Opinión
“De escándalo en escándalo”
Espacio Arte-Trans.
Por Emma Serna @emma.serna.1
Estamos a horas de que se definan en manos de quienes quedará el 25% del poder real de nuestro país, es decir, quiénes serán candidatos a presidente o presidenta del país en las elecciones. Lo del 25% es obvio, sabemos que el mayor poder en este país y en el mundo ya no radica en la libre elección de la democracia y la ciudadanía y los seres que habitamos el planeta sino que en el mercado y los medios (es decir 2 o 3).
Pero a nosotros todavía nos preocupa el viaje de Wanda a Paris, las declaraciones de Morena Rial, quienes estarán en el Bailando 2023 y lo que es peor aún, cuando queremos dejar de distraernos con pavadas y poco arte y nos disponemos a hablar de política en serio lo primero que hacemos es cuestionar “por qué hay tanto vago cobrando planes”.
Pasaron 22 años desde que el país voló en mil pedazos y estamos parados en el mismo lugar. O casi en el mismo. Nadie se acuerda que cuando la desocupación llegaba al 25% y la pobreza real al 57%. Todas esas personas (porque detrás de los números hay seres humanos) no tenían NADA. Ni ayuda social, ni jubilados que sin aportes reciban algo, ni tarjeta alimentar, ni asignaciones por hijo… NADA. El que perdía el trabajo, perdía toda condición humana, el que tenía dólares ahorrados de toda su vida recibía papelitos que valían cuatro veces menos. Sin embargo los ejecutores de esas políticas de hambre y miseria hoy son candidatos a entregar ese poco poder que nos queda (25% de poder real) al otro 75% que nadie los vota, nadie los regula y lo que es peor aún nadie los conoce.
Si vamos al mundo y a nuestra comunidad a poco del 28 de junio todavía nos dicen que estamos exigiendo a la política privilegios (cuando en el mundo son 20 países los que medianamente tienen legislación a nuestro favor y los otros 200 aún nos ejecutan en las cárceles o la vía pública con total impunidad) y podría seguir. Así caminamos a 40 años de democracia, así estamos por cumplir un nuevo aniversario del Orgullo LGBTIQ+.
Pero bueno, basta de tanto drama, de tanto lío, cambiemos de canal y miremos que More Rial está hablando mal del padre y es trending tópic…
Análisis
La tecnología no reemplaza la voluntad popular
Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.
Por Daniel Ríos
Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.
Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.
Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.
Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.
Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.
La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.
Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.
Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.
La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.
El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano.

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».
Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.
Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.
Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.
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