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Pobreza

Semino advirtió: “Los jubilados no solo sufren, se mueren así”

El defensor de la tercera edad denunció que millones de jubilados y pensionados no pueden calefaccionarse ni alimentarse y pidió declarar la emergencia alimentaria y sanitaria.

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El defensor de la tercera edad, Eugenio Semino, advirtió sobre el dramático deterioro de la calidad de vida de los jubilados argentinos, a los que definió como “el sector más golpeado” por la crisis económica. En diálogo con Radio Rivadavia AM 630, pidió declarar de manera urgente la emergencia alimentaria y sanitaria para los adultos mayores.

“El reajuste de este mes fue del 1,5%, pero en realidad, seis millones de beneficiarios que cobran el bono -congelado desde hace 11 meses- recibieron solo un 0,8%. Eso es menos que la inflación mensual. El resultado: un aumento real de apenas 4.000 pesos, que no alcanza ni para un café”, graficó.

Semino trazó un panorama alarmante: “Estamos en el momento de mayor morbilidad del año, cuando más se enferma la gente mayor, y con estos ingresos no se puede ni calefaccionar la casa”. Recordó que, desde la geriatría, existe una máxima que se cumple hoy con crudeza: “A menor temperatura, mayor riesgo de enfermedad”.

Una pérdida sostenida frente a la inflación

La pérdida del poder adquisitivo de los jubilados no comenzó con el actual gobierno, pero se aceleró desde la asunción de Javier Milei. Según datos del INDEC, durante 2024 la inflación alcanzó el 118%, mientras que los haberes jubilatorios aumentaron solo un 105%, lo que implica una pérdida de 13 puntos porcentuales frente a los precios.

“El problema viene de arrastre desde 2013, pero ahora se profundizó. La mayoría de los jubilados no puede cubrir una canasta básica. Ya no hablamos solo de ingresos insuficientes: hablamos de condiciones de vida que ponen en riesgo la salud y la vida”, sostuvo el defensor.

Los más vulnerables entre los vulnerables

En la actualidad, más del 60% de los jubilados cobra la mínima, que con bono incluido alcanza los $215.000 mensuales. Ese monto, según cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), equivale a menos de la mitad de una canasta básica total para adultos mayores, estimada en más de $450.000.

Semino señaló que el invierno recrudece el drama: “Los jubilados se enferman más, pero no pueden comprar medicamentos, no pueden prender la estufa y muchos ni siquiera pueden comer todos los días”.

Exigió medidas inmediatas al Estado

El defensor instó al gobierno a actuar sin demora. “El Estado tiene que garantizar comida, medicamentos y techo. Ya no se trata solo de ingresos, sino de supervivencia”, afirmó. Criticó que las políticas públicas actuales siguen ignorando al sector más envejecido de la población, que además constituye la base fundacional del sistema previsional argentino.

El pedido de Semino se suma a una serie de reclamos presentados por organizaciones de jubilados y centros de asistencia que ya alertaron sobre el aumento de cuadros de desnutrición, enfermedades respiratorias no tratadas y casos de abandono social en distintos puntos del país.

“El país no puede darle la espalda a sus mayores”

Al cierre de la entrevista, Semino apeló al sentido común y a la ética social: “Los jubilados no solo sufren, se mueren así. El país no puede seguir dándole la espalda a sus mayores”. Consideró que, si no se implementa un esquema de asistencia directa y universal, las consecuencias en salud pública y dignidad serán irreparables.

CABA

Una familia en CABA necesitó más de 1,5 millones de pesos en junio para no ser pobre

El Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires reveló que una familia tipo precisó un ingreso de $1.577.314 para no caer en la pobreza durante junio. En un contexto de fuerte presión económica, las canastas básicas fijan un piso restrictivo que condiciona severamente el acceso a los bienes de consumo elementales.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.
Radiografía de la exclusión: los altos ingresos que exige la Ciudad de Buenos Aires para eludir la pobreza.

El Instituto de Estadísticas y Censos porteño (IDECBA) dictaminó que los hogares de la Ciudad de Buenos Aires requirieron ingresos muy por encima de los salarios promedio actuales para evitar la vulnerabilidad social. Según los datos oficiales, una familia tipo compuesta por dos personas adultas y dos menores necesitó un mínimo de $1.577.314 para eludir la línea de pobreza, mientras que el umbral para alcanzar la clase media se situó en $2.493.587. Las cifras oficiales exponen una realidad compleja para el bolsillo de los trabajadores en el territorio porteño.

El impacto en las canastas básicas

La medición determinó que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), el indicador que delimita la línea de la indigencia, sufrió un incremento del 1,77% durante el sexto mes del año. Con este ajuste, un grupo familiar requirió al menos $858.407 únicamente para cubrir sus necesidades nutricionales básicas y no caer en la indigencia. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que adiciona bienes y servicios no alimentarios para definir la línea de pobreza, registró idéntica suba del 1,77%. De acuerdo con un reporte que difundió la Agencia NA, la inflación general en el distrito se desaceleró al 1,8% en junio y consolidó una suba del 16% durante el primer semestre de este año. Aunque los indicadores de las canastas se movieron una fracción por debajo del índice general de precios, el piso de ingresos exigido profundiza la exclusión de amplios sectores populares.

Comparativa anual y estratificación social

El análisis histórico expone la velocidad del deterioro socioeconómico en la región metropolitana. El organismo estadístico precisó que la línea de pobreza para una familia tipo se encareció de manera sustancial en los últimos doce meses; la misma se ubicaba en $1.193.291 en junio del año anterior y trepó a los actuales $1.577.314. Asimismo, la barrera de la indigencia saltó desde los $639.029 vigentes en el mismo periodo del calendario pasado.

El informe técnico segmentó a la población porteña según sus niveles de ingresos mensuales en seis estratos bien definidos. En la base de la pirámide se ubicaron los hogares en situación de indigencia, cuyos recursos no alcanzan los $858.406,87. El sector de pobreza no indigente comprendió ingresos de entre $858.406,88 y $1.577.313,83. Los sectores definidos como no pobres vulnerables percibieron entre $1.577.313,84 y $1.994.869,73; a su vez, el sector medio frágil osciló entre $1.994.869,74 y $2.493.587,17. Para acceder al segmento de clase media, una familia necesitó percibir desde $2.493.587,18 hasta $7.979.478,95, y el sector acomodado se reservó para quienes superaron los $7.979.478,96 mensuales.

Puntos clave:

  • Una familia tipo en la Ciudad de Buenos Aires necesitó $1.577.314 en junio para no ser considerada pobre.
  • El acceso a la condición de clase media requirió un nivel de ingresos mínimos de $2.493.587.
  • La línea de indigencia se ubicó en $858.407 tras registrarse un alza del 1,77% en la Canasta Básica Alimentaria.
  • La inflación semestral acumulada en el distrito porteño alcanzó el 16% según los registros oficiales.
  • En términos interanuales, la línea de pobreza para el mismo tipo de hogar saltó desde los $1.193.291 medidos en junio del año previo.
  
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