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Energía

Las claves de por qué la Argentina se quedó sin GNC

La interrupción de la obra pública en el gasoducto Néstor Kirchner y la falta de previsión frente a los informes climáticos, entre las razones que más pesan.

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La crisis del suministro de gas natural comprimido (GNC) en Argentina afecta tanto a grandes industrias como a las estaciones de servicio. El Gobierno prometió resolver el problema en las próximas horas. Sin embargo, la situación actual resulta de una combinación de factores que han puesto en jaque el suministro.

Aumento del consumo y problemas de transporte

Entre las razones principales se encuentra el aumento del consumo de gas residencial debido a las bajas temperaturas, lo que provoca faltantes de GNC en las estaciones de servicio. A esto se suman problemas en el transporte y retrasos administrativos que demoraron la importación de un cargamento de gas natural licuado (GNL) desde Brasil.

Dalmiro Saux, vocal de la Comisión Directiva de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines, explicó que «hay una caída de dos plantas presurizadoras en el oeste del país, que afectan a todos los gasoductos del centro, especialmente a los de Córdoba, San Luis, Rosario y todo su corredor».

Impacto de la ola polar

Saux también señaló que «la semana pasada hubo un problema gravísimo en La Plata, Mar del Plata y otros lugares como La Pampa, Catamarca y Neuquén producto de la ola polar». Según Saux, la falta de oferta se debe a que no se inyectó gas desde el barco y las dos plantas presurizadoras están fuera de servicio.

Inversión y planificación

Para evitar futuras interrupciones en el suministro, Saux sugirió inversiones significativas y planificación anticipada. «Inversión y previsión. Hoy podemos saber si va a ser un verano caliente o frío. Entonces no nos pueden aducir que los barcos no están porque lo tomó de sorpresa. Eso es una decisión culposa», afirmó.

Saux también criticó la interrupción de la obra pública en el gasoducto Néstor Kirchner. «Hace años que se viene inaugurando el gasoducto famoso y resulta que lo que hizo fue inaugurar los caños. Pero hay dos estaciones compresoras más que no están funcionando. Entonces el gasoducto funciona al 50% de su capacidad», explicó.

Costos y eficiencia

La construcción de estas estaciones presurizadoras costaría 40 millones de dólares, un gasto que, según Saux, sería más eficiente que los 500 millones gastados en barcos para transportar GNL. «Si metemos 40 millones en meter esas dos presurizadoras, no gastamos 500 millones en barcos», sostuvo Saux.

Falta de previsión

El exsecretario de Energía de la Nación, Raúl Olocco, señaló en una entrevista con Cadena 3 que la reciente crisis energética se debe a una «gran falta de previsión», destacando que los informes meteorológicos ya anticipaban los días de frío intenso.

Olocco dividió el problema en dos partes: el corto plazo y las decisiones tomadas por los funcionarios actuales y anteriores. Aseguró que «no se trata de culpar a alguien, sino más bien de establecer responsabilidades».

Puntos clave

  • La crisis de GNC afecta a grandes industrias y estaciones de servicio.
  • El aumento del consumo residencial por bajas temperaturas agrava el problema.
  • Problemas en el transporte y retrasos en la importación de GNL contribuyen a la crisis.
  • Dos plantas presurizadoras en el oeste del país están fuera de servicio.
  • Inversión y planificación se mencionan como soluciones a largo plazo.
  • La interrupción de la construcción del gasoducto Néstor Kirchner limita su capacidad.
  • Se criticó la falta de previsión frente a los informes meteorológicos.

Desregulación

El Gobierno entregó Transener: adiós a la soberanía eléctrica

La resolución de Caputo transfirió la participación estatal en la principal transportista de energía del país a un consorcio con estrechos vínculos con el entorno del poder libertario. La operación, por US$356 millones, se inscribe en el proceso de desguace del Estado energético que el FMI demanda al Gobierno.

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La red eléctrica del país en manos privadas: quiénes son los socios del poder que se quedaron con Transener

★ El Gobierno de Javier Milei formalizó este lunes la privatización de Transener, la principal empresa de transporte de energía eléctrica en alta tensión del país, mediante una resolución del Ministerio de Economía firmada por el ministro Luis Caputo. La operación transfirió la totalidad de la participación estatal, que el Estado ejercía a través de ENARSA en la sociedad controlante Citelec S.A., al consorcio integrado por Genneia y Edison Energía, por un monto de US$356.174.811.

Con este acto, el Estado nacional completó su salida definitiva de la estructura accionaria de la compañía que opera aproximadamente el 85% de la red troncal de transmisión eléctrica del país.

