Entrevista
«Si vuelve la derecha, sería una catástrofe para el pueblo»
Así lo dijo el director nacional de Empresas Recuperadas, Eduardo ‘Vasco’ Murúa. Agregó que el FDT «no puede permitir que vuelva la derecha a gobernar el país».
El director nacional de Empresas Recuperadas, Eduardo ‘Vasco’ Murúa, destacó las «políticas activas» del Gobierno nacional para «la generación de trabajo» en ese sector, y advirtió que el Frente de Todos «no puede permitir que vuelva la derecha a gobernar el país, porque eso sería una catástrofe para la Argentina y el pueblo».
«El encuentro de esta semana con el presidente Alberto Fernández reafirma el camino del Gobierno nacional en defensa de las empresas recuperadas de todo el país y del trabajo argentino. Después de la tragedia económica macrista, del feroz endeudamiento, la pandemia de coronavirus y la guerra, seguiremos trabajando con todas nuestras fuerzas para levantar las persianas de las fábricas que han sido cerradas por las políticas neoliberales que gobernaron nuestro país«, dijo Murúa en una entrevista con Télam.
El jueves, en la Matanza, el Presidente encabezó la puesta en marcha del primer Registro Nacional de Empresas Recuperadas (Renacer), que posibilitará la articulación de las cooperativas en todo el país con el fin de promover su comercialización, encadenamiento productivo y sustitución de importaciones, así como fortalecer las estrategias de la economía popular.
En ese marco, acompañado por Murúa; el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta; el secretario de Economía Social, Emilio Pérsico; y el intendente local, Fernando Espinoza, el Presidente afirmó que “la economía popular ha venido para quedarse, es valiosa y hay que darle las herramientas para que siga creciendo”.
En diálogo con Télam, Murúa señaló que «todo lo que venimos haciendo por la recuperación del trabajo argentino, fue ratificado por el Presidente y contar con el compromiso del Estado nacional en esta dura carrera, profundizando las políticas públicas, es algo muy satisfactorio».
El dirigente expresó que confía en la decisión del Gobierno nacional de recuperar la industria nacional: «Todos en el Frente de Todos tiene esas banderas. Quién puede decir que no a eso, el tema es saber si sabemos o no cómo hacerlo».
Télam:: ¿Y cómo plantea usted que hay que hacerlo?
Murúa: Desde hace años planteamos la necesidad de llevar adelante políticas de articulación entre trabajadores, trabajadoras, el Estado nacional y el conocimiento en todo lo que hace a la recuperación del trabajo argentino. Para hacerlo no tenemos la burguesía que teníamos para impulsar las políticas activas, ni las inversiones. Tenemos que planificarlo y llevarlo adelante nosotros. Con las características del mundo de hoy, es simple. Ya no hay una renta tecnológica extraordinaria, porque las máquinas y las tecnologías salen baratas, entonces esa incorporación para hacer la producción que necesitamos para lo que consumen y utilizan los argentinos, las podemos hacer sin dudar.
T: ¿Se podrían replicar ejemplos de organización de los trabajadores para salvar los puestos de trabajo como ocurrió con la cooperativa aceitera de La Matanza con los extrabajadores de la alimenticia Sasetru de Avellaneda o con los de Cresta Roja, que quedaron desocupados?
– M: Con Sasetru ya no hay posibilidades de recuperar su funcionamiento porque ya no tienen sus maquinarias adentro de la planta. Con el caso de la empresa Cresta Roja, yo estoy absolutamente seguro que la vamos a poder recuperar y que los trabajadores se pueden organizar y administrar fehacientemente. De la mano de los trabajadores, Cresta Roja volverá a producir. Estoy convencido de eso. Además es un derecho, una reparación que tiene que hacer el Estado a todos esos trabajadores, que están sin producir desde 2016.
T: ¿Cuántas empresas recuperadas hay actualmente en todo el país y cuántos puestos de trabajo representan?
M: Recién tenemos confeccionada una parte del registro de Empresas Recuperadas, pero al día de hoy se puede asegurar que hay entre 400 y 430 fábricas recuperadas y 16.000 trabajadores.
T: ¿Cómo funciona el registro para las empresas recuperadas?
