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Se viene la primera ola de calor del año en el AMBA

“Este verano viene siendo bastante tranquilo en materia de temperaturas en gran parte de Argentina, aunque no en todo el país, porque durante la primavera y comienzo de verano se registraron valores muy cálidos en el extremo norte; es el caso de Chaco, Formosa, Salta, Jujuy”, dijo la comunicadora meteoróloga del SMN, Cindy Fernández.

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De cumplirse los pronósticos meteorológicos para los próximos días, la ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana experimentaría a partir del jueves su primera ola de calor de este verano, que llega más tarde por el efecto del fenómeno de El Niño, según explicaron este lunes desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

El año pasado, la primera ola de calor del verano -que para los meteorólogos incluye el mes de diciembre completo- se produjo en la ciudad de Buenos Aires entre el 5 y el 9 de diciembre de 2022, con temperaturas máximas de entre 34° y 38.2°; y mínimas de entre 22° y 25.7°.

Y para principios de febrero la Capital Federal y su área metropolitana ya habían atravesado tres olas de calor de las cinco que se producirían esa temporada (en marzo hubo dos más, pero ya se considera otoño ese mes).

“Este verano viene siendo bastante tranquilo en materia de temperaturas en gran parte de Argentina, aunque no en todo el país, porque durante la primavera y comienzo de verano se registraron valores muy cálidos en el extremo norte; es el caso de Chaco, Formosa, Salta, Jujuy”, dijo la comunicadora meteoróloga del SMN, Cindy Fernández.

En esta zona “sí hubo ya varias olas de calor, pero en el resto de la Argentina estamos teniendo valores de temperatura bastante normales para el verano”, es decir, “sin llegar a los extremos, y no hemos tenido prácticamente olas de calor”.“Pero la semana pasada comenzamos a registrar los primeros eventos cálidos en el centro y sur de Argentina; y desde entonces se vienen dando varias olas de calor, principalmente en Patagonia y la región de Cuyo”, dijo.

De hecho, once provincias de estas regiones siguen bajo alerta por calor extremo, donde las temperaturas máximas pueden llegar hoy a los 38° pero se esperan jornadas 40 ó 41° en promedio, para los próximos días.Mendoza, gran parte de Neuquén, Río Negro, localidades del oeste de La Pampa y de San Luis, y el sudoeste de Buenos Aires están hoy en esa condición.

“En la Ciudad de Buenos Aires y Área Metropolitana aún no comenzó pero, de cumplirse los pronósticos, hacia el fin de semana tendríamos la primera ola de calor de este verano”, dijo Fernández.

La especialista recordó que “para que haya ola de calor en la ciudad de Buenos Aires tiene que haber tres días consecutivos en que los que la temperatura mínima sea superior 22° y las máximas, superiores a los 32,2°”.

“Hoy la máxima estará en torno a los 30°, con lo cual ya no va a cumplirse uno de los requisitos, pero mañana podrían darse ambos porque se espera una mínima de 23 y una máxima de 34. Como el miércoles será igual y el jueves tendremos entre 25 y 36°, ese mismo día se declararía la ola de calor, por la noche”, explicó.

Fernández adelantó que la ola de calor proseguiría viernes, sábado y domingo.Y si bien entre el jueves y el domingo “puede haber algunas lluvias” en virtud de un aumento de la humedad y la cercanía de un frente de tormenta -“que pueden llegar a generar algún chaparrón aislado o tormentita puntual”-, su probabilidad de ocurrencia “es muy baja”.

“Generalmente, estas lluvias y tormentas se generan dentro de la misma masa de aire cálido, es decir que, de ocurrir, este tipo de fenómenos no producirían un descenso marcado de temperaturas”, agregó.Por eso, hasta donde llegan los pronósticos, no se avizoran “lluvias que devuelvan las temperaturas a valores más normales” y den por finalizada la ola de calor.

“No es que este verano sea fresco, de hecho, hasta ahora fue un verano típico”, dijo.“No obstante, este año es particular porque tenemos un fenómeno de El Niño moderado presente y éstos son veranos en los que suele haber más pasajes de frentes fríos, más lluvias, más días con nubosidad y entonces, si bien hace calor, no se llega a valores extremos porque no hay una sucesión de días de sol que dé tiempo a las temperaturas a llegar a valores tan altos”, agregó.

Y si bien “suben las temperaturas porque es verano”, los procesos de crecimiento de los valores térmicos “se cortan rápido y no tenemos estos períodos extensos con temperaturas en ascenso como vamos a tener ahora, que va a ser una semana completa de cielo despejado y poca nubosidad”.

“¿Esto quiere decir que el cambio climático se cortó? Para nada, de hecho, cuando uno mira la tendencia de los últimos 30 ó 50 años, ve que los veranos tienden a ser cada vez más cálidos, aunque cada tanto hay alguno donde se produce un fenómeno como éste, que ayuda a que las temperaturas se mantengan un poco más bajas”, dijo.

Pero “si uno ve a lo largo de los años cómo se comportaron los veranos durante los fenómenos de El Niño” igualmente se evidencia el efecto de calentamiento global “porque a pesar de que son veranos un poco más amenos, tienden a ser más vez cálidos”.

