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Opinión

Elecciones en Honduras el 30 de noviembre

En Honduras libramos la batalla de todo el continente.

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Por Ricardo Salgado*

Quizá el título de este breve trabajo quede muy corto para describir la situación política del país, lo que está en juego y la dimensión del ataque de la derecha. Como referencia a lo que debemos describir, basta mencionar que el candidato fascista Salvador Nasralla advirtió el domingo en un programa de televisión que, de no darse un resultado favorable a él, el último domingo de este mes, se podría mover parte de la flota gringa en el Caribe, actualmente dirigida contra Venezuela, a nuestras costas para “poner orden”.

Nasralla es el elegido por las esferas más reaccionarias de Washington para pelear la presidencia de la República con la candidata patriota, abogada Rixi Moncada. Existe un tercer candidato, Nasry Asfura, que compite por el partido del expresidente Juan Orlando Hernández, hoy preso con condena a 45 años de prisión en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y crimen organizado. Este partido luce poco potable para los lobistas gringos, que han preferido apostar todo a la resurrección del anacrónico Partido Liberal de Honduras, mismo que derrocó a José Manuel Zelaya en el 2009, y cuya renovación es cuasi nula, llenando sus filas de traidores, oportunistas y personajes oscuros de todos los sectores.

Recientemente, el Ministerio Público, presentó una serie de 26 audios, en los que la consejera por el Partido Nacional (JOH) ante el Consejo Nacional Electoral, en conversación con el diputado y jefe de bancada del mismo partido, desarrollan la idea de un sabotaje al proceso electoral del día 30 de noviembre, en el cual ellos declararan a Salvador Nasralla ganador, esperando la reacción de los seguidores de la candidata Moncada que es claramente favorita para ganar el proceso. Los audios narran con lujo de detalles un plan que, a todas luces, ya se encuentra en ejecución, por lo que ponerlos en tela de juicio es poco menos que irracional.

Sin embargo, los partidos tradicionales hondureños representan los intereses de las 10 familias y los 25 grupos económicos que acumulan el 80 por ciento del PIB del país, y que son dueños de prácticamente todo, incluido el 98 por ciento de los medios de comunicación. Es bastante difícil ignorar el factor lucha de clases en esta elección, en la que LIBRE, partido de izquierda, se enfrenta a toda la maquinaria nacional e internacional de la derecha fascista, determinada a borrar del mapa del continente todo vestigio de proyectos populares.

No se trata de sorprendernos, hace rato tenemos claro que la derecha no está dispuesta a lidiar con un gobierno de izquierda en Honduras, y ya en muchas ocasiones, han expresado en sus medios de comunicación la idea de llegar hasta la guerra civil si fuera necesario. Y es que los logros del gobierno de la presidenta Xiomara Castro han sido muchos y el programa del gobierno de la candidata Moncada apunta a profundizar en áreas como la transformación del modelo económico, el aumento de la inversión social y el incremento del rol del Estado como regulador de toda la sociedad hondureña.

Los planes de todos los candidatos de la derecha, en contraste, apuntan a retomar los programas privatizadores y de privilegios para las pequeñas elites del país, es decir, retornar a la situación en que quedó el país después de 12 años de dictadura neoliberal, que resultaron en 75 por ciento de pobreza, y la tercera mayor desigualdad del continente solo detrás de Chile y Perú. En general, se produce el choque de dos concepciones distintas del mundo, que han sido ventiladas en el marco de la posverdad, en la que la derecha no ha escatimado esfuerzo o gasto alguno en distorsionar la realidad.

Según lo narrado en los audios, la negativa a aceptar los resultados busca elevar el nivel de conflictividad hasta el punto de que las elecciones sean declaradas como inaceptables y se imponga una nueva fecha para su realización. De palabras de la propia consejera, esperan la ayuda activa de Estados Unidos, y menciona “herramientas” que les habrían sido proporcionadas por la Embajada norteamericana en el país.

