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Análisis

Entre la dignidad y la vergüenza

Comunicado de Veteranos de la Guerra de Malvinas y otros compatriotas ante declaraciones ofensivas a la memoria de nuestros caídos en la Guerra del Atlántico Sur y lesivas a nuestro irrenunciable reclamo por la recuperación de nuestros territorios.

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Comunicado de Veteranos de la Guerra de Malvinas y otros compatriotas ante declaraciones ofensivas a la memoria de nuestros caídos en la Guerra del Atlántico Sur y lesivas a nuestro irrenunciable reclamo por la recuperación de nuestros territorios de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y Espacios Marítimos correspondientes.

“En la escuela nos enseñaban a hablar de la Madre Patria, a amar a la Madre Patria. Aquí precisamente se enraíza el sentido patriótico de pertenencia: en el amor a la Madre Patria. Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: «éste es capaz hasta de vender a la madre»; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender… y tampoco a la Madre Patria”.

(Papa Francisco en Carta a la Conferencia Episcopal Argentina en ocasión del Bicentenario, 8 de julio de 2016).

Por segunda vez en pocas semanas nuestro colectivo siente la imperiosa necesidad de expresarse frente a los acontecimientos que vive el país. Existe un consenso extendido entre muchos compatriotas de que transitamos horas decisivas en las que se juega el destino de la Patria, quizás por un largo período.

Todas las ideas y valores que defendimos por más de 40 años están puestos en cuestión por una fuerza política que repudia la soberanía (o sea, la Patria), la solidaridad, la justicia social y la más elemental misericordia con el desposeído y el necesitado. En su lugar, nos propone como clave universal del éxito la ferocidad salvaje del mercado desregulado y sus leyes deshumanizantes. Con el porte y el lenguaje de un matón de barrio, el vocero de esas anacrónicas vulgaridades se permite insultar y ofender las más íntimas convicciones religiosas o laicas de millones de argentinos, mientras su compañera de fórmula hace un llamado apenas disimulado a las FF.AA., pero no para homenajearlas por su digna actuación en Malvinas contra el usurpador británico sino para invitarlas a participar, como en otros tiempos, en la represión de las protestas  que imagina sobrevendrán al aplicar el paquete de medidas que planean ejecutar.

Como si lo dicho hasta acá no fuera suficiente para provocar el estupor de los argentinos de bien, quien será Canciller del país en caso de llegar al gobierno, la Dra. Diana Mondino acaba de declarar sin pudor refiriéndose a la cuestión Malvinas: “Los derechos de los isleños van a ser respetados, deben ser respetados y no se les puede faltar el respeto. El concepto de que uno le puede imponer a la gente lo que se puede hacer o lo que se debe hacer es extremadamente feudal e ingenuo. Tales afirmaciones ignoran el reconocimiento de las máximas instancias internacionales multilaterales, que a través de Resoluciones tales como la 2065 de NN.UU. y su anual tratamiento en el Comité de Descolonización, para no mencionar de otros organismos y foros regionales, donde llaman a ambos países a establecer un diálogo y negociación para resolver una disputa de naturaleza colonial.

Es la hipocresía histórica del colono, que encubre su usurpación detrás de la noble consigna de la ‘autodeterminación de los pueblos’ ocultando que se trata de una población implantada, con ciudadanía británica, en un territorio en el que se prohíbe estrictamente la inmigración argentina para preservar la ‘superioridad demográfica’. Ante semejante expresiones no sabemos si la que habla es una política argentina o una vocera del Foreing Office británico.

Es increíble que una de las opciones políticas a la presidencia tome y asuma como propias las líneas argumentativas y fundamentos que utiliza la potencia extranjera que ocupa nuestro territorio insular y marítimo.

En otras declaraciones afirmamos que el compromiso inclaudicable que nos mueve es con la Patria. Añadimos que en nuestra comprensión ella no es una entidad abstracta, casi mística, vacía de contenido. Por el contrario, la Patria es para nosotros el espacio vital espiritual y material en el que se desenvuelve nuestra vida, la de nuestras familias y la de los que nos precedieron. Es, además, el horizonte del futuro de nuestros hijos. En su defensa han caído decenas de miles de ciudadanos en sus 200 años de existencia, entre ellos los 649 héroes de Malvinas. Ese legado nos impulsa a alertar en este momento crucial que existe la amenaza de que una fuerza que reivindica a Margaret Thatcher, Churchill, etc.,  y que se propone liquidar nuestra monedad nacional bajo la inspiración intelectual de un economista austriaco llamado Frederic Von Hayeck, que durante la guerra le recomendaba a la Thatcher bombardear Buenos Aires.

Hemos observado con gran preocupación que algunos Veteranos de Malvinas (unos pocos) parecen haber caído bajo el embrujo del ‘profeta del odio’ que grita y gesticula en los medios de comunicación. Se dice que le habría ofrecido a Gómez Centurión un cargo de importancia en un futuro gobierno. No sería de extrañar que quien fuera funcionario de Macri ahora lo sea de Milei. Toda la simbología y la verborragia malvinera se disolverá con asombrosa rapidez frente a las exigencias de la ‘real politik’ de subordinación colonial a potencias hegemónicas. El proyecto entreguista que encarna el bravucón despeinado ofrecerá así un ficcional ‘rostro patriótico’ en la figura de este indomable veterano de Malvinas. Una farsa de los pies a la cabeza.

En síntesis, consideramos que la defensa de la Patria y de sus mejores tradiciones, entre las cuales la gesta del ’82 ocupa un sitial privilegiado, es incompatible con el proyecto colonial de la fuerza política que señalamos. Proponemos que estas ideas sean sometidas a debate y reflexión en todos los grupos de Veteranos de Guerra del país, que durante décadas se mantuvieron de pie para defender el estandarte de la Nación cada vez que ella se vio amenazada.

Jorge Andrés Fernández DNI 14.493.184 – Soldado C/62 RI Mec 6

José Francisco Zelaya DNI 16.176.322 – Soldado C/62 Batallón Antiaéreo (BIAA) Inf de Marina

Fernando Pablo Cangiano DNI 14.189.366 – Soldado C/60 Esc Expl Cab Blindada N° 10

Miguel Ángel Trinidad DNI 16.557.532 – Soldado C/62 RI Mec 3

Rubén Pablos DNI 16.044.545 – Soldado C/62 RI Mec 7

César González Trejo DNI 14.886.219 – Soldado C/62 RI Mec 3

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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