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Análisis

Brasil: lo que dejó la elección

En una campaña marcada por la violencia y las noticias falsas, Lula tendrá que ver cómo captar los votos que en la primera vuelta fueron a Simone Tebet y Ciro Gomes.

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Por Leticia Martínez (desde San Pablo, Especial para El Argentino)

Lula Da Silva no logró evitar ir a una segunda vuelta. Quizás esa no sea la sorpresa, ya que más allá de las expectativas por algunas encuestas que le daban la victoria en primera vuelta, era una posibilidad.

El dato más relevante es la buena elección que hizo Jair Bolsonaro, quien rompió con todos los pronósticos de los sondeos y superó el 40% del apoyo.

Lo que se espera ahora de cara al 30 de octubre es una campaña más agresiva y que se concentrará en captar los votos de la tercera y el cuarto lugar.

El primer interrogante que surge es qué explica que Bolsonaro haya logrado pasar de poco más de un 30% que le daban las encuestas a obtener casi un 44% de los votos.

¿Llegó finalmente al bolsillo de millones de brasileños la ayuda Auxilio Brasil, que el Presidente aumentó en monto y extendió el tiempo hasta diciembre, en una medida claramente electoralista?

Hasta hace unos días dentro del bolsonarismo se cuestionaban si ese beneficio había llegado tarde, quizás no fue así y quizás la billetera del Estado explique parte de la buena elección del mandatario.

Fake news y violencia política

Otro de los elementos a tiene que ver en cómo puede haber impactado una campaña particular, marcada por la violencia política y las amenazas de una posibilidad de fraude. Incluso el diario Folha de Sao Paulo llegó a escribir que es la elección a la que se llegó con un “temor sin precedentes”.

Tampoco faltó la desinformación, acerca de quemar iglesias, pero habrá tiempo para saber si las fake news tuvieron un fuerte impacto o no.

Se sabía que el abstencionismo y el voto vergüenza, eran dos puntos a mirar de cómo podían jugar en la elección. La encuestadora Poder Data aseguraba que el 23% de los brasileños ni siquiera les cuenta a sus amigos por quién vota, pero sostenía que de esa mayoría, de ese voto silencioso era para Lula.

También cómo podía jugar el temor a decir la preferencia política, por la violencia de la campaña. Sin embargo, ese voto que no se dijo a priori parece haber ido a Bolsonaro.

Hay que decir que si bien el Partido de los Trabajadores estaba confiado en obtener un 50% y ganar en primera, tampoco quedó tan alejado ya que quedó en un 48% (número que le daban varias encuestas).

A diferencia del apoyo que recibió el Presidente, del cual incluso se hablaba de una caída en un sector clave para el bolsonarismo, que es el sector evangélico.

En 2018, el mandatario obtuvo el 70% del apoyo evangélico, ahora se calculaba que se había reducido a un 50%, algo que tampoco parece haber pasado

La búsqueda del voto

Un punto clave a mirar en la elección tiene que ver en cómo Lula y Bolsonaro van a buscar captar los votos de la candidata que quedó en tercer lugar, Simone Tebet, con un 4% y el cuarto lugar de Ciro Gomes, con el 3%.

Las encuestas planteaban la posibilidad de que los electorados de ambos candidatos se repartan en un 50% por igual tanto para el ex mandatario como el actual, pero ahora no es momento de confiar en los sondeos que fallaron, incluso los más cercanos al bolsonarismo.

Gomes, que fue ministro de Lula, luego se distanció y sostuvo en más de una oportunidad que una posible segunda vuelta no llamaría a votar por ninguno de los dos candidatos favoritos. Según varios analistas, hay más expectativas por un apoyo más explícito por parte de Tebet.