M: A través del registro, el Estado toma conocimiento de qué tipo de empresas están recuperadas o por recuperarse, con que cantidad de trabajadores, de qué rubro de la producción nacional, qué logística tienen, qué superficie tienen, qué es lo que producen, en qué capacidad instalada se encuentran y cuáles son las necesidades urgentes de cada sector y qué necesidad de subsidios o créditos necesitan para producir.
La inscripción al registro se realiza a través de la página https://www.argentina.gob.ar/servicio/inscribirse-al-registro-nacional-de-empresas-recuperadas-renacer, entendiéndose como empresa recuperada a «toda unidad productiva que se encuentre en cesación de pagos, cierre, abandono de sus titulares, desmantelamiento, vaciamiento por parte de las y los empleadores, disolución de la sociedad con causal de liquidación o que esté bajo gestión de los trabajadores y trabajadoras».
A través del registro, el Estado podrá cooperar con esas empresas para promover el trabajo que realizan, su producción, autogestión y comercialización en el marco de la economía popular.
En el plano político, Murúa señala que «además de recuperar las empresas, el trabajo de sus empleados y la producción, debemos transformarnos en actores políticos, salir a conversar, a debatir, sobre las políticas a favor del pueblo».
«No se puede comer nuevamente el error de votar al enemigo principal de los trabajadores, y si llegamos a cometer otra vez el error de votar al enemigo principal histórico de nuestro pueblo para que gobierne la derecha, vamos derecho a la tragedia social», advirtió el dirigente.
Para Murúa, se trata de «la bolsa de neoliberalismo, el macrismo, la derecha, los fascistas, los amarillos, todos eso que están juntos hoy, el gobierno de los grandes empresarios, de las multinacionales, el gobierno de una Argentina para pocos, que hoy está todo junto y tiene partidos políticos que expresan todo eso».
«Son el modelo de la anti-patria, son el modelo de aceptación de transformarnos en una colonia. Si vuelve la derecha será la catástrofe para la Argentina y para el pueblo», concluyó.
Entrevista
Lorena Vega, del teatro autogestivo a la popularidad: “Siempre pensé en cambiar mi destino”
En uno de los momentos de mayor exposición de su carrera, la actriz, directora y dramaturga habla con El Argentino sobre cómo vive la popularidad, el deseo que sostuvo su recorrido y aquella certeza que apareció mucho antes: había una realidad que quería cambiar.
A Lorena Vega todavía le resulta extraño observar lo que ocurre a su alrededor. Después de más de tres décadas de trabajo, la popularidad llegó a los 50 y, por momentos, la mira casi como si le estuviera pasando a otra persona. “Me pongo en observadora de un fenómeno que pareciera que no me pasa a mí”, cuenta.
El reconocimiento la encuentra, además, en pleno movimiento. Mientras Sottovoce la lleva a compartir escenario con Adrián Suar, Carla Peterson y Fernán Mirás, su presente se reparte entre el teatro, el cine y las series. Sin embargo, asegura que no mide este momento únicamente por la exposición.
“Lo vivo con agradecimiento, lo vivo con diversión. Hay cosas que me divierten y me sorprenden”, dice. Vega encuentra una imagen más precisa para explicar qué hace con todo lo que recibe: “Se traduce un poco en impulso, en confianza, en alegría, como si me recargara cartuchos para seguir haciendo”.
Hay una distancia enorme entre esta Lorena Vega y aquella chica que, a los 17 años, empezaba a impulsar sus propios proyectos. Y, al mismo tiempo, algo permanece intacto. Cuando se le pregunta cómo imaginaba entonces a la mujer adulta que sería, la respuesta aparece por otro lado: “Creo que siempre pensé en cambiar mi destino”.
Por qué Sottovoce llegó en el momento justo para Lorena Vega
Sottovoce aparece en medio de ese presente cargado de proyectos, pero también marca para Vega una renovación. “Yo vengo haciendo muchas obras de teatro, pero la que tiene menos tiempo ya tiene cinco años. Entonces hacía muchos años que no estrenaba algo como actriz, sí como directora. Necesitaba una renovación en ese camino, de crear algo y que pase por la instancia de darlo a luz”, explica.
La obra, que se presenta de jueves a domingo en el Teatro El Nacional, reúne a dos parejas alrededor de la venta de una propiedad y una pyme familiar. Lo que podría parecer una discusión sobre cómo repartir bienes empieza a remover pertenencias, memorias, viejos argumentos y secretos.
