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Mujeres

Derecho al goce: la masturbación femenina avanza rompiendo tabúes

Con el placer como un espacio masculinizado, sólo «el 32% considera que todas las mujeres se masturban».

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Por Euridice Ferrara

El placer femenino y la masturbación se abren camino y toman visibilidad en publicidades de marcas de ropa interior, preservativos y productos de higiene íntima, y en la cantidad de seguidores de profesionales de la salud que hablan sobre el derecho al goce en redes sociales, que aún genera resistencia y tabúes.

«El placer del varón está totalmente naturalizado, el de la mujer no»; «lo hablan más seguido y las mujeres no»; «para mis amigas, ninguna se masturbaba, no les creo» ; «hay un tabú en la masturbación femenina, se cree que es pornográfico porque la sociedad no nos dice que está bien masturbarnos», son voces de varias mujeres que participan de un video publicado en redes sociales por la marca de ropa interior Dulce Carola.

A través de la campaña «Dulce con vos misma» invita a hablar sobre los tabúes que perduran alrededor de la masturbación en personas con vulva junto con otros videos, donde se ven manos tocando o una mujer arriba de un lavarropas que vibra, con un epígrafe que acompaña: «Esta buenísimo saber quiénes somos, cómo somos, qué nos gusta».

La iniciativa se complementa con otro post en su cuenta de Facebook sobre una encuesta realizada a más de 400 mujeres, que dialogan acerca de la necesidad de tener un espacio libre y seguro para comentar sus prácticas de autosatisfacción.

«Casi el 50% de las entrevistadas se masturba habitualmente o de vez en cuando; más del 60% de aquellas que se masturban lo hace al menos una vez por semana; más del 80% cree en los beneficios de la masturbación; solo el 32% considera que todas las mujeres se masturban», indica la publicación.

Otros datos del sondeo reportan que «el 70% de las mujeres considera que al hablar con otra mujer de la masturbación obtendrán una respuesta negativa» y «un 63% opina que todos los hombres se masturban e identifican a la práctica como un hábito más que nada masculino».

«Nueve de cada diez mujeres opina que existe una gran necesidad de conversar sobre temas de educación sexual», añade la encuesta. Otro video muestra mujeres que cuentan las formas en la que prefieren masturbarse.

En tanto, la marca Viasek, un gel hidratante vaginal libre de estrógenos indicado para la sequedad vaginal que puede producirse en la etapa posparto, lactancia, menopausia o posterior a la radiación, publica diariamente información en sus redes sociales sobre masturbación y apela a «no tener vergüenza de preguntar».

En una de ellas invita a una charla entre mujeres que dialogan sobre los hábitos de las millennials y las adultas de este siglo: «si se masturban o no, si usan juguetes sexuales, si les preocupa su salud sexual, si hablan con sus amigas sobre el sexo, sequedad, cuál es su responsabilidad sexo-afectiva o qué piensan del ghosteo (cuando estás conociendo a alguien y desaparece de la escena sin dar explicaciones)».

La marca de preservativos Prime se sumó en su cuenta de Instagram a dialogar sobre el placer sexual y la masturbación en las relaciones con la foto de una pareja e imágenes de juguetes sexuales donde invita: «Descensurá tus fantasías… ¿Te animas?».

La médica ginecóloga y sexóloga clínica Vilma Rosciszewski, quien tiene 149.000 seguidores en su cuenta de Instagram @ginecoyvos, brinda allí «tips para una sexualidad sin tabúes y educación sexual con humor».

«Las personas comienzan a repensarse, no tiene que dar vergüenza que yo pueda contar que me toco o que voy a investigar sobre mi cuerpo para tener placer, porque para poder pedir a otro lo que me gusta, primero me tengo que conocer a mí misma. Desde este lado, las publicidades y los videos ayudan un montón», dijo Rosciszewski en diálogo con Télam.

Según la médica, el incremento de especialistas en las redes sociales, sobre todo desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, ayudó a tener «mayor diálogo con profesionales y las parejas, y una mayor reinterrogación sobre estos temas, aunque si escribís la palabra ´masturbación´ en IG, te dan de baja, por eso, escribimos ´+ turbación´».

