Opinión
Argentina 1985 vs Sin novedad en el frente: la tercera copa y la mirada del amo
No es casualidad que “La historia oficial” y “Argentina 1985”, dos representaciones sobre la dictadura cívico, militar y religiosa nacional, hayan sido propuestas por el mismo sistema que sostuvo y disparó los capítulos negros de la historia sudamericana reciente.

Por Manu Campi | @manucampimaier
El mundo se detiene en la pantalla del domingo y se rinde ante la expectativa que propone el imperialismo en virtud de ganadores y vencedores. De eso sabe, se nutre, crece y depreda. La necesidad de estar sobre una alfombra tan ajena como roja, plantea la necesidad de homologar lo hecho en casa ante la mirada del amo.
La primera vez que di cuenta de ello fue cuando descubrimos que Vigo Mortenssen no solo era argentino y de San Lorenzo, sino que representaba el sueño americano debajo de la línea del Ecuador. La necesidad de que el patrón premie, por tercera vez, al cine argentino, descubre la analogía de una tercera copa; como si la tercera fuera la vencida y nos suponga en un mundo en donde somos una nación parte de algo de lo que deberíamos ser y que no somos.
No es casualidad que “La historia oficial” y “Argentina 1985”, dos representaciones sobre la dictadura cívico, militar y religiosa nacional, hayan sido propuestas por el mismo sistema que sostuvo y disparó los capítulos negros de la historia sudamericana reciente. Desde ese lugar, decir algo como, “sostuvimos a sus represores, diezmamos sus recursos, tomamos sus tierras, pero premiamos las películas que pudieron hacer con todo aquello” suena tan aberrante como sensato.

Dicho esto, el imperialismo también pone sobre la alfombra su as en la manga para dejar en claro la sensibilidad que tiene a la hora de proponer sufrimientos ajenos entre sendos aplausos de hombres y mujeres que no saben dónde queda Buenos Aires, Kiev o Ramallah. “Sin novedad en el frente”, es la favorita en la categoría “Mejor película internacional”.
En esta nueva final del mundo, la película alemana dirigida por el alemán Edward Berger (en este caso, una especie de Mbappé), narra la historia de Paul Bäumer (Felix Kammerer), un joven de 18 años que, junto a sus amigos, motivados por sus profesores, deciden enlistarse en el ejército para ir a pelear al frente occidental durante la Primera Guerra Mundial.
El paralelismo con el conflicto bélico en Ucrania, parte de la agenda geopolítica global, tiende a sensibilizar a la audiencia ávida de posturas políticas acordes a la gran manzana; no solo eso, sino que además denota la importancia y la necesidad de la intervención de papá sobre países que no tienen con qué paliar los atropellos regionales.
Con todo, se espera que, con el triunfo alineado con el pensamiento cipayo los titulares respondan a la necesidad de obedecer y, así, ganemos o no, habremos, una vez más, perdido.
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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