Soberanía alimentaria
Nahuel Levaggi renunció como presidente del Mercado Central: las razones
Nahuel Levaggi, luchador por la soberanía alimentaria, renuncia a la dirección del Mercado Central de Buenos Aires. Durante su gestión, se implementaron medidas para mejorar la transparencia, calidad y precios de los productos y reducir el desperdicio de alimentos.
El pasado 30 de marzo, Nahuel Levaggi presentó su renuncia como presidente del Mercado Central. El Coordinador Nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) fue un defensor destacado de la soberanía alimentaria y trabajó arduamente para mejorar las condiciones de producción y consumo de frutas y verduras. Durante su gestión, el mercado implementó una serie de medidas destinadas a mejorar la transparencia, la calidad y los precios de los productos, así como a reducir el desperdicio de alimentos. También se promovió la agroecología, se creó un programa de recuperación de alimentos para comedores comunitarios y se llevaron adelante múltiples iniciativas de capacitación y asistencia a los sectores más vulnerables.

En un comunicado, Levaggi explicó que su renuncia se debía a motivos personales y familiares, y que había tomado la decisión luego de una larga reflexión. Sin embargo, muchos especulan que podría haber otras razones detrás de su renuncia.
Durante su gestión, Levaggi había llevado adelante numerosas medidas que habían generado polémica e insólitas críticas.
Por ejemplo, la implementación de un acuerdo de precios mayoristas y minoristas en el mercado había generado quejas por parte de los comerciantes, que denunciaban que los precios eran demasiado bajos y que no les permitían obtener ganancias.
También había sido criticado por la entrega de frutas y verduras a comedores comunitarios, ya que algunos argumentaban que esto generaba una competencia desleal con los comerciantes.
Levaggi había llevado adelante numerosas medidas que habían sido muy valoradas por la sociedad en general.
Por ejemplo, la implementación de un programa de compostaje y recuperación de alimentos había sido elogiado por su impacto positivo en el medio ambiente y en la lucha contra el hambre.
También había sido muy valorada su política de reconocimiento de derechos laborales para los trabajadores del mercado.
Consumo
El lujo del asado: comemos menos carne que en cualquier momento de los últimos 20 años
En julio de 2026 los argentinos consumieron apenas 46,3 kilos de carne vacuna por persona al año, el mínimo en más de dos décadas. La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA) relevó que la faena se contrajo casi un 10% y la oferta interna se desplomó, mientras las exportaciones crecieron un 8,8% y las ventas a Estados Unidos se triplicaron.
El asado del domingo, símbolo cultural e identitario de nuestro país, se volvió un lujo cada vez más difícil de sostener para las familias trabajadoras. Un nuevo informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) reveló que en julio de 2026 el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 46,3 kilos por persona al año, el nivel más bajo registrado en más de 20 años, con una caída de casi 5 kilos respecto de igual período de 2025.
Este medio publicó en junio pasado los datos correspondientes al período enero-mayo, cuando el indicador ya marcaba 47,5 kilos anuales. La tendencia no solo se mantuvo sino que se profundizó.
Menos faena, menos oferta: el ajuste llega a la góndola
La caída del consumo no es un fenómeno de preferencias sino de disponibilidad y precio. Según el relevamiento de la CICCRA, entre enero y julio de 2026 se procesaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en el mismo período de 2025. Esa contracción de la faena se tradujo en una oferta de apenas 1,202 millones de toneladas para el mercado interno, una caída del 12% interanual. Menos animales faenados significan directamente menos carne en carnicerías y supermercados, y precios más altos para lo que queda en el mostrador. El asado dejó de ser un bien accesible para convertirse en un gasto que requiere planificación.
Las exportaciones en alza: el negocio mira para afuera
Mientras la mesa de los argentinos se vacía, el puerto se llena. En los primeros siete meses de 2026 se exportaron 487.200 toneladas de carne vacuna, un 8,8% más que en igual período de 2025. Solo en junio, el ingreso de divisas por exportaciones de carne alcanzó USD 427,8 millones, un salto del 40,4% interanual, con un precio promedio de USD 7.880 por tonelada, casi el doble de lo que vale la carne importada.
El gran motor del crecimiento exportador fue Estados Unidos, que amplió su cupo de importación de carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas. En el primer semestre del año, el mercado norteamericano adquirió 54.150 toneladas, un incremento del 193,9% frente al mismo lapso de 2025. China sigue siendo el principal comprador en volumen, pero perdió terreno relativo frente al avance del mercado estadounidense como destino de mayor valor agregado y precio por tonelada.
¿El modelo uruguayo? Importar barato para exportar caro
El sector ganadero y frigorífico analiza abiertamente un modelo de negocios que tiene a Uruguay como referencia: importar carne de Brasil a precio bajo para abastecer el mercado interno, y destinar la producción nacional a mercados de exportación donde los precios son sustancialmente más elevados. La lógica es matemáticamente clara: la carne importada desde Brasil puede ingresar a alrededor de USD 4 por kilo, mientras que la tonelada de exportación se vende a cerca de USD 8. Con precios internacionales proyectados en niveles altos hasta 2033, el incentivo económico para priorizar el mercado externo es estructural y no coyuntural.
Esta orientación plantea una tensión política y social de fondo. El acceso a la carne vacuna no es solo una cuestión alimentaria sino cultural, y su retiro de la mesa popular es también un indicador del deterioro del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Las familias argentinas no dejaron de comer proteínas, como mostraron los datos de cobertura previa de este medio: migraron al pollo y al cerdo, que durante 2025 y 2026 acumularon subas de precios menores que la carne vacuna. Pero esa sustitución no es una elección libre sino una adaptación forzada al ajuste.
Un mínimo que no es casualidad
El desplome del consumo de carne vacuna a mínimos de 20 años se inscribe en una secuencia más amplia de contracción del consumo popular que este medio viene documentando. Los datos de la consultora Scentia mostraron caídas sostenidas en el consumo masivo durante 2025 y el primer semestre de 2026. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) relevó en julio siete meses consecutivos de baja en las ventas minoristas de pymes, con una caída del 3,8% interanual. La carne no es una excepción al patrón general: es su expresión más visible y culturalmente resonante.
-
Educación6 díasParo universitario: docentes presionan al Gobierno por salarios y fondos
-
Economía 💲2 díasTarifazo en transporte: más de un millón de personas dejó de usar el colectivo en un mes
-
Espectáculos 🎭5 díasLa familia de Sergio Denis apelará el fallo que culpó al cantante por su propia caída
-
Investigación 🔎6 días“O la eliminamos ya o estamos jodidos”: el mensaje que hundió a Cerimedo en Bolivia y sacude a Casa Rosada
-
Sociedad5 díasFeriados 2026: cuándo vuelve a haber un fin de semana largo en Argentina
-
Comunidad 👥5 díasLa Catedral de La Plata ganó el “Mundial de Catedrales” con el 93% de los votos, superando a Notre Dame y a Santa María del Fiore
-
Denuncia5 díasEvo Morales acusó a Cerimedo de querer culparlo por el ataque a Nadia Beller
-
Goles! ⚽7 díasLas Leonas arrasaron a España y ya están en las semifinales del Mundial 2026