Conversaciones entre amigos y amigas, la sorpresa que provoca que las publicidades hablen de la masturbación femenina y ciertas reacciones o pudores para preguntar o contar, son algunas de las huellas que indican que la masturbación femenina aún es un tema tabú, aunque comienzan a aparecer cambios desde las redes sociales, publicidades y en las relaciones sociales.

«El feminismo trajo la posibilidad de poder hablar sobre el placer que nosotras también podemos tener, que está permitido el autoplacer. Hay estudios que hablan sobre la masturbación, especialmente para las personas con vulva y los beneficios que tienen», apuntó la sexóloga.

Analía Urretavizcaya, médica sexóloga del Hospital Clínicas, coincidió con Rosciszewski sobre el aporte del feminismo para romper tabúes.

«El feminismo y el empoderamiento de la mujer van generando más permisos en las nuevas generaciones, un estímulo para hablar de la masturbación femenina y el goce, pero hay muchas mujeres adultas que no se masturban, porque es una práctica que no ejercieron y sienten cierta vergüenza, aún estando a solas, lo evitan», contó a Télam la sexóloga.

Y agregó que «muchas mujeres consideran tabú la masturbación, porque estuvo asociada a lo prohibido, a lo obsceno».

En cuanto a los beneficios, Urretavizcaya sostuvo que «la posibilidad de brindarnos placer a nosotras mismas genera bienestar, alivia tensiones, se liberan neuro hormonas y transmisores que provocan un estado de bienestar, placer y relajación general con la liberación de oxitocinas».

En tanto, Rosciszewski se refirió a la importancia de la práctica «para conocernos, saber de nuestro placer, qué pedir a otro/a que nos hagan, para no tener miedo de nuestra vulva o vagina, saber dónde nos ponemos una copa menstrual o un tampón en la menstruación».

Además, aportó que junto con el orgasmo femenino disminuye el dolor y los cólicos durante la menstruación, lo que «es una sensación fantástica, te da independencia sexual, libera tensiones y por supuesto es seguro».

La médica, promueve la práctica en todas las etapas de la vida, por lo que sugiere que «las madres tampoco tengan vergüenza si las infancias se masturban» y destaca que «es importante que las personas con pene aprendan a masturbarse con los preservativos para evitar tener problemas con su uso en las relaciones sexuales».

«Me gusta decir que no hay paso 1, 2 o 3, en relación a la masturbación, cada persona necesita conocer sus pasos», concluyó.

Espectáculos 🎭

Femicida en pantalla: la película «Barreda» no escapa del relato del asesino

El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra en La Plata. Tres décadas después, Prime Video estrena una película protagonizada por Luis Machín que reconstruye el caso, el juicio y la figura de las víctimas, aunque no todo lo que muestra tiene respaldo documental.

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La pantalla volvió a poner en el centro de la escena uno de los crímenes más impactantes de la historia argentina. «Barreda», la película de Prime Video dirigida por Daniela Goggi (El Rapto), llegó a la plataforma este viernes y reconstruye el cuádruple femicidio cometido por el odontólogo Ricardo Barreda en su casa de La Plata.

Luis Machín encarna al femicida; Carla Peterson interpreta a su esposa Gladys McDonald; Mercedes Morán da vida a la suegra Elena Arreche; y Maite Lanata y Margarita Páez encarnan a las hijas Cecilia y Adriana. La producción recorre el crimen, el juicio oral de 1995 y algunas dimensiones más íntimas de la vida familiar del femicida, combinando hechos verificados con escenas de elaboración ficcional.

El arma que regaló la suegra: un dato confirmado

Uno de los elementos más fuertes del relato tiene sustento documental. La película muestra que la suegra de Barreda, Elena Arreche, le obsequió la escopeta con la que el odontólogo posteriormente mató a las cuatro mujeres de su familia. Se trata de una Víctor Sarasqueta calibre 16, un arma de origen español que el femicida utilizaba para la caza.

Durante el juicio oral, el propio Barreda declaró que el arma había sido un regalo de su suegra. El dato también aparece registrado en distintas reconstrucciones periodísticas del caso. Según la declaración del acusado, después de los asesinatos se deshizo del arma arrojándola en la zona de Punta Lara, en Ensenada, episodio que la película también recrea.

