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Análisis

Elecciones en Uruguay: Yamandú da un paso al frente

Es el candidato más competitivo y claro favorito del Frente Amplio para las primarias uruguayas. Un dirigente de mordaces y campechanas declaraciones.

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El-Argentino-Diario-Yamandú Orsi-Frente Amplio-Uruguay.

Por Emiliano Guido

Un mes atrás, se produjo un extraño suceso político en Uruguay, país de notorios modales cordiales entre su dirigencia. El presidente Luis Lacalle Pou aprovechó un encuentro casual con el Intendente de Canelones, Yamandú Orsi, en un evento empresarial para increpar al dirigente del Frente Amplio. Rodeado de cámaras, el Jefe de Estado le advirtió en un tono compadrito que debía bajar el tono de sus críticas al gobierno nacional.

Orsi, un jefe comunal del interior rural, ganador con holgura en dos elecciones departamentales y orgánico en el extenso archipiélago del Frente a la corriente del ex presidente Mujica, había objetado el proceder del Ejecutivo al momento de otorgar un pasaporte al narcotraficante uruguayo y prófugo internacional Sebastián Marset, cuyo caso escaló fronteras afueras el país.

El inusitado episodio confirma un dato que ha cobrado fulgor en el radar de las principales encuestadoras uruguayas: Yamandú Orsi es hoy el candidato más competitivo del Frente en las primarias nacionales de la coalición. Lacalle Pou no puede presentarse a las elecciones presidenciales de octubre pero, como portavoz político del oficialismo, ha decidido señalar a Orsi como el rival político más fuerte. Razón no le falta.

Yamandú para principiantes

En la cartelería pública del Frente Amplio se asiste a un recambio histórico. Las muertes de Tabaré Vásquez y Danilo Astori más el retiro público del octogenario José Mujica han dado lugar en la comandancia de la entente progresista a una nueva generación de cuadros políticos. En poco más de cinco meses el FA elegirá a su candidato presidencial entre un póker de candidatos y, como ya se ha señalado, Yamamdú Orsi, un dirigente de mordaces y campechanas declaraciones, es el claro favorito.

En la página institucional de la corriente partidaria que cobija al jefe comunal de Canelones, el Movimiento de Participación Popular o MPepe como se menciona popularmente, hay un sucinto pero detallado perfil biográfico de Orsi del cual merece compartirse un párrafo: “El impulso a las políticas del cuidado del medioambiente, la promoción y apoyo a los pequeños productores, el respaldo a las políticas de inclusión social y una fuerte apuesta fuerte al deporte son algunos de los pilares de su gestión municipal”.

Uruguay compone en la geopolítica sudamericana una pieza semejante a la de Chile, se trata de naciones de economías pequeñas apegadas a la agenda del libre comercio, un tópico donde existe un acuerdo transpartidario. Es en esa política de Estado de hierro que el Frente, sobre todo el sector de Mujica, ha tenido la habilidad política de incrustar ciertas parcelas de contención social y algunos gestos conciliadores en los mecanismos de integración regional.

De ahí que la popularidad persistente del Frente Amplio, con serias chances de retornar al gobierno, y en un segundo nivel la del propio Yamandú Orsi, ha motivado una editorial de súbito tono político por parte del conservador matutino El País, el diario más influyente al otro lado del río.

“A contrapelo del clima de este enero, se viene un frente frío. Pero no se trata de una predicción meteorológica: nos referimos al Frente Amplio, una coalición de sectores de izquierda, que está mutando a un radicalismo más propio de los años 60 que de la realidad actual”, se lee en la editorial “El Frente que se viene”, publicada el último viernes.

El ataque de El País está plagado de nubarrones ideológicos y es sumamente extemporáneo. El supuesto estatismo extremo del Frente Amplio se contradice con declaraciones recientes de Mujica donde se ha mostrado, una vez más, pragmático y proclive a nadar en más de un carril político: “tenemos que salir de la fiesta burocrática. Soy un librepensador, creo que el sistema político no debe gobernar las empresas públicas, hay que poner una dirección profesional y buscar mecanismos que comprometan el interés y el bolsillo de los que trabajan ahí”.

Análisis

El Nobel de Economía para dos neokeynesianos: una ironía para Milei

La Real Academia Sueca de Ciencias distinguió a Robert Hall, de Stanford, y a Michael Woodford, de Columbia, por desarrollar los modelos que hoy usan los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico. El galardón consagra al paradigma neokeynesiano como herramienta central de la política económica contemporánea, en las antípodas del credo libertario que profesa el presidente argentino.

