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Cuatro años del atentado a Cristina: el peronismo y aliados advierten que el odio no fue un hecho aislado

En el aniversario del intento de asesinato contra la expresidenta, más de veinte fuerzas políticas firmaron un comunicado que responsabiliza a los discursos de odio y al lawfare como condiciones que hicieron posible que un arma cargada se gatillara a centímetros de su rostro. La movilización en San José 1111 reunió dos reclamos: esclarecimiento total del atentado y liberación de Cristina Fernández de Kirchner.

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El Argentino Diario-Cristinazo-Marcha en apoyo de Cristina.
La Argentina estuvo a centímetros de cruzar una frontera: el atentado a CFK no fue un hecho aislado, "el discurso de odio lo hizo posible".

El 1° de septiembre de 2022, un hombre apuntó una pistola cargada contra la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y gatilló. El arma no disparó. Cuatro años después de ese instante, más de veinte partidos políticos de distinto signo ideológico suscribieron un comunicado conjunto que rechaza cualquier lectura que reduzca aquel hecho a un episodio aislado. El documento, firmado entre otras fuerzas por el Partido Justicialista, el Frente Renovador, el Encuentro Republicano Federal, La Cámpora, el Partido Comunista, Libres del Sur y el Frente Amplio por la Democracia, sostiene que «la Argentina asistió durante años a la instalación sistemática de discursos de odio, campañas de estigmatización, noticias falsas y distintas formas de violencia política» dirigidas de manera particularmente intensa contra la exmandataria.

El acto central del cuarto aniversario se realizó en San José 1111, el domicilio de Constitución donde Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria por la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La elección del lugar no fue casual: la movilización convergió dos demandas que el kirchnerismo y sectores más amplios del campo popular sostienen en paralelo, el esclarecimiento pleno del atentado, incluidos los autores intelectuales e instigadores, y la denuncia de la persecución judicial contra la expresidenta. Agrupaciones kirchneristas también firmaron un documento propio con ese eje.

El comunicado multipartidario: el odio como sistema

El texto firmado por el arco de partidos que va del PJ al radicalismo alfonsinista, de la izquierda popular a sectores del republicanismo federal, traza una línea directa entre el clima político previo al atentado y el hecho en sí. El documento señala que la denominada «antipolítica» no fue un fenómeno espontáneo, sino construido y alimentado por sectores del poder económico concentrado y amplificado a través de medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales. En ese marco, el comunicado ubica al lawfare, definido como la utilización de mecanismos judiciales, políticos y comunicacionales para perseguir o excluir dirigentes de la competencia democrática, como parte de la misma lógica que preparó el terreno para la violencia.

«Cuando la política es presentada sistemáticamente como corrupción, cuando el dirigente político es convertido en enemigo, cuando la militancia es ridiculizada o criminalizada, cuando la mentira se reproduce hasta adquirir apariencia de verdad, cuando el insulto reemplaza al argumento y la deshumanización del adversario se vuelve cotidiana, la democracia comienza a deteriorarse», advierte el documento. El texto concluye con una afirmación que sus firmantes presentan como una regla mínima del sistema democrático: al adversario se lo enfrenta con ideas, argumentos, organización política y votos; nunca se lo persigue hasta convertir el ejercicio de la política en un riesgo para su libertad, su integridad o su vida.

Entre las firmas figuran José Mayans por el Partido Justicialista, Diego Giuliano y Sergio Massa por el Frente Renovador, Miguel Ángel Pichetto por el Encuentro Republicano Federal, Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro, Juan Grabois por Patria Grande, Ricardo Alfonsín por el Frente Amplio por la Democracia, Federico Storani por el Radicalismo Auténtico, Carlos Heller por el Partido Solidario, Claudio Lozano por Unidad Popular, Leopoldo Moreau por el Movimiento Nacional Alfonsinista y Jorge Kreyness por el Partido Comunista, entre otros.

La causa judicial: condenas parciales y la pregunta que sigue abierta

En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N°6 condenó a Fernando André Sabag Montiel a diez años de prisión como autor del intento de homicidio y a Brenda Uliarte a ocho años como partícipe necesaria. Por unificación con condenas anteriores, las penas quedaron en catorce años para Sabag Montiel y ocho años y dos meses para Uliarte, ambos detenidos en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. Nicolás Gabriel Carrizo, el tercer acusado que llegó al debate, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal y reclamaron elevar las penas a quince años para Sabag Montiel y catorce para Uliarte.

