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Cultura

Mrs. America, la serie política centrada en la lucha por la igualdad de género

La producción protagonizada por Cate Blanchett está ambientada en la década del ’70 en los EEUU, uno de los momentos clave para el movimiento feminista estadounidense.

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La producción protagonizada por Cate Blanchett está ambientada en la década del ’70 en los EEUU, uno de los momentos clave para el movimiento feminista estadounidense. Se podrá ver desde este lunes por Fox Premium y consta de nueve capítulos que se estrenarán semanalmente.

La historia del debate y la disputa cultural sobre la legislación de la igualdad de género en Estados Unidos en los 70, uno de los episodios más significativos para el movimiento de mujeres de ese país, es retratada en «Mrs. America», la miniserie protagonizada por la doble ganadora del Oscar Cate Blanchett que estrenará este lunes a las 23 a través de Fox Premium Series.

El drama histórico creado y escrito por la guionista canadiense Dahvi Waller comenzará a emitirse de manera semanal en Latinoamérica un día después de la 72da. edición de los premios Emmy en los que compite con diez nominaciones, cuatro de ellas en el rubro de actuación.

Con una marcada vigencia actual, los nueve episodios de «Mrs. America» se trasladan a los inicios de los setenta, cuando la segunda ola del feminismo estadounidense se hallaba en pleno crecimiento y logró reintroducir la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA, por sus siglas en inglés) en el Congreso, con el objetivo de garantizar la equidad jurídica de la ciudadanía sin distinción de género.

El movimiento consiguió la aprobación de ambas cámaras y, mientras militaba para obtener la ratificación de los 38 estados necesarios que le dieran estatus constitucional, la noticia llegó a oídos de la activista conservadora Phyllis Schlafly (Blanchett), quien volcó toda su energía en intentar detener el avance de la enmienda.


Acompañada por un grupo organizado y creciente de madres de familia tradicionales armadas con tartas caseras y pancartas pintadas a mano, la implacable Schlafly entabló una verdadera contienda cultural contra las más populares referentes feministas de la época: desde la periodista Gloria Steinem (Rose Byrne) hasta la abogada Bella Abzug (Margo Martindale) y la teórica Betty Friedan (Tracey Ullman).

Cada capítulo retrata el enfrentamiento desde la perspectiva de sus protagonistas, con sus triunfos y frustraciones en un camino repleto de altibajos, y descubre un aspecto esencial de la temática que suele quedar oculto frente al impacto mediático que generan las movilizaciones y entrevistas de televisión: el lobby, las estrategias y las negociaciones políticas necesarias para avanzar a paso firme en un ambiente históricamente dominado por los hombres y el predominio de sus intereses.

En ese sentido, la serie expone, tomando partido pero sin ridiculizar, las profundas contradicciones que encarnaba Schlafly en ese escenario, al tratarse de una mujer que, a pesar de sostener los roles de sumisión y los mandatos impuestos a su género, construyó un nombre propio entre los pasillos de la Casa Blanca e incluso se lanzó a estudiar una carrera universitaria sin buscar el visto bueno de su marido.

Blanchett administra ese papel con un notable equilibrio y elegancia, que si bien en un principio aparenta ser de pura sobriedad y obediencia, en su desarrollo devela una personalidad rígida y despiadada, desafiando los atributos asociados comúnmente a las esposas tradicionales y alcanzando momentos inesperados de empatía con el público.

Con el mismo propósito se suma a la producción la multipremiada Sarah Paulson en el rol de Alice Macray, un personaje que no existió en la realidad pero que asiste a la trama como mano derecha de Schlafly para personificar el agudo efecto de los cambios sociales que produjo el movimiento feminista, sintetizado en una experiencia que pone en cuestionamiento toda su estructura en medio de un viaje de ácido lisérgico durante un encuentro nacional de mujeres en la ciudad de Houston.


La serie aporta una mirada moderna y por momentos didáctica de la lucha por los derechos de las mujeres en Estados Unidos, al abordar una cuestión política y legislativa que aún hoy no fue zanjada, ya que a pesar del término del plazo para ratificar la enmienda, estados como Illinois y Virginia la aprobaron en 2018 y este año, respectivamente.

Esos sucesos, por su parte, se enmarcan en el empuje de la nueva ola feminista que afloró a principios de la década pasada y del surgimiento del movimiento #MeToo, que trajeron nuevamente la discusión de la desigualdad de género y sentaron las condiciones para la aparición de una producción como «Mrs. America».

Su elenco se completa con la participación de las actrices Uzo Aduba («Orange is the New Black»), Elizabeth Banks («Los juegos del hambre»), Ari Graynor («The Disaster Artist: Obra maestra»), entre otras.

En tanto, la serie destaca por contar con una amplia mayoría de mujeres en sus créditos, tanto en producción como en la dirección de sus episodios, donde tuvieron lugar renombradas cineastas como Anna Boden -que trabajó en dupla con su colega Ryan Fleck- («Capitana Marvel»), la británica Amma Asante («El cuento de la criada»), la francesa Laure De Clarmon-Tonerre («The Act») y Janicza Bravo («Atlanta»).