Se debe dar por descontado que las misiones de observación de la Unión Europea y la OEA, emitirán sendos informes confirmando la versión de la derecha. Suenan como a un complot de gran tamaño esos audios, pero la derecha se ha dado a la tarea de manipular la opinión pública al extremo de reducir a nada el contenido de los audios, mediante una feroz campaña de desprestigio contra el fiscal general de la República. Esto nos lleva a entender que el evento apunta a un resultado estilo lo de Pinochet en Chile.

La cuestión es que la verdad se ha vuelto irrelevante, y los fascistas se declaran perseguidos y participan como víctimas en foros de Derechos Humanos: los patos disparando a las escopetas. Parte de la narrativa, ha ido dirigida a implantar la idea de que el gobierno de la presidenta Xiomara Castro controla todas las instituciones, incluso la policía y las Fuerzas Armadas. No perdonan a la actual junta de comandantes que se haya inclinado por mantener su rol alejado de los golpes de Estado y la represión criminal contra la población.

En la realidad, la correlación de fuerzas a nivel institucional es desventajosa para el Partido Libre, pues en la Corte Suprema de Justicia, 9 de 15 magistrados pertenecen a los sectores conservadores más recalcitrantes, y en el Ministerio Público pululan los fiscales instalados después del golpe de Estado de 2009. En términos de libertad de expresión, debemos decir que nunca antes en la historia del país, los medios de comunicación mintieron tanto y calumniaron a tanta gente como en el presente, aun así, existen comunicados de carteles como la SIP condenando la violación a la libertad de expresión.

Caso particular se da en el Congreso Nacional, donde la mayoría de los diputados están alineados con las élites y los Estados Unidos, solo que no controlan la junta directiva del mismo, pero se mantienen en pose amenazante, con la intención de remover de sus cargos a los directivos actuales.

La derecha hondureña espera que un sector de los militares, leales al SOUTHCOM se revelen contra sus comandantes y produzcan un barracazo que instaure una nueva dirección que facilite el golpe de Estado, en caso de ser necesario. Esto también se menciona en los audios, y, curiosamente, también por el candidato Nasralla en televisión, donde ha conminado a las Fuerzas Armadas a sublevarse.

A pesar de todo este desarrollo, que más parece mostrarnos una especia de golpe de Estado de última generación, en el que la realidad se distorsiona a tal extremo que el pueblo se mueve a votar en un ambiente de miedo e inseguridad que en la práctica no existen, las mayorías lucen muy firmes y claras y pueden diferenciar entre lo real y lo virtual.

No es casual que el candidato Nasralla, no haya hecho una campaña territorial, y haya pasado un tercio de todo el tiempo previo a las elecciones en Estados Unidos y en España, reuniéndose con lo más granado del fascismo hispano parlante.

Al final, no existe victoria sin lucha y sin sacrificio, y eso lo entiende muy bien la candidata Rixi Moncada, quien ya vivió el golpe de Estado de 2009, un breve exilio, y una persecución judicial que no termina de llegar a su final. Estamos frente a una agresión total de la derecha, todos lo sabemos, y debemos esperar que no haya sorpresas extrañas desde el sector progresista de los gobiernos latinoamericanos.

En Honduras libramos la batalla de todo el continente.

*Ministro de la Secretaría de Planificación Estratégica

Opinión

Banderazo en el Obelisco por las Malvinas y la Soberanía

La agrupación Peronismo por la Soberanía convoca a un banderazo por la Soberanía. Con Gabriel Berrozpe y otros referentes, piden mantener vivo el espíritu de Malvinas defendiendo la Soberanía nacional.​

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Este 2 de abril, nos convoca una causa que atraviesa generaciones: la memoria, el respeto y la lucha por la soberanía argentina sobre nuestras queridas Islas Malvinas. Estamos construyendo una unidad. Un Encuentro por la Soberanía entre muchas organizaciones y ciudadanos libres y concientes de los duros y desafiantes tiempos que vivimos.

