Análisis
El FdT debate su estrategia electoral pero llama a cuidar la gestión
La discusión se da en medio de días cruzados por las altas temperaturas, los cortes de luz, un pedido popular por la reestatización de Edesur y el acuerdo con el FMI para renegociar las metas.
Por Julio El Ali
Con la expectativa puesta en que mayo sea el momento de las definiciones, el Frente de Todos completó otra semana en la que en materia electoral volvieron a perfilarse estrategias contradictorias por parte de dos de los principales polos de la coalición, mientras que en el plano de Gobierno hizo frente a días atravesados por las altas temperaturas, los cortes de suministro eléctrico y el acuerdo con el FMI para renegociar las metas.
En cuanto al ordenamiento para las elecciones, en el FdT conviven por estos días dos visiones: una que pone el acento en la necesidad de que haya PASO porque considera que en esa primaria se definirá el PJ de los próximos años, y otra que advierte que el peronismo hoy está condicionado por la situación legal de Cristina Fernández de Kirchner y que, frente a ese escenario, la prioridad pasa por correr ese límite y proteger la potencialidad de transformación.
En este marco, el jefe de gabinete Agustín Rossi, acostumbrado a los debates parlamentarios desde sus tiempos de titular del bloque en Diputados, convocó a los principales dirigentes del oficialismo a calmar ansiedades y recordó que «falta mucho para junio», en referencia a los vencimientos para inscribir precandidaturas, y agregó: «Correrá mucha agua bajo el puente».
Consciente del período que resta y con la certeza de que la coalición no debe exhibir por demás las tensiones, Rossi hizo un pedido al resto de los dirigentes: «Bajemos un cambio», aconsejó.
Con la misma lógica, la portavoz de la Presidencia Gabriela Cerruti llamó a bajar la confrontación y pidió focalizarse en el ejercicio diario del Ejecutivo, al enviar un mensaje para las propias filas durante su habitual rueda de prensa de todas las semanas, que se realiza los jueves en la Casa de Gobierno.
Allí, Cerruti evitó hablar de internas y precandidatos, en particular cuando fue consultada por el contenido de los discursos que se escucharon en el plenario del kirchnerismo durante el último sábado en la UTN de Avellaneda.
«El Presidente está gobernando y su preocupación central es gobernar, llevar tranquilidad a los hogares argentinos y que mejore la economía», remarcó la portavoz.
Y en la misma línea, insistió: «No hay demasiado tiempo para pensar en otra cosa que no sea en gestionar y pensar en las preocupaciones de los argentinos».
Por su parte, el ministro de Seguridad Aníbal Fernández apuntó otra vez contra la organización La Cámpora y esta vez en sus críticas incluyó al titular del PJ bonaerense y diputado nacional Máximo Kirchner, quien había sido el orador de cierre en el plenario del kirchnerismo del sábado pasado.
En ese encuentro, convocado bajo las consignas «Luche y vuelve» y «Cristina 2023», se planteó que el kirchnerismo debe profundizar su iniciativa política con una serie de acciones en distintos puntos del país, lo que fue convalidado días después en una nueva reunión de la llamada ‘Mesa de Ensenada’, que se reúne semanalmente en la comuna portuaria contigua a La Plata.
En tanto, el presidente Alberto Fernández esta semana cambió su rutina y puso en marcha una agenda adaptada a partir de un problema de salud producto de una hernia lumbar, por la que tuvo que hacer reposo unos días.
El jefe de Estado, de todas formas, partirá el viernes próximo a República Dominicana para asistir a la Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno, donde uno de los focos estará puesto sobre la crisis ambiental y el cambio climático.
Se trata de una problemática que en la Argentina se hace cada vez más visible con los máximos de temperatura que baten récords año a año.
En Santo Domingo, capital dominicana, cancilleres y mandatarios debatirán también sobre transformación digital, seguridad alimentaria y arquitectura financiera internacional.
Entretanto, la vicepresidenta Cristina Kirchner confirmó este sábado a través de Twitter que el próximo martes participará como expositora en el encuentro internacional del Grupo de Puebla bautizado «Voluntad popular y democracia. Del partido militar al partido judicial».
Desde una búsqueda similar, otras agrupaciones del FdT realizaban este sábado en la Universidad de Quilmes el «Foro por una agenda de futuro» aunque en este caso con una consigna vinculada al rechazo del programa con el Fondo Monetario Internacional: «Con el acuerdo con el FMI no hay futuro para la Argentina».