Sin embargo, la pregunta que más tensión acumula en el campo político sigue sin respuesta judicial: quiénes son los autores intelectuales, quiénes financiaron el atentado y cuál fue el entramado que lo hizo posible. Las agrupaciones kirchneristas que difundieron su propio documento en el acto del martes pusieron el eje precisamente en esa zona de impunidad, denunciando los vínculos políticos y financieros del hecho que la justicia aún no investigó con profundidad.

Democracia, memoria y el presente de la proscripción

El comunicado multipartidario adquiere una dimensión adicional en el contexto político del 1° de septiembre de 2026: Cristina Fernández de Kirchner no solo sobrevivió al atentado sino que cumple hoy prisión domiciliaria por una condena que sus seguidores y buena parte del arco firmante del documento califican como la expresión más acabada del lawfare. La inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos la excluye formalmente de la disputa electoral de 2027. El comunicado señala esa continuidad con precisión: «existe una frontera que ninguna democracia puede permitirse cruzar: cuando la eliminación simbólica del adversario abre paso a la posibilidad de su eliminación física». Para los firmantes, esa frontera estuvo a centímetros de ser cruzada definitivamente el 1° de septiembre de 2022.

El texto también interpela más allá del kirchnerismo. Sostiene que este aniversario no convoca exclusivamente al peronismo ni a quienes acompañan políticamente a Cristina Fernández de Kirchner, sino al conjunto del sistema democrático argentino. Los partidos convocados recuerdan además que esta reflexión se produce en los años del cincuenta aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, subrayando que si bien los contextos históricos son profundamente diferentes, la regla de convivencia democrática recuperada en 1983 permanece como el único marco legítimo para tramitar las diferencias políticas.

Puntos clave

  • El 1° de septiembre se cumplieron cuatro años del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, ocurrido cuando ejercía la Vicepresidencia de la Nación.
  • Más de veinte partidos políticos firmaron un comunicado que señala al discurso de odio y al lawfare como condiciones que hicieron posible el atentado.
  • La movilización en San José 1111 confluyó la demanda de esclarecimiento del atentado con la denuncia de la persecución judicial contra la expresidenta.
  • Sabag Montiel y Uliarte fueron condenados en octubre de 2025; la autoría intelectual y el financiamiento del ataque permanecen sin investigación judicial concreta.
  • El comunicado multipartidario convoca al conjunto del sistema democrático y no solo al peronismo, reivindicando que al adversario político se lo enfrenta con ideas y votos, nunca con violencia.

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Imputabilidad a los 14: qué pasó con el chico que detuvieron en la marcha universitaria

Un adolescente de 14 años fue detenido en la desconcentración de la Marcha Federal Universitaria, a 40 días de la ley que bajó la edad de imputabilidad. Las versiones difieren sobre quién quedó imputado, y el Gobierno denunció atentado al orden constitucional pero los detenidos están acusados solo por resistencia.

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El Argentino Diario-Financiamiento Universitario-UBA-Universidades-Educación Superior.
A 40 días de la ley penal juvenil, utilizaron la legislación para detener a un chico de 14 años en la marcha universitaria.

Un adolescente de 14 años fue detenido en la desconcentración de la Marcha Federal Universitaria, 40 días después de que entrara en vigencia la ley que bajó de 16 a 14 la edad de imputabilidad.

Ocurrió el jueves 15 de octubre frente al Congreso, al cierre de la quinta marcha en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. El Ministerio de Seguridad, que conduce Alejandra Monteoliva, informó 25 detenidos por fuerzas federales y ocho efectivos heridos; con los seis arrestos de la Policía de la Ciudad, el total llegó a 31. La referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), María del Carmen Verdú, reconstruyó la jornada en La García, el programa de Cynthia García en AM 530.

Qué se sabe del adolescente

Según la Policía de la Ciudad, dos de sus seis detenidos eran menores, de 14 y 17 años, y todos quedaron imputados por atentado y resistencia a la autoridad; el de 14 fue entregado al Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes. La versión oficial lo señala por haber arrojado piedras contra un móvil policial en la esquina de Montevideo y Bartolomé Mitre, una acusación que deberá acreditarse en el expediente.

Verdú dijo que el chico de 14 años fue imputado por resistencia a la autoridad y liberado después, con la intervención de Correpi, autoridades escolares y familiares, y que los tres menores detenidos recuperaron la libertad ese mismo jueves. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) informó, en cambio, que el de 14 permaneció retenido dos horas y que el de 17 fue imputado por resistencia. Las versiones difieren sobre cuál de los dos adolescentes quedó formalmente imputado y sobre cuántos menores fueron detenidos.

