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Análisis

Milei y el neofascismo en la Argentina

Peronistas, Comunistas, socialistas, progresista, demócratas deben dar una respuesta contundente a este renacer de las ideologías que fueron responsables del holocausto nazi o el genocidio argentino.

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Por Lois Pérez Leira

Después de la derrota del nazismo en Alemania por el ejército rojo y los aliados, los líderes del fascismo tras una temporada de dispersión y ocultamiento, retomaron la red nazi, que ya estaba montada por el mundo. Algunos gobiernos ayudaron al éxodo de los criminales de la S.S. Muchos salieron desde la España franquista con nuevas identidades.

El gobierno de Franco fue el máximo colaborador de los nazis escapados, lo mismo Portugal. Argentina fue refugio de algunos destacados dirigentes del gobierno Alemán.

Las organizaciones contemporáneas neo fascistas

En Europa, grupos como Amanecer Dorado en Grecia, Jobbik en Hungría y varios grupos neonazis y de extrema derecha en Alemania, Italia, Le Pen en Francia, Vox en España y otros países, promueven ideologías nacionalistas extremas, racistas y autoritarias. Suelen oponerse a la inmigración, al multiculturalismo y a los valores democráticos.

En Estados Unidos, el movimiento alt-right que apoyó a Donald Trump contiene elementos neo-fascistas como el nacionalismo blanco, la xenofobia y el autoritarismo. Grupos como los Proud Boys promueven ideales similares.
En Ucrania existen grupos neo-fascistas y neonazis como el Batallón Azov respectivamente, con ideologías ultranacionalistas y racistas. Apoyan regímenes autoritarios. Fueron causante del asesinato de miles de militantes tanto comunistas como ucranianos de origen ruso. En la actualidad se han apoderado del gobierno.


En Asia, movimientos como el PAGS en India promueven el nacionalismo hindú extremo y la islamofobia. En Medio Oriente, el Islam político radical a veces se entrelaza con visiones cuasi-fascistas ultraconservadoras y autoritarias, como en el caso del Estado Islámico.
En América Latina, aunque más débiles, también existen grupúsculos de extrema derecha radical y neofascista en países como Brasil con Bolsonaro, Chile y Argentina.

En este último país el neofascismo pasó de ser una opción marginal, a ganar las elecciones intermedias “las Paso a través de Javier Milei. Hace tan solo un año un grupo fascista intento asesinar a la ex presidenta Cristina Fernández. Mientras tanto la policía de la ciudad Autónoma de Buenos Aires -formada en conceptos reaccionarios- asesina a Molares un militante internacionalista.

Historia del neo fascismo en la Argentina.

En Argentina, grupos e individuos neofascistas han existido desde la década de 1950, pero no han ganado mucho apoyo popular ni poder político. Suelen ser movimientos pequeños y marginales. También tuvo su protagonismo el Movimiento Nacionalista Tacuara fue una organización política falangista, fascista y neonazi argentina que actuó entre 1957 y 1966. El 4 de abril de 1964, la Policía Federal informó que de enero a noviembre de 1963 los miembros del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara habían protagonizado cuarenta y tres hechos terroristas.


En años más recientes, grupos pequeños como la Alianza Anticomunista Argentina potenciados por el gobierno de Isabel Perón y el Ministro López Rega han abogado por ideales neofascistas. A este grupo se le adjudica el asesinato más de 1.500 militantes. Luego vendría la dictadura de Videla, influenciados en los métodos nazis, crearon cientos de campos de concentración, robaron niños, se apoderaron de propiedades, torturas etc. La política de genocidio de la dictadura se cobró 30 mil asesinados.

Actualidad del neofascismo en la Argentina

En décadas recientes, el neofascismo en Argentina no ha tenido un impacto político importante. Pero sigue existiendo como una corriente ideológica minoritaria entre algunos grupos de extrema derecha. Su presencia e influencia son limitadas en comparación con otros países.

El neofascismo argentino se nutre de nacionalismo local, rechazo a la inmigración, racismo, xenofobia, homofobia y otras ideologías de intolerancia. Pero no ha calado profundamente en la sociedad ni la política argentina. El Fenómeno “Miel” tiene una ideología fascista, aunque su electorado ha expresado su apoyo electoral a este partido en rechazo a la política actual argentina.


En resumen, el neo-fascismo sigue presente en el mundo, adoptando distintas formas según el contexto local, pero promoviendo visiones nacionalistas extremas, racistas, xenófobas y antidemocráticas. Es un fenómeno que requiere vigilancia y resistencia.
En algunos países europeos se ha prohibido hacer apología al fascismo y sus símbolos.


En la actualidad estos sectores se están reagrupando bajo la iniciativa de Vox en España realizando encuentros como el de Madrid y el manifiesto firmado por varias decenas de neofascista, llamando a luchas contra el comunismo.

“Contra el comunismo que nos azota” dijo Javier Milei en la pantalla gigante del acto de VOX en Madrid. No fue el único orador latinoamericano en el reciente acto “Viva 21” organizado por la formación de extrema derecha española.

También estuvieron Keiko Fujimori, quien perdió las elecciones presidenciales en Perú en mayo pasado, Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia, José Antonio Kast, candidato a la presidencia de Chile, y Eduardo Bolsonaro, hijo del actual mandatario entre otros.