Un activo estratégico que genera más de US$200 millones anuales

Transener no es una empresa cualquiera: es la columna vertebral del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Administra más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión en 500 kV que recorren el territorio nacional desde Jujuy hasta Santa Cruz, a los que se suman los 6.228 kilómetros de su controlada Transba, empresa de transporte eléctrico de la provincia de Buenos Aires. Opera bajo concesiones de largo plazo de hasta 95 años, es el único operador de alta tensión del país y, según datos de ENARSA, presenta una disponibilidad operativa superior al 99,7%.

Desde el punto de vista financiero, la empresa registra un EBITDA superior a los US$200 millones anuales, lo que la convirtió, paradójicamente, en uno de los activos más rentables que el Estado resignó en este proceso.

La licitación recibió tres ofertas, con un precio base fijado en US$206 millones. El consorcio Genneia-Edison Energía resultó ganador con US$356.174.811, superando las propuestas de Central Puerto (US$301 millones) y Edenor (US$230 millones).

La suma total de las tres ofertas alcanzó los US$887 millones, superando ampliamente el piso establecido por el fisco. Llamativamente, a pesar de las expectativas del Gobierno, no se registró participación de capitales de inversión extranjeros en el proceso.

Los socios del poder detrás del consorcio ganador

La identidad de los actores detrás del consorcio ganador no es un dato menor. Según información difundida por Energía Online y otros medios especializados, Genneia está liderada por Jorge Brito, presidente y accionista del Banco Macro. Del lado de Edison Energía participan los hermanos Patricio y Juan Neuss, reconocidos como cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo, socios del fondo Inverlat, junto a Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli, Guillermo Stanley y Federico Salvai, propietario de Havanna y Aspro.

Completan el cuadro los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, dueños de Newsan. La operación posiciona al consorcio como co-controlante de Citelec junto a Pampa Energía, el holding liderado por Marcelo Mindlin, que ya poseía el otro 50% de la sociedad controlante y previamente renunció a sus derechos de preferencia para facilitar la transacción.

El marco legal y la lógica del desguace

El proceso se encuadra en el Decreto 286/2025, que dispuso la venta de las acciones que ENARSA poseía en Citelec, en el marco de la Ley Bases (27.742), que habilitó la privatización de activos energéticos bajo control estatal. La operación se suma a la venta previa de las represas hidroeléctricas del Comahue, que según datos del propio Gobierno ingresó US$700 millones a las reservas internacionales. Para 2026, el Ejecutivo proyecta recaudar al menos US$2.000 millones mediante privatizaciones, en el marco de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional.

Según un análisis de especialistas del sector, la privatización de Transener se inscribe en un proceso de creciente concentración del sistema energético en manos de grandes grupos económicos locales, impulsado tanto por la presión de esos mismos grupos como por las exigencias del FMI, que «recomienda» la venta de empresas públicas como parte de sus metas de ajuste fiscal. El paralelismo con la experiencia de los años 90 resulta inevitable: en aquella etapa, la venta de activos estratégicos derivó en falta de inversión y expansión que luego dificultó el proceso de reindustrialización iniciado en 2003.

La obra que se canceló y el proyecto que no llegó

Un dato revelador del contexto en el que se produce esta privatización: el Gobierno canceló el proyecto AMBA I, que iba a expandir el sistema de transmisión en el área metropolitana en conjunto con la empresa china State Grid, líder global en líneas de alta tensión. En su lugar, el Ejecutivo habilitó la inversión privada mediante el Decreto 921/25, pero hasta la fecha, según consignan fuentes del sector, no se registraron avances concretos en nuevas inversiones. La infraestructura crítica se transfiere sin garantías públicas de que el sector privado vaya a expandirla.

Puntos clave

  • El Ministerio de Economía formalizó este lunes la privatización de Transener mediante resolución firmada por Luis Caputo, transfiriendo la participación estatal al consorcio Genneia-Edison Energía por US$356.174.811.
  • Transener opera más del 85% de la red troncal de transmisión eléctrica del país, con más de 12.600 km de líneas de alta tensión, y genera un EBITDA anual superior a US$200 millones.
  • El proceso se encuadra en el Decreto 286/2025 y la Ley Bases (27.742), enmarcado en las metas de privatización acordadas con el FMI.
  • Detrás del consorcio ganador figuran Jorge Brito (Banco Macro/Genneia) y los hermanos Neuss, identificados como cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo.
  • No hubo inversión extranjera en el proceso y el Gobierno canceló previamente el proyecto de expansión AMBA I con China (State Grid), sin que la inversión privada lo reemplazara.
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