También la Corriente Martín Fierro, integrante del FdT, realizaba este sábado su congreso nacional, en el cual -anunciaron- presentarán una «propuesta peronista para transformar la Argentina», en el marco de los 20 años que cumple la organización.
La Corriente Martín Fierro se pronunciará también sobre el intento de proscripción contra la Vicepresidenta tras el fallo de la denominada causa Vialidad, que la condenó a 6 años de cárcel y la inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Desde una posición alternativa y enfocada en los trabajadores de la economía popular, ayer surgió una advertencia en el acto de presentación del flamante partido ‘La Patria de los Comunes’, creado por el Movimiento Evita y Somos Barrios de Pie, entre otras organizaciones sociales.
En ese acto, desde la cancha de Deportivo Español, el dirigente del Evita Emilio Pérsico llamó al FdT a «mejorar su propuesta» y no descartó que si eso no ocurre el nuevo partido buscará otros caminos.
Mientras sigue pendiente la convocatoria a la segunda reunión de la mesa política de la coalición que se estrenó el 16 de febrero en la sede justicialista de la calle Matheu, el FdT de CABA sí mostró actividad al realizar esta semana una reunión de la mano del vicejefe de Gabinete Juan Manuel Olmos, con la participación de Matías Lammens, Leandro Santoro, Claudia Neira y Graciana Peñafort.
Análisis
La culpa es nuestra: cómo la ciencia y los medios siguen apuntando a las madres cuando se habla de autismo
Cómo se envidencia en la nota de análisis de Clarin, rara vez se pregunta «¿qué hizo el padre?».
Machismo en la ciencia: el cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia
Un estudio publicado en el British Medical Journal sobre exposición laboral tóxica y autismo fue reencuadrado mediáticamente en clave de culpa materna. Una tradición que la ciencia superó, pero el machismo resiste.
Un estudio reciente de investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y de la Universidad de Harvard, publicado en el British Medical Journal (The BMJ), analizó 1.702 casos de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA) en Dinamarca entre 1973 y 2012.
Sus conclusiones son técnicas, acotadas y explícitas: las madres que trabajan en entornos con exposición frecuente a sustancias tóxicas (plomo, solventes, gases de escape, derivados de combustibles) o con niveles elevados de estrés laboral crónico tienen mayor probabilidad de tener hijos con TEA. Las profesiones identificadas incluyen transporte terrestre, defensa militar y administración pública.
Lo que el estudio dice, con precisión, es que ciertas condiciones laborales tóxicas afectan el neurodesarrollo fetal. Lo que ciertos medios transmitieron, en cambio, fue otra cosa: que el problema son las profesiones de las madres. Que el problema, una vez más, son ellas.
El regreso de la «madre culpable»: una historia que no termina
La narrativa que conecta al autismo con la conducta materna tiene una historia larga y vergonzosa. A mediados del siglo XX, el psiquiatra Bruno Bettelheim popularizó el concepto de la «madre nevera» (refrigerator mother), según el cual la frialdad emocional de las madres era la causa del autismo en sus hijos. La teoría fue desacreditada décadas después por la propia comunidad científica, pero el daño en miles de familias, y especialmente en miles de mujeres que cargaron durante años con una culpa que no les correspondía, fue irreparable.
Hoy, la ciencia acumulada es contundente en la dirección opuesta. Un estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (NICHD), que involucró a casi 2 millones de participantes, determinó que los factores genéticos hereditarios representan aproximadamente el 80,8% del riesgo de TEA, mientras que los llamados «efectos parentales maternos» representan entre el 0,4% y el 1,6% del riesgo, una cifra considerada estadísticamente insignificante por los propios autores. Ese mismo estudio advirtió, además, que no analizó los factores paternos, como la edad del padre, que la literatura científica también asocia con el riesgo de autismo.
La entidad Autismo España, en su portal institucional, señala que la investigación apunta a una «tasa aproximada de recurrencia del 20% en las familias» con un componente genético complejo y aún no completamente dilucidado. La organización también documenta que en los últimos años creció el diagnóstico de padres y madres después de que sus hijos fueran diagnosticados, lo que refuerza el peso de la herencia biológica compartida.
Lo que el estudio realmente dice (y lo que el titular omitió)
La investigación publicada en The BMJ no estudia si las madres trabajan o no. Estudia la exposición a agentes tóxicos y el estrés como factores de riesgo ambientales en el desarrollo fetal. La diferencia no es semántica: es política.