Pirucha, la vidente: personaje real con un rol todavía discutido

El personaje interpretado por Paola Barrientos es uno de los que más puede generar dudas entre quienes no conocen el caso en detalle, pero tiene existencia real. María de las Mercedes Guastavino, conocida como «Pirucha», fue una vidente que mantuvo un vínculo cercano con Barreda y que declaró en el juicio de 1995.

Según distintas reconstrucciones del caso, la mujer lo habría persuadido de que las mujeres de su familia practicaban magia negra contra él y querían matarlo. La película fiel a ese relato muestra a Pirucha alimentando los miedos del odontólogo. También se retrata que, luego de cometidos los crímenes, Barreda pasó por su casa en busca de ayuda. De acuerdo al relato del psiquiatra forense que lo peritó, Miguel Maldonado, el asesino le dijo al llegar: «Me mandé una macana». La influencia real de Pirucha sobre las decisiones de Barreda fue debatida durante el proceso judicial, sin que se llegara a una conclusión definitiva sobre su responsabilidad.

Las hijas: vidas que la historia oficial silenció

La película reconstruye a Cecilia y Adriana Barreda como dos mujeres jóvenes con proyectos concretos: Cecilia planeaba mudarse con su pareja e instalar un consultorio odontológico en la casa familiar, mientras que Adriana estaba próxima a casarse. En la vida real, la historia de las víctimas quedó durante décadas relegada frente al relato construido alrededor de su asesino. Hay registros que confirman que el novio de Cecilia declaró como testigo en el juicio en contra de Barreda. Amigas de las jóvenes le dijeron al periodista Enrique Russo, en 1992, que evitaban ir a la casa porque Barreda «era mano larga». Las escenas que recrean vínculos y conversaciones cotidianas de las hijas pueden partir de datos fragmentarios, pero en buena medida se completan con elaboración ficcional.

La venta de la casa y el divorcio: sin respaldo documental

Uno de los elementos que la película presenta como detonante de la violencia es la intención de Gladys McDonald y su madre de vender la propiedad, junto con el deseo de Gladys de separarse definitivamente de Barreda. Sin embargo, no hay registros documentales que confirmen que la familia estuviera planeando vender la casa en los términos que plantea el film. Distintas reconstrucciones del caso sí señalan que Barreda y su esposa habían atravesado una separación previa al crimen, aunque continuaban conviviendo bajo el mismo techo. La decisión de incorporar ese elemento como disparador dramático responde a una licencia narrativa de la dirección.

«Conchita»: el apodo que tal vez nunca existió

Durante el juicio, Barreda sostuvo que las mujeres de su familia lo apodaban «Conchita» como forma de humillación y que esa degradación constante había sido el motor de los crímenes. Con el tiempo, ese apodo se convirtió en uno de los elementos más recordados del caso.

La película va un paso más lejos: muestra que el propio Barreda construyó la idea de que lo llamaban así como parte de una estrategia de defensa, algo que no tiene una prueba definitiva. En 2011, el periodista Rodolfo Palacios publicó Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres, donde puso en duda la veracidad del apodo y planteó que Barreda pudo haberlo inventado para justificar la masacre familiar y evitar la condena. La película toma esa hipótesis y la presenta como un hecho, cuando en rigor sigue siendo una versión periodística sin confirmación judicial.

Una historia que siempre corrió el riesgo de reproducir el relato del asesino

El caso Barreda fue durante años un ejemplo de cómo el sistema mediático y judicial argentino tendió a construir el relato desde la mirada del perpetrador, relegando a las víctimas a meros datos del expediente. La película de Goggi hace un esfuerzo visible por devolverle humanidad a Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, mostrando sus vínculos, sus proyectos y sus voces antes de los disparos.

Ese gesto no es menor en términos simbólicos. Al mismo tiempo, la producción no escapa del todo a la lógica del true crime que fascina con la figura del criminal, algo inherente al género y que el espectador tendrá que procesar con perspectiva crítica. «Barreda» llega a Prime Video en un momento en que el femicidio en Argentina sigue siendo una crisis estructural sin respuesta institucional suficiente, lo que hace que la pregunta sobre qué historia se cuenta y desde qué lugar no sea un detalle menor.

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