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La idea de regular la Inteligencia Artificial avanza sin coordinación global y repleta de desafíos

La creación de un marco jurídico para la IA supone un desafío por la rápida evolución de esta tecnología y sus alcances.

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Por Camil Straschnoy

Distintos gobiernos avanzaron esta semana con la idea de regular la Inteligencia Artificial (IA) ante sus efectos en temas como seguridad, democracia, desinformación y el mercado laboral, pero la propia creación de un marco jurídico supone un desafío por la rápida evolución de esta tecnología, sus alcances y los desacuerdos entre países para alcanzar una convención común.

Un intento de lograr una forma de regulación intercontinental fue anunciado el miércoles pasado por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos que «muy pronto» presentarán el borrador de un «código de conducta» para que las empresas del sector suscriban de forma voluntaria, con la idea que «todos los países de ideas afines» también lo adopten.

Esta falta de obligatoriedad podría restarle peso, aunque existe un antecedente de la voluntad de los propios actores del sector sobre algún tipo de intervención: a fines de marzo, un conjunto de académicos, expertos y empresarios, entre ellos Elon Musk (CEO de SpaceX, Tesla y Twitter) y Steve Wozniak (cofundador de Apple), pidieron una moratoria de seis meses en la investigación sobre IA al advertir «grandes riesgos para la humanidad».

«Lo interesante del discurso actual en torno a la regulación es que, normalmente, los gobiernos y las grandes empresas tecnológicas adoptaron puntos de vista opuestos. Lo que es único en el caso de la IA (en particular ChatGPT) es que expertos de muchas organizaciones están liderando el llamamiento a poner una pausa», explicó Stan Karanasios, profesor de Sistemas de Información en la Universidad de Queensland (Australia).

«Los gobiernos deberían aprovechar esta oportunidad para desarrollar una regulación», apuntó el académico, que se dedica a estudiar cómo la tecnología afecta las organizaciones y la sociedad.

En ese marco, la UE prepara una serie de reglas de cumplimiento obligatorio que como muy pronto comenzarían a regir a finales de 2025, una fecha lejana para un sector en constante evolución que, si bien está dominado por gigantes como Microsoft (principal accionista de OpenAI, la firma que opera ChatGPT), Meta o Google, está poblado por nuevas plataformas que aparecen cada día gracias al código abierto.

China también tiene proyectos de regulación, en especial una «inspección de seguridad» de las herramientas de la IA.

El tema está en la agenda política del gigante asiático: el presidente Xi Jinping encabezó esta semana un encuentro del Partido Comunista en el que se debatió la necesidad de «dedicar esfuerzos para salvaguardar la seguridad política y mejorar la gobernanza de la seguridad de los datos de Internet y la IA», consignó la agencia de noticias local Xinhua.

En Costa Rica, en tanto, diputados de diferentes partidos presentaron el jueves pasado un proyecto de ley para regular la IA, con la curiosidad que fue redactado a través de ChatGPT. «La tecnología es un instrumento al servicio del ser humano y como tal debemos controlarlo», indicó la legisladora Vanessa Castro, una de las impulsoras del proyecto.

En Brasil también se presentó una iniciativa en el mismo sentido, Canadá fue pionera en buscar avanzar en una normativa, que también está en debate en Reino Unido, Australia o Japón, mientras que los líderes del G7 reunidos hace dos semanas en Hiroshima pidieron «avanzar con los debates para lograr una IA digna de confianza, en consonancia con los valores democráticos compartidos».

De fondo, está el primer marco ético sobre inteligencia artificial aprobado en la Unesco en noviembre de 2021, con una serie de recomendaciones a sus 193 Estados miembros para aprovechar las ventajas de la tecnología y reducir los riesgos que conlleva.

Pero más allá de este acuerdo común, la aparición de distintas propuestas en varias latitudes ya forman de por sí una barrera para imponer normas efectivas ante una tecnología de alcance planetario.

«Es necesario un enfoque más armonizado a escala mundial, pero está claro que llegar a un consenso global será difícil», apuntó Karanasios.

Otro obstáculo son los puntos a regular, ya que «los expertos no se ponen de acuerdo sobre los peligros» de la IA, aunque el académico enumeró algunas cuestiones que deberían incluirse como seguridad, privacidad, desinformación, robo de conocimientos y perturbaciones del mercado laboral.

En ese sentido, Michèle Finck, profesora en la cátedra de Derecho e Inteligencia Artificial en la Universidad de Tubinga (Alemania), afirmó a esta agencia que es «difícil responder en abstracto» cuáles son las cuestiones de la IA que deberían regularse.