Para Vega, esa pequeña disputa familiar permite mirar algo bastante más amplio: “Para mí es una obra que, en esos términos micro, habla de los vínculos para después hablar en términos macro de un tipo de momento social. Cómo seguir pensando nuestro futuro, quiénes lo piensan de modo individual, quiénes tienen más consideraciones colectivas. Un poco pone en juego todo eso”.
Su personaje pertenece, además, a un universo que reconoce: popular, barrial y atravesado por una idea de comunidad. La cercanía, sin embargo, no eliminaba el desafío, ya que sostiene que “el riesgo es hacer algo cliché o estereotipado”. Y agrega: “No es el camino que me interesa. Tenía el desafío de no subestimar el personaje y hacerlo por signos ya conocidos, sino encontrarle su singularidad”.
Pero las ganas de aceptar un trabajo no siempre dependen del personaje en sí mismo, según Vega. También puede ser decisivo el lenguaje que propone una obra. En Sottovoce encontró una comedia “popular, ácida y atrevida” donde, a medida que avanza el conflicto, la superficie empieza a romperse.
“Los personajes son punzantes, se van destartalando y afeando, no solo porque se empiezan a deteriorar visualmente, sino porque empiezan a aflorar muchas miserias internas, mucha mugre”, comenta la actriz a El Argentino.
“Producir con lo que se tiene”: la escuela de la autogestión
Actuar, dirigir, escribir y motorizar sus propios proyectos no es algo nuevo para Lorena Vega. Empezó a moverse entre esos distintos roles cuando todavía era adolescente. “Desde que empecé a tener inquietudes artísticas o profesionales, siempre fui parte de procesos autogestivos. Y siempre me ubiqué en roles que motorizaban mucho esos proyectos”, recuerda.
En esa trayectoria también aparece su paso por el centro cultural que funcionaba en la fábrica IMPA, en Almagro. “Muchos artistas trabajábamos ahí en el centro cultural, dando clases o haciendo espectáculos”, cuenta. Allí, crear también suponía conseguir los recursos y tejer los vínculos necesarios para sostener cada proyecto.
“La autogestión, producir con lo que se tiene, con lo que hay, buscar ayuda, generar lazos, me parece que eso es parte de nuestra cultura, y que profundamente en el teatro independiente eso sucede. Es un poco la escuela que hacés”, cuenta.
Esa lógica también atraviesa su experiencia detrás de escena. En los últimos años sumó trabajos como guionista y codirectora, aunque Vega ubica el impulso por ocupar esos lugares mucho antes de que algunas discusiones actuales tuvieran nombre: “Yo lo entiendo así desde antes de que se nombrara, como se nombra ahora con tanta claridad, el feminismo, la paridad de género o el tema de igualar los cupos. Es algo que ya estaba en mí”.
Al hablar del lugar de las mujeres detrás de cámara, esa iniciativa adquiere también una dimensión colectiva: “Las mujeres estamos con una decisión, con una claridad sobre que si no ocupamos los espacios, no los tenemos. Con muchas historias por narrar que no fueron contadas, con mucho para decir desde nuestra perspectiva, con muchas chicas formadas en los rubros técnicos, detrás de cámara”.
El deseo y la subsistencia cuando el contexto no acompaña
La autogestión podría prestarse fácilmente a un relato romántico sobre hacer lo que uno quiere pese a cualquier dificultad. Vega pone un límite antes de llegar allí.
Consultada por El Argentino sobre qué podría decirles a los jóvenes que intentan abrirse camino en el arte en un contexto adverso, primero habla de las necesidades básicas: “Me parece que es un momento súper delicado y hay necesidades y prioridades muy fuertes que tienen que ver con sostener cuestiones básicas, como la vivienda, la alimentación, tener un techo, un espacio, poder comer y poder acceder a la educación”. Y añade: “Con mucho respeto entiendo el camino que cada uno vaya decidiendo tomar en relación a cómo subsistir”.
Recién entonces aparece el deseo. “Yo creo que la clave siempre tiene que ver con el deseo, con darle espacio a lo que nos conmueve de verdad, en lo que creemos, más allá de que el contexto sea muy adverso”. No plantea una fórmula. En su propia trayectoria, deseo y posibilidad tuvieron que encontrar muchas veces la manera de convivir.