Pero no estaremos en el Obelisco solo para recordar. Nos reuniremos, flameando banderasargentinas, para reafirmar con firmeza y sin ambigüedades, que la causa Malvinas está viva. Más viva que nunca. Y que defenderla hoy implica mucho más que una consigna: implica enfrentar, con claridad, todos los factores que debilitan nuestra soberanía nacional.

Porque Malvinas no es una causa aislada. Es el símbolo más profundo de una disputa que atraviesa toda nuestra historia: la disputa entre liberación o dependencia, entre colonia o nación.

Porque es símbolo, es bandera. Decimos que nadie es libre en una Nación que no se realiza, por loque resaltamos que nuestra querida Nación Argentina se realizará, cuando ondee la bandera celestey blanca en su suelo e imperen el trabajo y la justicia social en todo el territorio. Seremos sujetos libres, cuando nuestra Nación sea definitivamente libre.

También vamos por las empresas que abusan de nuestra riqueza compartiéndola con los usurpadores. Con cada uno calcularemos cuánto nos deben. Es un delito imprescriptible el que cometen.

En ese camino, la doctrina de no alineamiento con los países poderosos, sigue siendo una guía vigente y necesaria. Una Argentina que no se subordine a potencias ni a intereses financierosinternacionales. Una Argentina que planifique su desarrollo y decida su destino con autonomía. Sin embargo, en los últimos años hemos visto avanzar decisiones que van en sentido contrario.

La llamada “Ley Bases” ha significado un retroceso profundo en la capacidad del Estado para administrar la economía y proteger el interés nacional. Bajo el argumento de la modernización, se habilitan privatizaciones, se debilitan controles y se entrega soberanía en áreas estratégicas. La ley Bases derogó el autoabastecimiento de hidrocarburos que establecía la anterior ley, y se retiró la intervención del Estado en los precios del combustible, sujetandolos al precio internacional a pesar de que somos productores y tenemos reservas importantes.

Este gobierno impone, a fuerza de dádivas a las administraciones provinciales y represión a los trabajadores, un modelo de flexibilización laboral que no genera trabajo digno, sino precariedad. Se ataca al sistema previsional, debilitando el derecho de nuestros jubilados. Se desarticulan lasconvenciones colectivas, que son una herramienta histórica de defensa de los trabajadores.

Y así, se debilita el corazón mismo de la soberanía popular: el trabajo. Un Pueblo sin trabajo, mal remunerado, vive la tristeza de no encontrar el rumbo necesario. Porque no hay patria soberana con un pueblo empobrecido. No hay nación libre sin cumplir las premisas levantadas por nuestro Papa Francisco de “paz, pan, tierra, techo y trabajo”.

También vemos con preocupación el avance sobre nuestros bienes comunes. La presión sobre normas de protección ambiental, como la ley de glaciares, abre la puerta a la explotación indiscriminada de recursos estratégicos. La tierra, el agua, el litio, la energía, están siendo subordinados a intereses externos mediante concesiones y beneficios impositivos, para las empresasextranjeras, mientras aquí se burlan de las empresas nacionales que quiebran porque dicen que no tienen “competitividad”. Ayudan a las empresas extranjeras que vienen a saquear los recursos naturales estratégicos y aplastan a las empresas argentinas que producen en la industria y generan trabajo.

En medio de este conflicto de intereses, hubo un récord de participación ciudadana y popular: Más de 100 mil personas se anotaron para la audiencia pública de la reforma de la Ley de Glaciares. Sólo habilitaron al 1% de los inscriptos. La ley favorece a las grandes mineras extranjeras, sin regalías ni beneficios destacables para la ciudadanía, en el marco de una creciente política de primarización de la economía.

La extranjerización de la tierra y la entrega de recursos no son hechos aislados: son parte de un modelo que concibe a la Argentina como proveedor de materias primas, no como una nación industrial y desarrollada. Denunciamos los incendios forestales intencionales de la Patagonia con el fines inmobiliarios, así como la entrega de las naciente de Ríos a Empresas de diversos Paises, de regalar el manejo del agua a la Empresa Mekorot, todas y muchas más acciones avaladas por el gobierno Nacional, gobiernos provinciales, políticos, jueces y medios de Comunicación. Eso es inconstitucional porque viola Los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos, Sociales, Culturales y Ambientales.