“En particular el último verano fue extremadamente cálido porque teníamos el efecto opuesto, el de La Niña, que produce sequía y pocas lluvias”, dijo.De hecho, el año pasado se produjo un total de 10 olas de calor durante todo el verano a nivel país, mientras que ahora se está transitando recién la cuarta.

En particular, entre los meses de noviembre de 2022 y marzo de 2023 se registraron temperaturas extremas sin precedentes en la Ciudad de Buenos Aires: la temperatura mínima media del mes de marzo fue la más alta registrada en la historia meteorológica de cualquier mes en la Ciudad y el 11 de ese mes se registró el récord de temperatura máxima para el tercer mes del año (38,6 °C), superando el registro de 1952, según datos del SMN citados en el informe “Altas temperaturas y olas de calor en la Ciudad de Buenos Aires durante el verano 2022-2023” de la Agencia de Protección Ambiental de la CABA.

Además, en febrero se registró la temperatura más alta para ese mes, y la noche más cálida en la Ciudad de Buenos Aires desde 1961.Esto ocurrió durante un período cálido histórico para el mes de marzo por su duración e intensidad: durante 15 días consecutivos las temperaturas máximas superaron el umbral máximo de ola de calor entre el 28 de febrero y el 14 de marzo, período en el que ocurrieron dos fenómenos consecutivos de este tipo, de 7 días de duración cada uno.

“Otro fenómeno que vamos a empezar a verse esta semana es que vamos a tener noches templadas a cálidas, con poco descenso nocturno de temperatura”, dijo.“Hasta ahora estábamos teniendo jornadas con mucha amplitud térmica, con noches relativamente frescas; pero ahora se vienen temperaturas mínimas superiores a los 20 grados y es posible que alcancen hasta los 23 o 25°grados, que son temperaturas mínimas bastante altas para esos horarios”, agregó.

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Operativo Tormenta Negra en CABA: 1.500 policías, 11 allanamientos y 4 búnkeres narco

En ese marco, el ajuste del gasto social dispuesto por la gestión de **Javier Milei**, con recortes reales superiores al 61% en programas sociales según datos propios de la administración nacional, profundiza el terreno sobre el cual prospera el narcotrafico en los barrios.

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Blindados, helicópteros y cuatro búnkeres: el narcotráfico sigue en pie en los barrios que el Estado abandona

El megaoperativo antinarco desplegado este miércoles en la Ciudad de Buenos Aires intervino simultáneamente en seis barrios vulnerables. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, monitoreó el procedimiento desde Villa Lugano en un contexto de creciente conflictividad social y precariedad estatal en los territorios.

La Policía de la Ciudad de Buenos Aires ejecutó el denominado Operativo Tormenta Negra, un procedimiento antinarco de gran escala que movilizó a 1.500 efectivos y desplegó 11 allanamientos simultáneos en distintos barrios populares de la Capital Federal. La acción permitió identificar al menos cuatro búnkeres de venta de drogas en los barrios 31, 1.11.14, 20, Villa Zabaleta, Fraga y Villa 15.

Un Estado que llega armado

El operativo incluyó la participación de la Guardia de Infantería, vehículos blindados modelo Fénix y un helicóptero que sobrevoló las zonas intervenidas. Como parte de las acciones, se procedió a la remoción de automóviles abandonados en la vía pública que, según las fuerzas de seguridad, eran utilizados para el almacenamiento y comercialización de estupefacientes.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, supervisó el procedimiento desde Villa Lugano, en un año marcado por las tensiones con el gobierno nacional sobre el reparto de responsabilidades en el territorio metropolitano.

Estrategia sorpresa en barrios históricamente abandonados

La estrategia del operativo se basó en el factor sorpresa, con el objetivo de desarticular las bandas narco sin darles tiempo de reacción. El procedimiento se inscribió además en una jornada de intensa actividad anticriminal tanto en la Ciudad como en el Área Metropolitana de Buenos Aires, en continuidad con el megaoperativo ejecutado el día anterior en Fuerte Apache, donde más de 500 efectivos intervinieron para desarticular dos bandas narco.

Lo que los comunicados oficiales presentan como «pacificación» y «recuperación del espacio público» no resuelve, sin embargo, las causas estructurales que alimentan el narcotráfico en los barrios populares: la desocupación, el hacinamiento, el desfinanciamiento de políticas sociales y la ausencia de infraestructura básica en comunidades que concentran las peores condiciones habitacionales de la ciudad.

En ese marco, el ajuste del gasto social dispuesto por la gestión de Javier Milei, con recortes reales superiores al 61% en programas sociales según datos propios de la administración nacional, profundiza el terreno sobre el cual prospera la economía ilegal.

Barrios bajo la lupa, barrios sin soluciones de fondo

El Barrio 31, también conocido como Barrio Mugica, es emblemático de la contradicción entre la intervención policial puntual y la política de integración urbana inconclusa. Las promesas de urbanización avanzaron a distintas velocidades según la gestión de turno, pero el acceso a servicios básicos, la salud, la educación y el trabajo formal siguen siendo deudas pendientes para miles de familias que habitan esos territorios.

La pregunta que los operativos espectaculares no responden es siempre la misma: ¿qué Estado aguarda a los vecinos de estos barrios después de que se retiran los blindados?

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