La popularidad que llegó después de décadas de trabajo
Durante años, Vega tuvo reconocimiento dentro del teatro y del circuito cultural. La llegada a públicos más amplios ocurrió después y amplió considerablemente su visibilidad.
Hoy, lejos de preguntarse por qué no sucedió antes, confiesa a El Argentino: “Estoy segura de que no era lo mismo hace 20 años atrás que ahora, porque era más joven, porque tenía otra experiencia de vida, otro recorrido, porque no era madre, y cuando sos madre las prioridades y el foco están en otro lugar”.
La actriz asegura estar “contenta de que haya sido ahora”, porque entiende que “fue cuando tenía que ser”. Pero en sus palabras hay espacio para la reflexión: “Creo que sucedió en un momento donde uno mira la vida de otra manera, comprende… Me falta, espero, mucho recorrido más, pero es cierto que hay una experiencia de vida que es distinta a los 50 que a los 25”.
Y cuando mira mucho más atrás, hacia aquella chica que todavía no sabía cómo sería su vida adulta, retoma aquella idea de “cambiar mi destino” y explica qué significaba entonces: “Me parecía que nosotros, por ser una familia humilde, teníamos como una realidad que tenía que cambiar. Y yo creo que ese horizonte sí lo tenía, que había algo que tenía que mejorar. Pero muchas veces me parecía muy difícil eso”.
No habla entonces de fama ni de popularidad. Tampoco de llegar a un lugar preciso. “Ese era el signo general: la idea de estudiar y trabajar para cambiar un poco, para modificar mi realidad. Eso sí lo tenía claro”.
Del teatro a las series: los proyectos de Vega
Además de Sottovoce, el presente de Lorena Vega se reparte entre distintos proyectos. En septiembre se estrenó Cautiva, la serie que protagoniza junto a Carolina Kopelioff y en la que interpreta a Cecilia, la madre superiora de un convento atravesado por el abuso de poder. La ficción, de seis episodios, está disponible completa en Flow.

Entre sus trabajos recientes también está Lu & Pau, la película de Nicanor Loreti que se estrenó a fines de agosto y que Vega protagoniza junto a Jazmín Stuart. A ese recorrido audiovisual se suma la tercera temporada de En el barro, prevista para 2027 y con la actriz nuevamente confirmada como “La Zurda”.
La exposición en cine y televisión no la alejó del teatro. En octubre actúa en Las cautivas y La vida extraordinaria y dirige Civilización. En diciembre, además, Imprenteros, la obra documental que creó junto a sus hermanos a partir de la historia de la imprenta familiar, tendrá nuevas funciones en el Teatro Picadero.
Lorena Vega, fuera de libreto: de Cortázar y David Lynch a una buena salsa de estofado
La actriz y directora se presta al juego rápido y revela gustos, rituales, recuerdos y alguna confesión inesperada.
Un ritual antes de salir a escena: “Me pongo en posición de loto para rezar unas oraciones que pueden venir en el momento”.
Un lugar de Buenos Aires al que siempre volvés: “A Flores, mi barrio”.
Una película que verías una y otra vez: “Con ánimo de amar y El padrino”.
Un libro que te haya marcado: “Todo Cortázar. Puede ser Historias de cronopios y de famas, Último round…”.
Un aroma que te lleve a la infancia: “Una buena salsa de estofado”.
Un pequeño lujo cotidiano que no resignarías: “Soy una persona que siempre resigna lo mío primero. No me jacto de eso: tengo un problema con eso, estoy en falta”.
¿Con quién compartirías un café?: “Hubiese amado conocer a David Lynch, hablar con él, me fascina. Pero desde que hice la campaña de Hecho en Argentina para Netflix me pasó algo con Mafalda. También me gustaría estar un rato con ella. Le preguntaría si extraña a Quino”.
Un talento oculto: “En casa dicen que soy buena para cocinar con pocos ingredientes”.
Un consejo que nunca olvidaste: “Afinar mucho la escucha con lo que siento que sucede. Me lo dieron en las clases de teatro durante mi formación inicial. Sirve para actuar, pero también para la vida”.
Lo primero que hacés cuando tenés un día completamente libre: “Probablemente aprovecho para dormir, pero no me pasa mucho”.
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