Al respecto, Waller señaló a la prensa la importancia de contratar «mujeres y personas de color» en «todo nivel de la producción», para ser «verdaderos portavoces detrás de cámara como frente a la cámara», y agregó que las realizadoras convocadas fueron seleccionadas porque «aportarían una sensibilidad moderna y un aspecto visual muy fresco al drama de período».

«Mrs. America» tendrá su estreno en América Latina el lunes por Fox Premium Series, en tanto que al día siguiente la miniserie completa estará disponible a demanda en el acceso premium de la app de Fox.

Para entonces se sabrá qué suerte corrió en los Emmy que entrega la Academia de Televisión de EEUU, en los que compite como mejor miniserie y obtuvo las nominaciones de Blanchett como mejor actriz y de Aduba, Martindale y Ullman como mejor actriz de reparto; además de las candidaturas en las categorías de guion, casting, vestuario de época, banda sonora y edición.

CABA

De la Biblioteca Nacional a los barrios: el mapa de bibliotecas que conserva la cultura porteña

Cada 13 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Bibliotecario, una fecha que tiene su origen en un hecho ocurrido en 1810, cuando Mariano Moreno anunció en la Gazeta de Buenos Ayres la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, antecedente de la actual Biblioteca Nacional.

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Más de dos siglos después, las bibliotecas continúan siendo espacios fundamentales para el acceso a la cultura y al conocimiento. Algunas funcionan en edificios monumentales que forman parte del patrimonio porteño. Otras, mucho más pequeñas, sostienen la vida cultural de los barrios y ofrecen espacios de estudio, encuentro y acceso a libros.

Biblioteca Nacional Mariano Moreno

Agüero 2502

La actual sede de la Biblioteca Nacional, ubicada en Recoleta, fue inaugurada en 1992 sobre el terreno donde anteriormente se encontraba el palacio de los Unzué, residencia presidencial y lugar donde murió Eva Perón.

El edificio fue diseñado por el arquitecto Clorindo Testa y declarado Monumento Histórico Nacional en 2019. En sus tres subsuelos conserva cerca de 3 millones de libros y 500.000 ejemplares de diarios y revistas.

La mudanza respondió a una necesidad concreta: la antigua sede de la calle México había quedado chica para una colección que continuaba creciendo.

Biblioteca del Congreso de la Nación

Hipólito Yrigoyen 1750

La Biblioteca del Congreso fue fundada en el siglo XIX y funciona en el anexo del Senado. Su patrimonio bibliográfico incluye obras de referencia, materiales históricos y publicaciones vinculadas especialmente con el derecho y la política.

Durante las visitas guiadas también puede conocerse la imponente sala de lectura oficial, donde se conservan códigos, fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y revistas de jurisprudencia argentina.

Biblioteca Esteban Echeverría

Perú 130

La biblioteca de la Legislatura porteña funciona dentro del Palacio Legislativo y conserva una importante colección vinculada con la historia institucional de la Ciudad de Buenos Aires.

A pesar de encontrarse a pocos metros de Plaza de Mayo, es uno de esos espacios patrimoniales que suelen quedar fuera de los recorridos turísticos tradicionales.

Biblioteca Nacional de Maestros

Pasaje Pizzurno 953

Fundada en 1870, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, la Biblioteca Nacional de Maestros cuenta con más de un siglo y medio de historia.

Su colección reúne manuales escolares, revistas especializadas y documentos vinculados con la educación argentina, un patrimonio especialmente relevante para reconstruir la historia de la enseñanza en el país.

Biblioteca y Museo Casa Ricardo Rojas

Charcas 2837

En la vivienda que perteneció al escritor e intelectual Ricardo Rojas funciona actualmente una biblioteca y museo.

El espacio combina una arquitectura de estilo neocolonial con un archivo literario y conserva libros y publicaciones que formaron parte de la colección privada del escritor. La propuesta permite recorrer una biblioteca dentro de las habitaciones de la antigua casa.

El otro mapa: las bibliotecas populares

Más allá de los grandes edificios, Buenos Aires también cuenta con una red de bibliotecas populares, gestionadas por asociaciones civiles y vecinos y con apoyo de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).

Según el material, hay 38 entidades inscriptas en la Ciudad, aunque el universo real sería mayor. El modelo tiene sus raíces en 1870, cuando Sarmiento impulsó la creación de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares.

Una de las experiencias más antiguas de Buenos Aires es la biblioteca de la Sociedad Luz, en La Boca, fundada el 29 de abril de 1899 como parte de una iniciativa del Partido Socialista destinada a promover la instrucción popular.

Estas instituciones cumplen una función que va mucho más allá del préstamo de libros. Brindan apoyo escolar y espacios de estudio, ofrecen acceso gratuito a internet, organizan talleres y actividades culturales y funcionan como lugares de encuentro para distintas generaciones.

Así, las bibliotecas populares mantienen una función central en los barrios: son espacios culturales y comunitarios que permiten acceder a libros y conocimiento, pero también construir vínculos y sostener la vida colectiva.

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