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Educación

El Día del Estudiante según Milei: la asistencia es esclavitud, la excusa para desmantelar el Estado

Por el Día del Estudiante, el presidente Javier Milei publicó un video en el que calificó la asistencia social estatal como «esclavizante» y prometió que su gobierno enseñará a los jóvenes a «pescar». El mensaje ignora deliberadamente que el ajuste de su propia gestión recortó un 31,6% el financiamiento a las universidades y destruyó el poder adquisitivo de millones de familias que hoy no llegan a fin de mes.

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Mientras las universidades nacionales acumulan un recorte real superior al 31% desde el inicio de su gestión y la canasta básica alimentaria subió más del 32% en un año, el presidente Javier Milei eligió el Día del Estudiante para lanzar una nueva andanada contra la asistencia social del Estado, a la que calificó de “esclavizante”.

Milei difundió este lunes un video en su cuenta de X, titulado “Feliz Día del Estudiante”, con imágenes de niños y adolescentes en instituciones educativas. En el mensaje, retomó la metáfora del pescado que ya había utilizado diez días antes, durante el acto por el Día del Maestro en la Biblioteca Nacional del Palacio Sarmiento.

El mensaje: libertad individual contra el Estado

“Se acabó esto de la asistencia esclavizante, de darles el pescado. Nosotros les vamos a enseñar a pescar, les vamos a enseñar a crear la caña de pescar y, si es posible, que aprendan a tener una empresa de pesca”, afirmó el mandatario en el video. También expresó: “Vamos por una solución donde los individuos sean plenamente libres y no esclavos del Estado y de los políticos”. Y cerró con su coletílla habitual: “Si hacemos eso, vamos a hacer a la Argentina grande nuevamente”.

El discurso no es nuevo. Es la versión juvenil del mismo argumento que el Gobierno libertario repite para justificar el desmantelamiento del Estado social: quienes reciben asistencia no son ciudadanos con derechos, sino dependientes sin agencia. La pobreza, en esa lógica, no es una consecuencia de la concentración económica y del ajuste, sino de la pereza individual y de la “trampa” del Estado benefactor.

La contradicción que el video no menciona

Lo que el relato libertario omite sistemáticamente es el costo concreto de sus propias políticas para los estudiantes a quienes dice querer liberar. Según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y del propio Presupuesto Nacional, las transferencias a las universidades nacionales sufrieron un recorte real del 31,6% desde diciembre de 2023. El gasto de capital cayó un 86% y los programas sociales se redujeron un 61%.

Esos números no son abstracciones. Son el comedor universitario que no llega a fin de mes, la beca que desapareció, el transporte que costó un 912% más caro desde que Milei asumió. El mismo Gobierno que le promete a los jóvenes enseñarles a pescar les quitó la laguna.

Una metáfora con historia y con intención

La fábula del pescado no es inocente. Como herramienta retórica, tiene una larga tradición en el discurso conservador y neoliberal para presentar la asistencia social como un problema de actitud y no como una respuesta a la desigualdad estructural. En la boca de un presidente que recortó el Estado a niveles históricos, la promesa de enseñar a pescar suena, cuanto menos, cínica.

Diez días antes, en el acto por el Día del Maestro en el Palacio Sarmiento, Milei había utilizado la misma imagen aplicada a la lectura: “Si pensar es como pescar; leer es como agrandar el tamaño de la laguna en la que pescan”, afirmó. Ahora la reutilizó para el Día del Estudiante, apuntando directamente contra la asistencia social. La consistencia del mensaje contrasta con la inconsistencia de la gestión: un gobierno que recortó el sistema educativo y destruyó el poder adquisitivo de los docentes no tiene autoridad moral para dar clases de superación personal.

Buenos Aires

Borón y el «Vasco» Andrés: “Una universidad pública en Mercedes cambiaría el mapa»

El sociólogo Atilio Borón y el dirigente gremial de la CGT mercedina Juan Martín Andrés se reunieron en Buenos Aires el jueves 8 de octubre para analizar la crisis que impone el ajuste de Milei y trazar una hoja de ruta para Mercedes: universidad pública, empleo genuino, salud y una apuesta política con Kicillof de cara a 2027.

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Una universidad pública en Mercedes cambiaría «drásticamente el mapa social y económico de la ciudad». La afirmación es de Atilio Borón y sintetiza el núcleo de un encuentro que tuvo lugar el pasado jueves en la ciudad de Buenos Aires, cuando el reconocido sociólogo y ensayista se reunió en un diálogo privado con Juan Martín «Vasco» Andrés, delegado gremial de la CGT en la ciudad de Mercedes y exconcejal del distrito. No fue un foro académico ni una conferencia de prensa: fue una conversación de dos horas sobre la Argentina real y sobre las urgencias del Oeste bonaerense.

El punto de partida fue el diagnóstico general. Borón planteó que el gobierno de Javier Milei no administra una crisis económica ordinaria, sino que ejecuta un programa deliberado de «disciplinamiento social sin precedentes«: el hambre, el desempleo y la retirada del Estado funcionan, en su lectura, como herramientas de coerción que disminuyen la capacidad organizativa de la población.

Andrés, desde la trinchera sindical, coincidió: el escenario exige que el movimiento obrero recupere su vocación histórica de contención colectiva, extendiendo la acción gremial hacia los desocupados, las economías populares y las familias desprotegidas por la ausencia del Estado.

