Producción
Moderado optimismo en la UIA por la Ley Pyme: piden priorizar la competitividad
Cautela y expectativa de los empresarios, que esperan conocer los detalles del proyecto enviado al Congreso. Luis Caputo delegó el anuncio al secretario Coordinador de Producción, Juan Pazo, y evitó participar del evento.
Después de un año de reuniones con el sector industrial, el Gobierno Nacional anunció el envío de la postergada Ley Pyme al Congreso. El encargado de realizar el anuncio fue el Secretario Coordinador de Producción de la Nación, Juan Pazo, durante la Conferencia Industrial organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA). Sin embargo, el clima general entre los empresarios fue de expectativa contenida ante la falta de mayores precisiones sobre el contenido del proyecto.
Un anuncio delegado por Caputo
El ministro de Economía, Luis Caputo, optó por no asistir al evento, delegando en Pazo la presentación del proyecto ante un auditorio repleto de referentes del sector industrial. Según fuentes oficiales, antes de la Conferencia, el equipo económico se reunió para definir los puntos principales que Pazo presentaría.
La decisión de Caputo de no acudir a un evento de esta relevancia generó cuestionamientos en ciertos sectores de la UIA. Algunos dirigentes consideraron que su presencia habría sido clave para mostrar un respaldo directo del Gobierno a las demandas de las pequeñas y medianas empresas.
Reacciones de los empresarios
El anuncio fue recibido con una mezcla de cautela y moderado optimismo. El presidente de la UIA, Guillermo Rappallini, valoró el gesto del Gobierno, pero destacó que quedan aspectos por aclarar. “Me parece que es un comienzo muy importante. Venimos hablando de la importancia de nivelar la cancha y que el Gobierno responda presentando una batería de leyes alineadas con ese objetivo”, manifestó.
Rappallini también hizo énfasis en la necesidad de avanzar en mejoras sostenidas. “Seguramente la mejora de la competitividad va a ser constante. Hemos tenido infinidad de reuniones con la secretaría de Industria, y esto es producto de lo conversado durante todo el año”, sostuvo.
Finalmente, agregó que los desafíos para 2025 deberán incluir una agenda enfocada en reducir costos estructurales que limitan a las pequeñas y medianas empresas. “Terminamos un año con una reducción de la inflación, ahora se viene una agenda micro”, concluyó.
A la espera de detalles
El secretario Pyme, Marcos Ayerra, y el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, acompañaron a Pazo en el evento, pero evitaron brindar detalles adicionales sobre los alcances del proyecto. Empresarios y analistas esperan que, en las próximas semanas, el texto de la ley sea puesto a disposición para su análisis en el Congreso, lo que permitirá evaluar si responde a las expectativas generadas durante un año de negociaciones.
Economía 💲
La industria argentina se desplomó 7,9% en febrero y el bimestre cerró con una caída acumulada del 5,5%
Un informe privado reveló que la actividad industrial profundizó su contracción en el segundo mes del año, sin señales de recuperación a la vista. El ajuste de Milei, la caída del consumo y el crédito restringido configuraron un cuadro crítico para el sector manufacturero.
El dato que no admite eufemismos
La actividad industrial argentina cayó 7,9% en términos interanuales durante febrero de 2026, según reveló un informe privado difundido esta semana. El número no fue un dato aislado: sumado a la contracción registrada en enero, el primer bimestre del año cerró con una caída acumulada del 5,5%, consolidando una tendencia que se resistió a ceder frente a las promesas oficiales de recuperación.
El informe no dejó margen para lecturas optimistas. Sin perspectivas de recuperación en el corto plazo, el sector manufacturero encadenó meses de retroceso en un contexto de ajuste fiscal agresivo, caída sostenida del consumo interno y retracción de la demanda agregada.
El modelo Milei y su impacto sobre la industria
Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, la política económica giró en torno a un objetivo central: el equilibrio fiscal a cualquier costo. La licuación de salarios reales, el recorte del gasto público y la eliminación de subsidios configuraron un escenario adverso para la industria nacional, históricamente dependiente del mercado interno.
El consumo privado, motor tradicional de la demanda manufacturera, sufrió un golpe directo. Con salarios que no recuperaron terreno frente a la inflación acumulada y una clase media bajo presión financiera, las fábricas encontraron menos compradores para sus productos. La lógica del ajuste, celebrada por los mercados financieros, se tradujo en órdenes de producción más bajas, horas trabajadas reducidas y, en muchos casos, suspensiones y despidos.
Un bimestre que consolidó el deterioro
El dato de febrero no fue una sorpresa para quienes siguieron de cerca la evolución del sector. Enero ya había mostrado señales de debilidad, y la acumulación del 5,5% en el bimestre confirmó que la industria no encontró piso. Los rubros más afectados incluyeron la producción de bienes durables, la industria textil y el sector metalmecánico, todos con alta sensibilidad al ciclo económico interno.
El informe privado que dio cuenta de estos números advirtió sobre la ausencia de catalizadores que pudieran revertir la tendencia en los meses venideros. No hubo anuncios de inversión pública en infraestructura, el crédito productivo siguió caro y escaso, y la demanda externa no compensó la debilidad del mercado doméstico.
Sin perspectivas de recuperación: ¿qué viene?
La conclusión del informe resultó contundente: no se avizoraron señales de recuperación en el horizonte inmediato. Las variables estructurales que condicionaron el desempeño industrial, tipo de cambio, costo del financiamiento, retracción del consumo, no mostraron signos de corrección.
El gobierno de Milei insistió en que el sacrificio del ajuste daría frutos en el mediano plazo. Sin embargo, los datos del primer bimestre de 2026 pusieron en tensión ese relato. La industria no esperó: siguió contrayéndose mientras el oficialismo celebró el superávit fiscal como un logro histórico.
La pregunta que quedó flotando en los pasillos de las cámaras industriales fue directa: ¿cuánto tiempo más puede sostenerse una caída de esta magnitud sin consecuencias sociales y laborales irreversibles?
Puntos clave
- −7,9% interanual: caída de la actividad industrial en febrero de 2026
- −5,5% acumulado: contracción del primer bimestre del año
- Fuente: informe privado de coyuntura económica
- Sin perspectivas de recuperación según el propio documento
- Contexto: ajuste fiscal de Milei, caída del consumo, crédito restringido
- Sectores más golpeados: bienes durables, textil, metalmecánica
- La demanda externa no compensó la debilidad del mercado interno
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