Verdú sostuvo que los efectivos lanzaron gases mientras el acto seguía y los manifestantes estaban frente al palco. “No tienen interés en disuadir hechos de violencia durante la marcha; el esquema es represivo”, afirmó, y planteó que “estamos viviendo un verdadero cambio de régimen con destrucción de derechos y garantías”.

La ley, a 40 días de su estreno

La Ley 27.801, sancionada el 27 de febrero y publicada el 9 de marzo de 2026, rige desde el 5 de septiembre y reemplazó el régimen de 1980. Fija la responsabilidad penal desde los 14 años, prevé respuestas que van de medidas educativas y reparación del daño hasta penas privativas de la libertad, con un máximo de 15 años, y prohíbe la prisión perpetua. Como los hechos de la marcha ocurrieron después de esa fecha, en principio ambos adolescentes quedan comprendidos por el nuevo régimen.

El día de su entrada en vigencia, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, escribió en X: “Desde hoy no importa la edad: si delinquís, las pagás”. Dos días después, una jueza de Lomas de Zamora suspendió por 60 días su aplicación en la Provincia de Buenos Aires, y el 15 de septiembre la Cámara de Apelación y Garantías de ese departamento judicial revocó la medida y la declaró inadmisible. Un chico de 14 años detenido en una marcha educativa es el tipo de caso que pone la ley a prueba, aunque su situación procesal todavía no está clara.

Los cargos y el relato oficial

Los cuatro adultos que seguían detenidos el viernes 16 están acusados por el artículo 239 del Código Penal, resistencia o desobediencia a un funcionario público, con penas de quince días a un año de prisión. Es un delito excarcelable y uno de los de menor escala del código. Verdú lo resumió así: “O sea, protestar porque los fueron a detener”.

El Ministerio de Seguridad, en cambio, denunció resistencia y atentado a la autoridad, daño agravado y atentado al orden constitucional, y sostuvo que los disturbios ocurrieron mientras el Congreso sesionaba. Según reconstruyó la prensa local, la sesión especial que pedía la oposición se cayó por falta de quórum a las 14.44, los primeros choques empezaron cerca de las 16 y la mayor parte de los incidentes se produjo después del acto de cierre. Hasta el viernes 16, los imputados lo estaban solo por resistencia o desobediencia, y no por atentado al orden constitucional ni por daño agravado.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, dijo que no había que dar quórum para sostener el DNU 70/23, que definió como una de las columnas del Gobierno, y llamó “delincuentes, violentos y energúmenos” a quienes protagonizaron los incidentes. El secretario de Educación, Carlos Torrendell, los describió como “grupos de tareas”, una expresión que remite a las patotas de la última dictadura. Monteoliva habló de “los mismos violentos de siempre”. Manifestantes denunciaron infiltrados, y Torrendell no respondió directamente cuando le preguntaron por esas versiones.

La CPM presentó una denuncia penal contra el Gobierno nacional y las autoridades del Comando Unificado de seguridad nacional y porteña por estrago, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Según su informe, 50 trabajadores de prensa y 15 integrantes de la propia comisión resultaron heridos.

Un patrón conocido

Tras la protesta del 12 de junio de 2024 por la Ley Bases hubo 33 detenidos acusados de delitos contra el orden constitucional; semanas después, la jueza María Servini dictó la falta de mérito para 28 por lo que describió como “orfandad probatoria”. En febrero de 2026, después de los incidentes en la marcha contra la reforma laboral, el Ministerio de Seguridad denunció hechos agravados por finalidad terrorista y difundió nombres y fotos de una veintena de personas. Ocho meses después, la causa quedó reducida a cuatro imputados, ninguno de los cuales figuraba en esa lista.

Lo que tenés que saber:

  • Un adolescente de 14 años fue detenido el 15 de octubre en la desconcentración de la Marcha Federal Universitaria.
  • La Policía de la Ciudad y Correpi lo dan por imputado; la CPM informó que estuvo retenido dos horas.
  • La Ley 27.801 rige desde el 5 de septiembre y fijó la imputabilidad desde los 14 años.
  • La denuncia oficial habla de atentado al orden constitucional, pero los imputados lo están solo por resistencia o desobediencia.
  • La CPM denunció penalmente a autoridades nacionales y porteñas por estrago, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes.
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