Universidad pública: una deuda con los jóvenes del interior bonaerense

El punto que concentró mayor energía en el intercambio fue la reivindicación de una casa de altos estudios pública en Mercedes. Andrés explicó la situación con números concretos: para un joven mercedino, estudiar una carrera universitaria implica hoy un traslado costoso y permanente a Buenos Aires, La Plata o Luján. En un contexto de crisis económica y transporte prohibitivo, esa barrera se traduce en exclusión directa del sistema educativo superior para miles de familias del Oeste bonaerense.

Borón aportó la perspectiva del académico internacional. Una universidad pública en Mercedes no es una aspiración cultural de élite: es una usina de ciencia aplicada, de técnicos y profesionales que la propia región necesita para su desarrollo. Y es, sobre todo, un motor de movilidad social que el Estado tiene la obligación de garantizar. El sociólogo subrayó que la radicación de una casa de altos estudios debería pensarse en articulación con el tejido productivo local: los jóvenes que allí se formen tendrían que poder volcar sus conocimientos en su propia ciudad, cerrando un círculo virtuoso de arraigo territorial y progreso colectivo.

Los trabajadores municipales y la niñez: dos urgencias sin demora

El «Vasco» Andrés también puso sobre la mesa dos realidades que atraviesan la vida cotidiana de Mercedes. La primera: la situación salarial y laboral de los trabajadores municipales. Borón fue categórico en su diagnóstico: el Estado local no puede sostener su funcionamiento sobre la base de la precarización de sus propios agentes. Un empleado municipal mal pago es, al mismo tiempo, un vecino que no consume y un servidor público cuyo rol se resiente. La dignificación del empleo público local, en palabras del sociólogo, es «el primer paso para demostrar que el Estado cree en la dignidad del trabajo».

El segundo punto fue más delicado. Andrés describió la situación de los institutos de acogida de menores en Mercedes, y Borón se detuvo allí con especial atención: «La calidad moral de una ciudad se mide por la forma en que trata a sus niños vulnerables. Creo que Juani Ustarroz ha hecho un trabajo serio y destacable sobre el Plan de los 1000 días, pero la coyuntura salvaje impuesta por Milei lo cambió todo. Hay allí todavía aspectos sobre la infancia que deben completarse. Le tocará al próximo intendente intensificar esa agenda, sin dudas.»

Salud: una crisis local en un contexto nacional de ajuste

La saturación del sistema público de salud y la escasa infraestructura de alta complejidad en Mercedes fueron otro eje del intercambio. Andrés subrayó el esfuerzo permanente de médicos, enfermeras, personal de mantenimiento y trabajadores de toda el área sanitaria, que sostienen cotidianamente un sistema con recursos insuficientes. Detrás de cada guardia, de cada cama disponible y de cada paciente atendido, hay trabajadores que cargan sobre sus hombros un sistema al que el ajuste nacional le recorta recursos de forma sistemática.

Borón señaló que la problemática de Mercedes no puede analizarse en forma aislada: los recortes del gobierno de Milei en programas sanitarios y las transferencias reducidas a las provincias profundizan las dificultades del sistema bonaerense. «Exigirle al sistema provincial que resuelva por sí solo las consecuencias de una crisis que atraviesa a toda la Argentina es desconocer la complejidad del problema. Se necesita una política sanitaria integral, con responsabilidades compartidas entre Nación, Provincia y municipios», sostuvo el sociólogo. El gremialista coincidió en la necesidad de un plan que fortalezca la atención primaria barrial, amplíe horarios de las salitas periféricas y dote al hospital local de los recursos tecnológicos y humanos necesarios.

Industrialización y trabajo genuino: el antídoto estructural

En la dimensión económica, Andrés puso en evidencia una realidad que incomoda: Mercedes no ha incorporado nuevas industrias ni empresas de relevancia en más de una década. Para el dirigente de la CGT, esa parálisis productiva explica en buena medida la vulnerabilidad laboral que el ajuste libertario agrava pero no originó. Borón planteó que la industrialización de la ciudad no puede ser un proceso librado al azar de las fuerzas del mercado: debe ser planificada y debe responder a las capacidades y necesidades del territorio. La llegada de empleo genuino es la respuesta estructural a la precarización, y la universidad pública el eslabón que puede conectar la formación de los jóvenes con el desarrollo local.

Kicillof 2027: el nombre en la mesa

Hacia el final del encuentro, la conversación derivó naturalmente hacia el horizonte político. Borón y Andrés coincidieron en que el gobernador bonaerense Axel Kicillof representa hoy el principal bastión de resistencia frente al ajuste nacional: su gestión, sosteniendo la obra pública, defendiendo escuelas y hospitales y acompañando a los municipios, lo posiciona como referencia natural para encabezar una alternativa de gobierno en 2027.

Sin embargo, el análisis no fue lineal. Borón advirtió que ese proyecto solo puede prosperar si se nutre del empuje de las organizaciones libres del pueblo, con el movimiento obrero a la cabeza. Andrés sumó que la construcción política de cara al futuro debe hacerse de abajo hacia arriba, escuchando las demandas de ciudades del interior como Mercedes.

Al cierre, Andrés extendió una invitación al sociólogo para visitar Mercedes antes de fin de año y dar una clase abierta. Borón aceptó sin dudar: «Será un placer visitarla de nuevo».

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