VOX no es el único partido que busca articular a diferentes fuerzas de derecha. También está el Partido Popular (PP) de España, que recientemente celebró su convención con la presencia, entre otros, del peruano Mario Vargas Llosa,

Frente al avance de opciones neofascistas en la Argentina es necesario que la izquierda tome la iniciativa y sensible al conjunto de la sociedad. Peronistas, Comunistas, socialistas, progresista, demócratas deben dar una respuesta contundente a este renacer de las ideologías que fueron responsables del holocausto nazi o el genocidio argentino.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

El drama de Granja Tres Arroyos: 500 familias sin trabajo y sin cobrar

La empresa avícola cerró su planta en la localidad bonaerense, adeuda sueldos y aguinaldos y pidió un concurso preventivo de acreedores. «Somos un pueblo al que le cayó una bomba», describieron los trabajadores despedidos, que reclaman respuestas que la patronal nunca dio.

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Más de 500 trabajadores y trabajadoras de Capitán Sarmiento perdieron su empleo en las últimas semanas tras el cierre de la planta avícola de Granja Tres Arroyos en esa localidad del norte bonaerense. La empresa acumula deudas salariales que incluyen meses de sueldo sin pagar y aguinaldos pendientes, y recurrió a la Justicia para pedir la apertura de un concurso preventivo de acreedores, el mecanismo legal que antecede a la quiebra y que deja a los trabajadores en una situación de extrema incertidumbre sobre el cobro de sus acreencias.

El impacto de los despidos no se limitó a Capitán Sarmiento. Según describió Andrea Ulere, ex empleada de la empresa, la crisis se extendió a municipios vecinos: alrededor de 100 despidos adicionales se registraron en Arrecifes y otros 100 en San Antonio de Areco, lo que convierte a esta debacle laboral en un golpe colectivo sobre toda la región del norte del conurbano extendido.

«Una bomba en el medio del pueblo»

Ulere describió la situación con una imagen que sintetiza el derrumbe social que vive la localidad. «Somos un pueblo que tiene la sensación hoy de caminar por la calle, que nos ha caído una bomba en el medio y andamos juntando los pedazos de la gente», señaló. «No se puede describir con palabras el dolor que tenemos», agregó.

La ex trabajadora reveló además un detalle que ilustra la dimensión humana de la crisis: «Acá venía el cartero del pueblo con el despido en mano llorando». La imagen del telegrama de despido entregado entre lágrimas en una localidad pequeña habla de un tejido comunitario que la empresa desgarró sin dar explicaciones.

Ulere fue cuidadosa al momento de atribuir responsabilidades, pero contundente: «Más allá del nivel nacional, que todos sabemos que económicamente estamos todos mal, acá hubo una mala gestión de los hijos y sobrinos de Joaquín de Grazia, que hicieron un mal negocio. Los despidos decían que eran por la gripe aviar, el Covid-19, y nosotros en esa época es cuando se trabajó más que nunca».

Veinte años de trabajo, deudas y silencio patronal

Los testimonios de los trabajadores que aún no recibieron su telegrama pero temen recibirlo en cualquier momento son igualmente demoledores. Oscar, con 20 años de antigüedad en la planta, graficó el costo que la prolongada agonía de la empresa tuvo sobre su salud y su dignidad: «La situación me tiene mal. Nos afecta la salud mental. Ya hace un año y medio que vivimos esto. Yo vivo con mis padres. No es lo justo que yo tenga que vivir de ellos».

Nadie de la empresa viene a dar la cara y dar explicaciones, denunció Oscar. «Así nos tuvieron un año y medio. Nos quitaron parte de nuestro salario, nos deben el pago de meses, nos deben vacaciones», enumeró.

Otro trabajador con más de 18 años de antigüedad contó que el deterioro fue progresivo y que los empleados cedieron ante cada exigencia patronal con la esperanza de conservar el puesto: «El conflicto comenzó con un pedido de esfuerzo a los trabajadores y una reducción salarial del 9%. Luego, los pagos comenzaron a realizarse en cuotas. Con tal de seguir trabajando lo aceptamos. Hace tres meses nos pagaban 100 mil por semana«, relató. «Nosotros hemos aportado mucho a la empresa, pero para ellos somos un número más», cuestionó.

Un tercer operario con 16 años en la empresa resumió la angustia cotidiana de quienes todavía no fueron desvinculados pero tampoco cobran: «Todos tenemos chicos, cuentas que pagar, se me vence el alquiler, no tengo plata para alquilar en otro lado. Los servicios los pago como puedo. Si hacés una changa te peleás por los precios. Tuvimos que hacer muchos recortes en salidas y alimentos. Antes alcanzaba la plata. Ahora no alcanza para nada. Tenemos un trabajo fijo pero no cobramos».

La intendenta y el pedido de los trabajadores

Durante las protestas frente a la planta y en la plaza de Capitán Sarmiento, la intendenta local Fernanda Astorino Hurtado se hizo presente para interiorizarse sobre la situación. Habló de un «mal manejo empresarial», lo que coincide con el diagnóstico de los propios trabajadores, aunque para estos últimos la presencia política no alcanza si no se traduce en acciones concretas.

Ulere fue directa al respecto: «Todo sirve, nosotros estamos desorientados y lo que queremos es que esto no se apague, que ella luche por nosotros para que no se apague. Porque donde dejen de hablar de nosotros, todo va a terminar en la nada. A los políticos para que se muevan, porque ¿quién nos va a salvar a nosotros?».

La pregunta resuena con fuerza en un contexto nacional en el que el gobierno de Javier Milei ha reducido el gasto en programas sociales en más de un 60% y donde la desregulación del mercado laboral, impulsada por la misma gestión, dejó a miles de trabajadores sin las redes de contención que el Estado podía ofrecer. El drama de Capitán Sarmiento no es una excepción: es el retrato de lo que ocurre cuando una empresa quiebra y el Estado se hace a un lado.

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