¿Cómo olvidar, en las canchas de fútbol y las calles del Mundial -que dentro de unos meses se desarrollará en el peligroso país del Norte en guerra-, cuando digamos «Y los pibes de Malvinas que jamás olvidaré», si en Argentina tenemos un Presidente que venera a la matadora de soldados argentinos Margaret Tatcher?; ¿Cómo negar que nuestra cancillería viola sistemáticamente el mandato de la sangre y la historia, omitiendo las declaraciones y acciones que requiere nuestra Patria?

Los usurpadores ingleses de Malvinas hacen ejercicios militares en nuestras aguas u otorgan licencias pesqueras y petroleras, sin hacerse los reclamos correspondientes por parte del gobierno nacional.

Es el mismo gobierno que quiere abrir bases militares norteamericanas en la Patagonia, ocupando militarmente nuestra región pivote hacia la Antártida, a la vez que uno de los mayores reservorios de petróleo y gas del mundo. Recursos por los que actualmente se libra la guerra imperialista en Irán y por los que los mismos norteamericanos secuestraron un Presidente en el principal país petrolero de Sudamérica: Venezuela.

Mientras este gobierno del saqueo, la usura, los dirigentes narcos y la especulación financiera es débil con los poderosos y les entregan en bandeja de plata nuestros recursos, en la Argentina cierran las fábricas, los comercios, crecen los despidos y los aumentos de precios de los consumos de nuestro Pueblo.

A esto se suma el crecimiento acelerado de la deuda externa, que condiciona cada vez más las decisiones soberanas. La dependencia de organismos como el Fondo Monetario Internacional no es solo económica: es política. Limita, condiciona y busca subordinar a las futuras generaciones. Pero todos sabemos que esta deuda externa ilegal, no podrá ser pagada. No tiene avales institucionales, ni pasó por el Congreso, además de utilizarse para especulación y fuga de dinero por las empresas de donde provienen los mismos funcionarios del gobierno, especialmente el banco JP Morgan.

Y mientras tanto, se instala un discurso peligroso: el de destruir el Estado desde adentro. El propio presidente Javier Milei se ha definido como un “topo” que viene a destruir el Estado. Pero el Estado no es un enemigo de la Nación. Van de la mano. No puede haber Nación sin Estado. El Estado es la herramienta que tiene el pueblo para organizarse, para protegerse, para desarrollarse. Destruir elEstado es debilitar la soberanía. Es dejar a la Nación indefensa frente a los intereses más concentrados del mundo.

También asistimos a un alineamiento internacional que nos aleja de una política exterior soberana. El acercamiento automático a potencias como Estados Unidos y el alineamiento en conflictos ajenos, como en Medio Oriente haciendo seguidismo de Israel, nos alejan de una inserción inteligente y autónoma en el mundo. Milei dijo que “vamos a ganar la guerra” y que es el “Presidente más sionista del mundo”, asumiendo la identidad política colonialista que hoy tiene en vilo al mundo con las masacres de Gaza, entre otras.

Argentina no debe ser satélite de nadie. Debe ser protagonista de su propio destino. Y en este contexto, la causa Malvinas adquiere aún mayor profundidad. Porque no se puede reclamar soberanía sobre nuestras islas mientras se resigna soberanía en el continente. No se puede defender el Atlántico Sur mientras se entregan nuestros ríos, nuestros puertos, nuestro comercio exterior. El Canal Magdalena, la soberanía fluvial, el control de nuestras exportaciones, son parte de la misma lucha.

