicz como un “mecanismo de presión”.

El borrado de la información de su celular, relató, se produjo junto con el de los teléfonos de Gómez Mónaco y el del propio Milman en una oficina ubicada en Avenida de Mayo al 900.

El hecho habría ocurrido en noviembre pasado, después de la primera declaración testimonial que brindaron tanto Bohdziewicz como Gómez Mónaco y cuando ya estaban al tanto de que existía la posibilidad -porque estaba en debate- de que les fueran secuestrados o reclamados sus teléfonos celulares.

En la primera testimonial, la querella de la vicepresidenta, encabezada por los abogados Marcos Aldazabal y José Manuel Ubeira, había solicitado que se les secuestraran los teléfonos, pero la medida fue rechazada por la jueza María Eugenia Capuchetti: el tema quedó en discusión y tiempo después lo habilitó la Cámara Federal porteña.

La testigo “no refirió” ahora que “se hubiera borrado información relativa al intento de atentado contra la vicepresidenta” sino que volvió a referirse a información vinculada a su intimidad, aunque agregó que el borrado incluyó contenido laboral, indicaron las fuentes consultadas, que resaltaron que, de constatarse la maniobra en los términos en los que fue relatada, podría estarse ante una hipótesis de encubrimiento o manipulación de la prueba.

Cuando declararon el 1 de diciembre pasado, el fiscal Rivolo le había preguntó a Bohdziewicz si en su teléfono celular tenía conversaciones con Milman, a lo que ella había respondido: “Sí, de temas laborales. Pero quiero aclarar que las borré. Tanto los mensajes como las fotos, porque sentí que se podía violar mi intimidad si me pedían mi teléfono. Yo borré todo porque no había posibilidad de seleccionar sólo algunas cosas y tenía fotos intimas mías comprometedoras. Para eso me asesoré”.

“De todas formas, quiero aclarar que nunca hablé de nada relacionado con el atentado a la vicepresidenta en cuanto a una participación criminal en el mismo. Sí hemos hablado sobre el tema del atentado, desde el punto de vista de lo que se escuchaba por los medios”, continuó al declarar como testigo el año pasado.

Denuncia

Kicillof exigió investigar a los autores intelectuales del atentado contra Cristina: “La causa no arrojó ningún resultado”

El gobernador bonaerense cuestionó desde sus redes sociales la falta de avances judiciales en la causa por el atentado a Cristina Fernández de Kirchner y reclamó que se investigue a los responsables ideológicos. Mientras los autores materiales cumplen condena, la pregunta sobre quién ordenó el ataque permanece sin respuesta judicial a cuatro años del hecho.

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El Argentino Diario-Axel Kicillof.
Kicillof, a cuatro años del intento de magnicidio contra Cristina, cuestionó que “la investigación no arrojó ningún resultado sobre los autores intelectuales”.

Al cumplirse cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó de «realmente grave» que la investigación judicial no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque. A través de una publicación en la red social X, el mandatario bonaerense vinculó la impunidad del atentado con la actual situación de la expresidenta, que cumple prisión domiciliaria en el barrio porteño de Constitución por su condena en la causa Vialidad.

«Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales. Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una misma moneda: un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo«, sostuvo Kicillof en su publicación.

Un atentado con condenas parciales y una causa trunca

El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y accionó el gatillo frente a su domicilio en el barrio de Recoleta. El disparo no se produjo por una falla en la munición; el arma estaba apta para el disparo, según confirmó la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP). Sabag Montiel fue reducido por civiles presentes en la concentración.

En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 6, integrado por los jueces Adrián Grünberg, Ignacio Fornari y Sabrina Namer, condenó a Sabag Montiel a 10 años de prisión como autor material del intento de homicidio; pena que, unificada con condenas previas, ascendió a 14 años. Su entonces pareja, Brenda Uliarte, recibió 8 años como partícipe necesaria, elevados a 8 años y 2 meses por unificación. Un tercer acusado, Gabriel Nicolás Carrizo, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, reclamando penas de 15 y 14 años respectivamente, y solicitando la aplicación de la agravante de femicidio, que ese tribunal deberá definir.

Lo que el juicio oral no resolvió, sin embargo, es lo que la política sigue reclamando: quiénes pudieron haber instigado el ataque, si existió financiamiento externo y cuál fue el entramado que hizo posible que un arma cargada llegara a 20 centímetros del rostro de la entonces vicepresidenta. Una de las líneas que mayor repercusión alcanzó durante la investigación fue la denominada «pista Milman», vinculada al exdiputado Gerardo Milman; pero esa hipótesis quedó fuera del debate oral y no fue acreditada judicialmente en las condenas dictadas.

«Dos caras de una misma moneda»

La lectura política de Kicillof anuda dos situaciones que considera parte de un mismo proceso: el atentado y la condena judicial de Fernández de Kirchner. La expresidenta cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, por la sentencia a seis años e inhabilitación perpetua dictada en la causa Vialidad, una condena que el kirchnerismo y amplios sectores del campo popular califican como resultado del lawfare, es decir, la utilización del sistema judicial como herramienta de persecución política.

Kicillof no participó del acto de conmemoración organizado frente al domicilio de la expresidenta, donde el principal orador fue Máximo Kirchner, en el marco de una jornada en la que más de veinte fuerzas políticas firmaron un documento conjunto titulado «La democracia no admite la eliminación del adversario». Su adhesión al aniversario se circunscribió al mensaje publicado en sus redes sociales, en el que concluyó: «Seguimos exigiendo que se haga justicia».

La pregunta que la Justicia no responde

El planteo de Kicillof apunta al corazón de una causa que, cuatro años después, sigue abierta en su tramo más sensible. Los responsables materiales fueron juzgados y condenados; la existencia de una estructura política o económica detrás del ataque no quedó acreditada judicialmente, aunque tampoco fue descartada de manera concluyente por la instrucción. La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece sin avances concretos y sin imputados en ese tramo de la causa.

En ese contexto, el reclamo que confluye desde el campo popular en este cuarto aniversario no es solo por el esclarecimiento de un hecho del pasado: es también una advertencia sobre la impunidad como señal política, sobre qué mensaje envía una democracia que condena al ejecutor pero no investiga con la misma energía a quienes pudieron haberlo enviado.

Puntos clave

  • El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó y accionó el gatillo de una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner; el disparo no se produjo por una falla en la munición.
  • El Tribunal Oral Federal N° 6 condenó en octubre de 2025 a Sabag Montiel a 14 años de prisión (unificados) y a Brenda Uliarte a 8 años y 2 meses; Carrizo fue absuelto.
  • Kicillof calificó de «realmente grave» que cuatro años después la causa no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque.
  • La Cámara Federal de Casación Penal debe resolver el recurso de la fiscalía, que pide elevar las penas y aplicar la agravante de femicidio.
  • La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece abierta y sin imputados concretos en ese tramo.
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