Afirmar que «las profesiones de las madres» tienen un «patrón común» en casos de autismo, sin contextualizar que lo que se mide es la exposición a plomo, solventes industriales, gases de escape y estrés crónico, es construir un titular que, deliberada o negligentemente, pone el foco en quién trabaja y no en qué condiciones laborales son toleradas por el Estado y los empleadores. Es trasladar la responsabilidad de una falla sistémica (la falta de regulación de ambientes laborales tóxicos) a las mujeres que los habitan.
Los propios investigadores del estudio son explícitos: el hallazgo requiere «investigar más en profundidad sobre las exposiciones laborales» y su relación con el neurodesarrollo, «usando metodologías que aborden estas exposiciones de manera específica y temporal». Es decir, la conclusión científica apunta a la regulación laboral y a la salud ocupacional, no a la maternidad como variable de riesgo en sí misma.
El doble estándar: padres invisibles, madres sospechosas
El sesgo de género en la investigación científica sobre autismo no es nuevo. La pregunta «¿qué hizo la madre?» estructura buena parte del campo desde sus orígenes, mientras que la pregunta «¿qué hizo el padre?» rara vez se formula con igual insistencia.
Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que la edad paterna avanzada es también un factor de riesgo documentado para el TEA, asociado a mutaciones de novo en el esperma. Investigaciones publicadas en la revista Science, con datos de 2.600 familias, identificaron variantes genéticas raras heredadas paternamente como factores relevantes en el espectro autista.
El estudio de The BMJ, significativamente, no analizó las ocupaciones paternas. Esta asimetría metodológica no es neutral: refleja un sesgo histórico en la construcción de las preguntas científicas, que tiende a ver al cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia y al cuerpo paterno como un dato secundario.
Discapacidad en la Era Milei: un gobierno que recorta, criminaliza y señala
La circulación de este tipo de narrativas no ocurre en el vacío. En la Argentina de Javier Milei, el Estado retrocedió de manera sistemática sobre las políticas de discapacidad. La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), creada para centralizar y garantizar derechos, fue disuelta en diciembre de 2025 mediante el Decreto 942/2025 y reconvertida en una Secretaría de menor rango bajo la órbita del Ministerio de Salud, movimiento que más de 400 organizaciones de personas con discapacidad y de derechos humanos calificaron como un «retroceso al modelo médico-rehabilitador» y un abandono del modelo social de la discapacidad.
El ajuste fue contundente: los $30 mil millones de presupuesto que tenía la ANDIS fueron redirigidos al Tesoro al momento de la disolución, según denunció la diputada peronista Roxana Monzón en la Cámara de Diputados de la Nación. La Justicia federal declaró inconstitucional parte de la reestructuración, pero el Gobierno apeló y, a mayo de 2026, solo reglamentó ocho artículos de la ley de emergencia en discapacidad, dejando diecisiete sin aplicar.
En ese marco, el gobierno impulsó además una nueva normativa presentada bajo el título «Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez», que restringe los criterios de acceso a las pensiones y habilita suspensiones preventivas ante cualquier inconsistencia detectada.
Organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) documentaron que el relato oficial sobre el crecimiento «injustificado» de las pensiones por discapacidad utilizó datos manipulados para justificar el recorte, según publicó la propia ACIJ en su portal institucional.
Es en este contexto donde adquiere una dimensión adicional la circulación de estudios presentados de forma sesgada: cuando el Estado abandona a las familias que conviven con el autismo y recorta los apoyos que necesitan, resulta funcional instalar la idea de que el problema tiene nombre de mujer y que la solución está en las decisiones individuales de las madres, no en las políticas públicas ausentes.
Machismo de guardapolvo blanco
Culpar a las mujeres que trabajan por la condición neurológica de sus hijos no es ciencia: es ideología con bata blanca. Es el mismo mecanismo que durante décadas señaló a las madres que trabajaban fuera del hogar como responsables de los problemas emocionales de sus hijos, que culpó a las mujeres que no amamantaron, que patologizó a las que estudian, a las que tienen proyectos propios, a las que no se «sacrifican» en silencio.
La ciencia del neurodesarrollo lleva décadas construyendo una imagen cada vez más compleja del autismo: multicausal, con fuerte base genética, mediada por factores ambientales que incluyen desde la edad paterna hasta la exposición a pesticidas, desde infecciones durante el embarazo hasta complicaciones perinatales. En ese cuadro multifactorial, la ocupación laboral de la madre es, según el propio consenso científico, un factor menor y circunscripto a condiciones de exposición tóxica específicas, no al hecho de trabajar.
Presentarlo de otro modo no es divulgación científica. Es misoginia con estadísticas.
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