De todas formas, y más allá de que los ahora ex candidatos hagan pública su postura no significa que el electorado responda de la misma manera. “Lo que se deduce de las urnas es la fuerza del conservadurismo en Brasil. Muchos gobernadores y senadores están alineados a la derecha y a la ultraderecha”, explica el politólogo y profesor en la Universidad Federal Fluminense, Thiago Rodrigues, sobre las primeras impresiones de un voto que se conocerá más en detalle en las próximas horas.

Para el especialista el voto de Ciro tiende a Lula y el de Tebet mitad y mitad. Lula habló tras conocerse los resultados en conferencia de prensa y además de decir frases como “la lucha continúa” o que mañana mismo empieza la campaña, pidió a los periodistas que no reproduzcan fake news.

Algo que probablemente marcará los próximos días hasta la cita electoral. Más si se tiene en cuenta que Bolsonaro decía que no creía en los sondeos, que creía en el “datapueblo”, es decir en sus masivos actos, y que los resultados le dieron un justificado perfecto para esa narrativa de desconfianza.

El Argentino

Ni los malos indicadores económicos con respecto a la pobreza o el hambre, o incluso las polémicas frases de Bolsonaro en pandemia, impactaron en la imagen del actual presidente que salió fortalecido de esta elección.

Ahora, Lula tendrá que ver cómo idear una campaña que sume más elementos para captar los votos de Tebet y de Ciro.

Nada parece demostrar que esta segunda vuelta sea menos intensa que la primera, marcada por la violencia y los temores. Quedan tres semanas de mucha incertidumbre en Brasil.

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Opinión

Anochecer de un día agitado

Por Carlos Caramello.

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El-Argerntino-Cristina CFK

Por Carlos Caramello.

La condena resultó a la postre, lo menos relevante una jornada que parecía, iba a estar signada por el veredicto. Es más: fue como un chiste viejo -de esos que todos conocemos mas o menos el remate- contado por alguien sin gracia que, por si fuera poco, se ríe antes de terminar y te lo explica.

“El poder tiende a corromper, el poder absoluto, corrompe absolutamente”

Lord Acton

Lo importante fue que, con ralenticé de dos meses, el disparo del 1 de setiembre salió… de alguna manera. Lo que todavía está por verse es por dónde. Porque puede que haya sido por la culata. Nuevamente Cristina Fernández de Kirchner es más importante que su circunstancia.

Su respuesta inmediata a una sentencia tan nula como contraria a derecho, (la condena a ella pero absuelve a los cuadros intermedios de la administración) descoloca a «propios»… y ajenos.

El tono elegido es el del desafío: justo en el momento en el que -suponen los autores del desaguisado-, debería encontrarse más débil. Su decisión expresada de no ser candidata a nada en 2023 la eleva a lo más alto del ranking de las valentías cívicas.

Su metáfora sobre las mascotas del poder atraviesa horizontalmente a la dirigencia política urbe et orbi.Pero, además, Cristina señala. Le pone nombre y apellido al verdadero enemigo del pueblo argentino. Lo identifica con una nitidez que no admite repregunta: “Es el que te cobra lo que quiere de teléfono, de internet y de prepagas”. Y lo hace responsable de la violencia.

Ella, que ha sido objeto icónico para el ejercicio de esa violencia, extiende el concepto hacia la sociedad toda para que ésta se entere, finalmente, que también es violentada.Hay algo visceral, casi íntimo en ese desafío. Como si navegase en esa certeza que se ha convertido casi en apotegma del peronismo: “Cuando te cargás a alguien, ese alguien siempre te lleva puesto”.

Como fuere, este renunciamiento histórico de Cristina (así de peronista es el gesto) se proyecta como crítica definitiva a ese sector del Frente de Todos que no cumplió con las promesas de campañas pero sigue comentando el devenir desde su propio ombligo. Y lo arrastra.Queda, para adelante, la refundación, la resistencia, la calle…

La demostración empírica de que esta nueva ofrenda al pueblo peronista tiene sentido. Y que, desde la raíz del acto cuasi heroico, puede brotar un trasvasamiento racional en su construcción y pasional en su accionar.Veremos.

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