«Es una tecnología de uso general que puede adoptar la forma de un software o integrarse en otros productos. Como tal, puede aplicarse de muchas maneras diferentes: puede ser un robot quirúrgico, un software que generar deepfakes (archivos de video, imagen o voz que fueron manipulados para parecer hiperrealistas, pero son falsos) o una herramienta que ofrezca canciones basadas en preferencias musicales personales», apuntó.

Y contrapuso: «Mientras un deepfake que se difunde a gran escala a través de las redes sociales puede provocar disturbios políticos y alterar los procesos democráticos (por ejemplo, imágenes comprometedoras de políticos antes de unas elecciones), en el caso de los robots quirúrgicos es algo que deberían fomentarse si permiten llevar a cabo procedimientos que actualmente no pueden realizarse».

Por otro lado, relativizó la situación actual al afirmar que la IA «no opera en un vacío legal», ya que deben regirse por normativas existentes, como las leyes de protección de datos personales (utilizadas por Italia para prohibir temporalmente ChatGPT), de responsabilidad por productos defectuosos (en el caso de los dispositivos médicos) o normas de difamación (para los perjuicios que puede generar un deepfake).

Más allá de esto, existe otro desafío para toda regulación que es el de no quedar obsoleta ante el constante cambio tecnológico.

«El tiempo es sin duda un problema, ya que la IA sigue evolucionando a gran velocidad. Aunque esto es un reto, no significa que la regulación sea imposible. El proyecto de ley de la UE, por ejemplo, es un intento de una definición general de la IA, que remite a una lista de tecnologías específicas que pueden actualizarse con el tiempo», afirmó Finck.

Karanasios no comparte esa mirada: «El lapso de tiempo entre la acción gubernamental y el rápido ritmo de los cambios convierten la regulación post-hoc (posterior a los hechos) en un tigre sin dientes. Para entonces, la IA y las empresas que la desarrollan son demasiado poderosas y están demasiado integradas en la sociedad».

«La creación de regulación una vez que estos sistemas de IA estén plenamente integrados en la sociedad, no será eficaz. Lo hemos aprendido con el caso de plataformas digitales como Facebook, etc. Es una conversación que tenemos que tener ahora como sociedad», concluyó.

Geopolítica 🌎

China le exige a EEUU que “haga algo concreto” por Argentina y rechaza la injerencia de Lamelas

La Embajada china en Buenos Aires emitió un duro comunicado contra las declaraciones del embajador estadounidense Peter Lamelas durante su visita a la provincia de Salta, donde criticó la relación entre China y la Argentina. Beijing rechazó los comentarios, los calificó de cargados de «prejuicios ideológicos» y desafió a Washington a hacer «algo concreto» por el desarrollo del país y la región.

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La Embajada china desnuda la contradicción de Lamelas, mientras Trump negocia con Beijing

★ La Embajada de la República Popular China en Buenos Aires cruzó al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, y le exigió que su país haga «algo concreto» por el «desarrollo» de la Argentina y el resto de América Latina y el Caribe. El comunicado llegó en respuesta a declaraciones que Lamelas formuló durante una entrevista concedida en la provincia de Salta, donde atacó la cooperación entre China y la Argentina.

No es la primera vez que la diplomacia china responde públicamente a Lamelas. En julio de 2025, cuando el médico de origen cubano defendió su nominación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, la Embajada ya había rechazado sus palabras con una dureza inusual para el lenguaje diplomático habitual del gigante asiático. En esa oportunidad, Lamelas prometió combatir «la influencia maligna» de China, recorrer las 23 provincias para «vigilar» que los gobernadores no «hagan acuerdos con los chinos» y aseguró que eso «podría prestarse a la corrupción». El episodio desató el repudio de gobernadores, de la oposición y de la propia Cristina Fernández de Kirchner, quien habló de un «nuevo fiscal plenipotenciario» llegado directamente desde Mar-a-Lago.

El comunicado

«El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, atacó y difamó deliberadamente la cooperación entre China y la Argentina», comienza la nota oficial de la representación diplomática china, en referencia a las declaraciones realizadas en suelo salteño. El texto agrega que «sus comentarios ignoran la realidad, están plagados de prejuicios ideológicos y ponen al descubierto la mentalidad de suma cero de la Guerra Fría, que aún mantienen ciertos sectores estadounidenses que incitan a la confrontación entre bloques y a la división de esferas de influencia».