Mientras este 2 de abril recordaremos a nuestros héroes de Malvinas, que lucharon por defender nuestro territorio, se cocina en los despachos del Ministerio de Economía la entrega de nuestros ríos De la Plata y Paraná. Quieren privatizar las vías navegables entregandolas a sus amigos, en una concesión amañada. Quieren hacer de nuestros ríos superautopistas de un comercio exterior por donde se llevan nuestra leche, nuestra carne y nuestros alimentos, horadando su lecho hasta profundidades que generarán una catástrofe ambiental, para los grandes barcos de las multinacionales.

Las empresas extranjeras que patrocina Milei y buena parte de la dirigencia vendepatria, controlan el comercio exterior y favorecen la dolarización que hace que aquí sea más caro comer los alimentos que producimos y que en otras partes del mundo gozan.

El Estado debe ejercer el comercio exterior, siendo parte del mismo y participando de la disputa de la renta, para redistribuirla. La flota mercante fluvial y de ultramar nacionales, son una prioridad.

La ciencia, la tecnología, la energía nacional, son parte de la misma lucha. Defender los trenes, los satélites, la energía nuclear, la industria siderúrgica, por decir algunas otras áreas donde los poderosos decidieron atacar, son parte de esa misma lucha, para lo que pretendemos estar hermanados.

Denunciamos la política de privatizaciones, de entrega del patrimonio público a las corporaciones internacionales y socios internos, que quieren quedarse con AySA, principal empresa del servicio de agua y saneamiento, así como enajenar Núcleo eléctrica argentina, empresa estatal encargada de generar energía eléctrica a través de la operación de las centrales nucleares en el país.

Este año también tienen en carpeta privatizar Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión S.A.) la empresa líder en Argentina dedicada al servicio público de transmisión de energía eléctrica en extra alta tensión. La empresa Belgrano Cargas, línea ferroviaria estatal argentina de carga, estratégica para el noroeste y noreste del país y SOFSE (Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado), encargada de operar el transporte de pasajeros.

Y por supuesto, la defensa nacional. La desmalvinización luego de la guerra de Malvinas en los años 80 y 90, incluyó el desarme y el achicamiento de nuestras capacidades militares, típico de una dirigencia derrotada y sometida para administrar la dependencia. Las torturas a los conscriptos durante la guerra fueron solo un ejemplo de una cúpula militar preparada para reprimir a su Pueblo.

Los Tratados de Madrid I y II fueron el correlato del Consenso de Washington a nivel mundial y delPacto de Olivos que dejó esta Constitución, antesala de la estrategia actual de fractura del territorio nacional. Sin fuerzas armadas sanmartinianas, no puede haber defensa real de la soberanía nacional.

Malvinas, el Atlántico Sur, la plataforma continental, son territorios estratégicos en disputa, con una parte usurpada, como usurpada están la economía, la administración del Estado, las partidas del presupuesto para la educación, las ciencias, la seguridad y los Estados provinciales.

Este 2 de abril, levantando las banderas argentinas en el obelisco, queremos resaltar que Malvinas es pensamiento estratégico, elaborado por nuestro Pueblo a lo largo de la historia; una suerte de alma de lo “argentino” que nos une por mucho más que sus valorables recursos y proyección geopolítica. Malvinas nos une.

Por eso jamás nuestro Pueblo será derrotado definitivamente, aunque vivamos estos momentos donde gobiernan los vendepatrias. El Pueblo vencerá, porque tiene esa fuerza que da la identidad argentina y malvinera, que nos guía a tiempos de gloria.

Por eso hoy, al recordar a nuestros héroes, no podemos quedarnos sólo en la emoción, que es saludable y necesaria. Tenemos que asumir la responsabilidad histórica que nos toca. Defender la soberanía en todas sus dimensiones. Defender el trabajo, la producción y la industria nacional. Defender el Estado como herramienta del pueblo. Defender nuestros recursos, nuestra tierra y nuestro futuro. Porque la soberanía no se declama: se construye. Y también se defiende. Con memoria. Con conciencia. Y con compromiso.

Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Este jueves 2 de abril, a las 13 hs, te esperamos con tu bandera argentina y tu camiseta celeste y blanca, a luchar para que Argentina gane.

¡Patria si!, ¡Colonia no!

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