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El Argentino Diario-Premio Nobel de Economía.
Mientras Milei destruye el Estado, el Nobel galardona a quienes demuestran que el Estado es la solución, no el problema.

Dos economistas formados en la tradición keynesiana se llevaron este lunes el Premio Nobel de Economía 2026. Robert Hall, de 83 años, y Michael Woodford, de 71, fueron distinguidos por la Real Academia Sueca de Ciencias por construir los marcos teóricos que permitieron a los bancos centrales y los ministerios de finanzas de todo el mundo sincronizar políticas monetarias y fiscales para amortiguar los vaivenes del ciclo productivo. El premio corona décadas de investigación que colocaron al Estado como actor indispensable en la estabilización económica, un principio radicalmente opuesto al dogma que guía la gestión de Javier Milei en la Argentina.

Hall se desempeña en la Universidad de Stanford, en California; Woodford, en la Universidad de Columbia, en Nueva York. El titular del Comité evaluador, John Hassler, subrayó a través de un comunicado que las investigaciones de ambos aportaron «una base teórica estable» para que las autoridades económicas contemporáneas puedan sortear con mayor eficacia turbulencias externas como shocks energéticos o variaciones bruscas en las pautas de consumo hogareño.

Microeconomía al servicio de la macro

El aporte central de Hall y Woodford fue construir el paradigma neokeynesiano desde abajo hacia arriba: en lugar de analizar la economía como un bloque desde una perspectiva panorámica, sus modelos se asientan en decisiones individuales de millones de hogares y empresas. Ese cambio de enfoque generó una reconfiguración de paradigmas que hoy es el estándar de los bancos centrales más influyentes del planeta.

La hipótesis de Hall, presentada en un artículo de 1978, sostuvo que los cambios en el consumo no pueden predecirse porque dependen de información nueva e impredecible. Ese hallazgo resultó fundacional para la investigación moderna sobre el comportamiento del consumidor. Por su parte, el modelo de Woodford permitió responder de forma más eficaz a las perturbaciones que alteran el equilibrio entre oferta y demanda: una escasez de materias primas, un avance tecnológico que abarate la producción, una buena noticia sobre el futuro que impulse el consumo, o la noticia contraria. En todos esos casos, la política de estabilización, ya sea monetaria o fiscal, puede restablecer el equilibrio. La conclusión implícita es que el Estado no es el problema, sino parte de la solución.

El Nobel que Milei no puede ignorar

El galardón llega en un momento de singular elocuencia. Mientras el gobierno de Javier Milei profesa el achicamiento del Estado, el recorte del gasto público y la desregulación como mandatos irrefutables, la academia internacional que evalúa los avances del pensamiento económico eligió premiar precisamente lo opuesto: la demostración científica de que la intervención estatal inteligente, coordinada y basada en evidencia, reduce el sufrimiento de las personas durante las crisis. El premio no es solo un reconocimiento académico; es un mapa de lo que la ciencia económica global considera la frontera del conocimiento.

La tensión no es nueva en la historia del Nobel de Economía. En 2024, el galardón fue para investigadores de la desigualdad; en años anteriores se premió el análisis de las crisis financieras y el mercado laboral. La secuencia consolida una tendencia: la academia sueca premia la complejidad institucional antes que la pureza ideológica del mercado libre.

Una distinción con historia propia

El Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel, su nombre formal, fue instaurado en 1968 por iniciativa del Sveriges Riksbank para conmemorar su tricentenario. No fue creado por Alfred Nobel en su testamento original, a diferencia de los galardones en Física, Química, Medicina, Literatura y Paz. Su primera edición tuvo lugar en 1969, con el reconocimiento a los pioneros Ragnar Frisch y Jan Tinbergen. La dotación monetaria es equiparable al resto de las disciplinas tradicionales del Nobel.

Lo que tenés que saber

  • Robert Hall (Stanford, 83 años) y Michael Woodford (Columbia, 71 años) ganaron el Premio Nobel de Economía 2026.
  • Fueron distinguidos por desarrollar los modelos neokeynesianos que usan hoy los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico.
  • La hipótesis de Hall sobre el consumo data de 1978; el modelo de Woodford permite responder a perturbaciones de oferta y demanda con política de estabilización.
  • El premio consagra la intervención estatal coordinada como herramienta científicamente válida, en contradicción directa con la doctrina económica del gobierno de Milei.
  • El galardón fue creado en 1968 por el Sveriges Riksbank; su primera edición fue en 1969.
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