«Al respecto, China expresa su fuerte descontento y rotundo rechazo«, señala el comunicado, que a continuación introduce un elemento de tensión interna en el propio campo norteamericano: recuerda que el presidente Donald Trump «ha dejado claro que la relación bilateral con China es la más importante del mundo», que reconoce a China como «su mayor socio» y que está «dispuesto a profundizar la cooperación y los vínculos entre ambos países». La jugada apunta directamente a exponer la contradicción entre el discurso de Lamelas y el de su propio mandante.

La contradicción con Trump y la defensa del vínculo comercial

El comunicado chino también puso sobre la mesa datos concretos del vínculo económico entre las dos potencias: según consigna el texto, en territorio chino operan alrededor de 73.000 empresas estadounidenses, con una inversión total que supera los 1,2 trillones de dólares y una tasa de crecimiento compuesto anual del 9,8%, y la gran mayoría de esas firmas adelantó que continuará operando y ampliando sus inversiones en China.

Desde Beijing, la crítica a la «doble vara» norteamericana fue directa: «Estados Unidos no puede aplicar su política de ‘América Primero’ y disfrutar de los beneficios de la cooperación con China y, al mismo tiempo, aplicar una doble vara hipócrita y criticar a otros países que buscan hacer lo mismo». El argumento apuntó a deslegitimar la postura de Lamelas no solo en el plano retórico sino también en el plano de la coherencia diplomática y comercial.

Soberanía latinoamericana y cooperación Sur-Sur

La nota diplomática china reivindicó el derecho de los pueblos latinoamericanos a decidir su propio rumbo sin tutelas externas: «En la escena internacional del siglo XXI no deben repetirse los viejos guiones del siglo XIX. El rumbo de los países latinoamericanos debe ser elegido por sus propios pueblos». La alusión implícita a la Doctrina Monroe, el histórico principio de política exterior estadounidense que postuló a América Latina como zona de influencia exclusiva de Washington, resultó evidente para cualquier observador del conflicto diplomático.

Respecto a su vínculo con la Argentina y con la región, Beijing defendió su modelo de relacionamiento como una «cooperación Sur-Sur, basada en el apoyo mutuo sin cálculos geopolíticos» y subrayó que «siempre ha defendido los principios de igualdad y beneficio mutuo, y nunca ha buscado esferas de influencia ni actuado contra terceros».

El cierre del comunicado fue contundente: «Sería mejor que hicieran algo concreto por el desarrollo de Argentina y los países de América Latina y el Caribe», en lugar de «exagerar lo que llaman la ‘amenaza china'».

Lamelas en Salta y la disputa geopolítica por las provincias

La visita de Lamelas a Salta forma parte de su plan declarado de recorrer las 23 provincias argentinas. Según informó la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, el diplomático se reunió con el gobernador Gustavo Sáenz para tratar la agenda de inversiones, con foco en el sector minero, además de actividades vinculadas a educación y desarrollo empresarial. La provincia concentra proyectos chinos de litio por más de 1.500 millones de dólares, según datos relevados por medios especializados, lo que convierte a la región en uno de los escenarios centrales de la disputa geopolítica entre Washington y Beijing por los recursos estratégicos argentinos.

La tensión entre ambas potencias por el territorio argentino lleva meses en escalada. En el plano económico, el Gobierno de Javier Milei debió administrar una difícil ecuación: la alineación incondicional con Trump por un lado y la preservación del vínculo comercial con China por el otro, siendo el gigante asiático el principal destino de las exportaciones agrícolas argentinas y contraparte del swap de monedas vigente por unos 5.000 millones de dólares administrados por el Banco Central de la República Argentina. Como informó este medio en julio de 2025, la Cancillería nacional optó por el silencio ante las primeras declaraciones de Lamelas, mientras el entonces jefe de Gabinete Guillermo Francos mantenía contactos reservados con el embajador chino para contener el daño.

Puntos clave

  • La Embajada china en Buenos Aires emitió un comunicado de rechazo a las declaraciones de Lamelas formuladas durante su visita a Salta.
  • Beijing calificó los dichos del embajador estadounidense de «plagados de prejuicios ideológicos» y con «mentalidad de Guerra Fría».
  • El comunicado chino recordó que el propio Trump reconoce a China como «su mayor socio» y que busca profundizar el vínculo bilateral.
  • China reivindicó la soberanía latinoamericana y rechazó cualquier tutela externa sobre las decisiones de los países de la región.
  • La disputa se desarrolla en un escenario de alta inversión china en el norte argentino, particularmente en el sector del litio salteño.
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